El viral del viral

Además del texto que hoy he publicado sobre campañas virales en la red, hoy tenemos un regalo al que le doy un valor excepcional. Se trata de la colaboración del mejor creativo publicitario que conozco y que tengo el gusto de tener en mi equipo. Nicko Nogués es un tipo excepcional. Espero que tengamos sus colaboraciones en este blog también de manera periódica. Hoy os ofrezco su “particular” manera de entender una “estrategia viral”.

Nunca me ha interesado demasiado todo el universo “viral”, pero sabía que algún día me tocaría hablar de ello. Por eso cuando mi amigo Marc Vidal me propuso escribir unas líneas sobre cómo construir un viral, me di cuenta de que era incapaz de explicar cómo se construye algo que no entiendo.

Por otra parte, se ha hablado tanto del tema y hay tantísima literatura al respecto que creo que lo fácil sería caer en la tentación de intentar escribir algo así como “Las diez reglas de oro para fabricar un viral en cinco pasos”.

Por eso me pareció más interesante abordar el tema desde un punto de vista menos académico, en esta caso el mío, y a mí me pasa lo siguiente: Cuando escucho aquello de “hagamos un viral”, me suena a una especie de chiste, que por cierto y siguiendo con el tema, es uno de los mayores fenómenos virales que existen. Pero en este caso me pasa como cuando te cuentan un chiste que no entiendes pero del que todo el mundo habla.

El mayor viral que conozco es el viral del viral.

Y ante esto me siento perdido, algo tonto, desubicado, alienado, incapaz de entender a qué se están refiriendo y por lo tanto incomprendido como lo puede ser una bacteria, en este caso yo, inmune a todo lo que tenga que ver con el único objetivo de infectar una masa, entiéndase gente. Porque en el fondo parece que de eso se trata, ¿no?

El mayor viral que conozco es el de un planteamiento old disfrazado de uno on.

Creo que existen dos tipos de perfiles: los que piensan en hacer virales y los que piensan. También me sobrevienen muchas preguntas. ¿Por qué se confunde tanto cultura digital con el último chiste tecnológico y a éste con concepto y a éste con “viral”? ¿Por qué se equipara, o me lo parece a mí, “viral” con digital? ¿Por qué creernos y asumir esa equivalencia? ¿Por qué ser “viral” es un objetivo a perseguir?

El mayor viral que conozco es de la “cultura del viral”.

Todo esto me lleva a una última conclusión y es la siguiente. Me parece que seguir por este camino, el de confundir la cultura del viral con cultura digital, hará que muchas personas que se dedican a esto se sientan frustradas por el simple hecho de que no serán capaces de sentirse contentas con lo que hacen sino consiguen que tenga un efecto “viral”.

Acabo con una reflexión que me parece que tiene mucho que ver al respecto. La leí hace poco en Martes con mi viejo profesor, un best seller (oka, el viral de los libros) que no tiene nada que ver con todo esto pero que igualmente recomiendo mucho. Dice así:  “(…) Estamos enseñando (y yo diría que aprendiendo) cosas equivocadas. Y uno ha de tener la fuerza suficiente para decir que si la cultura no funciona, no hay que tragársela. Es entonces cuando uno debe crearse la suya propia”.

Siento no poder explicaros cómo crear un “viral”, y aprovecho la ocasión para invitaros a pensar más en antivirales, o simplemente, pensar.