Sesión continua

Ayer publicaron en La Vanguardia un artículo que titulé “El momento de los valientes”. Se trata del intento de explicar que esto ya se queda así y que lo que cuenta es asumir el escenario y ponerse manos a la obra. Hoy hablaré en TVE sobre subsidios y cloroformo social y entre otras cadenas, la Sexta emitirá una entrevista sobre la falta de emprendeduría en España. Ayer en TV3 emitieron un reportaje con seis ejemplos de gente que se lo han montado solitos y que pasan de su entorno en la mayoría de los casos. Es más, han considerado ese entorno como algo a tener en cuenta, a aceptar esas dificultades y a buscar las oportunidades que ofrece.
Sin embargo, ese escenario cada vez es más absurdo, más insultante. Resulta que los de siempre siguen con su estrategia del “sálvese quien pueda”. Se lo están cargando todo. No tuvieron bastante con la estafa general de las retasaciones y las valoraciones fuera de lógica, otorgando hipotecas que las matemáticas no soportaban ni a primera vista, ni les bastó con inventarse resultados, cotizaciones, solvencias y fusiones de juguete. No se les quitó el apetito, siguen siendo unos irresponsables compulsivos. Vivimos una situación de locura financiera y sociopolítica en sesión continua.

Ni con el invento de la falta de liquidez tuvieron bastante. No han aceptado ningún error. Mantienen intactos todas sus prebendas, impolutos sus sueldos y sus bonus. En la dirección de las entidades financieras de este país no ha pasado nada que se pueda considerar relevante. Se han limitado a taponar su sangría con el dinero ajeno, repartir las pérdidas que unos pocos provocaron entre el conjunto de la sociedad.

Hace años dijimos que el sistema financiero español estaba quebrado y nos dieron hasta en el paladar. Aseguramos que era insolvente pues su contabilidad se soportaba en una valoración patrimonial que no se creía ni el Tato. No se produjo la fallida en términos evidentes, nadie ha podido publicar que el sistema financiero español está roto, pues, a base de dinero público, se van rellenando poco a poco las fisuras del modelo. Si atendemos a la historia de este asunto veremos como nos la han ido metiendo poco a poco y casi ni nos hemos enterado.

Al principio fue aquello de “solo la puntita” que significó que la CCM fuera intervenida. Posteriormente casi sin enterarnos empezó a entrar. Nadie se queja pues parece que nuestro dinero no está en juego. Veremos como eso no es cierto  cuando la subida de impuestos provoque que muchos dejen de invertir en este país. Lo peor es que esto no ha hecho más que empezar. El fondo para soportar este castillo de naipes se acaba y una de dos, o cae alguien o se adelgazan todas. Las dos son malas opciones para el público que no se lo espera y buenas para ir apartando la gasa que entorpece la verdadera situación de la banca en este país.

¡Cuanto tiempo perdido!, cuanta energía derrochada en algo que está podrido y que merece hacer “reset”. No tuvimos bastante con imponer un monto de dinero público en tareas inservibles que no ayudaron a emprendedores ni a cambiar el modelo, que a medio plazo generaron más paro y que ya dije debía haber ido en sentido contario. Cuanto dinero por la alcantarilla. En lugar de gastarlo en la producción y en la gestión para la internacionalización lo gastaremos en publicidad ridícula “de lo bien que están yendo las fusiones” de las narices. Así nos va, que no deja de caer nuestro sector exterior. No tengo claro cuando dejaremos de bajar la cabeza y reaccionaremos. De momento seguimos asistiendo al mayor espectáculo de humillación colectiva al que hubiéramos podido imaginar.