ARCO’10 DECEPCIONANTE

MindyourmindIvo Mesquida, el director de la bienal de Sao Paulo, anunció hace un par de años que su evento artístico iba a ser un recipiente sin contenido. El certamen sobre arte más importante de América Latina consistirá en los pabellones de siempre, pero sin una sola obra artística. Una feria de arte sin arte. Vivimos momentos de estética digital y de belleza electrónica. Son tiempos de crítica anónima y de discursos inconexos. Es urgente que el mundo del arte acepte la nueva red interactiva, multicreadora y expresivamente plural. Necesitamos un nuevo sistema para valorar el arte colaborativo, el conceptualismo 2.0. La abstracción puso punto y final a una manera de degenerar la figura hasta el extremo. El arte, como elemento social de cambio, murió con Keith Haring, por eso es el momento de regenerarlo a través de la mutación colectiva.

En Arco no hay nada nuevo. Hace años que la novedad gira en torno de la provocación, del elemento desgarrador. Gatos muertos colgados del techo, bolsas de basura con precio y vaginas gigantes por donde meter la cabeza no permiten recorrer nuevos territorios de la creación, todo está inventado. Una mujer andrógina y semidesnuda garabateada hasta el extremo de la humillación era lo más parecido al arte global y social. 

Lo más cerca de la web 2.0 que se pudo ver en Arco 2010 fueron las pantallas con el gmail abierto de los marchantes de Los Ángeles. Una pena y una nueva decepción. Es cierto que la representación artística debe ser multidisciplinar y poliédrica, pero sorprende la falta de escenas sintéticas.

La endoestética necesariamente debe inspirarse en mundos abiertos a la definición arbitraria por parte del usuario final. El arte del futuro será una propuesta de un emisor, un artista conceptual y se construirá colectivamente hasta el punto que la obra de arte será un proceso creativodonde el espectador será un artista más. La diferencia con algunas propuestas en este sentido, será que en un futuro esas creaciones partirán y se moverán a partir de territorios que la web semántica y la red abierta dispondrán para ello.

Me ha parecido imperdonable algunas ausencias de tipología y no tanto de individuos. La transformación de medios y formatos pronto obligarán a entender el arte contemporaneo por mucha más gente y eso sucederá a medida que se aleje del mercantilismo nihilista que ahora lo engulle todo.