Convencer a una máquina

Hoy publican una entrevista que me hicieron para Marketing Directo. En ella le damos vueltas al tema de los dispositivos móviles, emprender en la era digital y todo lo que tiene que ver con el comercio electrónico. Es precisamente en esta parte en la que me pareció interesante resaltar como, a pesar de que las estrategias de venta siguen otorgando un valor inamovible a las consideraciones humanas, es necesario entender que poco a poco nos dejamos influenciar por decisiones basadas en el big-data o en el conjunto de información que determina la compra final. Por eso digo que en el futuro, será muy importante “convencer a una máquina” para vender. Os dejo con la entrevista aquí.

Marc Vidal (IDODI.EU): “Quien quiera vender algo en la red, deberá ‘convencer’ a una máquina”

Para conocer mejor el mundo digital en el que nos estamos adentrando, desde MarketingDirecto.com hemos charlado con Marc Vidal, quien nos ha hablado de las nuevas tendencias que veremos no sólo en la industria digital, sino también del mundo empresarial, la forma de hacer negocios y la relevancia de las start-ups.

El dispositivo móvil ha llegado pisando fuerte y ocupando un gran espacio en cada vez más usuarios y hogares. ¿Cree que esto ha sido un boom de un momento o aún no lo hemos visto en pleno auge? El aumento del uso de los dispositivos móviles en los últimos años determina que no se trata de un boom puntual sino de un nuevo uso de la sociedad. Como humanos provocamos y nos adaptamos a estos cambios intentando facilitarnos el día a día y los procesos cotidianos. Cada día desarrollamos nuevas aplicaciones, nuevos dispositivos para mejorar, o al menos intentarlo, lo que se desarrolló ayer, avances que indican que la tecnología móvil cumple el objetivo por la cuál fue creada, facilitar nuestra comunicación y relación.

En los últimos 3 años, en continentes como Asia, África y Oceanía el % de usuarios que navegan por Internet a través de dispositivos móviles se ha cuadriplicado, una cifra que nos indica que a mayor o menor ritmo, la sociedad mundial adopta esta tecnología y que las necesidades que se crean a través de los nuevos desarrollos permite que éstos evolucionen hasta hacernos cambiar los hábitos cotidianos.

Tengo claro que la internet de las cosas, la que necesita de dispositivos para establecerse, nos dará la clave en breve. Quien quiera vender algo en la red, deberá “convencer” a una máquina. Digamos que si nuestra nevera se queda sin queso y ella se encarga de pedirlo por la red, la selección algún día se basará en criterios técnicos o sustanciales a lo que un software pueda decidir. Big-data, algoritmos, experiencias o lo que sea marcará que quien te compré el queso no será un humano, lo acabará haciendo una máquina atrapada en el modelo móvil de su dueño.

Los empresarios comienzan a darse cuenta de la importancia de incluir el e-commerce en sus estrategias. ¿Cuál es la clave para la compra-venta digital funcione correctamente? ¿Qué papel está jugando el móvil en el e-commerce?

Una de las claves principales, aplicable en todos los ámbitos, es la coherencia y el facilitar los procesos al máximo al usuario. El e-commerce está actualmente en auge gracias a la comodidad que oferta al cliente, que sin tener que moverse del sofá de casa puede mandar miles de newsletter a sus clientes u organizar unevento para promocionar la tienda online que acaba de inaugurar. No incluir el e-commerce en las estrategias comerciales actuales puede ser motivo de pérdida de numerosos clientes potenciales, o clientes que ya tenemos en nuestra cartera que ya han descubierto el mundo digital pero que no nos encuentran a nosotros y sí a nuestros competidores. La mente del consumidor cada vez está más abierta y acomodada al mundo digital, no lo dejemos escapar.

El papel de los dispositivos móviles es esencial en este proceso de adopción ya que es el principal dispositivo que nos introduce en el e-commerce. Los consumidores empiezan a descubrir el mundo digital una vez poseen un Smartphone en sus manos y descubren que en cualquier hora y en cualquier sitio pueden cerrar sus gestiones, responder y analizar los procesos de compra de sus clientes, control instantáneo del stock de sus tiendas o aprovechar para lanzar una promoción especial al ver un comportamiento repetitivo entre sus clientes el cuál se puede aprovechar para sacar su máximo rendimiento al instante.

Por ejemplo, nuestro producto más claramente enfocado al comercio electrónico en IDODI es OPENSHOPEN, el cual nace con la voluntad de responder en todo momento al reto móvil. Permite gestionar tu tienda desde tu smartphone y te ofrecemos la adecuación de tu site a esa experiencia de usuario. Por supuesto sin salir del modelo low cost.

La internacionalización de un producto o servicio suele dar vértigo por varios factores como la traducción de una web a varios idiomas, la atención al cliente personalizado, diferencia horaria, etc. ¿Apuesta usted por este tipo de estrategias? ¿Qué consejos daría a los empresarios que empiezan a plantearse la internacionalización?

La internacionalización y el proceso digital van unidos de la mano ya que éste último ha permitido borrar fronteras y abrirnos las puertas a nivel mundial. Se ha conseguido que podamos difundir la información y comunicarnos a nivel instantáneo hasta incluso con distintos países de forma simultánea.

Personalmente apuesto por este tipo de estrategia desde hace varios años atrás ya que me ha permitido comprobar que la variedad de personas, de formas de trabajar, de costumbres culturales y de distintos puntos de vista enriquecen el equipo de trabajo y la inteligencia colectiva permite sacar el máximo rendimiento a los proyectos. En IDODI ya estamos presentes en nueve países distintos, a las puertas de poder ir aumentando este número, y confirma el enriquecimiento de los proyectos, gestionarlos desde diferentes puntos del mundo permite tener una visión global y conocer lo mejor que puede funcionar en cada región, convirtiéndose en un “win-win” para todas las partes implicadas.

Una vez nos planteamos la internacionalización es necesario tener claro el porqué de nuestra decisión (¿Por qué quiero ampliar mi mercado?), definiendo y dejando claros los objetivos cuantitativos y cualitativos que pretendemos alcanzar (¿Cuánto dinero me va aportar la operación?), realizar un estudio de mercado para detectar los principales países que nos ayudaran a conseguirlos (¿Dónde se encuentra mi público potencial?), definir nuestras estrategias de actuación (¿Cómo voy a conseguirlo?), los equipos de trabajo (¿Quién sumará al equipo con su conocimiento?) y encontrar la manera de gestionar todo los equipos (¿Videoconferencias? ¿Reuniones presenciales en cada país? …).

No contemplo otra manera de vivir la experiencia emprendedora que no sea internacional, multiplataforma y multiidioma.

La tecnología que se lleva encima es la última moda por la que las grandes compañías están apostando, desde las gafas de Google al anillo de Apple. ¿Qué valor añadido tienen estas nuevas tecnologías para el consumidor? ¿Llegarán a formar parte de la sociedad al igual que un smartphone lo hace hoy en día?

Que se adopten estas nuevas formas de tecnología es señal que la sociedad está dispuesta a aceptarlas. El primer teléfono móvil (1983) pesaba 800 gramos y al cabo de 30 años comprobamos que nuestros dispositivos pesan alrededor de 100 gramos, son táctiles, capaces de hacer fotos 360º, videoconferencias… y hasta podremos controlarnos con nuestra vista sin necesidad de tocarlos con el dedo. La tecnología cada vez avanza más rápido y la mente de la sociedad cada vez acepta más rápido estos cambios. Poder realizar las mismas operaciones de los actuales Smartphone a la altura de nuestros ojos o de dispositivos integrados en nuestro cuerpo aporta un valor de comodidad y facilidad al usuario con un alto grado de aprobación y aceptación.

Con la tecnología que se llegó a la luna no se le hace cosquillas a ningún smartphone actual. Tenemos tanto entre las manos, tanta capacidad para hacer cosas extraordinarias, impensables por nuestros padres, que no podemos dejar pasar esta oportunidad como generación y como especie.

Aunque la creación de nuevas empresas no es algo nuevo, sí que en los últimos años España ha visto cómo el número de startups ha crecido. ¿Cuál cree usted que ha sido el motivo? ¿Animaría a los españoles a seguir invirtiendo y creando startups? ¿Por qué?

Hace tiempo que la palabra “crisis” forma parte de nuestro vocabulario diario, un concepto que por fuerza nos retumba en la cabeza ya que aparece por todas partes, un concepto que nos induce a una idea de cambio crítico, aunque previsible, con un grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad ya que si no estaríamos hablando de una pura reacción física-química. Un concepto que aparentemente tiene aceptación negativa pero que a la vez, para los más inquietos supone oportunidad, adaptación al cambio, mentalización y adopción de la nueva forma de hacer, de pensar y de actuar. La escasa oferta de trabajo y esta adopción de pensamiento han abierto la mente emprendedora de mucha gente, que ni siquiera sabía que la tenía y ha convertido el “Si no tienes trabajo te lo inventas” como principal máxima en su vida diaria.

No estamos en crisis, que se lo quiten de la cabeza los que lo piensan. Tengo claro que los sistemas de producción y de transmisión del conocimiento están variando de manera radical y son los que están haciendo cambiar al mundo. Al igual que a lo largo de la historia se han vivido revoluciones en los modelos productivos como la lítica, la domesticación de las especies animales o la industrial, ahora vivimos una digital. La diferencia es que ésta se produce justo cuando también sucede una variación en el modelo de transmisión del conocimiento y que confluye con los mismos elementos y herramientas. Del mismo modo que el saber humano se empezó a transmitir a través de los jeroglíficos y ha vivido diferentes etapas como la imprenta, el audio o el vídeo, ahora aparece lo digital. Por primera vez en la historia se produce a la vez un cambio tanto en los sistemas de producción como los de transmisión del conocimiento, y eso es algo histórico.

Todas las revoluciones fueron vistas como crisis por los contemporáneos de las mismas. No es fácil identificar un cambio de época, suele verse como una época de cambios. Ahora es claramente lo primero. Todo está en erupción. Las empresas tienen que identificarlo urgentemente pues deben adoptar un espacio natural.

Animaría a ser emprendedor a cualquier persona que desea serlo, que sueña y que tiene la inquietud para tirar adelante esos sueños. No todo el mundo quiere y desea ser emprendedor, pero sí que hay muchas personas que se les ha pasado por la cabeza serlo y que realmente lo desean pero que por miedo al fracaso no se tiran de cabeza. Siempre es un buen momento para tirarse a la piscina, llenarla de la ilusión que supone tirar para adelante tu proyecto digital, poder bañarse en ella y disfrutar de los propios éxitos.

Supongo que con el paso del tiempo hemos ido aprendiendo y mejorando en la creación de nuevas empresas. ¿Cómo ha sido esa evolución?

Los fracasos ayudan a evolucionar y sobre todo a aprender. Es uno de los principales motivos por el que mucha gente se tira para atrás pero en realidad es con el que adquirimos conocimiento, el que nos enseña lo que sí y lo que no debemos hacer la próxima vez y, aunque a veces no lo parezca, el que puede abrirnos las puertas a nuevas oportunidades.

Los éxitos y fracasos del ecosistema de los emprendedores son los que a medida que pasa el tiempo van definiendo los procesos de creación de empresas y nuevos proyectos, qué hacemos bien, qué hacemos mal, qué sistemas nos imponen desde arriba que no funcionan y que se podrían redefinir… un conjunto de características que gracias a los soñadores esperamos que cada vez mejore más este proceso de creación de empresas aunque a día de hoy, España está a años luz comparado con otros países. Sin embargo no podemos despreciar que hay responsables del desastre. Para mí lo principal es mantener los retos, las ilusiones y eso está por encima del valor técnico de las cosas. Creo en crecer en lo personal dirigiendo mi vida, y la mejor manera que conozco de hacerlo es emprendiendo. Sólo sé hacerlo en el escenario digital. Pero al final es cuestión de soñar o morir.