OTRA VEZ HEMOS PICADO

Hace tiempo escribí lo que para mí se ocultaba tras el nombramiento de la ministra Sinde. Consideraba que ese nombramiento respondía a la voluntad de focalizar en alguien todas las críticas en las redes sociales y en la blogosfera sociológica. Ese es uno de los territorios más temidos por el aparato socialista y en aquel momento se buscaba minimizar el cese de Solbes por el significado que tenía. Para cumplimentar ese requisito se nombró al enemigo público número uno de los internautas, a una inútil integral, a la peor ministra que se pudiera nombrar en cultura. El riesgo político era mínimo pues ese es un ministerio sin competencias puesto que la mayoría están transferidas. El beneficio muy alto puesto que esa polémica garantizó la esquinización del debate político en la red. 

Ahora se ha repetido el esquema a escala. El consejo de ministros presenta una ley inservible, le da bombo y platillo, y cuando detecto que la red empieza a posicionarse firmemente en contra, se procede a "filtrar" la disposición segunda y prendo la mecha al incendio electrónico sobre los derechos de autor. Además, por si fuera poco evidente, los aristócratas de la propiedad intelectual se manifiestan el día antes para caldear los ánimos. De lo que hablo no es una teoría, por desgracia tengo conocimiento que en parte es cierto lo que digo. Recordad que en este blog se han anticipado nombramientos de ministros días antes que lo hiciera la prensa o se han aportado los datos de ocupación con horas de antelación a que lo publicase el ministerio de turno. Uno tiene sus contactos y sus fuentes y en este caso también aunque haya sido a posteriori, Independientemente que coincido con el fondo de la protesta y estoy alineado con los que la lideran, me queda ese sabor amargo de ver que, como nos pasó hace unos meses, hemos vuelto a morder el anzuelo