Del '¿te gusta conducir?' al '¿te gusta viajar?'

Ya hemos hablado aquí del futuro del coche sin conductor. De hecho estoy convencido de que el paisaje de nuestras ciudades cambiará en mucho menos de lo que pensamos. La revolución que va a repercutirse es de tal calibre que cuesta interpretarlo pero si hacemos un esfuerzo de lógica veremos que este hecho va a suponer algo tan trascendente como el propio invento del automóvil. Y no sólo por el motivo inmediato, por el hecho de que tengamos objetos que nos lleven de un lugar a otro casi sin intervención por nuestra parte, no, también porque el tiempo que pasaremos en el interior de esos artilugios que seguiremos llamando ‘coches‘ será a partir de ese momento la clave. No nos compraremos o alquilaremos un coche por su estética o por su potencia, lo haremos por las aplicaciones o elementos de gestión del viaje y sus derivados que tenga. Esa es la parte de desarrollo emprendedor que se debe atender si queremos participar de una nueva revolución latente.
Para los que piensen que es ciencia ficción, o que es cosa de un futuro muy lejano, ya hay elementos que los contradicen. En el Reino Unido el lobby automovilístico ha convencido al gobierno para que ‘abran’ sus mentes y disposiciones legales a que se puedan hacer pruebas reales con coches autopilotados por las ciudades y casco urbano especialmente de Londres. La garantía de que la industria que gane tiempo y tome ventaja en este punto será la que tendrá mayor cuota de mercado y más opciones en un futuro comercial de este tipo de aparatos, es la clave y así lo han visto en Inglaterra. El Reino Unido pues en 2015 será el primer país que permita la libre circulación de los coches sin conductor, después de los tres estados de EE.UU. California, Nevada y Arizona ya han empezado a permitir ciertas maniobras de este tipo de vehículos.

La ingeniería urbana, la arquitectura y la sociabilidad de este tipo de elementos no están todavía ni de lejos apunto, pero ya se trabaja. Conectando cosas, accediendo socialmente al movimiento y alcanzando algunos hechos impensables hace apenas un par de años. Así es, la velocidad de como avanza todo es inversamente proporcional a la reducción media de la velocidad de los autos del futuro. Hablamos de coches eléctricos, lentos, organizados grupalmente y ordenados por factores que ahora no importan nada. El publicista que deba vender coches en el futuro ya no hablará ‘¿te gusta conducir?‘ y pasará al ‘¿te gusta que te conduzcan?‘, o mejor, ‘¿te gusta hacer cosas mientras te conducen?’. Ya no hablaremos de ‘experiencia de conducción‘ sino de ’experiencia de viaje’. De hecho, el carnet de conducir será muy distinto.

Este pasado agosto supimos que el gobierno británico ‘llevará a cabo una revisión normativa para garantizar que el marco legislativo demuestre a las compañías de coches del mundo entero que el Reino Unido es el lugar adecuado para desarrollar y probar coches sin conductor’. Al parecer allí lo tienen claro. Se llama subirse al tren del futuro y hacerlo decididamente. Tienen previsto aprobar que los coches sin conductor inauguren 2015 desembarcando en algunas de las vías públicas como Londres. Es algo que está en las más altas instancias y no parece que sea ‘papel celofán’, todo indica que van en serio. De hecho fueron los ministros de Comercio y de Hacienda los que defienden una legislación para impulsar el papel del Reino Unido como lugar de desarrollo y prueba de los coches automáticos, y a principios de julio era el Consejo de Estrategia Tecnológica el que ponía encima de la mesa la creación de áreas definidas y controladas que permitan probar Robótica y Sistemas Autónomos. ¿Envidia?.

A mi la duda que me queda es si esto es sencillamente un plan de estímulo a un sector, el automovilístico, en retroceso y con un futuro poco claro, o es algo más sustancial, más intensamente transversal. De hecho, a otros países, les debería de picar donde pica a fin de que, copiando a los británicos, subiéramos la apuesta esforzándonos en un plan mucho más amplio capaz de desplegar la robótica en general con propuestas que en el futuro inmediato pudieran definirse en iniciativas reales.

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Si hay algún político en la sala, que suele haberlos, les informo que la ley británica, de momento no es muy cara. Si la duda es si un asunto de estos es muy extensivo inicialmente, decir que es solo cuestión de voluntad y de saber de que va. El Gobierno británico aportará sólo 10 millones de libras, a repartir entre los tres ayuntamientos que postulen para realizar las primeras pruebas de conducción libre sin conductor. Las pruebas se alargarán entre 18 y 36 meses y tendrán su pistoletazo de salida el próximo mes de enero.

Como decía, si eres político y estás pensando en algo más que en tu reelección, en dorarle la píldora a tu jefe para que te incluya en alguna lista, deberías de tomar nota y pensar con quien puedes discutir este tema e impulsar que tu partido, grupo o tribu inicien un proceso similar. Te digo, por si no lo habías intuido, que esto va de juntar universidades, gobiernos y empresas. A modo de ejemplo te diré que en el caso británico la Universidad de Oxford es el núcleo duro del desarrollo de los coches autónomos en el Reino Unido, en parte gracias a la financiación del fabricante japonés Nissan, interesada en los desarrollos de la universidad.

La universidad es responsable, por ejemplo, del sistema de detección por láser y radar que incorporan los pods de Milton Keynes, ciudad británica que desplegará en 2017 un sistema de taxis sin conductor. Esto me hace pensar en que pronto, algunas protestas de ‘taxistas’ sobre Uber serán cosas del pasado, las manifestaciones de los taxistas en 2017 apuntarán a un chip.

Finalmente, para que nadie se lleve a engaño, decir que quien lleva ventaja en esto es, como no, Estados Unidos. Si la cosa va de contar horas de vuelo, mejor dicho kilómetros recorridos, Google ya lleva casi medio millón con coches autónomos. Con esa cantidad de datos ya se ha llegado a una conclusión clara: es factible y cuando las leyes se ‘abran’ la velocidad con el que todo esto evolucionará será similar a la velocidad con la que el teléfono móvil llegó a nuestras vidas. General Motors ya ha garantizado que en 2016 ellos estarán listos para conectar sus vehículos a esta experiencia. La carrera ha empezado. Estamos en el siglo XXI, el de la automatización de la vida humana. No hay vuelta atrás.