Velen Hesteban

No me he vuelto loco, seguramente no más de lo que estaba. Hoy hablo de esta mujer, de la que sé bien poco, pues es noticia en la prensa económica. Incluso en El Economista se publicó una encuesta acerca de su popularidad. ¿Surrealista? No tanto. Esta princesa del pueblo llano es el activo más potente a nivel económico con el que cuenta Telecinco, la muestra más clara de que las audiencias no sólo rigen por lo que les ofrecen las propias cadenas, sino que éstas son las que indican a los programadores lo que prefieren, y prefieren lo escaso, lo fácil y lo trivial. Recuerdo que ya reflexioné acerca del interés de los españolitos sobre las cosas y la prioridad de las mismas.

Que vivimos en la lejana gloria de los que comían “pan con pan” es evidente. Que muy duro se va a tener que poner todo para que la reacción se produzca también. Fijaos que, uno de los referentes intelectuales de la población española (millones de votantes la siguen en diversos programas al igual que a otros parecidos) es esta mujer. Una mujer a la que, el otro día en directo, le preguntaron si sabía el nombre del ministro del interior. Respondió que si hubiera sabido que “la iban a preguntar cosas difíciles se hubiera estudiado el periódico”. Aplausos y otra pregunta: "¿quien escribió el Lazarillo?". Respondió que "nadie" por que la gente del programa le hacia señales con la mano queriendo decir "que no se sabia, que era anónimo". A la pregunta, ¿Qué puedes decirnos de la crisis? Contestó que "de política no hablo" y los aplausos fueron unánimes.