La campaña online de CiU

Hace ya dos años me invitaron a participar en el último congreso de Convergència Democrática de Catalunya. Allí definí lo que a mi manera de ver era la política 2.0 y, por derivación, la Catalunya 2.0 del futuro. Hablo de hace mucho tiempo en términos digitales. Al terminar aquella sesión David Madí me dijo que esperaba verme pronto, que hablaríamos de cómo podían convertir su partido en una estructura moderna, de vanguardia y social en términos digitales, que esperaba que les pudiera ayudar.
En unos meses presenté la propuesta y en pocas semanas estábamos en marcha. Como ya había hecho en tres ocasiones anteriores en Francia, Italia y Euskadi, diseñé un modelo de gestión online para un partido que debía convertirse en el cuerpo de un nuevo gobierno. Con ellos trabajé duro ese tiempo en las tres primeras fases y, una vez el proyecto iniciaba la parte menos conceptual y mucho más práctica, ellos gestionaron el equipo que mereció ayer todas las felicitaciones.

Como he dicho, he trabajado en otras campañas presidenciales, autonómicas o municipales en varios países europeos y de Latinoamérica, como también en algunas primarias. Sin embargo, la madurez de las redes sociales y el teórico conocimiento que todo el mundo decía tener en cuanto a su gestión profesional, parecía complicar bastante el modelo de su uso. En concreto, que Obama hubiera capitalizado el uso de la campaña online y que todo el mundo la contemplara como el ejemplo a seguir era uno de los retos, pues ni Catalunya era Estados Unidos, ni Mas era Obama, ni los Demócratas habían ganado gracias a las redes sociales de manera exclusiva, ni a su campaña online. Era un difícil reto afrontar la previsible oposición de un partido estructuralmente complejo y diverso.

Está claro que CiU tenía una posición de ventaja, pero eso, que era claro en ese momento, no descartaba que una operativa de los contrincantes no pudiera erosionar la buena marcha del crecimiento electoral de la Federació.

Entonces ¿que se debía de hacer? Conceptualmente planteamos un modelo que girase en torno al mensaje positivo y de cambio que el partido había pensado como estrategia transversal, a lo que se estableció un intento claro de captar un “ejército” de voluntarios, se asumió que al votante se le debía de dar opciones para opinar y ser tratado como adulto, se modeló una nueva imagen que llegó incluso a generar el cambio de logotipo y, finalmente, se consideró el mundo online como el instrumento de estimulación y organización del electorado.

Pero, ¿cuál ha sido la estrategia online que siguió CiU durante el año y medio que ha durado todo este proceso? ¿Cuáles fueron las claves? ¿Por qué el flujo informativo en la red siempre fue superior al del resto de adversarios? ¿Qué motivó que, sin precisar de videos polémicos o campañas virales, el paisaje digital político fuera convergente prácticamente en todo momento? ¿Cómo se logró que esa superioridad fuera progresiva y que no se cometieran errores?

En otro documento que estoy preparando junto a todos los que participaron en esta aventura explicaré detalladamente el modelo, pero permitidme que os deje algunas apreciaciones que marcan primariamente algunas de esas medidas que podrían haber significado “un antes y un después” en el modo de uso de la estrategia electoral online en nuestro país por cuanto a los resultados nos referimos. Reconozco, no obstante, que algunas campañas online del resto de partidos han estado muy bien. En concreto el esfuerzo final del PSC ha dado más que un dolor de cabeza a nuestro equipo. Aquí van algunas claves:

1. Unificar todos los esfuerzos digitales. Focalizar en 4 webs y en una sola estrategia en común.

La infinidad de iniciativas que surgían día a día en Internet requerían una estrategia clara que defiera las funciones y la utilidad de cada recurso en la red y que facilitara la comprensión a cada usuario. La Federación estableció una estrategia en línea basada en 4 sitios web de referencia, cada uno de los cuales conectan con el resto de redes sociales mayoritarias en Internet. Estos sitios eran Ciu.cat (web del partido), Arturmas.cat (web del candidato), ideespelcanvi.cat (plataforma de debate de ideas) y Cativistes.cat (red social interna que gestionaba los activistas y los recursos que precisaban).

2. Superar los tópicos en las campañas online habituales.

Es habitual pensar que en la estrategia digital de un partido, los dirigentes de las campañas piensen simplemente en los seguidores que se aglutina en Facebook o Twitter. Sin embargo, la apuesta de CiU por las nuevas tecnologías y para generar un perfil abierto e interactivo con el usuario permitió que los esfuerzos dedicados a ese campo se repartieran en multiplicidad de herramientas y acciones que perseguían dar un valor integral y sofisticado a todo ese nuevo escenario de batalla. Para ello se establecieron diversos elementos como webs de participación como “idees pel canvi”, blogs y videoblogs, Google moderador y las propias redes sociales incluidas, por supuesto, twitter y Factbook. Tambien se estimularon elementos de promoción gráfica de ideas y eventos como youtube o slideshare. Las formaciones fueron un elemento clave para establecer un grupo compacto de nuevos formadores de segunda generación que ayudaron a otros militantes y activistas a conformar un volumen determinante en la red. Ese enorme grupo se organizaba de manera eficiente en la plataforma de red social propia Cativistes.cat. A través de los dispositivos móviles y las aplicaciones desarrolladas en iPhone, Blackberry y Android se pudo llegar a un nuevo espectro que en anteriores comicios no se habían previsto. Otro elemento fueron los asesores 2.0 que daban, desde hace más de un año, indicaciones a las dudas que surgieran en todo este complejo ecosistema digital de acciones. Finalmente, el manual del ciberactivista, las iniciativas, la publicidad online tradicional, los live streaming y las Doc Sessions seguidas desde cada una de las war rooms que se establecieron durante todo este período fueron los segmentos que conformaron todo este engranaje que ayer se convirtió en una parte del éxito.

3. La continuidad y la estrategia integral a largo plazo como valor.

La reputación en la Red no se genera con cuestión de días, sino en base a la continuidad y la perseverancia. Ya en el primer documento presentado hace casi dos años se hablaba de seis etapas. Desde la digitalización de las bases, desarrollo de una nueva identidad digital, abrir el partido localmente, fomentar el activismo y estructurar las alianzas. Cada fase se caracterizó por diversos elementos y por supuesto que muchos de ellos fueron dinámicos y, aunque hubiera un hilo argumental bien definido, muchos tuvieron que ser modificados a tiempo real.

  • En la primera fase CiU desarrolló la primera red social catalana política abierta a todo el mundo, formó a más de dos centenares de activistas, gestionó casi 300 blogs a parte de estimular perfiles en diferentes redes. Los primeros esfuerzos crearon un espacio virtual de encuentro para facilitar el acceso a las nuevas tecnologías a aquellos militantes y simpatizantes menos habituados en el uso de Internet, junto con decenas de horas invertidas en la formación y atención personalizada para resolver ruegos y preguntas. Este punto sirvió como un espacio de discusión y debate en relación a aquellos temas de menor consenso dentro del propio proyecto de CiU. La red cativistes permitió dar voz a todas las personas interesadas en un de cambio en Cataluña.
  • En la segunda fase CiU intentó dar un perfil unitario y diferente a todo su ecosistema político. Las marcas de referencia debían ser la federación y Cativistes. Se mantuvo un mínimo común denominador centrado en la interacción abierta con los usuarios, se priorizó la comunicación de los posicionamientos oficiales con los perfiles de CiU y se dotó a cativistes de un rol de dinamizador de la red.
  • En la tercera fase CiU impulsó “idees pel canvi”, el Google moderador de Artur Mas, la acción digital de los parlamentarios y el envío de flashes informativos a los activistas para estar a tiempo real en disposición de atender cualquier debate en la red.
  • En la cuarta fase CiU consideró que se debía de involucrar a la ciudadanía definitivamente. El paso era complejo pero elemental. Si se era capaz de cristalizar todo el conjunto de activistas digitales en puntos de empatía social analógico y digital, la parte más difícil se habría superado. Para ello se generó un patrón a partir de cinco elementos llamados “les cares del canvi”, “5 clics pel canvi”, “ránquing dels cativistes”, “espai nativista”, les “CATalertes”, “l’enciuta’t”, iniciativas en Spotify y otros espacios menos tradicionales, aplicativos de todo tipo en redes habituales y encuentros con Artur Mas por parte de amigos en Factbook. En definitiva este fue el punto de inflexión que permitió dar valor a las dos fases finales.
  • En esas dos fases finales se tuvo en consideración hacer llegar las iniciativas impulsadas al público potencialmente interesado a través de un conjunto de medidas destinadas a posicionar mejor los respectivos sitios web, a la vez que se centró en buscar micro redes segmentadas por intereses compartidos y limitar su comunicación a un público interesado en cada materia.

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En definitiva, y asumiendo que los que de verdad se curraron el día a día de todo este asunto fue un equipo magnífico y que yo sólo establecí la estrategia y el modelo a seguir, les felicito de corazón, y me gustaría que quedara en evidencia que, ganar unas elecciones desde el punto de vista digital es mucho más que unos cuantos perfiles abiertos, un grupo de activistas a sueldo y un grupo de publicitarios pensando videos.

Siempre he creído en la política 2.0 como un elemento que ayudará a hacer este mundo más transparente. Me peleo en este blog hace muchos años por ello. Espero que lo que ayer se hizo realidad pueda ayudar a ello. Quiero pensar que en el trabajo del mejor equipo que nunca he tenido y del que he aprendido muchísimo, se esconde parte del éxito. Como mínimo de haber sido parte pequeña de que en breve los catalanes tengamos #unacatalunyamillor.

foto: Jordi Play