'Hola soy Google' en ABC

Ayer publiqué mi columna en ABC como cada semana. En esta ocasión trato el tema de como se gestionan los equipos y las contrataciones en Google como ejemplo de como no lo hacemos en Europa. Sin querer demonizar modelos o santificar procesos, y poniendo de ejemplo mi reciente experiencia con algunos directivos de California y del Sillicon Valley o Boston, he procurado abrir el debate acerca de una realidad cada vez más evidente y que se confiere a la realidad empresarial de nuestros tiempos. Una idea vale más que su ejecución. Entenderlo es fundamental para ver el cambio de socioeconómico que nos invade y que algunos llaman crisis.

En la vida hay dos llamadas que soñaba recibir. La primera: “¡corre ven, he roto aguas!” y la segunda, algo más sofisticada sería: “¡hola, soy Google!”. En distinto momento recibí las dos. Está claro que llegar a desarrollar algo que le pueda interesar al gigante de Mountain View no es sencillo y, a parte de una gran dosis de esfuerzo, tienes que tener algo de suerte. De todo lo que aprendí en ese tiempo me quedo con el nuevo valor del término “ocupación”. Estamos ante una retorcida escala que proporciona la contratación de ideas y de las personas que las contienen. Se contrata el tiempo en el que se piensa, no en el que se “ejecuta”.

Gracias a esta generosa experiencia localizada entre California y Massachussets pude descubrir que la economía digital permite atender con eficiencia el valor de emprender ideas y aportar crecimiento a medio plazo. Está pasando en USA y podría pasar en Europa. Aprender emprendiendo y emprender aprendiendo no dejan de ser las características principales de las “startups” que cada día nacen. De ellas es el futuro en los países que apuesten por el valor añadido, los sectores complementarios (aportación de ideas a cualquier industria o servicio) o lasociedad de conocimiento (razonable y constructivo). Las ideas no sólo son ideas, son la textura con la que se modelan las cosas justo antes de que sean reales. Afrontemos las ideas como resultado de la experiencia. ¿Qué pasa si sumáramos esa destreza que otorga la veteranía con la irreverencia del idealismo joven emprendedor?

Hoy en día, si con cincuenta años te quedas en paro, es probable que no vuelvas a trabajar por cuenta ajena en la vida. Más de la mitad de los jóvenes españoles no trabaja. Nadie les contrata por más del salario de un esclavo. Millones de experimentados profesionales se desangran en las colas de empleo. Estimulemos la suma, dinamicemos la fusión de voluntad, desesperación y sueños. Hagámoslo por nuestra cuenta y dejemos de desayunar cloroformo. Recordemos que nadie les regalo nada a los segundos en su día y nadie va a regalarles ya nada a los segundos. Regalémonos un sueño común y posible todos.