Archivos que salvarán millones de vidas

Entre los cambios que se avecinan a mayor velocidad destaca la mal llamada ‘impresión 3D’ y que debería tener otro denominativo más eficiente para describir lo que realmente puede llegar a ser esta tecnología. Lo que tenemos ante nosotros es la puerta a la retirada disruptiva de todo tipo de añadidos y artificios que, por diferentes razones, irán dejando espacio a lo digital, a los datos y la llegada implacable del modelo en transmisión de datos. Complejo definir, denominar o clasificar algo así.
Uno de los ejemplos más emocionantes lo hemos conocido hace pocos días. Kyllie Wicker es una niña de 9 años de Illinois que nació sin dedos en su mano izquierda. Ella protagoniza esta hermosa historia donde la tecnología y la humanidad se abrazan de manera extraordinaria. Al parecer, según el padre de la niña ‘una prótesis puede costar entre 20.000 y 50.000 dólares y el seguro sólo pagaría una en la vida de Kylie, por esa razón la decisión a que terminara de crecer y pudieran dotarla de una prótesis con sensores para leer las señales musculares retrasaba la opción de que la pequeña tuviera algún tipo de ayuda en su mano afectada’.

Los estudiantes de la Boylan Catholic High School en Rockford, también de Illinois, fabricaron una mano para Kylie después que su padre, Jeromy Wicker, descubriera que otro hombre había hecho una impresión en 3D de una prótesis de mano para su propio hijo también muy joven.

Todo fue extremadamente sencillo. El profesor a cargo del proyecto encontró las instrucciones para la mano en un sitio Web llamado Robohand y dijo que el costo apenas cinco dólares.

En estos días, y para subir si cabe a un nivel aún más complejo, se ha sabido que la impresión 3D también ha sido probada y con éxito en la producción de pequeños vasos sanguíneos para ratones donde los científicos se ven capaces de poder armar un corazón completo en los próximos tres años. Hablan de ‘bioficial heart’ donde se mezclan elementos orgánicos vivos con otros artificiales y que el coste de un coraz. De hecho, el biologo celular Stuart Williams, en uno de los proyecto más ambiciosos en cuanto a la tecnología de impresión 3D, está tratando de producir un corazón humano completo que sería asequible para cualquier persona en coste y tiempo. Hasta el momento, su Universidad, la de Louisville en Kentucky ya ha impreso válvulas cardíacas humanas acompañadas de pequeñas venas con sus propias células. El tiempo corre y pesa como el plomo.


Seguimos sin detectar donde lleva la tecnología de la impresión en 3D, donde se posicionará cada activo y quienes serán los players definitivos. No sabemos si es un tema de fabricantes de hardware, un asunto de comunidad e inteligencia colectiva, un escenario de encuentro para diseñadores y compradores en la longtail, simplemente un factor de cambio en la cadena de valor entre quien quiere algo y finalmente lo disfruta o la casi extinción del transporte de pequeños objetos. Sea lo que sea, ya empieza a dar pistas del tremendo cambio que va a generar en todos los campos de la vida.

Como especie seguimos dándole vueltas a lo nuestros problemas, a ese conjunto de cosas que componen la vida, pero mientras tanto en algún lugar de este maravilloso lugar llamado Planeta Tierra, alguien está pariendo ahora mismo el archivo que salvará millones de vidas en el futuro inminente.