DE ORGIAS SINDICALES

Hoy en mi columna de El Confidencial le doy una vuelta más a los datos del paro y los enmarco en una realidad perversa vinculada a elementos sociales inamovibles como sindicatos por ejemplo. Al final del artículo me pregunto muchas cosas “¿Dónde queda el debate entorno a retrasar el pago de los IVAs hasta que se cobren las facturas? ¿Por qué nadie atiende al problema de los costes sociales que representan el 32% del sueldo de un empleado? ¿Por qué no se denuncia que contratar hoy en día está penado en términos fiscales? ¿Dónde piensan que puede terminar un proyecto de autoempleo si la financiación prevista se diluye en los despachos de las entidades bancarias en pre-quiebra? ¿Por qué no se ajustan los modelos de ayuda a emprendedores que aportan valor e ideas empresariales apartados de los de siempre? ¿Por qué nadie cambia una legislación de contratación pública que imposibilita que empresas pequeñas pero muy capaces puedan acceder al concurso que precisa de avales inasumibles, calificaciones imposibles y experiencias ridículas? ¿Por qué no se adoptan medidas? ¿Por qué los medios siguen anestesiados en su mayoría inoculados de veneno oficial? Y lo que es peor ¿Por qué aquí no se queja ni Dios?”