LA NOMINA DE LOS FUNCIONARIOS

Funcionarios Es normal que cada vez sea más difícil aceptar que vamos directos al estercolero. Las noticias más negativas hace días que dejaron de ser catastróficas y han pasado a ser moderadamente malas. Evidencia de que la costumbre y la manipulación sirven a un mismo interés. Hemos empezado a ver brotes verdes donde no los hay y tonos pastel en los vestidos de luto. Por desgracia, la prensa nacional sigue en su merienda particular, tratando los temas que la política fabrica convenientemente a fin de que no nos demos cuenta de nada. Asegurar que “se ha moderado la caída de nuestra economía” es mala fe o aceptar las notas de prensa gubernamentales sin masticar.

Entre tanto cuento y tanta charla, los medios tradicionales colaboran adecuadamente a generar estados de opinión diseñados desde los gelatinosos despachos de algún político. Ayudan los bancos y las empresas que simulan tener unos beneficios desorbitados en plena recesión porque en sus cuentas de resultados ponen en letra minúscula como lo logran. Empresas y bolsas se abrazan en la gran orgía de los despropósitos y mientras los buenos resultados se aguantan o en mercados externos o en despidos masivos, la verdad permanece bajo tierra.

En ese desierto hay algún oasis. Se debe reconocer a los medios que hablan claro y alto, que se pasan por el forro los brotes y sus granizados, analizan la realidad y la cantan en verso le fastidie a quien le fastidie. Medios como Cotizalia por ejemplo son la excepción. Ayer, sin ir más lejos, destacaron una noticia que si en este país convivieran 46 millones de mentes críticas, hubieran tenido suficiente combustible para acallar cualquier discurso oficial acerca de lo bien que lo están haciendo los defensores de la inversión pública como antídoto. Resulta que el agujero presupuestario español no deja de crecer y aumenta de forma cada vez más acelerada. Hasta el punto de que ha crecido un impresionante 740% en el primer semestre del año frente al mismo periodo de tiempo del año anterior. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Si no notáis nada puede ser por tres razones: sois uno de esos borregos adormecidos, estáis vacunados de tanto inservible metido a político o vuestro estómago ya ha vomitado todo lo que desayunó.

Es la propia Intervención General del Estado la que asegura que vivimos un deterioro progresivo sin precedentes en el saldo fiscal. Sólo se puede comparar esa evolución y la velocidad que ha tomado a los desajustes que, en un país de nuestra envergadura, pudiera sufrir en épocas de conflictos bélicos. Y es que esto se está gestionando con el culo. El gasto público crece un 30% y los ingresos caen un 20%, teniendo en cuenta que estos datos surgen de la comparación del 2009 con un nefasto 2008. ¿Qué pasaría si lo comparamos con el fabuloso 2007? Se te caen al suelo los ornamentos que los hombres llevamos entre las piernas.

Otro tema son los anuncios de más inversiones públicas para atender las necesidades sociales y los planes de estímulo indiscriminados que esperan activar diversos sectores, que no hacen pensar que el desbarajuste vaya a moderarse. El Estado, en seis meses, ha gastado más de 85000 millones de euros y ha ingresado algo menos de 48000. Pues eso, que gasta el doble de lo que ingresa. La gente vive feliz fundamentalmente por pura incultura económica o por no analizar con criterio que consecuencias tiene un asunto como este. Se piensa que el déficit o la deuda no la paga nadie y que nuestros “derechos adquiridos” en una sociedad del bienestar no se pueden perder. Pues si, se pueden perder y la sorpresa va a ser mayúscula.

Que Moody’s salga hoy diciendo que la deuda española es triple A ya no es tan creíble después de los errores cometidos en paises como Islandia, Hungría y otros. La deuda española no la quiere ni el Tato y que a medida que pasa el tiempo aumenta alocadamente no parece una garantía mientras el déficit que la fabrica se ensancha cada vez más. El agujero presupuestario ya no es de juguete, ahora es algo serio de verdad. Se ha generado la mayor deuda pública de la historia y la principal del continente, con 540000 millones de euros que el Banco de España tiene en el mercado a la venta o colocada a corto plazo.

Tanta deuda y tanto déficit poco a poco va intoxicando todos los mecanismos del sistema. Hay comunidades autónomas que ya no pagan a ningún proveedor, que tiene problemas para gestionar las nóminas públicas, que se las ven y se las desean para salir del día a día de los pagos. No sólo las autonomías las están empezando a ver crudas, hay ayuntamientos al borde de la quiebra, mancomunidades paralizadas, diputaciones con el agua al cuello y muchos servicios públicos que serán recortados en breve.

A parte de dirigir Cink, como sabéis, asesoro empresas y uno de los consejos que doy mis clientes en términos estratégicos, es que si un ayuntamiento les debe dinero, se apresuren a cobrarlo del modo que sea. Lo que no se cobre antes de noviembre no se va a cobrar en mucho tiempo en centenares de corporaciones locales. Es posible que ayude el nuevo plan E y sus 5000 millones más que deberemos inventar, pero no lo hará eternamente. El dinero virtual tarde o temprano evidenciará el agujero. La mayoría de municipios recortarán sus presupuestos entre un 20 y un 25% y muchos cerca de un 40% por culpa de la falta de ingresos propios y de transferencias del Estado junto a un aumento de las necesidades de cobertura a los necesitados que están inundando los servicios asistenciales. Muchos niegan la realidad pero es un buen tratamiento acercarse a algún comedor público para evidenciar el tono pardo que está tomando el tema.

A todo esto, me preocupo con las declaraciones tranquilizadoras de la Federació de Municipis de Catalunya cuando dice que “confían en que los gobiernos autonómicos y la Administración central, sabrán ver los riesgos que corre la cohesión social si no resolvemos este problema”. Que vayan confiando. A la falta de transferencias del Estado para los ayuntamientos, éstos deberán sumar las liquidaciones negativas. Un postre sofisticado que obliga a los municipios a devolver el excedente de dinero que no ingresarán en 2010 y que fue adelantado en 2009 con la previsión de 2008. Un desastre de dimensiones bíblicas puesto que en 2007 se pensó que se ingresaría un 41% más de lo que se está ingresando. De modo que ahora deberán devolver la diferencia a un Estado sediento de liquidez. Es como pedir agua a otro sediento que vive en un desierto.

Además, en algunos municipios los tributos relacionados con la construcción han caído un 70% por lo que no tienen un duro para compensar lo que deben. Apuesto a que antes de final de año las noticias empezarán a reflejar los primeros funcionarios exigiendo sus nóminas en las puertas de algunos ayuntamientos. ¿Será momento de dejar de pagar en la zona azul?