LA LEY DEL PÉNDULO

Sé que hay temas sobre la mesa que deberíamos tratar con urgencia, pero lo urgente y lo que no lo es empieza a diluirse. Las soluciones milagrosas no existen y las reformas estructurales parecen más una cancioncilla rancia que una posibilidad. De quimeras y de perfidias se ha escrito mucho pero nada parece creíble. Nos queda seguir analizando la evolución que va tomando la realidad y traducir la cara B de la realidad que otros nos explican. Por ejemplo, está claro que el año que viene aquí se crujirán vidas y deseos. Millones de sueños esparcidos por el suelo de centenares de sucursales bancarias permanecerán durante meses. Los tipos que peligrosamente se han mantenido en mínimos volverán a tomar vuelo. 

En un año y poco más el precio del dinero europeo puede llegar a tasas del 3 o el 4 %. Esta madrugada tiré de transfer de acceso al Nikkei 300 y pude observar como hay apuestas evidentes de que el cambio de acción por divisa empieza a otorgar a futuros un valor al euro que no tenía hasta hace unos meses. Justo ahora que el dólar se aprecia frente a la moneda europea, resulta que el corro que debate en Tokio las monedas más interesantes advierte del inminente negocio que puede ser comprar divisa europea. Mal asunto para los españolitos endeudados hasta las encías.

Obviamente, cuando se precise retirar estímulos en América y en Europa la barra libre dará por finiquitado el asunto del dinero regalado. Está claro que esa subida no se formalizará porque estemos fuera de peligro o que la crisis esté en vías de solución. Eso es lo que nos dirán pero la verdad será mucho más siniestra puesto que tendrá un encaje real con el peligro de inflación descontrolada que supone tener tanta masa monetaria en el sistema. Además como el primer país en salir de la crisis en Europa será Francia y a continuación Alemania, estos condicionarán las decisiones en política monetaria de un modo trascendental.

Que España deje de estar en caída libre es una obligatoria reacción física. No es posible caer en barrena indefinidamente, lo que si puede pasar es que se llegue al estancamiento y la parada técnica de la economía. En ese caso alguno de los hechos que se avecinan no harán más que retrasar cualquier opción de salida. El problema sigue siendo que hablamos de “recuperación” como elemento esencial. La verdad es que no queda nada que “recuperar”, el modelo ha muerto y mientras nadie lo asuma no saldremos.

Los titulares reflejarán un “España deja de caer” haciendo referencia a las primeras tasas positivas del PIB en términos intertrimestrales, o un “España modera su caída” intentando minimizar el hecho de que tras caer un 4% seguimos cayendo pero solo un 1%. Es decir, que a medida que el estancamiento se generalice en todos los sectores la caída se aligerará pero no por ello generaremos empleo. España no alcanzará de nuevo la tasa de crecimiento potencial del PIB generadora de empleo neto significativo hasta 2013 o 2014. En 2010, la tasa de paro seguirá deteriorándose, particularmente durante el primer trimestre, con tasas cercanas al 22% oficial  (26% real) a finales de año. Como le encanta decir al ministro de trabajo, en este contexto, habrá un incremento de la economía sumergida, especialmente entre el colectivo de inmigrantes desempleados, con los consiguientes "efectos negativos" en la seguridad laboral, la recaudación fiscal y la igualdad competitiva. 

Sabemos que Trichet no tiene intención de retrasar la subida de tipos si ésta se hace imprescindible. No esperará la "recuperación" española. Lo hará en breve porque la política monetaria del BCE está diseñada para toda la eurozona y no para un país en concreto. A medida que esto sea una evidencia se pedirá a los gobiernos con más problemas que adopten medidas fiscales, que vigilen la evolución salarial y que realicen reformas estructurales para no resultar perjudicados por las decisiones del BCE. Obviamente en España nos daremos de bruces con todo ello pues aquí nadie parece creerse que eso pueda pasar. Algo parecido a cuando se pensó que aquí los pisos nunca bajarían pues éramos una isla económica fuera de toda lógica global.

España, Portugal, Grecia e Irlanda van a comprobar que es eso de tener un sistema bancario dependiente. Europa no tiene intención de darse una “segunda oportunidad”. El sistema financiero europeo y la política económica del continente sabe que hemos paseado por la cuerda floja y no había protección ahí abajo. Todo se ha aparentado. Parece que las soluciones han calado y que la enorme burbuja de deuda provocada por los rescates públicos pueden haber surtido efecto. Considero que no es así pero en todo caso habrá unos que lo llevarán mejor que otros. Europa no tiene más opciones. Unos pocos saben exactamente lo que ha pasado y otros siguen presidiendo la nada.

La mayor crisis desde el siglo XVIII se ha fulminado inventando dinero. Evitar la gran depresión que se avecinaba ha sido simple. Parece que no ha pasado nada. Todo consistía en meter dinero y dinero en una bolsa electrónica y en un Power Point. Parece poco creíble, ¿Verdad? Pues puede ser tal y como lo leéis. Seguramente, y cada vez estoy más convencido, unos cuantos van a vivir de gorra a expensas del trabajo y el sacrificio de otros y esta vez no estamos en el grupo de los que pillan fondos externos. Ahora algunos países van a cobrarse en tipos lo que nos dejaron y no supimos utilizar adecuadamente. Es la ley del péndulo.