El otro oficio del periodista, el Community Manager

Leo que “crece el pesimismo entre los trabajadores de los medios de comunicación ante un futuro inmediato plagado de sombras”. Está claro que en breve la mayoría de medios tradicionales deberán recortar plantillas. El catálogo de opciones para abandonar la redacción será muy variado: bajas incentivadas, prejubilaciones, despidos, EREs y llantos empresariales. Es una realidad sórdida pero sin embargo no hay muchas opciones. Hay periódicos que son cadáveres y que soportan su maquinaria gracias a nuestros impuestos a través de subvenciones que se van a ir estrechando justo cuando nos explote en la cara el déficit público del Estado y sus derivados.
Lo dramático del asunto no es tanto que esos medios, que ya no son la vanguardia de nada, se asomen al abismo. Lo doloroso es comprobar como una generación entera de periodistas se consume en la nada. Los ingresos de esas empresas caen en picado, algunos ya no ingresan ni el 10% que hace un año. En ese escenario todos deben reflexionar. Por una lado las empresas, todo tiene un principio y un final. El final de la prensa tradicional está cercano.

Lo divertido del asunto es la acusación permanente que sufre Internet como responsable de esa debacle. ¿Qué tendrá que ver la red con todo eso? Seguramente mientras no hubo un lugar donde contrastar la información o retratar al conjunto de inservibles que nos servían las noticias durante años, éstos pudieron vivir tranquilamente, pero ahora los términos han cambiado y con ellos los privilegios de centenares de manipuladores que se pierden pasando sin correa.

Ahora, a parte de la red, también ha aparecido un nuevo enemigo: la crisis. Ya tenemos otro elemento que tranquiliza a los que han descubierto que el día menos pensado en la puerta de las oficinas de su redacción o estudio pondrá “se alquila”.

Las empresas no han dejado de anunciarse sólo porque no dispongan de presupuesto para hacerlo, que también, sino que han empezado a seleccionar donde y como lo hacen. ¿Para que anunciar mi compañía en la página 22 de un periódico si mis clientes buscan la mayoría de mis productos en la red? ¿Por qué debo anunciarme a un target amplísimo de telespectadores que se seleccionan por horario únicamente cuando puedo anunciarme de manera selectiva en una red social?

Cuando en Cink nos pusimos a dar servicios de comunicación 2.0 en entornos de redes sociales, entre otras cosas, ya pensamos en el cliente, en el producto e incluso en una generación anulada de jóvenes que eran carne de paro. Hace más de un año empezamos a hablar de un nuevo “puesto de trabajo”, un nuevo “oficio”. Buscábamos “community managers”. Ahora, 12 meses después y con 30 personas en el equipo podemos decir que ese es una profesión evidente, con futuro y que elimina las encorsetadas recetas del periodista del siglo pasado.

Estoy relativamente orgulloso de haber estimulado la creación de un agente publicitario dinámico, de haber apostado por la innovación de la comunicación en escenarios distribuidos y de haber impulsado la capacitación empresarial en mi entorno en un momento especialmente duro.

Mientras que casi el 40% de jóvenes españoles no trabajan, mientras que los poderes públicos siguen engañándoles con falsas expectativas que no les conducen a ningún efecto laboral, otros hemos tenido que construir vías por las que transitar. Sin subvenciones ni ayudas públicas de ningún tipo por cierto. Obviamente no las esperaba. ¿Serás Community Manager?