La trampa del final de la crisis

Si no fuera porque todos sabemos que el cambio de sintonía reciente de El País con respecto a la figura de Zapatero y su acción política responde a intereses coyunturales del Grupo Prisa, podríamos asumir de principio a fin el editorial que hoy le dedican para que se lo desayune a gusto. Aunque nos pueda parecer un buen texto, llega tarde y tras apoyar durante meses el dispendio del que ahora consideran un inútil terminal. Por eso prefiero hablar del contexto razonado. Por ejemplo, ahora el discurso oficial es que medio mundo ya está saliendo de la crisis menos España. Es cierto a medias. Por ejemplo, que Alemania esté arrancando es cierto, que los EUA esté saliendo de la crisis no es exacto, que Portugal o Grecia estén fuera de peligro es sencillamente falso. Por eso, afirmar que nuestro país se va a quedar un lustro anclado en la parada técnica de la economía y que va a ser el único de su entorno es mentira. Pocos saldrán del agujero en 2010 y los que lo hagan lo harán pagando un enorme coste añadido que aun no se ha presentado públicamente.

En base a una nueva retórica asistiremos al maquillaje interesado de una realidad que esconderá la reducción de condiciones contemporáneas que, hasta hace poco, parecían intocables. Se está cimentando de nuevo otro sistema complejo de crecimiento global basado en el endeudamiento del mundo desarrollado y en la capacidad exportadora del mundo emergente. El problema reside en que, si la deuda de los primeros no es capaz de financiar el consumo sostenible de productos importados a los segundos el modelo fracasa. Es una evidencia que los EUA han quedado tocados para siempre, su hegemonía se ha debilitado y su potencial consumista no se recuperará. Por ello la demanda interna norteamericana y el sistema financiero global, como motores de la economía tardarán en adoptar tasas de fiabilidad aceptables como mínimo un par de años.

Seguir con el discurso de que el mundo ya está saliendo de la crisis es arriesgado. Se ha trasladado interesadamente a la gente que la deuda pública, sea del país que sea, es una herramienta gratuita que podemos activar sin efectos secundarios, lo que evidentemente no es así. El mundo está gestando una nueva "burbuja" debido a la deuda pública contraída por las descomunales medidas anticrisis. Guardando las diferencias, Japón la sufrió durante 17 años. No es gratis, nada es gratis. En España, por cierto, estamos a cinco minutos de averiguarlo.

Pero hay escenarios para el optimismo, para el optimismo de sus habitantes claro. Alemania y Francia crecerán adecuadamente en 2010. Aunque lo pongo en duda, este crecimiento se producirá a coste de un recorte brutal de derechos. No tengo claro que se produzca tan pronto esa salida formal de la crisis en el resto de países, está por ver, pero lo que si es dramáticamente simple de deducir es que España no se le espera en esa recuperación en años. El paro es un lastre inasumible cuando está en niveles próximos al 25% y encima no hay ningún sector económico dispuesto a liderar ese nuevo proceso.

Pero, lo que podría ser una buena noticia a medias, es decir, la recuperación de los países de nuestro entorno, para afianzar exportaciones y turismo, puede ser la peor de las noticias a corto y medio plazo. El peor de los escenarios para nuestro país se producirá si es cierto que Alemania entra en tasas positivas del PIB en el primer trimestre del año que viene. Si eso sucede el BCE empezará los tipos de interés por el riesgo a una inflación desbocada. La ingente cantidad de dinero en el sistema, procedente de los planes de estímulo y rescate, necesita ese crecimiento para aflorar y con su vertido incontrolado en los modelos de transacción financiera, la subida de precios es de efecto inmediato. Si no actúan los organismos monetarios se producirá una inflación sin precedentes que se sumará a una inflación tributaria por culpa de la subida del IVA y que contrastará con la deflación que estamos viviendo y que nos está acostumbrando involuntariamente a comprar barato.

La recuperación de las mayores economías europeas obligará al BCE a endurecer su política monetaria antes de que España esté preparada y por ello empeorará aún más la crisis inmobiliaria y, en consecuencia, aun pareciendo imposible, el paro seguirá creciendo hasta cifras que, si no se maquillan, darán pavor. Jean Claude Trichet  normalizará los tipos de interés a partir del próximo año y liquidará a España definitivamente pues  seguiremos en recesión bajo montañas de barro y deuda pública, privada y sobretodo bancaria. Es muy probable que  el BCE llegue al 2 o 2,5% a mediados de 2010 y un río rebosante de mierda se nos lleve por delante.

Uno de las claves para entender que en los mercados ya se empieza a descontar este hecho es que los inversores ya no se fían de la deuda española. El lunes durante la ejecución de uno de los transfers de asistencia a la venta de bonos pude ver con mis propios ojos algo que en las últimas semanas se viene publicando. Esta desconfianza se percibe claramente cuando se observa la evolución del mercado de los credit default swaps, los conocidos seguros contra el riesgo de impago de la deuda de un país. La deuda proveniente de España ocupa el segundo lugar del mundo como emisor sobre el que más seguros contratan los inversores, para cubrirse del riesgo de impago. Peor que nosotros solo está Italia.