CRISIS REAL O CRISIS FINANCIERA

En la anterior crisis, la del 93, los malos eran los empresarios. Ahora se acusa a los bancos que no prestan a las empresas. No voy a ser yo quien defienda ciegamente al sector financiero, eso está claro. Ayer dije de que el sector está en la UVI y que precisa de asistencia cardiorrespiratoria, pero no es menos cierto que la banca precisa ser atendida con generoso egoísmo pues tras su derrumbe vendría el de todo el modelo económico actual. Es evidente que la crisis no vino de la economía real y se trasladó a la financiera, sino todo lo contrario. Ahora bien, no seríamos justos si no aceptáramos que el sector real, al estar absolutamente desequilibrado, sobretodo en España, ha repercutido en esa transmisión del problema de un modo estructural.
El problema al que nos enfrentamos y al que nos vamos a tener que habituar, pues no tiene visos de cambio inminente, es a la falta de crédito. Realmente los datos que se aventuran sobre la salida de la recesión en este país para el último trimestre no dejan de ser una broma de mal gusto. Es posible que esos datos se publiquen y que tengan que ver con una fórmula matemática perversa que aprovecha los estímulos como valor fundamental, que compara un trimestre con otro pero que se olvida del verdadero asunto y de la verdadera losa: la falta de dinero en el sector bancario.

Cuando un empresario, un autónomo o un emprendedor intentan poner en marcha sus ideas, sus proyectos o sus sueños se encuentra con un muro gigantesco de negativas y excusas. Ya podremos llevarle el resumen ejecutivo del gabinete de estudios del Citi o del BBVA vaticinando que estamos saliendo de la recesión o que el futuro ya es de color pastel. El responsable de la entidad volverá a decirnos: “déjate de informes y de meriendas que aquí no hay un duro”.

Lo que debemos exigir es que se nos informe adecuadamente de cuanto dinero se le ha dado a la banca y cual es el motivo de que ese dinero no esté llegando a la empresa. En ese modelo de uso siniestro que el gobierno ha adoptado con respecto al rescate del sector se engloba una reforma contable del sistema. ¿Qué significa que se hayan modificado las normas contables del sector bancario? Algo muy sencillo de entender. Algunos bancos y cajas que tenían perdidas según el modelo contable anterior, si se les aplica el nuevo que es mucho más relajado, las convierten en beneficios, algo que, cuando interesa para recibir rescates de todo tipo, puede hacerse al contrario, es decir, entidades con beneficios pueden representar fácilmente que están en pérdidas. Interesante ¿verdad?

Sin embargo esto que parece muy grave no tiene la más mínima importancia. Todos, o muchos, sabemos que el Banco de España y sus derivados son lo que son y están para lo que están. Lo que realmente es importante es entender las repercusiones y el mecanismo por el que podemos salir de todo esto. Culpar a la banca no sirve de nada y, seguramente no sería complemente justo. Culpar algunos ejecutivos si, puesto que cuando el ciclo era expansivo se lo pasaron en grande abriendo oficinas en lugares inverosímiles o gestionando sin reflexión. Esos mismos son los que ahora prevén cierres de sucursales, despidos y sucedáneos. Ninguno de ellos ha sido penalizado por una gestión ineficiente y arriesgada. No obstante, por el momento, los dejaremos a un lado a fin de analizar otros asuntos más urgentes.

Aquí lo que hay que solucionar es el asunto del crédito, tras eso las cosas irán canalizándose en la medida que sea posible, con muchos heridos, ruinas y angustias, pero iremos saliendo. Faltan 4 o 5 años para que en este país se genere empleo adecuadamente, empleo real y no una burbuja laboral gestada en el déficit público. Si se sigue tirando de cheque público pronto rozaremos el punto de “no retorno” y entonces ni el crédito ni los estribillos nos sacarán del tercer mundo. Por eso debemos empujar a fin de que el sector del crédito encienda motores. Si al final alguien para la sangría del gasto público y se pone a trabajar en que el sector financiero arranque, tal vez, la recuperación llegue en 2014. Si no es así, la parada técnica de la economía española se conectará año tras año hasta completar como mínimo una década.

Pero, ¿qué sucede ahora para que la banca siga en sequía? Lo primero que debemos aceptar es que los bancos no prestan por que no quieran o no les de la gana, lo que pasa es que los bancos tienen unos requerimientos de capital que si no los cumplen no pueden prestar. Da igual si eres muy solvente, el problema es ese requerimiento. Es decir, cuando un banco concede un crédito y este pasa a la mora, la entidad debe restarlo de sus cuentas en positivo y acotar otras disposiciones crediticias de algún posible buen cliente. Esa cadena es perversa.

Los bancos sólo pueden en un escenario como el actual, ampliar capital o restringir el crédito. Por eso las provisiones, por eso las cuentas maquilladas, por eso todo lo que supone simular que las cosas no están tan mal, pero la evidencia es la que es y los bancos reflejan en su escasez de gestión crediticia que la economía no aguanta el liquido ahora mismo. Es un pez que se muerde la cola.

En España hay medio billón de euros prestados al sector inmobiliario. Si atendemos que la banca precisa un beneficio mínimo del 5% sobre ese dinero aportado, deberían de recibir de dicho sector unos 30000 millones de euros como mínimo. ¿Está ganando el sector inmobiliario ese dinero al año para pagar los intereses? No. Pues eso, que el problema no es sólo de los bancos, el problema es de todos, pues mientras eso no se solucione, no va a haber ni un duro para nada ni para nadie. Las ayudas eran necesarias, no lo niego, pero pongo en duda el mecanismo utilizado y, por supuesto, la transparencia con el que unos demostradamente inútiles están haciendo uso de las mismas.