Mejor que Botswana

Se comenta que el lunes Zapatero convocará elecciones para finales de septiembre atendiendo al desastre monumental que se avecina en términos de deuda y riesgo país que podría llevarnos a zona de no retorno. La verdad es que importa muy poco o nada que esa convocatoria sea en una fecha o en otra, el desastre permanecerá independientemente de quien gane las elecciones. Es más, si me apuran, el sustituto a este hombre que se le acusa de no haber hecho nada para gestionar la transición de un modelo económico ineficiente, es otro que fue el vicepresidente del gobierno que lo instauró. Que el Cosmos nos coja confesados.
Ser idiota es un privilegio, una bendición que, si eres capaz de no derramarla, te ayuda a  afrontar cualquier reto por difícil que parezca. Por ejemplo, en política puedes pasarte una legislatura entera sentado en una esquina del pleno y no abrir la boca a cambio de una aportación económica que pagamos todo y que curiosamente se llama, hay que ser cínico, “indemnización”. También puedes estar dispuesto a soportar el ridículo sin miedo, porque eres idiota.

El problema de ser idiota es que te des cuenta un día que lo eres. Algo así como cuando quieres montar un negocio en España y te das de bruces contra un funcionario y toda la maquinaria penosa que le viste. En ese país incomparable llamado España se precisan 13 trámites administrativos para poner en marcha una empresa frente a los 9 de media que se necesitan en el resto del mundo moderno. Es, aparte de una mal trato al emprendedor nacional, un tabique interpuesto para que empresas pequeñas extranjeras se instalen por aquí. Ese capital nuevo más comprometido, que introduce nuevas tecnologías, estilos nuevos de gerencia y que al final crea empleo, lo que quiere es la menor fricción posible y aquí nuestra administración es de papel de lija.

En España la historia sigue su adormecido curso. Lo importante es mostrar que la cosa se pone fea, pero alguien lo solucionará. “No se molesten, ya nos encargamos nosotros” parece que nos digan. Pero no se engañen, no se ocupan. Hablar así permite mantener a todo el mundo callado. Es un cachivache muy efectivo para amansar a las fieras. Fue descubierto por los que asistieron a las meriendas aquéllas del G-20. Primero trasladaron que nos encontrábamos ante la peor de las crisis conocidas, que había sido algo imprevisto y que por lo tanto se ponían urgentemente a buscar soluciones. Inventaron la deuda infinita y santas pascuas. El efecto fue demoledor. Medio planeta creía que estábamos saliendo del agujero y resulta que seguimos como al principio de este tinglado o peor.  Pero, queridos, en España ese truco funciona muy bien acobardar las ovejas primero y dejarlas pastar después. En España este efecto es superlativo. Somos un atajo de rumiantes.

¿Cómo se anestesia una sociedad que cada vez está más jodida? La respuesta es fácil. Primero te muestro lo funesto del asunto y luego te decoro la solución. El autor será un Estado que busca someter cada vez más la capacidad crítica de sus habitantes con mecanismos técnicos absolutamente ridículos en muchos casos. Los españoles somos usuarios de España, no ciudadanos, lo demuestra que la información se digiere al gusto del que la sirve para que todo ello no suscite más sobresalto del exactamente necesario entre la gente de bien.

¿Cómo se prepara a una sociedad para lo peor? ¿Cómo se la duerme? ¿Cuál es el modelo de intoxicación? ¿Cómo la preparan? No es muy complejo. Lo imprescindible es la paz social y la anestesia colectiva bien administrada. Se procura que la sociedad viva cómoda y eso la hace delicada. Esa comodidad la debilita irremediablemente y cuando pasa lo que pasa, cuando entramos en cifras de parados inverosímiles, o cuando la evidente ineptitud de nuestros dirigentes es de tal calado que insulta, nadie dice nada, o casi nadie. Vivimos en una sociedad que no sólo ha perdido el dinero, que aunque grave no es definitivo, vivimos en un escenario de derrotados que han perdido la dignidad y la libertad, nos arrastramos por el territorio de los desinformados. ¡Que gusto da no saber!

La Administración en España es un inconveniente para el progreso. Da igual el color. Unos fomentando un modelo de crecimiento que se basaba en la compra masiva de viviendas por parte de gente que no las necesitaba para simular ser ricos sin hacer más que quedar en un café de barrio para negociar el precio con un agente inmobiliario formado a distancia. Otros no supieron desinflar el asunto y les reventó en la cara. Lo peor es que lo negaron como los otros negaban su majestuosa montaña de mierda construida adecuadamente durante años. Un desastre en general. Nos toca a los emprendedores poner en marcha el motor oxidado de este país.

Os dejo con un grafico que clasifica las 183 economías del mundo respecto a su facilidad para hacer negocios. Un alto rango en la facilidad de hacer negocios significa que el entorno normativo es más propicio para la puesta en marcha y de una empresa. Este índice promedio de puntuación porcentual del país el 9 de temas, compuesto por una variedad de indicadores, dando igual peso a cada tema. La clasificación de todas las economías están referidas a junio de 2010. España es la 49. Hemos logrado que Botswana no nos adelante.