PASCAL LAMY & RICHARD BERNER

Hay gente que la única explicación que veo a su actitud, es que de niño, en sus cumpleaños, el primer pedazo de pastel nunca era para ellos. Los “brotesverdistas” empiezan a ser como una especie de secta unidireccional sin criterio que otorga el valor del conocimiento a los que durante años negaron la crisis, le dieron todo tipo de nombres y evitaron atajar su gigantesco y nocivo efecto final por incapacidad o por mala fe electoral, tanto da. Son los que ven su futuro asegurado por un paraguas funcionarial o institucional que nadie puede garantizarles. Que atiendan algunas opiniones solventes que llegan de Estados Unidos, lo necesitan.

Ayer fue un día de mensajes catastrofistas. Por un lado Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial de Comercio ayer comentó algo que hace referencia a una de las cosas que más me preocupan desde el principio de este escenario de crisis global. Lamy dijo que “lo peor de la crisis en materia social está por venir”. Obviamente no ha descubierto ningún mineral desconocido ni nada parecido pero si es importante que lo advierta un responsable de una organización planetaria. Desde este blog, muchos seguimos asegurando que la crisis financiera fue el síntoma de una crisis sistémica y esta traerá graves tensiones sociales desconocidas u olvidadas por la mayoría del mundo occidental.

En otro sentido Richard Berner, economista de Morgan Stanley, sentenció que lo peor de la crisis económica todavía no ha pasado en los Estados Unidos y que el “gran esperado desastre fiscal en Estados Unidos ya está en marcha”.  Es una obviedad que el enorme déficit fiscal y sus niveles de deuda derivadas en breve se descontrolarán.  Mantener las promesas de beneficios sociales requerirá un endeudamiento o impuestos insostenibles de manera que se va restando credibilidad a la capacidad para financiar inversiones y sostener el crecimiento. En esa tónica Berner asegura que “la creciente deuda hará aumentar las tasas de interés, reduciendo el capital y la productividad e incrementando el servicio de la deuda, además, esos factores no sólo reducirán en forma constante nuestro estándar de vida, sino que pondrán en peligro la estabilidad económica y financiera americana y por defecto de medio mundo”.