Sentido común

Hace unas semanas Ricardo Lop dejó boquiabiertas a una buena cantidad de mujeres que asistían al #inspirationday 2013. Ricardo es un comerciante que vive en un lugar tranquilo y con pocos habitantes y que hace unos años decidió ponerse en eso de “internet” a vender una serie de productos a los que tenia acceso. Con su tono tranquilo y repleto de sentido común lanza una clase magistral acerca de como debe ser la venta online. Lo hace poniendo nombres normales a términos que la gramática académica retuerce y lo logra asumiendo que las cosas que pasan en la vida analógica son muy apreciadas a las que deben suceder en la digital. Además llega a la conclusión que la red es una oportunidad en los tiempos que vivimos. Aunque es verdad que en una charla de este tipo se juega con el lenguaje y los símbolos, la conferencia de este maño es magistral.

En Openshopen, uno de los proyectos que lidero, creemos en ello y buscamos poner en manos de comerciantes y pymes una opción de llegar a un público potencial que ahora está en manos de grandes corporaciones. Hacerlo a bajo coste y con altas potencialidades es la clave. La situación actual no es una crisis sino un escenario nuevo y distinto en el que algunos patrones ya han cambiado para siempre. Aceptarlo es lo primero, actuar lo segundo.

Como dicen en Isak Edblad “el mercado electrónico es tan solo un ejemplo y podemos observar una clara tendencia, si observamos los últimos cinco años. El promedio de ventas anuales en tiendas físicas se han reducido un 2,6%, mientras que el promedio de ventas en Internet ha aumentado cada año un 14,7%. Hay tres razones claras por las que el mercado online es tan atractivo para los clientes. En primer lugar, las tiendas online son cómodas. En segundo lugar están llenas de información. Y no olvidemos, el precio es mucho mejor. La comodidad radica en el hecho de poder encontrar todo lo que buscas en Internet. Imagínate una amiga que va a la zapatería, en busca de algo nuevo. No lo encuentra, así que coge su teléfono y lo encuentra online. De hecho, podría haberse ahorrado la visita a la zapatería. El comercio electrónico está disponible desde el sofá de tu salón, cosa que ahorra energía, tiempo y dinero. A veces es necesario tener toda la información sobre un producto. Otras veces, solo necesitas una opinión sincera de alguien antes de decidirte, de alguien que no sea el vendedor. Esto también hace que la gente busque en la web”.

Ya he contado que en una ponencia que ofrecí hace un tiempo, uno de los más eminentes oradores expresó que el futuro económico del comercio radicaba en la ubicación física de la tienda. Cierto, eso afecta. Lo describió de manera muy sintética diciendo que “en los próximos años los comercios ubicados en las zonas “c” (lejos del centro) venderán la mitad de las que estén en las zonas “b” (a media distancia del centro) y las de las zonas “b” la mitad de las que estén en las zonas “a” (las del centro). Bien, puede ser cierto, pero yo esperaba que continuara. No lo hizo, finalizó ahí. Exactamente en ese punto “del centro”. Se olvidó de decir, y yo empecé mi intervención con una ligera puntualización,  que la zona “a” venderá la mitad que la zona “e”, la digital.