'Realismo socialista' en ABC

Mi artículo de esta semana en ABC se titula “Realismo Socialista“ y trata de ilustrar como, a pesar de que los que ahora dirigen el gobierno de España no pertenecen a la izquierda política si utilizan un curioso método que permite trastocar la realidad sin falsearla. Disimular datos o “vestirlos” según nos interesa es un deporte viejo y cansino de la alta política pero que de vez en cuando se torna siniestro. En este artículo, más metafórico y simbólico de lo habitual intento dejar en evidencia lo lejos que nos ponen a los ciudadanos de lo que realmente importa. Si seguimos haciendo caso del discurso oficial nos alejamos del reto de convertir este tiempo difícil en una oportunidad histórica. Os dejo con la columna.

Captura de pantalla 2013-11-19 a la(s) 11.18.54Hace apenas dos semanas, al finalizar la promoción de mi último libro, ya de regreso y en la sala Iberia de la T4 de Madrid, alguien farfullaba ante el montón de periódicos que se exponen ordenadamente en la entrada. Era Carles, un viejo amigo que estudió conmigo hace muchos años, demasiados. Ahora vive en Alemania. Comentamos sobre economía, lo que nos apasionó siempre. Ambos sabíamos que si nos enfrascábamos perderíamos los vuelos respectivos, pero aun a riesgo de que así fuera, nos metimos en el barro. Me comentó que no creía lo de los brotes verdes, los ‘rebrotes reverdes’ detalló.

Recordé el concepto ‘realidad socialista’ que nos explicó un antiguo profesor. Oliviero Toscani nos contó una curiosa historia que sucedió en el siglo XVIII.

Tengo claro que la economía española no precisa de mesiánicos mensajes que relajen al personal. La realidad es todavía para salir corriendo. No por decir una y otra vez que ‘estamos saliendo de la crisis’ las cosas se van a solucionar. Si miedo dan los que están, pánico que vengan los mismos que la liaron que aseguran saber como solucionarlo ahora. Lo grave es que ni unos ni otros nos dicen lo que es evidente: esto no está en disposición de “recuperar” nada y, que eso en realidad, sería una buena noticia en manos de gente con talento.

Mi amigo Carles me dijo, y yo lo comparto, que la crisis terminó, que la recuperación no llegará tal y como la pintan y que nos quedará un nuevo escenario económico repleto de oportunidades y de opciones que debemos aprovechar con el propósito de estimular un modelo de crecimiento de alto valor basado en el conocimiento, la tecnología y el valor añadido. Sólo hay que aceptarlo. El resto, según mi amigo, sería la llamada ‘realidad socialista’.

Recordé que el concepto ‘realidad socialista’ nos lo explicó un antiguo profesor de comunicación económica. Oliviero Toscani nos contó en una charla una curiosa historia que sucedió en el siglo XVIII. Fue cuando un emperador bajito y mal formado llamó al pintor con mayor prestigio del condado a fin de que inmortalizara su deplorable estampa. Poco después de ver el resultado, el dictador mató al autor. Consideró que era un insulto que lo hubiera pintado tan enano y deforme. Sin embargo no desistió, porque un déspota que se precie, necesita un retrato. Hizo buscar a otro artista plástico. Éste, que era conocedor de la suerte de su colega, representó a un hombre alto y esbelto. También lo mató por no ajustarse a la realidad. El tercer retratista que fue instado a representar a su excelencia estuvo pensando la manera de salvar el cuello. Tras pensar durante mucho tiempo decidió retratar a su rey sobre una roca a modo de pedestal y cubierto elegantemente con una enorme capa. Ni se apreciaba su estatura ni sus bultos. Al hombre le pareció algo sublime y premió al artesano con todo tipo de regalos.

Este cuento conectó directamente con un estilo artístico de la Rusia Stalinista llamado ‘Realismo Socialista’ y que se convirtió en doctrina oficial. Estos días parece que vivimos en una especie de realidad económica totalmente distinta a la que sufren millones de españoles, miles de empresas e infinidad de personas. La oportunidad de cambiar esto no surgirá por la insistencia semántica, sólo sucederá si nos ponemos a ello. Lo curioso es que hemos pasado de ‘realismo socialista’ a la ‘fantasía popular’, cuando deberíamos dedicarnos al ‘pragmatismo ciudadano’