Claves para el éxito

El lunes participaré en un evento en Belfast donde se va a analizar el valor del éxito profesional y sus derivadas con respecto a la negociación, dirección de equipos, emprendeduría y otros valores asociados. A pesar de que mi modelo de empresa no puede basarse en este decálogo en exclusiva pues me interesan formas abiertas, flexibles y con un buen número de espacios diferentes donde acudir, es cierto que hay patrones previos, fases que cumplo siempre que pongo en marcha un nuevo proyecto.
Aunque para mí el éxito no es más que hacer lo que te venga en ganas y que de ello extraigas conocimiento y diversión. Sin embargo hay claves para alcanzar retos y para poder lograr esos objetivos. Steve Jobs se solía referir a un listado de doce elementos que convirtieron a un outsider universitario en uno de los empresarios de mayor éxito del planeta. No soy muy amigo de los listados cerrados, sin embargo el lunes tengo que enumerar algunos y se me ocurrió algo parecido a lo que Roth Carol propuso al The Globe y crearon el listado que se votó mayoritariamente como los patrones del triunfo en los negocios y en la empresa. Os dejo con este decálogo como ”ecuación del emprendedor”.

Fase 1: Define tu motivación. Sobre los objetivos.

Pregúntate por qué realmente deseas iniciar un negocio. ¿Estás buscando hacerte rico rápidamente? ¿Quieres demostrar tu talento o servicio? ¿Estás cansado de tu jefe? Estas no son razones para iniciar un negocio. Por otro lado, si te gusta la idea de dirigir una entidad, si te gusta la creación de sistemas y procedimientos, adoras dar a los clientes un buen servicio, si prosperas siendo muchas cosas en la vida modificando tus responsabilidades, entonces el espíritu empresarial puede ser algo a considerar.

Fase 2: Dá la bienvenida a su nuevo jefe. Sobre la libertad

Al iniciar tu propio negocio, ya no tienes ningún control. Y, puede que no tengas la libertad que pensaba iba a tener. Ahora pasas a estar controlado por tus clientes, inversionistas o prestamistas y usted es personalmente responsable de responder a todos ellos. Eso sucede todo el tiempo. Sin embargo siéntete libre porque lo eres. Lo serás en la medida que te sientas parte del conjunto de cambios que estás viviendo y en la medida que puedas otorgarle valor a la búsqueda de los propios sueños.

Fase 3: Evaluar qué tan bien se trabaja con los demás. Sobre el aprender.

Muchas personas sueñan con abrir un negocio como un escape. Las razones van desde no soportar el molesto compañero de trabajo o de un jefe autoritario. Pero tener un negocio no significa que ya no tienen que interactuar con la gente. De hecho, es todo lo contrario. Para conseguir clientes, inversionistas y otras personas le ayuden con su negocio (incluyendo contables, abogados, y más) que necesita para mantener sus habilidades de relacionarse con la gente deben aumentar. Pensar que un negocio propio es la manera de escapar de lo social es un error tremendo pues precisamente ese negocio que quieres montar es el patrón por el que puedes empezar a aprender más que nunca en la vida. Procura rodearte de gente mucho más inteligente que tú y habrá servido para algo independientemente de si lo logras o no, el primer éxito ya habrá llegado.

Fase 4: Suma tus responsabilidades. Sobre tu entorno.

Ser propietario de un negocio es muy parecido a criar a un niño. Es un trabajo 24/7. ¿Serás capaz de responder inmediatamente cuando el “niño” tiene una emergencia? Si algo le pasa a la empresa (incluida la pérdida de su dinero de inversión y los ingresos), ¿cómo va a afectar a tu familia o la vida familiar? Considera los escenarios del peor caso en la evaluación de tus responsabilidades y el impacto de su estilo de vida actual. Piensa que la carrera es larga y no siempre uno se ha preparado para ello. Perseguir sueños depende de que tu entorno no viva tus pesadillas.

Fase 5: Busca en tu gestión la experiencia en el sector. Sobre los intrapreneurs.

Ser capaz de manejar a los empleados y a los proveedores es el tipo de habilidad empresarial que tendrás que adquirir antes de comenzar tu propio negocio. Tú también necesitas conocer tu interior y capacidades. Pasa tiempo de trabajo en una empresa similar, la sombra de un empresario en su industria es alargada y si no sabemos del tema podemos conducir todo el proyecto a la basura. Puedes aceptar una oferta en prácticas. Conozco quien lo ha hecho y luego ha sido un empresario especialmente exitoso. Aprende a ser emprendedor, yo intento que mis empresas sean fábricas de emprendedores y cuando alguno me dice que se va, lo celebramos.

Fase 6: Haz un balance de lo que sabes. Sacrificar parte de algo.

Si el negocio se reduce a lo que no sé, puede ser suplido por gente que si lo sabe. Si tu no lo sabes mucha gente puede aportar ese valor. El problema es que si desconoces cosas determinantes de tu proyecto puedes pasar por alto factores clave que comporten el fracaso. Una red conectada de personas que sepan más que tú, debería aportar el conocimiento para que sea un éxito. Eso al fin y al cabo permite cuidar tu networking. Una buena conexión vale su peso en oro. El interés de los inversores aparece por ese factor social de cualquier proyecto. Prepárate para perder algo. Es bueno ceder. Prefiero el uno por ciento de algo que el cien de nada.

Fase 7: Se honesto acerca de tu relación con el dinero. Responsabilidad.

Se financieramente responsable. ¿Tienes algún dinero para invertir en tu negocio, o va a depender de otros? Es preciso no entrar en pánico acerca de gastar dinero o evitar el riesgo financiero a toda costa. No esperes que tu relación con el dinero para cambie sólo porque has abierto un negocio. La apertura de un negocio requiere dinero – el suficiente para que usted pueda establecer u operar el negocio. Acepta lo que necesitas y no lo pidas hasta que lo que tengas que presentar no sea algo “comprable”. Si quieres que te dejen dinero demuestra que tú has puesto todo cuanto tenías. La responsabilidad que se te exige en una apuesta así es la que obtendrás.

Fase 8: Evaluar que tipo de emprendedor eres. Conocerse.

Ser consecuente y analizar el modelo de emprendedor que uno es. A partir de ahí tomar las medidas que potencien lo bueno o establezcan criterios de reducción del peso de lo malo. Por ejemplo, un emprendedor excesivamente autodidacta puede estar perdiendo el factor del grupo en apoyo y, en estos tiempos, se aleja de la herramienta más potente para la gestión empresarial jamás inventada: el talento global y la inteligencia colectiva. El mejor lugar para aprender a saber que tipo de emprendedor es uno es en el trayecto propiamente dicho del proyecto emprendedor. Lo irás viendo.

Fase 9: Examina el mercado y la competencia.

Antes de saltar a la iniciativa empresarial, se debe tener una mirada dura con el mercado y la competencia. ¿Está tu mercado saturado de empresas de éxito? ¿Está tu industria plagada de malos negocios tantos que han desarrollado una mala reputación? Ambos competidores, buenos y malos, sólo influirán en el éxito que tu negocio tenga. Siempre necesitarás a tu mercado de marca para brillar por encima de los buenos competidores. Diferenciarse no es imprescindible, puedes replicar o hacer copycut de cosas pero lo importante es donde lo vas a hacer y como. Procesos y gestión de venta será la clave.

Fase 10: Pon a prueba tu capacidad de ampliación.

Las empresas más exitosas se basan en la automatización y la delegación. ¿Otros empleados puedan hacer tu trabajo? ¿Puedes enseñar a los demás hacer lo mismo pero mejor y más rápido? Si su negocio se basa en sus habilidades y sus conocimientos solo ¿que pueda aportar un producto y trabajo exitoso a cada uno de los socios. Si no has entendido el modelo de la escalabilidad tienes un problema.

Finalmente sigo defendiendo que los modelos de negocio exitosos hoy en día pueden utilizar tres patrones básicos que yo plasmo en todos mis proyectos: low cost, long tail y escalabilidad internacional. Aunque Seguramente primero deberíamos definir que es el éxito, pero eso ya da para otro post.