Banco malo malísimo

Una enorme bola de mierda nos ha pasado por encima y se lo ha llevado todo. Sin piedad ha convertido todo a su paso en desidia. A medida que rodaba por encima de las cabezas de todos se evidenciaba la enorme mentira en la que hemos vivido durante años. Unos más que otros. Que España está en default es evidente y que eso lo podemos llamar de doscientas maneras hasta llegar al ardor de estómago también. Es absolutamente decadente y pueril el esfuerzo ridículo de la “casta” por la semántica indolora. Que no es un rescate, es un golpecito en el hombro. Que no es una quiebra, es un recorte sin importancia. Que no es una intervención, es una invitación al cine. Son de aurora boreal todos ellos. Se parece mucho este rollo huidizo sobre la intervención de la economía española a aquella “leve desaceleración” que acabó siendo un porrazo planetario. Pues esta también acabará siendo lo que tenga que ser, pero con una diferencia notable que antes no se consideró. La casta europea no es mucho mejor que la ibérica. Estamos rodeados de la mayor merienda de cobardes de la historia moderna. Minúsculos tecnócratas e iletrados políticos jugando a los “países” y a las “conquistas” sin darse cuenta que lo han destrozado todo. El rompecabezas venía sin planos, o se lo tenía estos los han perdido.
Y es que los idiotas siempre han sido una “tribu grande y poderosa que ha influenciado en la mayoría de los acontecimientos de la humanidad” y normalmente por estar al frente de ellos. Y en eso estamos. Europa cierra las puertas por vacaciones y se encamina a la peor de las catástrofes. Será incapaz de gestionar el asunto. La agonía se alargará durante años pues en economía estos figuras han demostrado que se puede ir camino al abismo dando rodeos. Lo peor es que el rodeo nos lleva a un acantilado que está más alto. Fijaros en lo absurdo de algunos planteamientos que hasta mi hijo de siete años es capaz de ver sospechosas. El aumento del IVA responde a un criterio genérico aceptado por la encefalografía plana europea y la fábrica de estímulos sobre el agujero negro digno de estudio.

En ese punto de incoherencia absoluta aparece el banco malo malísimo y nos tomamos todos y aceptamos el tazón de cloroformo sin rechistar no vaya a ser que se nos enfríe. Es increíble. ¿Qué es un banco malo malísimo? Algo que ya lo quisiéramos todos nosotros. Imaginen que tienen un montón de deudas que no piensan o pueden pagar. Alguien viene y te las compra y te dice: “cuando lo que debes valga algo vengo y te lo traigo para que me vuelvas a dar y así quedamos todos en paz”. Es tan simple que asusta.

El nuevo gobernador del Banco de España, Luis María Linde ya está trabajando en la posibilidad de crear un banco malo malísimo que ahora (por aquello de cambiarle el nombre a todo lo que suena mal) lo llamaremos sociedad gestora de activos tóxicos. Además encontrarán al pringao que se lo trague todo: Banco de Valencia. Y va el tipo y dice que haciendo eso se descarta que sea el Banco de España quien se encargue de dirigir el asunto chusco de tanto estiércol financiero. Es de amanecer a las tres. ¿Si el banco malo con toda la basura que no se puede digerir no lo controla el Banco de España quien lo va a hacer? ¿Los gestores de un banco que está en quiebra técnica y que ha precisado de oxígeno? ¿Estamos todos locos? Encima el tipo dice que “no soy un experto en la creación de bancos malos”. Tiene su cosa, pues el FROB al final funcionó como algo parecido. Los puristas dirán que cada cosa a lo que es pero les aseguro que entre dejar dinero a fondo perdido a Bankia y sus secuaces y zamparse todas las hipotecas sobretasadas de este país no se que es peor. Disculpen, si, hay algo peor: “que te vendan bonos patrióticos y luego te digan que está complicado cobrarlos en el plazo o que te aseguren que tus preferentes son ahora una participación subyacente al valor de las acciones en el proceso de gestión del nuevo valor de asignación del propio activo facilitado en el nuevo porcentaje de exposición de las obligaciones de no se quien…” Ellos lo seguirán intentando, y muchos seguirán cayendo.

Hay una ecuación que se cumple de manera irremediable cada vez que se produce un factor. Si De Guindos, Rajoy u otro mandamás sea de donde sea y esté donde esté dice que una cosa no pasará, ¡pasa! Es como saber que sucederá mirando los posos del café en una taza. No dicen nada que sea real y seguramente porque no logran vivir en esa realidad que el resto de mortales tienen que ejercitarse moviendo a ambos lados brazos y codos.

El otro día un dirigente de CiU en Madrid, justo en el día que Catalunya pedía el rescate al gobierno, se vanagloriaba de haber pasado un largo rato hablando con Rajoy y que, a pesar de eso, no habían hablado de Catalunya. ¿De que leches hablaron entonces? ¿De las olimpiadas? Es tremendo pensar que aquellos que tienen que adoptar medidas para modernizar nuestra economía o dirigir y estimular el proceso llevan una eternidad en el congreso de los diputados. Los ministros de economía, en estos países del entorno, o son tecnócratas que provienen de los números gruesos de bancos malos malísimos (en este caso por el valor de sus activos el día que se fueron por la cloaca) o se han pasado la vida dando clases de manual en alguna facultad rimbombante de economía. Ahora si, pagar nóminas o arriesgar el patrimonio por un proyecto propio ni uno. No digo que sea imprescindible, pero seguro que ayudaría a entender lo nocivo de sus decisiones.

Rajoy y Rubalcaba acumulan entre los dos más de 45 años en el Congreso y los dos llevan 20 años como ministros. Es absolutamente comprensible que la crisis del mundo mundial y la de España en concreto les pillara por sorpresa y sin estar preparados. Es una evidencia que la “casta” está a las puertas de perder sus privilegios. La política vigilada ha llegado para quedarse y ya no es fácil que estos tipos se acomoden en sus privilegios. Lo de que 63 diputados (liderados por el ministro de Hacienda) cobren dietas por vivir fuera de Madrid cuando tienen residencia declarada y de propiedad en la capital es una muestra más. Viven dos metros sobre el suelo y poco a poco se les va a hacer bajar.

Vivo lejos, cierto, escribo esto desde un lugar donde mis proyectos logran una mayor aceptación pero sigo viniendo de manera continua y periódica. No es ese, como muchos dicen, el motivo por el que no escribo posts como este, no lo hago porque agota, desgasta y deprime. Hoy lo hago para desahogarme.

Sobre el tema que me ocupa, como ejemplo de la indigencia mental a la que estamos abonados, hablemos del banco malo malísimo. El gobierno español, asesorado por los más imponentes y aventajados economistas del Sistema Solar han llegado a la conclusión que es una gran idea montar un banco malo malísimo con una fórmula mixta en la que se segreguen los activo más tóxicos (dícese de hipotecas que no se sujetan al valor real del patrimonio asignado, por decirlo claro: un montón de dinero que no se sujeta a capital alguno) en sociedades que no consoliden en las entidades financieras. ¡Disculpen! Es más simple, el mundillo de los que mandan decide que meten todo eso en un pote y le ponen una etiqueta que dice “caduca de aquí a un tiempo, no tocar mientras tanto”. En realidad no ponen un céntimo, sólo fábulas. Sin dinero y un ente que cubra las pérdidas eso es una mentira contable, una irresponsabilidad más que conduce al mismo acantilado del que tanto hemos oído hablar hace años en este blog.

La solvencia del sistema financiero español es cero. Supongo que ahora me dirán de todo, pero bueno, uno ya está curado de eso y hasta le da aliento. Las cosas son como son y no como quisiéramos y la aritmética es plomiza. Durante el último lustro no se ha hecho nada por recapitalizar y además se ha ido aplazando “sine die” el grano de los activos, de manera que al final se acabó el tiempo y las represalias van llegando desde Berlín y derivados. El fracaso de ese retraso ha sido evidente. Toca ver a uno de esas marionetas encorbatadas admitir la realidad y decirla en público para avisar, a ahorradores, del boquete que sufrirá el valor comparativo de sus ahorros si esto desemboca donde me da la impresión que lo hará. Que decisión tras decisión todas van siempre en la misma dirección: retrasar el desenlace. Es inevitable porque esto no es ningún tránsito lisérgico por una cosa llamada crisis, esto es el nuevo modelo que aun está por ajustar.

Quisiera decir mucho más, pero me agoto. Ya se lo grité incluso a una diputada, se lo dije a un superviviente del corralito argentino y se lo conté a un periodista que se ha convertido en el máximo exponente de la verdad durante los últimos años de anestesia en los medios. Dije que se había terminado y que había que arrancar cosas. Lo siento, quiero seguir construyendo y que todo este barrizal sirva para que los que lo horadaron se los trague. Para mí, la crisis acaba cada día, hoy por ejemplo. Sumemos.

Por cierto, si lo que deseas es seguir hipnotizado, haz click en la foto y quédate un minuto mirando al centro de la imagen. Seguirás pensando que, esperando, todo se arreglará.