TITULIZACION HIPOTECARIA

La agencia de calificación crediticia Moody's repartió ayer una manta de palos que merecen ser destacados. Por un lado se cebó con el bono basura islandés al que rebajó a la calificación mínima existente. Dejó la calificación soberana en Baa3, es decir, el papel islandés garantizado por ese país vale lo mismo que el papel higiénico noruego. Lo que se conoce por “bono basura”. Sin embargo, y asumiendo que en ese informe pocos bonos salen bien parados, vamos a ver que se dice de la deuda española.

En concreto, me interesa el capítulo que el informe dedica a las emisiones españolas de deuda respaldada por hipotecas residenciales, es decir, los bonos de titulización hipotecarios. Según Moody’s estas letras no han hecho más que deteriorarse en los últimos meses, algo para lo que no hay que ser demasiado espabilado para darse cuenta, pero que simbolizan que se procede a desenmascarar la “robusta” deuda de entidad vinculadas al sector hipotecario. Los de la agencia de calificación aseguran que la tendencia de morosidad hipotecaria en septiembre se cuadriplicó por lo que cualquier título respaldado por activos inmobiliarios vale un pimiento. Por eso, la agencia sostuvo que en septiembre se bajó la calificación crediticia de nueve fondos de titulización hipotecaria, cuatro de ellos de Cajamar, y tres de Caja Madrid. Además no se olvidó una decena de transacciones que ya han utilizado todo el fondo de reserva previsto para cubrir esas titulizaciones. 

Debemos tener en cuenta que el Banco de España hace tiempo que se muestra muy preocupado porque las carteras de propiedades inmobiliarias tienen un tamaño desproporcionado. Entre los bancos y cajas españoles se superan ya los 20.000 millones de euros. Además, como no podemos desconectar el deterioro de esos bonos al de la situación económica española en general, nada indica que ese sea un territorio de rentabilidad o, como mínimo, de seguridad. Un paro que superará el 25% real, una crecimiento negativo cercano al 5% y un déficit superando el 14% no son un territorio idóneo para este tipo de bono. Es preciso entender que todo ello no hará más que complicar mucho la comercialización de esos títulos y su rentabilidad por un lado corre peligro y su garantía también. En todo caso lo que si es evidente es que no podrán ser utilizados, ni retirados en mucho tiempo. Una especie de corralito técnico sería más que posible, sino fuera porque se sobreentiende que esos bonos los va a garantizar los de siempre, usted y yo a través de la inversión institucional.

Para certificar esto, y ahondando en el asunto, vemos que a estos de Moody’s se les ha “olvidado” recordar que los bonos hipotecarios españoles no valen ni un tercio de lo que cotizan actualmente. Supongo que lo obvian interesadamente puesto que aquí, esos bonos se van a colocar entre "inversores institucionales". Es decir, vamos a pagarlo todos otra vez. Con esta, ya he perdido la cuenta de cuantas cosas nos va a tocar pagar a los españolitos de a pie por la mala cabeza de unos cuantos.