Evolución del emprendedor

No todo el mundo debe ser un “emprendedor que monta empresas”. Sería absurdo, como tampoco podemos reducir todo esto a que “para salir de este fangal es preciso que todo Dios se ponga a emprender”. No tendría ni pies ni cabeza pues no todo el mundo está en ese punto exacto que se lo permite. Ahora bien, lo que si podemos incentivar es que la mayor parte de gente en condiciones de ser emprendedor lo sea.  Cien o mil, buenos serán. Tenemos la obligación de estimular a una generación aburguesada en la nada y que peligra como clase. Por eso es bueno preguntarse si eres uno de esos emprendedores a los que todo el mundo alude.

evolution-of-an-entrepreneur_5175b156642cd

¿Te has cuestionado si tienes los rasgos de un emprendedor? ¿Estas dispuesto a arriesgar tu tiempo y tu dinero? ¿Estas en condiciones de enfrentarte a las dificultades que supone ese desafío? ¿Has inventado algo? ¿Estás dispuesto a que tu empresa deje de funcionar sin ti algún día? ¿Has entendido que significa que la sociedad está aletargada, adormecida, insensible, y somnolienta? Estamos a las puertas de una revolución como ya lo estuvieron otros antepasados, sólo que esta vez es digital, orgánica, distribuida y global. Sin embargo sería bueno saber como la atendieron en cada momento esos arriesgados emprendedores. ¿Cómo fue en otros tiempos? El origen podría remontarse a la Edad Media según el gráfico que os aporto hoy. Un cuadro que muestra los cambios sustanciales que ha sufrido el concepto y sus protagonistas hasta nuestros días e insinúa por donde irá el asunto en los próximos años. Atentos a la evolución del valor patrimonial y de relaciones con la tecnología puntual en cada momento.