PARADA TÉCNICA

Todo sigue su curso. En ocasiones más lento, en otras se acelera, pero el conjunto de sucesos se encadenan sin demasiadas sorpresas. En España se van colocando las piezas para que la economía se detenga definitivamente y en Europa los primeros elementos que anuncian un terrible ajuste también. Las voces que clamaban que “lo peor ya había pasado” ahora no se atreven ni a bostezar. Es más que evidente que la ansiada recuperación no era tal y se debía, como decíamos, a un engorde artificial que tarde o temprano tenía que parar. Ahora los estímulos evidencian ser insuficientes y el crecimiento ha vuelto a caer. El drama de Grecia muestra que ni Alemania ni Francia están para mucha solidaridad y que en las solicitudes de medidas correctoras se esconden la incapacidad de otros tiempos.

Pero hablemos de España. Nada nuevo en el horizonte y si datos poco esperanzadores se pongan como se pongan. Cuando hablamos de la parada técnica de la economía nos referimos esencialmente a un estancamiento destructivo en un principio y átono en una segunda parte. Por ejemplo, en el sector servicios español la facturación no hace más que descender, en 2009 se desplomó un 13,7%. Durante 17 meses el sector del que depende el consumo no ha hecho otra cosa que caer. Es muy probable que deje de hacerlo en tasas interanuales puesto que más no se puede caer y en un estancamiento del modelo incluso puede aumentar, pero estaremos muy lejos de las tasas objetivamente razonables y muy lejos de las cifras que se requieren para crear el 12% de empleos perdidos en el sector desde el principio de sus problemas.

Sigamos con España, en el sector industrial las cosas aun van peor. La cifra de negocios no ha hecho otra cosa que caer. En 2009 lo hizo un 21,7%, aunque si miramos el descenso real de pedidos la cifra llega a una cuarta parte. En 2008 ya descendió y el cambio a vista 2007 se sitúa en una caída del 39%. ¿Recuerdan cuando se comentaba que el motor que sustituiría al inmobiliario sería el industrial? Eso no pasó, ni tan solo por aproximación derivada, lo que ha sucedido es mucho peor. La industria española ha demostrado que era, esencialmente, tercermundista con sueldos escandinavos. Nada nuevo, solo que seguimos viendo como todo se detiene. El interanual de 2010 no será tan malo, como en el resto de sectores, porque más abajo no se puede descender, ahora viviremos, también aquí, la parada técnica, el estancamiento.

En estas estamos, o estaremos. Por su fuera poco, a medida que venzan algunas operaciones de saldo, las grandes fallidas serán una evidencia. Prepárense para la más que probable segunda mayor quiebra hasta la fecha después de Martinsa. Reyal tiene que negociar 5.000 millones de euros urgentemente y las entidades que deben aceptar un pago atrasado no están para demasiados juegos contables. De hecho no es necesario ser adivino para entender que eso va a pasar. El propio Banco de España ha obligado a las entidades infectadas a prepararse para el tsunami. Les ha obligado a provisionar el 25% de la deuda que mantienen con las grandes inmobiliarias de este país. Aquello que ya dijimos era pan para hoy y hambre para mañana se verá reflejado ya. No era lógico refinanciar deuda a inmobiliarias y constructoras pensando que 2010 o 2011 solucionarían sus agujeros.