SINVERGUENZAS LOW COST

Caja Algo se nos ha pasado por alto. Dicen que los economistas vivimos de lo que ha pasado para validar lo que va a pasar, que traducimos lo que vemos después de darle el tinte de la expectativa. El primer Salón de las Oportunidades Inmobiliarias Low Cost cerró ayer sus puertas en la Feria de Barcelona tras recibir más de 60.000 potenciales compradores de gangas inmobiliarias. Obviamente un éxito para los organizadores y una muy mala noticia para los que llevamos denunciando el modelo de crecimiento de este país y que pensábamos que globalmente la sociedad aprendería algo de todo esto.

Aquí nadie se ha dado por enterado de que el sistema es el que falla y no el gestor del patrimonio. Se ha terminado el asunto ese de te compro por 1000 y antes de haber firmado te lo vendo por 1500. Supongo que es difícil vaciar los cerebros de los que llevan toda su madurez pensando que ser rico es poseer la hipoteca más grande. Seguimos en el mismo escenario pero sin un puto duro, con muchos más problemas a corto plazo y con un peso sobre la deuda inasumible. Ver ayer como la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, el conseller de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat, Francesc Baltasar y el presidente del saloncito, Enrique Lacalle se daban codazos por salir en todas las fotos durante la clausura resultaba conmovedor.

Ahora bien, las frases de Lacalle se las va a tener que tragar poco a poco y sin pestañear en breve. Pues no va el eufórico “Merlín” y dice que "ya se ha iniciado el cambio de tendencia, que las colas en la entrada del recinto marcaban que la crisis inmobiliaria pronto sería historia" y no se cuantas barbaridades más. Es de vergüenza ajena pero la menos ajena de todas las vergüenzas es la que surge de la consciente mentira revestida de interés particular.

En ese salón, impulsado por las entidades bancarias, han picado la mayoría de APIs y promotores. Los bancos y cajas, con un stock de viviendas sin vender que han incorporado en sus balances como activos y que el año que viene deberán liquidar contablemente, son los que buscan escenarios de risa como este para sacarse de encima los elementos que, de no desaparecer, les concederán ratios de morosidad escandalosos y patrones de defensa negativa que garantizarán la insolvencia de la mitad del sistema. Por eso impulsan, de la mano de gobierno e instituciones, saloncitos que responden a una evidente rendición de la política a sacarnos del hoyo.  

Ahora bien, si de risa es escuchar las increíbles oportunidades que hemos perdido los que no hemos ido a la feria esta (casitas en el Vall de Aran 120.000 euros más baratas que hace un año, pisos en Lleida por 70.000 euros o en Barcelona con descuentos de 50.000 euros), de pena es atender a las frases grandilocuentes de Don Enrique asegurando que "se han negociado operaciones inmobiliarias que pueden estar por encima de los 30 millones de euros y se han hecho contactos a materializar en los próximos días por 40 millones más". No se va a materializar una mierda y los 30 millones esos son 166 pisos vendidos, nada más. Es decir, ya sólo quedan 1.783.983 pisos vacíos por vender. También representan 166 operaciones ruinosas por parte de inversores compulsivos que creen comprar en el momento de inminente ascenso de precios o compradores crédulos de que la crisis no va con ellos. Rozando la esquizofrenia se ha anunciado que el próximo Low Cost será gigantesco y que se celebrará durante el fin de semana de Todos los Santos.

Mi recomendación es no apuntarse esa fecha en la agenda o pasársela honrando a los muertos. Comprar es un error, los pisos seguirán bajando durante 5 años, desgravarán más y el crédito será más simple de obtener por entonces. De momento mucho mejor habitar en alquileres agradables que no te aten y que permitan la flexibilidad laboral que en breve será imprescindible y aplicar la diferencia de importes a gestionar un plan de pensiones privado. Ya me entienden.