Invertir en Startups

Tras el susto vivido en Chipre muchos se preguntaron si era seguro tener un depósito. Tan seguro como cualquier producto financiero. A mi modo de ver en unos dos años, la medida de laboratorio de Nicosia se vivirá en otros lugares. Todo ha sido un desastre bíblico y alguien tiene que pagarlo. De no aceptar una crisis, se pasó a comérsela cruda, tras no aceptar un cambio sistémico se pasó a una digestión keynesiana, de no aceptar una quiebra del sistema se pasó a los recortes masivos, y ahora, de no querer trasladar el gasto a todos se pasará a que paguen los que la fastidiaron.
Me queda claro que aquello que era tan “seguro” no lo es. No lo fue invertir en inmuebles que nunca bajarían, en el sistema financiero español pues era el más robusto del mundo u opositar para funcionario que era ideal de la muerte. Nada es seguro y nada es arriesgado por derivación. Te pasas la vida ahorrando porque te contaron que eso era lo que tocaba hacer y puede que te quiten parte de lo acumulado por orden divina, te compras viviendas como patrón inversor y descubres que al final te sale más caro tenerlas que no y te pasas la vida creyendo que Disney era un paraíso y resulta que también debía haber mala gente.

Yo casi siempre aconsejo, la inversión corporativa, la de invertir en empresa. En rondas privadas de captación de recursos (nunca públicos) lo hacemos para mis propias empresas (en las que creo lógicamente) y en otras como en las que invierto como Business Angel también (en las que considero una opción viable). Si además son empresas de base tecnológica mejor y si tras ellas hay experiencia las opciones mejoran. He creado un buen número con algún fracaso y éxitos notables y seguiré pensando que, visto lo visto, no es tan mala idea seguir apostando en ese tipo de inversiones.