Fortalecer a la banca "in vitro"

Que el mundo del análisis económico se ha vuelto loco es una obviedad. Hemos llegado a extremos de difícil digestión. Hace algún tiempo hablé de las apuestas en mercados que se hacen a las catástrofes, pues ahora se pueden encontrar opciones de inversión sobre las especies de animales que puedan desaparecer a partir de un accidente medioambiental, un casino siniestro.
Sin embargo, lo que parece un juego de bufones es todo este ruido sobre que la banca española y europea ha superado los controles de solvencia de la semana pasada. Está claro que la prensa económica está en manos de becarios a los que le piden hacer mil funciones estos días, por lo que el análisis de la documentación al detalle es una quimera, ahora bien, que los jefes de inversión de muchos gestores patrimoniales estén aceptando como buenos esos informes es para ponerse a temblar.

No sólo con respecto a que la banca española ha jugado a maquillar sus números delante de las narices de todo el mundo. Han contabilizado los activos inmobiliarios por valores que ni el Tato se puede creer, que sólo interesa al interesado, que se han puesto de FROB hasta el culo y así cualquiera y que si por si fuera poco, se han metido la deuda soberana por donde han podido a fin de que esta no fuera perjudicial para los intereses respectivos. Pero eso lo han hecho todos en Europa.

Las pruebas de solvencia de la Unión Europea han ignorado la mayoría de las carteras de deuda soberana de los bancos pues los reguladores decidieron no someter a examen los títulos de las carteras en sus entidades prestamistas. Es decir, no se han contabilizado las grandes pérdidas y sólo se aplican a las carteras de negociación, por cuanto no se considera ninguna suposición de impago. Eso es trampa. Todo esto ya hacía un tufo horrible, pero tras la publicación es más nocivo aun. Pero ¿a quien conviene decir la verdad esta vez? A nadie. Ahora sería un drama. Es tan sencillo hacer que quede bien en “plástica contable” cualquier cuadrante, que no sé porque se le llama “prueba de solvencia”.

Por ejemplo, los creadores de crédito tienen alrededor de 90 por ciento de sus bonos gubernamentales griegos en sus carteras de banca europea y 10 por ciento en sus carteras de negociación. Eso no lo digo yo, lo dice Morgan Stanley por ejemplo.

Cuando aparecen las sombras, los afectados sólo tuvieron que hacer una reducción valorativa de bonos en su cartera de banca por si hubiera alguna duda sobre la capacidad de un Estado de pagar por completo su deuda o de hacer pagos de intereses. De manera que los bancos que manejan deuda soberana europea como los españoles se han librado de apuntar ese desfase, como se han salvado de otras rebajas. ¿Cómo se puede permitir que el valor de los activos patrimoniales de uno mismo lo valore uno mismo? Es como si para avalar un crédito que le solicitamos a un banco, el tasador de nuestro patrimonio fuéramos nosotros mismos. Yo me pido un crédito de 3 millones de euros avalado por una hipotética propiedad de 30 m2 en la periferia de Castellón por ejemplo, valorado, según mi propio criterio en unos 5 millones de euros. Además me pido un crédito al mismo banco que me ha de dar el valor de solvencia por valor de otros 3 millones. Total, tengo un Tir de los buenos, dispongo de un valor patrimonial garantizable de más de 8 millones.