Requerimientos financieros

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, presentó ayer una reforma del sector financiero en la que la banca deberá sanear sus cuentas por la exposición al ladrillo con 50.000 millones contra resultados en un único año. Si quieres descargarte la presentación de la reforma aquí la tienes.
A mi modo de ver esta reforma, imprescindible no hace más que erosionar el sector. No se explica demasiado pero es evidente que, cuando las entidades financieras quieran aflorar sus propiedades y promociones inmobiliarias, se evidenciará lo que sabemos todos: el valor patrimonial que se les supone a los bancos y cajas de este país no es real y ha servido para simular un amortiguador sin liquidez que permitía aprobar auditorías de juguete a las que se ha sometido el sistema.

Es evidente que cuando pongan en venta ese montón de piedras que nadie quiere y que se le llama “ladrillo oculto” se convertirá en el estoque de gracia del sector. La insolvencia será evidente y la quiebra de algunas entidades financieras de calibre medio también. Para evitarlo se estirará hasta lo imposible el FROB. En definitiva, un salto hacia delante que no hace más que evidenciar el estado deplorable de todo el modelo económico al que tenemos el privilegio de ver morir. Seguiremos sufriendo como nos crujen a impuestos y poco a poco seguiremos viviendo como sobrevive de algún modo la increíble clase media menguante.

La buena noticia es que por fin sabremos la verdad, la mala que el crédito puede darse por extinguido definitivamente por mucho que nos digan lo contrario desde el gobierno. Digamos que es algo parecido a eso que nos repiten para que nadie enloquezca ante tanta miseria y paro. Cuando Rajoy dice que “este esfuerzo en más impuestos y recortes son para recuperar lo antes posible la senda de la recuperación económica“ es palabrería para insensatos. ¿Quien puede creerse que sin inversión en estímulos se puede recuperar nada? Sinceramente espero que nada de lo anterior se recupere y venga algo distinto, mejor a ser posible, pero lo que si sé es que ese discurso vacío y ridículo sobre las bondades de los impuestos y los recortes será un arma con un retorno nefasto para quien ahora lo pronuncia.