"Less is more"

Mi columna de esta semana en ABC trataba una de mis obsesiones a la hora de emprender un nuevo negocio o proyecto emprendedor: la no fricción. Cuando alguno de los emprendedores que se acercan buscando financiación, mentoring o apoyo logísitico para poner en marcha sus ideas, lo primero que analizamos es el grado de complejidad que tiene el modelo de negocio y el de gestión en cuanto a la cadena de valor y los pasos intermedios entre comprador y vendedor, en un entorno de usuario y plataforma. Tengo claro que la economía digital y por derivación la Nueva Economía serán la clave del cambio que se tiene que imponer en nuestra sociedad inminente. Es imprescindible simplificar los procesos, aprender de la mutación que se está produciendo y generar modelos de negocio cada vez más innovadores.

Los bocadillitos blandos de queso y jamón que hay en la sala Admirals de la Terminal E del aeropuerto de Miami son de desmayo. Me pregunto como algo tan simple puede estar tan bueno. La vida enseña que lo simple es lo más complejo y que eliminar la fricción en los elementos que te rodean al final genera valor añadido. Una contradicción aparente que la gran Coco Chanel convirtió en mantra después que Mies Van der Roe lo definiera con su “less is more”.

Las nuevas profesiones se basan en eso, en reducir tensión entre las partes, en algo simple convertido en una pequeña maravilla. A pesar de que los datos recientes de ocupación fueron buenos me temo que son consecuencia de derivados coyunturales y no tanto de génesis de un cambio de tendencia. Por eso, aprovechando que aun queda algo de tiempo para retomar caminos de creación de puestos de trabajo orgánico, sería bueno modificar el concepto de empleo/ocupación. Por ejemplo, es imprescindible apostar por la gestión del fracaso modelo de aprendizaje y permitir que un error se convierta en virtud a medio plazo. El talento y el riesgo van juntos. Es ahí donde, a mi modo de ver, la economía digital juega un papel histórico.

Es la clave, permite incorporar nuevos factores de crecimiento, modelos de creación y escenarios de valor en mercados deteriorados por la crisis. La Nueva Economía es capaz de lograrlo, permite obviar las barreras y las limitaciones de las herramientas tradicionales y analógicas. Ayuda a cambiar, incluso, la manera de pensar de las personas y sus relaciones con la realidad económica, política y social. Un país más moderno, tecnológico y digital es también más plural, eficiente y competitivo. Los emprendedores son los estimulantes de ese nuevo rumbo, los dinamizadores del proceso. Su hoja de ruta se define por objetivos, por retos y por sueños.

En esos objetivos deben estar incorporados los proyectos “low cost”, en esos retos los que sean “long tail” y en los sueños los “escalables” internacionalmente. Esas tres líneas definen el éxito emprendedor digital a mi entender: producto a bajo precio, con un amplio escenario comprador y un espacio global. Tan simple como un bocadillito de jamón y queso que unos hacen normal o bien pero otros, unos pocos, lo convierten en una delicioso pedazo de gloria. La diferencia estriba en hacer lo sencillo en algo excepcional.