ANDE YO CALIENTE…

Hace años que trato con altos ejecutivos de empresas cotizadas y puedo asegurar que hay de todo en la viña del señor. Directivos que entienden que es eso de la responsabilidad corporativa, consejeros que asumen su papel de líderes de un grupo de personas que confían en sus decisiones y sinvergüenzas que después de ser artífices de quiebras y gestiones deficientes se pasan por el arco del triunfo lo que les pase a los trabajadores de la empresa saqueada. A este último grupo pertenece Jesús García Ponga quien mañana jueves dimitirá como Consejero Delegado de Metrovacesa. Será un paso previo a la entrada de los nuevos consejeros de las entidades bancarias que vienen con la voluntad de reinventar un proyecto empresarial que ya ha superado otras situaciones muy difíciles en los últimos 70 años.

Hasta este momento nada de especial, o remarcable, si no fuera porque el susodicho García Ponga se va a embolsar 3 millones de Euros a cambio de dar carpetazo a su gestión. Coincidirán conmigo que tal vez es un pago excesivo por haber llevado la compañía al límite. Cuando él empiece a saborear el fruto de su “indemnización”, el resto de directivos continuarán con su congelación salarial y, según alguna fuente muy fiable RRHH, casi la mitad de los trabajadores actuales conocerán de qué se habla en la cola del paro.

Cuando explico que una de las medidas erróneas en épocas de crisis es iniciar una política de despidos indiscriminados es porque lo creo firmemente. Hay que implicar a la plantilla y ajustar salarios con fondos empresariales. Con el dinero que el señor Ponga le levanta a Metrovacesa se podría establecer un plan de soporte a medio plazo para parte de la plantilla que ahora no podrá ser rescatada. El hombre se irá con su cara de tabique y los llantos y dramas que él ha estimulado ni lo inmutarán.
Pero esto no es lo más feo. Lo peor es como un personaje de este estilo es capaz de presentar su factura final aun a sabiendas de cual es su balance como máximo gestor.  Algunos de los “logros” de este superdirectivo son:

  1. A 31 de diciembre unas pérdidas de casi 700 millones de Euros que son fruto de decisiones consensuadas con la familia Sanahuja. La testosterona en la compra venta de empresas es un mal conductor y así quedó claro en su día. Ahora el agitador de todo aquello calla como una rata.
  2. La compra estrella del edificio HSBC de Londres ha repercutido en una orgía de minusvalías. Las pérdidas a partir de la operación de venta de octubre alcanzarán los 300 millones de Euros. Eso si es gestionar bien.
  3. La decisión estratégica de invertir en Alemania ha resultado ser un fiasco puesto que rondará unas pérdidas globales de casi un 50%.
  4. Según se puede leer en los boletines de la CNMV, hubo dos meses que Metrovacesa estuvo comprando 42 millones de Euros de autocartera que ahora ya valen 7 millones menos. Brillante.
  5. Según los datos que se aportarán, la compañía ha aumentado sus gastos generales casi un 15% lo que parece un absurdo en plena crisis.

A pesar de este catálogo de despropósitos liderados por el señor Ponga, lo peor es la inminente insolvencia de la compañía para cubrir algunos de sus obligaciones financieras. En breve, los pagos trimestrales motivados por el caso Walbrook, los compromisos por compras a Sacresa y la adquisición de autocartera que redujo liquidez impedirá el cumplimiento de plazos establecidos en esas operaciones.

Pues después de todo eso, este crack que ha puesto a Metrovacesa en la peor de las situaciones posibles y que no ha sabido gestionar ni financiera ni estructuralmente la compañía, se va a casita con 500 millones de las “antiguas pesetas”. 

Por suerte, el equipo que se queda al frente y la entrada bajo acuerdo de diversas entidades bancarias van a reestructurar la compañía hasta el punto de que su plan de viabilidad será una garantía de supervivencia. El asunto no es tanto si Metrovacesa va a salir de esta, que si lo hará, el debate es si este gestor deficiente merece cobrar esa cantidad y condenar al mismo tiempo al paro a la mitad de la plantilla de este gigante inmobiliario. ¿Qué opináis?