¿Por qué lo llaman domótica cuando quieren decir 'Internet de las cosas'?

Que la industria de la domótica esté incorporando a grandes players como Google, Apple, Microsoft o Samsung nos indica la tonalidad de la batalla tecnológica de los próximos años. Vimos a Google mostrando su Google House, para ver como la tecnología actual ofrece elementos a la vida cotidiana. Es fascinante atender a un día cualquiera de una vivienda inteligente, ‘domotizada’ y con usuarios hiperconectados.
Algo así como a una nevera comprando de manera independiente, alguien cocinando en base a documentos que flotan en la nube de datos de la casa, niños jugando a tiempo real en cualquier superficie y en una videoconferencia colectiva. A eso le sumas una tele que deja de ser tele en un universo multipantalla accesible desde unas Google Glass y te aseguro que la vida inminente se parece más a una película de ciencia ficción que a la que tenemos al llegar a nuestro apartamento actual.

Sin embargo si comparas tu casa con la que podías haberte imaginado hace apenas una década y verás lo factible que se torna todo.

Todo esto no sería en sí nada más que elementos formales del futuro sino estuvieran tocados por el tono de la Internet de las cosas. Hablamos de eficiencia energética, automatización al extremo y datos inteligentes al servicio de una mejor relación entre las personas y sus extensiones tecnológicas.

Google lo muestra en ‘pisos piloto’. Otros como Microsoft lo explican a partir de las gestiones con empresas. Insteon es la apuesta por integrar más de dos centenares de sensores y cámaras para monitorizar y automatizar todos los procesos generados en artilugios y objetos de una casa. A esto se le llama ‘ecosistema digital’.

Si Google y Microsoft van a toda leche en este campo, Apple no se queda atrás. Hace pocos días los de Cupertino presentaron una especie de plataforma para controlar ese ecosistema digitalizado llamado ‘homekit’ y del que no mucho se sabe todavía.

Pero no nos quedemos en la superficie de esta mutación irreversible. La Internet de la cosas va mucho más allá de la domótica. Como nos contaba José Crespo, ‘la tecnología que ya se está probando permite colocar una red de sensores wireless acoplados a minicontroladores y alimentados por energía solar, de manera que los se cubre una superficie como la de un bosque a fin de monitorizar contra incendios con un coste de hardware bajísimo. Lo mejor es que se basa en el uso de software y hardware existente pues el minicontrolador es programable y el protocolo te permite enviar la información a tiempo real al twitter de un guardia forestal, por ejemplo, previo paso por tu server para elaboración de estadisticas y salvar el historial en tu Base de datos’. No es más que Internet de las Cosas, Big-data y hardware a bajo coste aplicado.

Creo que si los grandes actores de la tecnología de usuario o hardware aplicado se lanzaron ya a este universo es porque identificaron la siguiente estación. Hablamos del siguiente paso de todo esto. En unos años todo cuanto nos rodee estará conectado a algo. Incluso nosotros. Habrá tanto dispositivo y datos circulando que la automatización de cuanto conocemos se hará natural y racional. Ese es el campo de desarrollo futuro.

Si eres emprendedor digital debes afrontar ese nuevo continente, ese sexto continente. Piensa en como ahora los sistemas inteligentes que se conectan en wireless ya no conectan solo cosas sino que también conectan territorios completos a la red para que se automaticen los procesos que le afecten. Hay quien defiende que la integración de sistemas es la verdadera Internet de las cosas, la inteligencia de esos conectores.

Los gigantes tecnológicos a todo esto le llaman todavía ‘domótica’ por que no está claro que podamos racionalizar lo que significa la verdadera ‘Internet de las cosas’. Es algo así como pasa con la Impresión 3D, que si le llamáramos del modo que realmente se debería, entraríamos en ‘shock’.