CREDIBILIDAD Y PARO

Tengo claro que en unos meses, tras una leve mejora de la economía, un tono gris plomizo invadirá todos los sectores económicos Tiene que ver con el fin de estímulos y con el origen del problema. El consumo tocó techo hace un par de años, el valor patrimonial se muestra débil por primera vez y el trabajo empieza a ser un bien escaso. Para postres tenemos una cada vez más evidente nueva clase social. Sin embargo el problema se llama desocupación y credibilidad. Vivimos en un mar de malabarismos estadísticos con eso que se llama población activa, paro registrado y solicitantes de empleo. Todo es un enorme embrollo que no ayuda a certificar el estado comatoso de nuestro entorno. 

El problema es que cuando el actual ejecutivo, al que debemos de creer ahora como si de un acto de fe se tratara, hace exactamente un año aprobaba unos presupuestos en los que su cálculo sobre el empleo era de que llegaríamos al 12,5% de parados. La verdad pesa como el plomo y los datos que ahora se manipulan profesionalmente desde el Ministerio de Trabajo hablan de al menos un 18%. Casi un millón y medio de personas que el Estado se ha tenido que comer con patatas y que no supusieron ninguna predisposición presupuestaria de estos genios. Ahora nos dicen que lo peor ya ha pasado por noveno mes consecutivo y que el paro no llegará al 20%. Lo reflejan de nuevo unos presupuestos que, con toda seguridad, vuelven a fallar en ese punto. En plena legislatura del pleno empleo el drama cada vez es mayor. El paro alcanza a todos los sectores y a todos los modelos de negocio. La buena noticia es que el 2009 ya ha finalizado, pero lo malo es que ha empezado el 2010.

Me acusan a menudo que en este blog se habló de disturbios en la calle y de dosis de inestabilidad creciente. Me dedico a la economía y, seguramente, los análisis sociológicos no sean mi fuerte. No obstante sigo pensando que es realmente preocupante y sorprendente que una sociedad en decadencia y decadente no sea capaz de alzar una voz crítica con cierto criterio y que todo languidezca a través de los subsidios y las ayudas miserables que reciben los que ya no tienen nada y hace minutos creían tenerlo todo. 

En España nos acercamos a los tres millones de personas que cobran el paro. En concreto el número de perceptores de prestaciones por desempleo ascendió a 2.773.978 personas en octubre, lo que supone un 40% más respecto al mismo mes de 2008. Ahora bien, lo peor es que 1.034.375 de esos desempleados ya no perciben ninguna prestación, es decir, se ha terminado el plazo y siguen sin trabajo.

Según muestran los datos del propio Ministerio de Trabajo, desde el comienzo de la crisis en 2007, y hasta mediados de 2009, las prestaciones contributivas se destinaban por extinción de contratos a trabajadores temporales, tendencia que se alteró en junio, a partir del cual la mayoría de los beneficiarios habían sido despedidos, un total de 754.504 parados frente a los 718.310 por finalización del contrato. Esto viene a certificar que la destrucción de empleo comenzó en los contratos de carácter temporal, pero que desde junio se está destruyendo empleo de tipo indefinido de un modo atroz.

Va a ser necesario que todos nos pongamos a remar juntos independientemente de lo que digan los que nos gobiernan. Es el momento de las ideas y de la iniciativa. Superar este escenario no es sencillo, muchos caerán, otros simplemente transitarán por este nuevo territorio. El mundo se hará más hostil y los cambios sistémicos pendientes nos conducen a un nuevo paradigma socio económico. Tengo claro que surgirán nuevas oportunidades. No me creo que de esta no vamos a salir, pero tampoco creo que se pueda hacer sin ponerle un poco de limón a la herida.