Innovación Balear

Hoy he estado en Mallorca. De hecho escribo esto desde el aeropuerto antes de uno de los tres vuelos del día si la autoridad no lo impide y la nube de cenizas lo permite. Tras unas horas en este maravilloso lugar, me ha quedado claro porque esta isla tiene una crisis específica. Su dependencia del turismo es enorme y su voluntad de complementar ese modelo económico no es lo suficientemente intenso como para ser optimistas. Está claro que cuando tu motor es algo como la ingente cantidad de turistas que por mar o por aire llegan a tu casa lo que tienes que hacer es rentabilizarlo al máximo. Hasta aquí bien, pero si el mecanismo no se engrasa se pierde el valor. 

El sistema no ha mejorado integralmente en años, no se ha modernizado de manera sustancial, no aporta grandes diferencias con la apuesta de cualquier zona costera, no implementa tecnología en su oferta y seguramente no asiste a los tiempos que corren con la voluntad de implicarse al nível que la nueva economía exige. Aun así la voluntad de sus gentes es encomiable. He estado con algunos innovadores dispuestos a afrontar proyectos saludables, con ideas interesantes y con entusiasmo, pero con una pared frente a ellos de gran espesor. La crisis se está cebando con esta buena gente a medida que la política escupe todas sus miserias. Están alucinados con todo lo que le ha pasado. Me pregunto si haber mantenido una actitud condescendiente y anestésica con su clase política ha engordado el marrano y ahora no saben como sacrificarlo.

Sin embargo, hay algún destello que permite entrever que en Mallorca, como supongo en muchos otros sitios hay oportunidad de cambio y de afrontar el futuro con algo de optimismo. Curiosamente la mayoría de proyectos que hoy me presentaban no tenían nada que ver con el turismo y se adentraban en otros modelos. La asignatura pendiente sigue siendo la internacionalización. 

En la conferencia de hoy he intentado mostrar los elementos que considero fundamentales para emprender, para innovar y para hacerlo en el entorno económico y social que nos ha tocado vivir. Estoy satisfecho con lo que hemos compartido hoy pero sigo pensando que el vuelco precisa de mucho más. De momento, la gente que hoy se ha acercado al evento en cuestión son los abanderados, los hubs de una nueva opción de progreso y modernidad, pero la clave estará en saber si éstos podrán ser tractores en sus entornos más inmediatos. Espero que si. También hemos comentado elementos de la economía digital, de la internacionalización y de los modelos de negocio con más opciones en los tiempos futuros.

Ahora bien, dejadme que os aporte una anécdota personal que me ha parecido muy entendedora. Uno de los ejemplos más claros de que aquí algunos no han entendido el momento en el que viven es la factura que me han soplado en una cafetería en una zona muy normalita de la capital antes de que me recogiera el taxi que me llevó a esta terminal. Fijaros: “sándwich variado de pollo y lechuga con pan integral” son 7,45 euros, un “refresco de coca cola Light” 5,25, un “snack de patatas en sobre pequeñas” 3,55 euros, “una minitarta de queso farggi precocinada” 5,25 euros, una “chocolatina huesitos” 2,85 euros y “un puto café solo sin azúcar ni sacarina” 1,95 euros. El total de tan exquisito menú ha ascendido a 26,30 euros. Obviamente no lo he pagado y "hemos llegado a un acuerdo", una quita del 50% que para algo uno se ha dedicado unos años a esto de la bolsa.

¿Tendrá esto algo que ver con el recorte zapateril?. Innovar para ganar más no era esto, no era apuñalar al prójimo aunque sea catalán, que está igual de feo. Si desean enfrentarse a una caída en la facturación deberían de idear otros mecanismos, esto sólo ayuda a que uno como yo no vuelva, y si lo hace será con mi abogada.