El rescate virtual

Hace mucho que advertimos que el castillo de naipes se vendrá abajo tarde o temprano. La evidencia que tras Grecia, curiosamente la “i” de los PIGS no era Italia sino Irlanda, ha puesto en jaque todo el modelo de “rescate” previsto. Ahora la cosa ya no es una broma. La presión sobre la deuda soberana irlandesa ha llegado al límite permisible y la Unión Europea se lanza, desesperadamente, a la salvaguarda del líquido elemento, el Euro.
Ayer, durante una entrevista, me preguntaron si España será rescatada como los helenos o los irlandeses. Mi respuesta fue que ya lo fue, que en mayo nuestro país asumió ese modelo de gestión drogodependiente de un aval europeo que mantenga, de momento, el suelo cada vez más embarrado de nuestra economía.

Pero ya no da tiempo para más. El curso de lo inevitable se cierne sobre nuestra sociedad. Menos servicios, más impuestos, parada técnica y huida masiva de capital. Cada vez que Salgado dice que “no somos como Irlanda” me dan escalofríos. Por supuesto que no lo somos, aquí el sistema financiero no ha evidenciado una situación como la de Dublín. La verdad es más siniestra y cínica. Nuestra banca ha mentido y ha simulado una situación financiera de solvencia cuando estaban en una situación de quiebra técnica. Las fusiones fueron una falacia de dimensiones bíblicas y el rescate bancario en España fue de juzgado de guardia. Es cuestión de meses que se reproduzcan.

los problemas, que el sector muestre su escasez de recursos reales por culpa de la exposición inmobiliaria que ya no se podrá ocultar más tiempo y por que Europa ya no permitirá que el Estado mantenga de modo artificial el sistema financiero. Se cometió el error de no dejar caer a quien debía caer y en un futuro no muy lejano sabremos que significa.

No me malinterpreten. No es el fin del mundo, hablamos de estrechez mayúscula y palidez económica de manera crónica. Paro y estanflación traerá un escenario complejo que alejará aun más si es posible a aquellos que quieran apostar por un proyecto emprendedor desde fuera o desde dentro. Pero, ¿qué está pasando en Irlanda? ¿por qué es tan importante observar la evolución de este tema?

Los ministros de finanzas de la eurozona, conformada por 16 países, están decidiendo si mienten y dicen que Irlanda puede asumir por si sola el rescate de su sistema bancario o decir la verdad y exponer públicamente a escarnio al poder político y económico de aquel país. El asunto se complica cuando estos mandatarios europeos deben decir con que “elemento” piensan “rescatar” a Irlanda. Resulta que el uso del Fondo de Rescate de 750K millones de euros colocaría entre las cuerdas el propio mecanismo de rescate. Esa cantidad se estimó, sin decirlo, para rescatar a España. Se situó como aval en mayo al evidenciarse que nuestra deuda no la quería ni el Tato y que además el flujo líquido en el sistema español se paralizaría dramáticamente el lunes siguiente a ese momento crucial. Si se usan 100K millones que parece que es lo que precisa Irlanda, se deja muy tocado el fondo, asumiendo que Portugal (que ya habla de abandonar el Euro si le tocan las narices mucho) va por el mismo camino y ya nadie duda que España puede estar en el paquete. Las dudas europeas son en base a esta ecuación.