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El error estratégico de no tener una tienda virtual.

El error estratégico de no tener una tienda virtual.

Publicó Hamilton Global un informe encargado por Comertia que aseguraba que el 32% de los usuarios de la red que buscan artículos los acaban comprando en una tienda física. El 18% hace lo contrario, observa en espacios a pie de calle pero ejecuta la compra digitalmente. El 64% utiliza Internet como comparador de precios. El estudio resaltaba también que los compradores online premian el precio y la usabilidad de la web para decidirse a comprar, que un 23% de los compradores lo hace a través de la página oficial de la marca del producto y que un porcentaje mayor los compra en ‘marketplaces’ o plataformas que agregan multiproductos.

Cuando acelerar es mucho más que ir más rápido

Hace unas semanas el Diario Expansión publicó el ranking de las principales operadoras en cuanto a inversión en capital riesgo se habían producido en 2014. En la sección dedicada al Venture Capital, Conector Accelerator Startup, encabezaba la lista. No era un hecho casual. En menos de dos años, los fundadores del proyecto, encabezados por Carlos Blanco y Elizabeth Martínez, hemos trabajado duro. Los fundadores que se sumaron desde el principio, Gerard Olivé, Marc Ros, Miguel Vicente, Risto Mejide, Xavier Verdaguer y yo mismo, hemos trabajado duro en este tiempo, como realmente se merece algo tan apasionante. Pero la clave del éxito está siendo el grado de comprensión e implicación del casi centenar de mentores de los que dispone nuestro proyecto.

Mentores que entendieron rápidamente que Conector pretendía era ser algo más que una aceleradora y dónde el valor del ‘mentoring’ a aportar iba mucho más lejos de aportar financiación, espacio físico o una serie de charlas puntuales. En Conector las cosas pasan y pasan porque hay vinculación absoluta, gestión de equipo y valor añadido. Todo hasta el punto exacto en que, cada uno de los mentores y en cada una de las startups que ‘ayudan’, alcanzan una simbiosis que las hace parte de las mismas. No es enseñar, no es sólo dar lecciones de experimentados emprendedores, no, es también entrar en el asunto, ser parte, implicarse incluso societariamente en la startup, dando un patrón tremendamente nutritivo a lo que cada día pasa en las instalaciones de este sueño colectivo.

En Conector elegimos los proyectos que enlazan con una manera de ser y un patrón determinado de enfocar el hecho emprendedor. Creemos que si colectivamente retiramos algunas barreras mentales que rodean a la ‘vieja economía’ cambiará incluso la manera de pensar de las personas y sus relaciones con la realidad económica, política y social. Ciudades más modernas, tecnológicas y digitales serán también más plurales, eficientes y competitivas. En Barcelona, en Madrid o allá donde empezamos a expandirnos. Los emprendedores digitales son los estimulantes de ese nuevo rumbo, los dinamizadores del proceso. Su hoja de ruta se define por objetivos, por retos y por sueños, pero hacerlo de un modo actual es fundamental. En Conector mostramos como hacerlo y nos implicamos en el camino a recorrer. No siempre delante, eso es tarea del equipo emprendedor, pero siempre soportando y sufriendo con ellos, el peso de todo cuanto se necesita en ese viaje.

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Recientemente Conector ha ultimado el acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona para ir al Edificio MediaTIC donde se ubicará Conector Mobile y Conector Growth. Dos nuevos ‘spin off’ que se suman al Conector Games Madrid que ya está en pleno funcionamiento en las oficinas de R.Franco. En breve también, esperamos tener definida la ubicación de Conector Madrid.

Durante este año y el que viene se van a preparar los programas de aceleración en México, Colombia e Irlanda. Una muestra de que crear ecosistemas con el mismo modelo al que ya está resultando en Barcelona y Madrid pueden ser exportables y retroalimentarse entre si. El sueño sigue creciendo.

Publicaba la prensa recientemente que ‘el sector de las start-ups tecnológicas se mueve. Las aceleradoras de empresas son una de las mejores opciones que tienen los emprendedores para impulsar sus negocios, y el éxito de algunos proyectos ha llevado a Conector a replicar el modelo de negocio no solo en Madrid con aceleradoras sectoriales, sino también en México, Colombia e Irlanda, comenzó a funcionar en el 2013, y desde entonces ha propiciado el impulso de una quincena de empresas como PopPlaces, Viuing, Glovo. (...) En la primera edición, comenzaron seis start-ups, acabaron cuatro y dos lograron financiación. En la segunda ronda empezaron 15, acabaron 12 y han logrado financiación 10 en total. Algunos mentores acaban invirtiendo en las start-ups que aconsejan’

Con la tercera ronda en marcha en Barcelona (11 nuevas start-ups), hemos apostado por abrir aceleradoras sectoriales (start-ups que crean productos de un solo sector), algo que se va a replicar con otros sectores, siempre de la mano de socios industriales especializados. En otros países Volkswagen o Barclays tienen sus aceleradoras verticales de automóvil o banca.

Si eres un emprendedor tecnológico y crees que podemos ayudarte, estate atento, pronto habrá más novedades y convocatorias abiertas. Si consideras que puedes ayudarnos en nuestra expansión pues tienes conocimiento de partners de valor también nos interesa. Y, si quieres crear tu propia aceleración vertical con nosotros, si tu empresa quiere liderar una aceleración sectorial como se hace en otros lugares, no dudes en escribir aquí.

Zytto Socks abre su primera Pop Up Store en Barcelona.

Zytto Socks abre su primera Pop Up Store en Barcelona.

Si estás por Barcelona, durante toda esta semana, una de las empresas en las que he invertido, la marca irlandesa de calcetines de colores atrevidos y elegantes que yo mismo utilizo, Zytto Socks, estarán expuestos en su primera tienda Pop Up en el barrio de El Born de Barcelona. Concretamente podrás localizarnos en el espacio in.vysible de la calle Portal Nou, 48.

¿Cómo internacionalizar tu startup en países emergentes?

En estos días en los que estamos ultimando nuestra ronda de financiación y a la que muchos pequeños inversores se han acercado interesándose, una de las preguntas recurrentes que hemos tenido que responde es ¿cómo hemos planteado la estrategia para expandir internacionalmente un proyecto tecnológico en entornos de países emergentes como es nuestro caso?
A pesar de que es en España crecemos mucho, más de la mitad de nuestro negocio ya está en el exterior y, concretamente, en países emergentes. Un escenario algo diferente al de nuestra competencia. Hace unos días Openshopen abrió su delegación en Kenya. A primera vista es un destino poco habitual para un SaaS de comercio electrónico y una aventura no exenta de complicaciones obviamente. Sistemas de pago, diferencias culturales y adopción tecnológica muy distinta lo hacen todo muy complicado pero apasionante.

Esta delegación del ‘cuerno de África’ se une a otras diez en destinos tan diversos entre los que destacan Nigeria, México o Colombia. Defiendo desde hace dos años, desde el origen de nuestro proyecto, que en países dónde otros no quisieron o no pudieron ir teníamos un reto y un objetivo comercial inmenso. Un mar bravo que exigiría lo mejor de cada uno de los departamentos de la empresa. Tecnología adaptándose a usos diferentes, modos de venta absolutamente distintos y estrategias absolutamente desconocidas para un entorno europeo como el nuestro.

Ni tan siquiera en países de Latinoamérica, donde parece que por el idioma la cultura entre ambas partes debería ser un facilitador, es así. Siempre digo que en DF hablan como nosotros pero piensan como aztecas y eso, sea lo que sea, no tienen nada que ver con el modo de hacer o pensar nuestro. No es nada mejor, ni peor, es diferente. De ahí partimos. De la diferencia. Una diferencia que nos exige, a los que queremos vender, de adaptación técnica y cultural. Es algo que para nada es sencillo y, por supuesto, ni barato.

A pesar de que hoy en día es posible tener un ecosistema comercial en el ‘cloud’ y que muchas startups y empresas asumen que todo lo que es digital se puede vender desde ‘casa’, eso no es así. No hablamos de mercados maduros, aunque lo parezcan y crezcan deprisa. Que la media de uso de teléfonos móviles sea gigantesca o que la penetración de Internet cada día sea mayor, no es sinónimo de permeabilidad al uso de plataformas sociales, de venta o similares. Crecen más que nadie, más temprano que tarde alcanzarán las cifras que manejamos en otros lugares que empezamos antes a disfrutar de todo esto, pero aun requieren de estrategias en detalle. Esa paciencia es la esencia del éxito.

No todo el SaaS se puede vender vía Web sin tener en cuenta geografía, rasgos culturales, leyes locales, impuestos de salida, modos de pago y experiencia en el uso de según que plataformas. Y es que vender tecnología en la nube, como en nuestro caso, requiere de un nivel de implicación fuerte, casi de emprendedor en cada territorio. Muchos me preguntan porque viajo tanto a cada uno de esos destinos. La respuesta es siempre la misma: ‘hay que estar, hay que dedicarle tiempo y energía, un Skype no sirve siempre. Hay que hablar cara a cara con los que valoran ese aspecto’.

Como decía, ya van once delegaciones, y este año esperamos abrir seis más entre los que destacan Sudáfrica y Brasil. Lideramos dos mercados internacionales y esperamos seguir conquistando cuota en el resto. Para ello asumimos que las siguientes ‘normas’ de internacionalización:

1. Ser flexible en los modelos de facturación. Es decir que no todo dependa de una matriz, que no todo esté centralizado, eso crea fricción en el cliente.

2. Permitir el cobro en las monedas locales. Los equipos en cada destino saben y conocen muy bien todos los entresijos de las leyes del país en destino. Su fiscalidad, las retenciones, el cambio de divisas como afecta al producto y su precio es la clave.

3. Localizar a Partners que de verdad puedan serlo. No sirve que ‘el primo de un amigo mío que vivió en Lima me ha dicho que conoce al amante de la señora de un viceministro que seguro que nos ayuda con nuestro proyecto’. Eso no es un partner. Como tampoco es un socio local idóneo una empresa que se dedica a vender flores en Buenos Aires y que de repente en su escaparate pone el logo de tu ‘SaaS’ y dice ser ‘distribuidor oficial para Argentina’

4. Incorporar a los equipos de destino a parte de tu equipo local. Deberá expatriar a alguien y sacrificar la matriz tarde o temprano. La transmisión de conocimiento es un riesgo pero es imprescindible. No sólo de negocio, también técnico. Se llama agilidad.

5. Incrementar las certificaciones. Muchos proyectos, es nuestro caso, precisan de grandes acuerdos con instituciones o cuerpos de estado que sin certificaciones y garantías no te tienen en cuenta. Buscar esos Partners con ese tipo de valía es clave para escalar de modo no orgánico y si certero.

6. Socios locales si, pero con liquidez. Los pasos que debes dar debes medirlos en cualquier país donde las cosas van muy lentas. Prepárate para travesías en el desierto muy largas. Mucho insistir y pocos cambios durante meses. Finalmente dependerá de dos factores: que tu puedas soportar toda esa inversión y que tu socio local también.

7. Que esa inversión latente también sepa explicarse. Una implementación de un proyecto a veces requiere de consultorías previas, de mil reuniones, de técnicos desplazados, de formaciones, de ventas en la calle, de participar en mil eventos. Todo eso, es energía que tarda en llegar a la lámpara que ilumina: la caja.

8. Desarrollar negocio en países como Nigeria o Kenya, Brasil o México precisa de programas de ‘costumer success’ concretos y diferentes. Prepárate para ello si es tu plan desembarcar en esos países.

9. Soporte local. La clave. Teléfono. Lo que nosotros consideramos un modo en decadencia en otros lugares es esencial. Los debates sobre que poner y que no poner en el formulario de inscripción para reducir la fricción en el alta de un usuario o cliente, en este caso no caben. En España cuanto menos pongas mejor, en Kenya, por ejemplo, como no requieras el teléfono has perdido un cliente.

10. Un error habitual en los que quieren ir a esos países es el de dirigir desde la matriz. Cada vez lo escucho más y sobretodo estando allí como estoy cada mes, es el de ‘tengo un equipo’ coordinado desde aquí. Error. Si no tienen independencia en el modelo de operaciones estás acabado. Es duro y difícil pero debes adaptarte. Me encanta aprender de los usos y modelos de desarrollo de cada país.

11. Tener infraestructura de atención al cliente, términos de servicio concretos y particulares, ventajas claras para el cliente local en contratar tu ‘delegación local’ y no una global como tu competencia serán la clave al final. Quien piense que los grandes ‘players’ de muchos negocios Saas no han ido a países emergentes sólo porque ya les va bien estar sólo en USA y parte de Europa que se pregunte porque no están en China. Es un motivo similar. Es difícil, complejo y caro.

América latina, África, parte de Asia y por supuesto el sur de Europa, son oportunidades inmensas, pero hay que afrontarlas con criterio y estrategia. El valor o las ganas se presuponen, pero hace falta más. Afrontar el mundo como mercado está bien, es posible, pero es como ir a una batalla con cien frentes. Por algún lado te van a dar. Focaliza y ves conquistando mercados a tu ritmo.

'No es una burbuja, es un nuevo modelo económico'. Entrevista para Sintetia

Ayer salió publicada la entrevista que me hizo la semana pasada Javier Garcia para la publicación digital Sintentia. Durante una larga entrevista hablamos de emprender, de tecnología, de la ronda de financiación de Openshopen, del proyecto Conector, de que se considera éxito y que no, del papel de la administración en este momento histórico y de algunos detalles de tipo más personal. Lo pasamos bien. Aquí os la dejo por si es de vuestro interés o no la habéis leído ya.

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Marc Vidal, “No es una burbuja, es un nuevo modelo económico que requiere un tipo de análisis distinto”

JAVIER GARCIA. 9 de Fegrero.- Hoy entrevistamos a quién para mí es una referencia en muchos ámbitos: como emprendedor, mentor, comunicador y pensador afilado. Marc Vidal es un emprendedor de éxito y un prestigioso consultor en innovación. Ha fundado una decena de compañías. Actualmente lidera las multinacionales Openshopen e Idodi. Su vocación por las startups le ha empujado a impulsar la importante aceleradora Conector. Es un inversor de referencia para empresas de base tecnológica a través de varios fondos que él mismo gestiona. Ha sido director de postgrados para la Universidad de Barcelona y actualmente imparte clases en buen número de escuelas de negocio de Latinoamérica y Europa. Es miembro del grupo de Investigación en Nueva Economía de la Universidad Politécnica de Madrid. Desde su blog, galardonado con el 3er premio de los EuroBlogs Awards al mejor blog europeo, alertó de los peligros de la crisis varios años antes de que se produjera y de cómo afrontar el cambio de modelo económico en el que estamos transitando. Ha sido seleccionado una de las diez personas más influyentes de Internet en España por su capacidad de interpretación de los cambios tecnológicos y socioeconómicos. Reside en el conocido Silicon Valley europeo, Dublín pero es conocido por su tendencia nómada y viajera. Ha publicado diversos libros, como ‘Contra la cultura del Subsidio’, o el último de los cuales, ‘Una hormiga en Paris’, da título a una de sus conferencias más populares y que narra, en primera persona, como alcanzar nuestros sueños como emprendedores a pesar de las dificultades. Y por si fuera poco, dirige la revista Westinghouse Future Economy.

Marc, ¿Por qué los grandes éxitos comienzan con una pequeña victoria? Ésta frase destaca en la portada de tu nuevo libros, “Una hormiga en Paris”.

Hay que definir que es éxito. Hacer lo que quieres y cuando quieres y que además eso te permita vivir como tu consideras que es suficiente puede ser éxito. En mi caso necesito poco, por eso, cada pequeña victoria, cada logro por minúsculo que parezca, va construyendo tu más que probable éxito.

Vives casi en un avión :) y tienes acceso a muchos ecosistemas empresariales, a diversas formas de hacer negocios e, incluso, palpas diversas culturas sociales. ¿Qué hace que un país tenga un mayor dinamismo empresarial y tecnológico que otro?

Hay países que definen el tiempo actual como un mal paso. Me refiero a la crisis. Hablan de todo esto como de una situación temporal a la que hemos llegado por ‘agotamiento’ del consumo o porque ‘tocaba’. Ahí se encuentran la mayoría de quienes deberían de liderar los procesos de cambio o, como mínimo, estimularlos en los países donde ese dinamismo tecnológico no se produce. Los otros son los que los que disfrutan de la complejidad que supone enfrentarse al reto de escalar en los términos de una nueva economía, de abrazar a la tecnología como hicieron nuestros antepasados en otros momentos de la historia y de convertir este escenario digital que nos rodea en el motor de una sociedad mejor y más automatizada. Que la gente quiera montar negocios requiere ponerlo fácil. Casi es mejor que no se intervenga mucho y que se deje hacer cosas que sean innovadoras y que a veces chocan con lo establecido, porque el tiempo corre y lo hace siempre hacia lo eficiente y lo tecnológico. Que esos negocios se quieran montar de manera digital, tecnológica, depende de estímulos, educación digital y entender dónde estamos y hacia dónde vamos.

¿Qué está fallando en España? ¿Es un problema cultural? ¿Es un problema educativo?

Es una mezcla de muchos factores. Tampoco tengo claro que esté fallando nada. Probablemente recogemos la herencia de un modo de plantear la vida: si no tienes una casa no tienes garantizada la jubilación, todos debemos tener hipotecas y eso de la movilidad si no es obligatoria ni se plantea. En otros lugares del mundo, donde el emprendedor es el tronco sobre el que gira el futuro inmediato, muchas de las barreras culturales y educativas que nosotros hemos vivido son muy distintas, por ejemplo, el hecho de valorar el fracaso como un lastre de por vida de tipo cultural y fiscal. Es duro que te salga algo mal, pero cómo vas a aprender de ello si encima tienes que pagar el resto de tu existencia por él. El éxito, a veces, también está visto de igual manera. Si te sale mal, ya te lo decían, si te sale bien, ha sido suerte. El trabajo se valora en proporciones muy distintas en otros lugares. Por ejemplo, los que tenemos la manía de abrir muchos proyectos, de participar en mil cosas, eso que llaman ‘en serie’, nos arriesgamos a que algo salga mal y será por eso que se nos acusará muchas veces. El resto de logros se diluyen.

 ¿Qué quitarías de todo nuestro entramado institucional, legal, fiscal y financiero para que en España pueda emerger un ecosistema empresarial dinámico y con capacidad para competir a escala global?

Casi todo. En España, como en algún país más del entorno, todo lo que tiene que ver con montar un negocio es un calvario y una vez montado todo son elementos de fricción. Además es que es una detrás de otra. Leyes de emprendedores que fueron papel mojado, muros en la normalidad de la gestión de los datos, regulaciones casi inéditas en el mundo para que la búsqueda de financiación beneficie a los bancos o un modelo tributario fuera de toda lógica de los tiempos que vivimos, por ejemplo la ‘exit tax’ para startups. Sigo pensando que hay lugares donde la administración, cuando interviene, perjudica. En lugar de ser un facilitador se ha convertido en un inconveniente. Dudo ya que lo hagan con mala fe, creo sencillamente que lo hacen porque viven en un mundo distinto, lejano y donde la mayoría de las características que podrían convertir un país en crisis en una economía moderna y con expectativas, los ciega.

Con la proliferación de aceleradoras, incubadoras y tanto “bombo” que llevamos dando a los emprendedores, sobre todo desde el inicio de la crisis, ¿hay espacio para Conector una de las iniciativas que lideras junto a un equipazo de socios? ¿En qué osdiferenciaiss?

Permíteme que te confiese que Conector es lo mejor que me ha pasado en tiempo. Además de ser socio, lo cual es una inversión, poder trabajar con el lujo de socios que tengo, hay un aspecto que deriva de la posibilidad de ser mentor intensamente. Debería de pagar en lugar de recibir. A cada ‘board’, a cada entrevista, a cada momento en el que junto a un grupo de emprendedores te traslada sus sueños y proyecto, el que aprende soy yo, el que se carga de energía soy yo. Dicho esto Conector representa aire fresco al escenario de las aceleradoras. Carlos Blanco defiende, y con razón, que nuestro papel privado en todo esto ha sido clave. El modelo de seguimiento de las aceleradas que proviene de un ‘matching’ entre mentores y startups está siendo un éxito. La selección no se hace bajo tablas o modelos preestablecidos, hay mucho trabajo detrás que en algo más de un año ya ha logrado que el 90% de las startups que han pasado por nuestro programa lograran cerrar sus rondas de financiación y pusieran en valor de mercado sus productos. En Conector vemos cómo un proyecto que llega, evoluciona y se hace mayor en 6 meses.

Ves muchos proyectos ¿Qué tiene que tener un equipo o una idea para que estudiéis la “oportunidad”?

Nos llegan por diversos lugares. A mi desde Latinoaméricaa, Irlanda y España me ocupan mucho tiempo revisar, leer y preguntar sobre lo que se me envía. Son decenas de proyectos cada semana. En Conector, por ejemplo, la cifra es gigantesca. Hay muchas ganas de hacer y mucho talento esperando su oportunidad para que gente que sabe mucho les ayude. En algunos casos tenemos a quien más sabe de ello en el país. Eso es real. Pero también a gente tremendamente bien conectada, un tema clave para trabajar el network de salida. Para que nos ‘entre’ debe cuidar más el equipo que la idea. Ideas hay muchas y cuando crees tener algo único resulta que hay otros que ya lo están haciendo. Es preferible en ese caso diferenciarte por la capacidad del equipo emprendedor. Buscamos gente, buenos equipos, por encima de las ideas. Obviamente ese equipo debe defender grandes ideas, pero repito, esas a veces son de menor valor.

En el ámbito de la tecnología, ¿Dónde crees que están los retos y las oportunidades de inversión?

En el ocio de las personas. Automatizar el ocio, el gaming y el tiempo libre. Permitir que una plataforma facilite todo eso siempre será un plan de negocio interesante. El ser humano tenderá a tener más tiempo ‘libre’ por el trasvase laboral hacia los robots y los automatismos. Ahí entra, aunque hay quien lo duda, todo lo que tiene que ver con la compra, el comercio electrónico. Creo en el crecimiento imparable de todo ello, también como ámbito para invertir y para atender su evolución. El nicho, el producto fuera de los grandes ‘marketplaces’ son grandes oportunidades de negocio escalable. También, y por derivación, todo el M2M o llamado IoT (Internet de las cosas), donde la comunicación entre máquinas se llevará por delante a muchos grandes dinosaurios empresariales que no se están adaptando. El big data o el small data, me da igual, en concreto las empresas capaces de gestionar de manera inteligente y automática los datos. Las empresas que llevaban campañas electorales de comunicación hace apenas 4 años eran expertas en redes sociales, ahora son equipos de gestión matemática que analizan tendencias. También me interesan mucho las plataformas que se llevan por delante intermediarios. Es la economía socializada. Hay más pero los conozco menos. Robótica aplicada y temas de biotecnología obviamente también.

¿Crees que es más difícil emprender fuera de los entornos urbanos más densos como puede ser Barcelona, Madrid o Bilbao?

No debería porque la tecnología lo ha aproximado todo, pero sigue siendo así. Tiene más que ver con el ‘como te ven’ que con el que realmente eres. Además hay ecosistemas muy fuertes que se focalizan en zonas y olvidan otras. Eso es una lástima, pero es así. Aquí en Dublín, por ejemplo, está todo. Apenas hay nada tecnológico fuera del núcleo. Dos ciudades grandes que por motivos inmobiliarios ocupan alguna multinacional, pero esto es algo global.

¿Qué elementos son esenciales para involucrar a más inversores no profesionales en el ámbito de las startups? ¿Qué elementos dan más respeto miedo a la hora de invertir en fases tempranas?

Deben pensar que todos tenemos parte de responsabilidad en que una economía se modernice y se presente ante el futuro con garantías. Los que piensan, los que ejecutan, los emprendedores, las aceleradoras, el gobierno, la prensa, pero también los bancos y, por que no, los inversores no profesionales. Pero también pueden pensar que si se hace con cierto cuidado –invertir-, o diversificando bien, por ejemplo a través de fondos para inversores no profesionales, las opciones de que salga bien son mucho más altas. En este sentido, acabamos de montar un fondo a este efecto del que soy parte, Idodi Venture Capital, destinado a pequeños inversores que quieran ir de la mano de gente que de esto sabe mucho. La idea es invertir en una docena de empresas en cantidades importantes, no sólo simbólicas, y que permita influir en la gestión de esas participadas. El objetivo es que el riesgo se reduzca por tres puntos, i) el de que solo se invierta en empresas muy bien elegidas y con vocación de pasar una temporada en Dublín para preparar el salto a Estados Unidos; ii) que se pueda participar en el control del proyecto, de ahí que sean inversiones que busquen acompañar a los emprendedores, y finalmente que durante el tiempo de vida del fondo este busque colocarse en un número suficiente de startups para evitar el temido porcentaje de mortalidad. Para ello iii) nos apoyaremos en Conector en gran medida que está logrando una mortalidad casi insignificante.

¿De cuáles de tus proyectos empresariales te sientes más orgulloso? ¿Cuál está generando ya unas grandes y reales expectativas de crecer?

Siempre debes sentirte más orgulloso de aquello que estés haciendo en ese momento. Openshopen, el cual no lidero yo pero si lo fundé, es un proyecto muy importante. Hemos pasado por varias etapas y seguimos aprendiendo mucho. Quisimos hacer algo que ya hacen otros y enfocarlo de un modo distinto, hacerlo mas simple y fácil de usar para adentrarnos en mercados emergentes donde el ecommerce crece rápido y donde los grandes players aún no han ido por su complejidad. Ahora mismo tenemos clientes en medio centenar de países y equipos concretos en México, Nigeria, Kenia, Colombia, Brasil y otros. Estamos en plena ronda de financiación y, además, te das cuenta de la calidad humana de las personas que tienes en el equipo y de las oportunidades de crecer aun más rápido. Idodi es otro de esos proyectos de los que me siento orgulloso por cómo ha sabido reinventarse. Ahora lo dirige alguien muy especial para mí, mi hermano, y está enfocado en la transformación digital de las empresas y a lograr que aquellos que quieren vender por internet lo logren. Conector, ya explicado, o proyectos de moda como Zytto, algo que empezó casi en broma junto a mi socia Lara y que ella ha consolidado en muy poco tiempo. En su día, estuve muy orgulloso de fundar y poner en valor la empresa Cink.

Twitter se dispara en bolsa aun cuando tenía importantes pérdidas, SnatChat con la entrada de Alibaba la valoran en 10.000 millones de dólares (sin prácticamente facturación alguna), esta semana nos enteramos que un fondo ha comprado La Nevera Roja a valor 40 veces su facturación… ¿Estamos otra vez en una burbuja respecto a las empresas tecnológicas o es otra cosa?

En algunos casos será así. Por supuesto que en los ‘mercados’ hay para todo. Vengo de ahí, me pasé un tiempo trabajando en bolsa y sé que no siempre las cosas valen lo que cuestan, pero pueden valerlo. En los casos que comentas hay otros factores. El inversor busca ganar dinero y lo hace invirtiendo incluso en empresas que pierden dinero, y mucho, porque a pesar de ello, cuando decida o pueda vender, sabe que seguirá siendo una empresa invertible. Y eso puede pasar de nuevo en pérdidas, por que el valor de Twitter no es lo que ahora se logra, es lo que se espera de ellos. Amazon pierde tanto dinero que a veces sorprende que siga vivo, pero su valor es otro, su futuro está en liderar un modelo de logística y negocio que requiere invertir mucho. Las startups viven de rondas de financiación y eso no es malo, es la lógica de los tiempos. A unos les sale bien rápido, a otras se les retrasa y algunas no lo logran. En un gran número de ocasiones, éstas que cierran antes de lograr el éxito a pesar de recibir inversión, les faltó el ‘extrapoint’ que llamamos, ese extra de financiación que las hubiera puesto en su lugar soñado. No es una burbuja, es un nuevo modelo económico que requiere otro tipo de análisis a los tradicionales.

¿Nos puedes contar en qué startups estás poniendo ahora mismo energías y cómo es el modo en el que a ti personalmente te gusta participar en ellas?

A parte de mis proyectos ya descritos participo como socio y advisor en fondos como Sitka Capital o como socio activo en un buen número de startups o proyectos. Estoy en algo que me divierte mucho y que va a demostrar que en el mundo no hay monstruos, se llama ‘Rien’ , en el proyecto de economía social PopPlaces, en una aplicación que va a revolucionar el modo en el que las personas se relacionan con las marcas Adictik, en el periodismo robótico de Cilenis. Cada cierto tiempo abandono el seguimiento de las que ya van mejor (o salen mal) y elijo dos o tres más en las que ayudar. En breve habrá un par de entradas importantes en empresas, una de M2M y otra vinculada al big-data que tienen una visión internacional tremenda. Todo basado en el mercado anglosajón.

Hemos entrevistado a Guy Kawasaki y nos dijo algo muy interesante: “un prototipo vale más que mil palabras”. ¿Se necesita esa “beta” para que los inversores y tu “red” o los clientes, confíen en ti?

Si. Quien va a negar algo que diga Guy. Yo no.

Y para finalizar te pedimos que completes algunas frases:

1.- Mi mayor fracaso… es personal,
2.- Lo que aprendí tras ese fracaso… que debo viajar menos.
3.- El éxito para mí… despertar cada mañana con un poco más de ilusión que la que tenía el día anterior.
4.- Un autor de referencia que siempre me acompaña… Ray Bradbury, Asimov y Stanislav Lem.
5.- Para organizarte bien y ser productivo respondo correos entre las 7 y las 9 y no lo abro entre las 9 y las 12 AM.
6.- Mi propósito en la vida… todos están en mi hijo.
7.- Me preocupa que quienes lideran viven en una aurora boreal.
8.- Un blog… me encanta Backchannel y, si, soy un clásico, casi a diario como una costumbre, Enrique Dans, ahora en Medium no obstante.
9.- Una iniciativa que me ha sorprendido en España… me gustó mucho el proyecto de crowdfunding cientifico ‘Precipita’ en su día.
10.- Un lugar para recuperar mi paz interior… Cliffs de Moher.

Oportunidad para pequeños inversores

A finales de noviembre Openshopen finalizó la ronda de inversión prevista con éxito tal y como se hizo eco la prensa. En gran medida la entrada de un socio de referencia tecnológica, que nos está impulsando en el gigantesco y complejo mercado africano, supuso la casi totalidad de la misma y dejó casi sin opciones a aquellos para la que estaba destinada, los pequeños inversores.
Por esa razón y debido al interés mostrado por un buen número de pequeños inversores a los que el ‘ticket’ mínimo de entrada dispuesto les era superior a sus expectativas, el Consejo de Administración ha decidido abrir la ronda prevista para 2015 con un tramo ‘puente’ inicial para este tipo de posibles interesados que difícilmente podrían atender su interés cuando la abramos completamente. La barrera de entrada ahora es muy asequible para quien quiera entrar en modelos de inversión tecnológica sin grandes cantidades en juego.

El equipo financiero ya se ha puesto en contacto con algunos de los que se mostraron dispuestos si volvíamos a abrir otra ronda, puesto que el volumen no será muy alto y la oportunidad ahora es muy buena. El consejo ha definiendo un número determinado de estos posibles inversores y de menor importe entre los que si quieres estar puedes ponerte en contacto conmigo aquí y nuestro equipo te informará de cuanto precises.

Si la ronda ‘seed’ que hicimos hace dos años sirvió para definir y poner en circulación un gran producto, si la segunda que finalizó el pasado año fue para desarrollar negocio y apuntalar la tecnología, esta tercera que empieza con este tramo inicial para pequeños inversores, se destinará a comunicación focalizada, conceder gasolina a los contratos firmados con diversas instituciones y corporaciones y para la implantación de acuerdos y equipos en cinco países más de los 10 en los que ya estamos.

La verdad es que Openshopen, tras la adquisición por TheEtailers, es ahora una gran familia. Me siento tremendamente agradecido a los inversores que desde el principio apostaron por nuestro proyecto y que día a día siguen ayudando y estimulando todo cuanto somos. Hacer una empresa grande se puede lograr de muchos modos y una es gracias a los socios que la sientan un poco suya. Este es el propósito.

En el día de hoy, aparte de los Partners locales en esa decena de países, también tenemos parte del equipo de Barcelona desplazado en Lagos, en Bogotá y en Rio de Janeiro. Todos ellos, lejos de casa, siguen aportando el valor principal de Openshopen: espíritu de sacrificio y amor por el comercio electrónico, pasión por cuanto se puede lograr en eso de acercar la tecnología a las personas, de facilitar su acceso. Nuestro patrón: que vender por Internet sea fácil.

Lo dicho, si te interesa ser parte de este gran proyecto, un sueño que se está haciendo realidad y que seguirá creciendo bajo la batuta de Santiago Sánchez, tienes ahora una oportunidad. Pídeme información, yo mismo o el equipo te la ofreceremos. Como te decía, el ticket de entrada es puntulamente bajo y asequible en esta ocasión puesto que el tramo del que hablamos no es muy grande.

Bajar precios es táctica, digitalizarse es estrategia

Una de las primeras consecuencias que ha vivido la economía tradicional, la llamada economía real, ha sido la caída de precios. Es obvio que hemos vivido una devaluación encubierta y que al final ha ido empapando todos los pliegues de este retorcido momento que vivimos. Eso que unos dicen que ya vamos superando, otros la siguen padeciendo y algunos defendemos que permanece por el motivo de que nunca vino, la crisis, ha obligado a muchos a negocios a bajar precios.
Suele ser así. Si hay poca demanda o esa demanda está herida de muerte, no hay otra que bajar la barrera que conduce a tus productos. Pero eso siempre no es una buena solución. Aquí defendemos lo crónico de lo que estamos viviendo. A pesar de escuchar a los que aseguran que todo esto es una etapa y que tras ella llegará la recuperación. Consideramos que tanto cambio, tanto desarrollo tecnológico y tanta afectación en nuestro mundo occidental no es más que un cambio absoluto. Por eso, mantener la táctica en lugar de la estrategia puede perjudicar a muchos comercios y empresas pequeñas.

El mercado sigue estrecho. Pero a todo esto, la solución no es bajar precios sino aportar valor. La búsqueda de compradores en el ‘long tail’ cada vez será más necesario y hacerlo con imaginación para atender clientes de cualquier condición y lugar también. Idiomas, tiendas virtuales y localización de lo que quiere el cliente digital tendrá enlace directo con la supervivencia. Diseñar bien una web, disponer de tienda online o de estrategia no permanecerá como un privilegio comercial sino que será una commodity imprescindible.

Bajar el precio de nuestros productos es una de las estrategias empresariales de libro, pero competir en precio es una estrategia que al final beneficia a las empresas más grandes y puede devorarte si eres una pequeña o mediana empresa. A largo plazo tienen todas las de perder.

La economía de escala sopla en contra de las PYMES siempre, pero lo que proporciona ventajas a una gran empresa también la debilita. Para éstas últimas, su Talón de Aquiles es su propia virtud. Una gran empresa tiene una estructura rígida y aprovechar esa monolítica biología es la clave.

A una gran empresa le cuesta adaptarse a los cambios, les duele cuando tienen que internacionalizarse bajando a la arena y, normalmente, el contacto directo con el cliente se descarta por ser no escalable. Esa ventaja debe ser aprovechada. Plantearlo desde el comercio electrónico es una de las grandes oportunidades que nos ofrece el nuevo escenario.

Si las grandes corporaciones disponen de grandes presupuestos, para bajar precios, para hacer grandes campañas de posicionamiento, también tendrán dificultades para reconducir una estrategia, adaptarse a los nuevos vientos e, incluso, de atacar targets reducidos, concretos, nichos determinados.

No bajes precios, no les sigas la corriente. Ese partido lo vas a perder. Si eres una Pyme, si tienes mucho que aportar, hazlo salvaguardando tu morfología, no hagas nada que no te puedes permitir.

Una tienda digital por ejemplo frente a una gran cadena que puede posicionarse mejor en todos los medios y en los grandes almacenes tiene poco margen, pero lo tiene. Precisamente ahora, en este contexto tecnológico, existen más opciones que antes, más de las que puedes imaginarte. Esa tienda digital puede atacar el mercado desde otro punto de vista, con otra visión. Si la apuesta es el ‘más barato’ no estaremos entendiendo todas nuestras posibilidades. Pero si la apuesta es mejor producto, más eficiente, conectado, cercano, auténtico, entonces las opciones de sobrevivir en este complejo momento aumentan.

No bajes precios, digitalizate. No seas táctico, sé estratégico.

El futuro del comercio mundial en manos de un chaval de 19 años

¿Disponemos de tecnología para dejar de conducir? Sí, y Se evitarían accidentes, seríamos más eficientes medioambientalmente, más rápidos y más ordenados. Nos daríamos cuenta que no precisamos muchas de las cosas que ahora nos invaden el día a día. ¿Disponemos de tecnología para saber que necesitamos y cuando antes de que ni tan siquiera lo solicitemos? Si. La gestión de datos masiva ya lo ha demostrado en diversos aspectos de las ciudades inteligentes. ¿Disponemos de tecnología para construir a distancia sin intervención de nadie? Si, la impresión 3D lo permite. ¿Disponemos de tecnología que permita la toma de decisiones con un margen de error mínimo? Si y esta es seguramente la clave. Si la decisión se basa en el análisis de datos y en la velocidad en la que se analizan las gigantescas variables, ¿para que necesito un político? Ahí lo dejo.
¿Que pasa en el tema comercial? En eso de comprar. ¿Ya hemos llegado todo lo lejos posible con lo del comercio electrónico? Obviamente no. Resulta que seguimos transformando el mundo gracias a algunas startups (algún día se les reconocerá su valor) que están redefiniendo todo. Cuando digo todo, es todo. Uber redefine el transporte, Amazon las librerias, Skype la telefonia, Airbnb los hoteles y Spotify la música. Sin embargo, el mundo comercial no tiene su Spotify, ni su Uber, ni su Amazon. ¿O si?

En algún lugar del mundo, ahora mismo, un grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) están pariendo el cachivache que lo va a cambiar todo en menos de cinco años. Antes de que lleguemos al 2020 ir a un centro comercial será de todo menos lo que es ahora. Ya hay pistas. Aplicaciones, ideas, proyectos y propuestas, pero aún no ha surgido el modelo disruptivo que lo ponga todo patas arriba. Martin Lindstrom se pregunta en uno de sus libros ¿quien va a liderar este cambio? A este columnista del Time experto en tecnología y comercio, le preocupa quien se va a encargar de la transformación. ¿Los centros comerciales, los tenderos o un crío que no llega a la veintena afincado en Silicon Valley con nada que perder y mucho que inventar? Yo tengo, visto lo visto, una idea remota. De hecho, en ese sería en quien invertiría ahora mismo.

Cada vez son más las experiencias de tipo virtual que algunos comercios del mundo proponen a sus clientes. Desde los ‘antiguos‘ mostradores impresos que permiten a un viajero de metro en Tokio seleccionar la compra y que ésta le llegue luego a casa escaneando fotografías y QRs durante la espera de su próximo tren, hasta los espejos virtuales que permiten seleccionar un producto que no está en la tienda, ‘probarlo y esperar que, si te gusta como queda, el comercio te lo envíe a casa. No comentamos como te lo lleva a casa, ya hemos hablado mucho de eso.

Seguimos en eso de ir perdiendo las fronteras entre lo físico y lo virtual. Está claro que siempre nos gustará eso ‘ir de compras’, pero es inminente que eso ya no sea como fue. La mezcla entre lo analógico y lo digital cada vez es más fuerte y no dejan de llegar ejemplos de hacia dónde se dirige todo. No hablamos Internet de las Cosas, o por lo menos, no sólo. Estamos destacando la interactividad, si, pero también como el comercio electrónico debe dejar de ser un canal que compite para pasar a ser uno que estimula al más tradicional.

Hoy es ‘cibermonday’, una curiosa reciente tradición que propone contrarrestar, o mejor dicho complementar, al famoso bate-records ‘blackfriday’ que representa un asalto a los comercios del mundo occidental. Este lunes consumista y digital supone ya un altísimo porcentaje de las ventas de un comercio que dispone de plataforma digital. Desde un punto de vista personal, cercano, hemos visto en apenas cinco días como las ventas de uno de las comercios digitales en los que teníamos puestos mayor interés para estudiar su reacción, supusieron el mismo volumen que en cuatro meses juntos. Entre el pasado jueves y a primera hora de la mañana, más de 200 pedidos basados en una oferta han supuesto la rotura de stocks que nos temíamos. A la vez, en los puntos de venta físicos, sucedía lo mismo.

Pero volvamos al plano conceptual. Imagina un centro comercial donde no hay tiendas. Apenas unas pantallas en las grandes superficies que antes ocupaban centenares de productos. La tienda sigue allí, los dependientes han pasado a ser unos asesores, o ni eso, no hay caja registradora ni nada que se le parezca, no hay horario, no hay estanterías ni nada. Todo es un enorme cubículo blanco decorado con televisores planos que emiten, según te acercas tú u otra persona, una cosa u otra. ¿El futuro?

No, el presente, guardando las distancias entre este robot y lo que estoy diciendo. De hecho hay lugares en el mundo que experimentan con ello de manera firme. Se trata de descubrir por dónde irá eso de convertir al cliente físico en un usuario de marca, algo así como pasa en el entorno digital, donde el consumidor se ha convertido en un prosumidor capaz de influir, con los datos que ofrece, en la evolución de un producto.

¿Porque diferenciar entre pasarse horas mirando prendas u objetos de la casa en Pinterest con lo que hacemos paseando sin intenciones previas por unos grandes almacenes? La necesidad surge cuando ves el producto, muchas veces no antes. Imagina que en tu centro comercial de referencia el paseo fuera en un Pinterest integral, focalizado en tus intereses (que desconoces) y que resumirá tu experiencia de compra en algo más rápido, barato y divertido.

Me da la impresión que los ‘malls’ del futuro serán menos comerciales y más experienciales. Lugares para convivir entre humanos y no tanto para comprarle a humanos. Puede que el futuro esté más cerca de lo que pensamos, pero tal vez no estemos preparados para que nos envuelve. De hecho es la cancioncilla de siempre. Existe tecnología para muchas cosas, podrían estar disponibles, pero social, política o culturalmente, quebraríamos.

Si tienes una tienda física, un comercio en una gran superficie, si eres directivo de algo que tenga que ver con todo ello, como dije hace unas semanas en el evento Comertia 2014, empieza por montarte una tienda online. El primer paso es ese, y luego vamos aprendiendo.

Fidelizar clientes a través del Packaging

La revista de referencia en el ‘packaging’, Infopackaging, invitó a Openshopen a publicar un artículo acerca de cual es el valor que tiene este importante elemento en la cadena de valor de venta de un producto y en el factor de fidelización de clientes que se le puede derivar. Disfruté mucho volcando en este post todo cuanto mi equipo me fue trasladando. Adjunto a continuación el texto resultante que salió publicado en la su última edición.

La primera impresión ‘física’ que tiene el cliente de un comercio electrónico acerca de nuestra empresa siempre es el packaging con el que hemos vestido nuestro envío. Ciertamente esa es la carta de presentación, el punto de encuentro entre el deseo por nuestra marca y la capacidad de mostrarnos en un instante. Se sabe que muchas son las variables que se manejan en ese preciso momento, mucho lo que las neurociencias nos han explicado acerca del prejuicio comercial, la preimpresión comercial y la adaptabilidad del producto al escenario una vez está en manos del cliente.

Cierto es que una vez se ha formalizado el envío, la venta, técnicamente, fue cerrada y estamos simplemente ‘adornando la píldora’ pues poco o nada, en teoría, puede hacer ya un envoltorio acerca del producto en si. La verdad es que eso no es del todo cierto y a través de este artículo vamos a intentar averiguar como mejorar la impresión, la gestión y la calidad de nuestro packaging de producto.

Previamente vamos a diferenciar entre el packaging identificativo y el de distribución. El primero muestra nuestro producto, el branding objetivo, por lo que resulta importantísimo por supuesto jugar con logotipos, marca y visibilidad de cara al reconocimiento del propio consumidor. El segundo tipo gira en torno a la distribución y la propia gestión de la logística.

El packaging de marca genera mucho valor durante el propio proceso de compra. Genera confianza si es parecido al que podemos disponer cuando empaquetamos en nuestra tienda física en caso de tenerla. Hasta que este pack no entra en el proceso de envío su valor no entra en juego, es a partir del momento que se integra en el packaging logístico que se difumina gravemente su importancia. Por esta razón, cuanto más corporativos podamos ser, mejor. El error que habitualmente se comete parte de la enorme importancia que se le da a los beneficios funcionales del embalaje y la poca al diseño corporativo del mismo. Por supuesto es imprescindible que el producto llegue y llegue bien, pero desestimar casi por eliminación el enorme valor visual, objetivo y de branding que supondría diseñar ese momento de encuentro con nuestro cliente, es un error.

Sabemos gracias a infinidad de estudios que la fidelización del cliente se produce por muchos factores, algunos claramente de impresión y diseño más de lo que objetivamente es capaz de hacer el producto. Imaginemos que un cliente que compró algo de nuestro catálogo ha decidido rebuscar en nuestra tienda online otro elemento. Lo hará con mayor intensidad y menor rango de comparación con otras tiendas en base a los siguientes criterios: satisfacción anterior, precio, atención al cliente y recuerdo visual de la marca. En el último factor tiene una enorme importancia ‘el paquete en el que llegó aquel producto’. La fidelización tiene mucho de ‘buen packaging’.

Sin embargo todo esto de ‘la primera impresión’ no es tan fácil o directo. Cuando hablamos de la llegada del producto en su embalaje tenemos que tener claro cuanto ha pasado hasta ese momento, como se ha procesado el envío y como se han generado las fases en la cadena que permitirán que un buen diseño y un robusto paquete genere el valor experiencial que comentábamos antes.

Para que el encaje de piezas resulte, para que el puzzle del envío sea un éxito y permita que nuestros clientes incorporen una buena sintonía de marca, deberemos utilizar un tipo de embalaje resistente con un modelo de amortiguación bien calibrado, un estudio de zonas de riesgo por golpes fortuitos, indicaciones de posición y la distribución del peso de manera equilibrada.

Estos aspectos no son menores. Diseñar debe incorporar cada una de estas limitaciones. Es preciso asumir que fidelizar a través del envío, generar el valor de la espera y la experiencia de la recepción como algo valorable, formidable y extraordinario para nuestro cliente, todo el packaging debe partir de una técnica asociada a la imagen y al diseño. Digamos pues que el embalaje debe priorizar por el cartón ondulado o de doble fondo, capaz de generar amortiguadores naturales en base a los huecos que dejan los propios productos que subministramos y que retengan los impactos por caídas o imprevistos.

Llegamos a la zona de colisión. Los golpes y la capacidad de absorberlos son la clave para muchos tipos de envíos. No todos obviamente, pero si de una gran parte. Esa zona maleable la lidera el poliestireno de una densidad media. Nada tan seguro como rellenar esos espacios huecos con tan el ‘oro de la logística’.

Cuando hablamos de fidelizar a clientes desde el punto de entrega, desde ese momento íntimo en el que abre su paquete y se encuentra cara a cara con su compra, hablamos también de los segundos anteriores, de ese nervioso proceso de roturas de cintas adhesivas y cordeles, bolsas de burbujas y otros añadidos de protección. Hablamos por supuesto de que el tiempo debe ser reducido, no escaso, pero nunca una eternidad. Deben poder abrirse ciertamente antes de que el cliente entre en una especie de psicosis que le empuje a destruir a hachazos el paquete. Por ello, indicar como y por donde abrir, ayuda.

Lo de repartir el peso, cae por su propio ‘idem’. Digamos que si no balanceamos bien el peso de un envío pesado, podemos tener inconvenientes en la parte final del proceso, por no decir que durante el trayecto se puede haber destrozado el asunto.

Ahora bien, ¿quieres fidelizar a un cliente a partir de un envío? Pues conviértete en tu propio cliente. Hazte un envío. Prueba que tal tu packaging, tiempos, fortaleza, entrega, experiencia en la llegada. Piensa. No hagas trampas. No eres un cliente especial, eres uno más. Exigente, pero uno más.

Procura ser objetivo y espera a ver que pasa. Recuerda que vas a ser alguien que no ha visto antes el producto, digamos que básicamente en tu ecommerce o en el caso de que si, espera con entusiasmo volver a tenerlo o verlo. Ten en cuenta que deberás enviarlo de manera resistente, analiza eso cuando llegue. Observa si el envoltorio llega limpio, duro, deformado, con manchas, gráficos, adhesivos del currier o lo que sea.

Cuando te lo envíes analiza cuanto te ha costado recibirlo, si como cliente te molesta pagar de más, si pesa demasiado al final, si se abre fácil o no, si, en definitiva, el momento de que te sientas encantado con recibir tu compra es algo nutritivo o un suplicio, si generas marca de tu marca o destrozas todo cuanto has hecho en tu tienda online previamente. En conclusión, que fidelizar clientes se fidelizan por muchos medios, incluso empaquetando de maneras muy concretas.

En la 'Semana del Emprendedor' de México

Si estás leyendo este blog desde México a buen seguro ya debes tener en tu agenda la opción de pasar por la ‘Semana del Emprendedor’ que se inicia hoy lunes en la capital del país. Más de cien mil personas pasarán a lo largo de cinco días por los múltiples escenarios que se han preparado para esta gran fiesta. La verdad es que desde que llegué a la Ciudad de México Distrito Federal he sentido el entusiasmo con el que los mexicanos están viviendo todo el hecho emprendedor. También, cabe decirlo, el modo en el que las instituciones se han volcado es significativo.
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Tengo que reconocer que compartir escenario con Peter Diamandis, Arjan Dijk, Carlos Argüello, el ministro Emilio Ricardo Lozoya, David Konsevik, Renée Mauborgne, Andy Cohen, Christopher Gardner o el resto de ponentes, me supone una responsabilidad, un honor y un sueño hecho realidad. La mayoría de ellos son auténticos motores de inspiración para mi y, por supuesto, lo más cerca que pensé estar de algunos de ellos era a través de lo mucho que he leído y estudiado sus enseñanzas. Espero estar a la altura ante los casi dos mil asistentes previstos a cada sesión en el auditorio principal.

La conferencia que he preparado para esta ocasión gira entorno del hecho emprendedor, del reto que supone perseguir los propios instintos profesionales y de cómo aprovechar este momento histórico tan rico para lograr nuestros objetivos. Por un lado hablaré de cómo, a nível personal, me lancé a emprender casi sin saberlo en el viaje que explico en mi libro ‘Una hormiga en París’. Por otra banda remarcaré los factores y características que a mi entender debe considerarse en un emprendedor. Finalmente ambas cosas las vincularé al momento actual, a ese momento revolucionario que, por suerte, nos tocó vivir.

Aprovechando este viaje de trabajo en agosto a México hemos puesto todos los motores en marcha en Openshopen México. Un equipo de diez personas está recorriendo el país presentando nuestra plataforma. Durante el evento dispondremos de un espectacular stand para dar de alta a todos los interesados en tener una tienda online con un extraordinario descuento. Por cierto, el efecto no se ha hecho esperar y las primeras métricas que ya recogimos el viernes y el sábado quintuplican las que hasta esos días teníamos. Es increíble la potencia de este mercado.

Durante una de las entrevistas que me hicieron en los informativos del grupo Azteca me preguntaron sobre el motivo de estructurar un equipo concreto en el país si nuestra plataforma era digital, universal, sin necesidad de agentes locales. Le respondí lo que define todo el modelo de internacionalización en el que he basado todo el desarrollo actual de Openshopen: creo en la globalización totalmente, pero atendiendo cada mercado con su propio lenguaje, filosofía y foco. Lo primero que hice al llegar a México fue lo mismo que hago en el resto de países, escucho, aprendo y sumo.

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Aunque es agosto, a pesar de que vengo frecuentemente y que los viajes son duros y que uno ya empieza a tener ganas de descansar unos días, a pesar de todo, merece la pena impregnarse de tanta energía y optimismo.

Las noticias que llegan del futuro

La enorme transformación socioeconómica que vivimos tiene que ver con que los puntos conexión entre sociedad y tecnología se han visto afectadas de manera irreversible. Desde la economía a la educación, pasando por la tecnología o el empleo, vamos asistiendo a un nuevo escenario de relaciones como colectivo. La pertenencia a un grupo, la identidad del mismo, la gestión colaborativa, el valor difuso de la propiedad, lo virtual, el conocimiento como producto, los servicios agregados, la digitalización de la existencia, el recuerdo colectivo o cualquier nuevo patrón que vincule lo digital y lo humano se ha sublimado como nunca antes.
¿Qué puede hacer una pyme, una startup o un emprendedor ante esta tormenta bíblica? Probablemente ir hacia ella y entenderla y, para comprender exactamente por donde va, es preciso destacar los elementos sobre los que se apoya. Cualquiera que defina su modelo de negocio en estos días, ya sea como fundador o como directivo que quiere transformar su empresa deberá vincularse a la mayoría de estos factores en los que se sujeta la composición genética de la propia red.

La eliminación de fronteras y la capacidad de llegar a cualquier lugar del mundo sin necesidad de una presencia física aprovechando los sistemas inteligentes y de los objetos que los representan, alcanzar el punto de venta global como factor determinante y la eliminación de muchos factores tradicionales de venta que hasta ahora significaban muros infranqueables. La publicidad segmentada relanza todo ese enfrentamiento de nicho contra el supermercado.

La inmediatez, la posibilidad de gestionar los negocios en tiempo real a partir de la automatización de procesos que permitan autogestionar diferentes fases de la producción, de la información y de las relaciones complejas comerciales o laborales.

El acceso a un número indeterminado e inmenso de clientes y segmentos de compra, en el mercado del ‘long tail’, con nichos minoritarios de productos y consumidores que antes no era rentable abordar comercialmente o que en cuya demanda de tipo escaso era difícil de localizarse.

El valor de mejora de la información disponible, asi como una mayor posibilidad de intercambio de dicha información en procesos productivos y comerciales.

La nueva composición estructural de la cadena de valor, con una reducción de intermediarios y con las ventajas competitivas que nos llegan de la eliminación de fases que hacian menos eficiente cualquier segmento empresarial.

Y la cooperación, esa la posibilidad de que los consumidores aporten y compartan sus conocimientos y que de algun modo se conviertan en participes de la creación empresarial. El adelgazamiento de la linea que separa empresa y consumidor, trabajador o ofertante de servicios, cuando una plataforma otorga ese punto de conexión entre lo que aun no es legal y lo que es inevitable, provoca el nacimiento de modelos de negocio incomprensibles para muchos todavía, pero claves para comprender el futuro inmediato.

Por primera vez en la historia cualquiera de nosotros puede crear un contenido y subirlo al espacio de consumo masivo sin necesidad de edición o control previo. La supervisión es opcional y la autorización una quimera. Internet ha hecho posible que todos tengamos al alcance de un dedo la tecnología suficiente para crear y publicar un contenido de cualquier tipo y enriquecido con imagen y sonido. Todo sin costes excesivos y casi sin dificultad. Sucede con el material de consumo, pero también con todos los aspectos que nos ocupan como individuos sociales. Desde crear tiendas y vender productos hasta ofrecernos para conceder cualquier servicio.

Es lógico que se esté molestando los del sillón hereditario. Tanta revolución no gusta a quienes puede remover sus cimientos. Pero es imparable. Todo está en constante transformación y cada vez es más profunda y más rápida, como cuando dejamos caer algo desde una altura considerable. Toma aceleración hasta que la caída es a velocidad constante. Nuestro mundo aun está lejos de alcanzar ese punto de crucero, de momento, sólo acelera.

vaticanIdéntico escenario y motivo, diferente seguimiento. Esperando la ‘fumata bianca’ en la Ciudad del Vaticano.

La suerte que supone vivir en un momento de la historia como este no todos lo valoran. No todos identifican lo extraordinario y único que es para el género humano asistir a tanta transformación, inventos, cambios y de manera tan gigantesca. No es una pena, es una suerte. Vivimos tiempos en los que todo cuanto conocemos está bajo una mutación rápida e inédita. Nada será igual. Pensar en términos del pasado es retrasar el desenlace. Ni pensiones, ni propiedades, ni modelos de protección social, ni el acceso al trabajo, a la información, al debate, o lo que sea, seré en apenas diez años como ahora creemos. Todo será sustituido por algo. De todos depende que esos cambios inevitables se aprovechen para mejor.

Los molestos son los de siempre. Los que ven peligrar sus privilegios. Sin embargo esta revolución está liquidando el viejo modo de generar información y de distribuirla para, a partir de la tecnología exclusivamente, cambiarlo definitivamente. Ya no hay directores de opinión. No hay quien define la línea editorial como monopolio de la opinión pública. Al igual que la Iglesia perdió el control del conocimiento, la red ha logrado que la información circule sin intermediarios que puedan retocarla a su gusto. La censura en Internet es un oximorón en la mayoría de los casos.

Y es que Internet está todavía muy en sus inicios. Solo vemos el primer capítulo de lo que significará. Conectar objetos será la segunda parte y luego vendrá una propiedad exponencial y de consecuencias imposibles de imaginar: una red que piense por si sola y que vincule cosas, datos y opiniones.

Las grandes compañías, empresas más pequeñas o lobbys económicos se debaten entre proteger sus negocios tradicionales o en acelerar la transformación. Cada noticia que nos llega del ‘futuro’ nos indica que ese debate en si mismo es viejo e innecesario. Miremos al pasado. Kodak tenía cuatro mil empleados y era el repositorio universal de imágenes cotidianas. Hoy, Instagram, con apenas cuarenta es lo mismo. Lo inmediato siempre gana. No esperes.

Como el 'm-Commerce' está afectando al pequeño comercio

Que el m-Commerce, el comercio electrónico a través del móvil, está trastocando el mundo del ‘retail’ es una evidencia. Ignorar este fenómeno es dejar de lado a miles de consumidores que ya compran desde su smartphone o desde sus tablets y pone en riesgo cualquier modelo de crecimiento en el sector que sea.
Me contaban en Etsy, vecinos de edificio, que en un mercado como el de ellos donde miles de artistas venden productos hechos a mano, un día cualquiera durante los siete años de vida que tienen la media de accesos via movil es de una cuarta parte del total. Durante el último Cyber Monday, esa proporción subió a uno de cada tres, algo que ya no les sorprende sino que se preparan para que se reproduzca incluso con mayor virulencia.

Los dispositivos móviles ya han supuesto una revolución extrema en las relaciones humanas, en su comunicación y en sus hábitos de compra e información. En general, un 46% de los usuarios ya inicia su proceso de compra a través de su dispositivo móvil, aunque acabe comprando de forma offline.

Aunque los usuarios recurren a sus smartphones para comprar cuando se encuentran fuera de casa, al llegar a su hogar continúan el proceso con su tablet por ejemplo.

El gráfico de shop.org que hoy señalo gira en torno a esa sacudida que está sufriendo el comercio minorista y que, sin tiempo a dudarlo, deberá atender si quiere sobrevivir. Son muchos los cambios que estamos viviendo y si bien es agotador estar siempre pendiente de cada uno de ellos, si hay tendencias que te dejan dentro o fuera del futuro. ¿Tu comercio está ya preparado para vender en dispositivos móviles? 

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Grandes almacenes virtuales frente al pequeño comercio digital

Hay fichajes en la competencia que asustan. En otras ocasiones animan. El contrato que ha firmado Tim Shultz por parte de BigCommerce pertenece al segundo caso. Primero porque durante los dos años que estuve en California lo pude conocer. Él trabajaba en Google Wallet y yo estaba intentando vender el desarrollo de una plataforma social por aquel entonces. Pero sobretodo es una gran noticia porque acentúa muchas de las ideas en las que estamos trabajando en Openshopen.

Hoy es de esos días en los que muchas cosas se cruzan y noticias como la que hoy señalo sobre la ‘competencia‘ no son más que estímulos. Por ejemplo, hoy presentamos toda una serie de mejoras en el panel de trabajo y en los módulos de gestión de Openshopen que permiten trabajar de un modo más sencillo y eficiente tu propia tienda online. A la vez, estos son días que estamos viendo la gran cantidad de inversores que apuestan por nuestra empresa. Y también son días en que nuestros primeros grandes contratos internacionales ya reflejan sus primeras cifras, y son espectaculares.

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La noticia de que uno de los grandes players mundiales del comercio electrónico decida fichar al responsable de desarrollo de negocio y alianzas de Google ya es algo grande y que éste acepte la invitación es un síntoma claro de por donde va a ir la gran batalla que nos ocupa. De las declaraciones que Schulz ha hecho al respecto quiero resaltar algunas de las que, como desarrollo similar, nosotros también compartimos. Dice el nuevo vicepresidente de Bigcommerce que ‘si bien todos sabemos que el comercio electrónico es uno de los de mayor crecimiento, lo que realmente crecerá a partir de ahora es el hecho de poder construir una web de venta en menos de treinta minutos y que el hecho de poder vender productos pueda hacerse sin grandes costes de desarrollo’.

Cuando habla un tipo como Schulz hay que callar y escuchar. Este hombre fue, antes de entrar en Google, el primer gerente de producto en Magento y quien colocó su valor en 180 millones de dólares cuando la compró eBay. Algo debe saber. La voluntad de los que tenemos proyectos Software as a Service para el comercio electrónico es darle la vuelta a Amazon. Cada vez es más fácil conseguir productos en ese gran zoco pero también es cada vez más complicado obtener productos únicos.

Soy de la misma opinión que Schulz cuando dice que la gente no sólo valora el tiempo de entrega (bandera de Amazon), sino también la exclusividad de lo que compra.

De hecho, esa exclusividad la ofrecen plataformas como Etsy, pero para el comerciante esas opciones no permiten construir negocios propios que se puedan escalar o desarrollarse de manera independiente. Openshopen y otros del mismo patrón, por ejemplo, permite a minoristas hacerse un negocio online escalable, controlable y gestionable desde la libertad cada vez mayor.

Bigcommerce ha recaudado ya más de 75 millones de dólares lo que lo convierte en uno de los tres grandes actores de la batalla en Estados Unidos. Ninguno de ellos ha optado ni decidido entrar en mercados menos maduros. África, Asia, Europa del Este, Latinoamérica son escenarios que se subestiman por éstos todavía. Y no me extraña, con lo que tienen allí ya hay para crecer durante tiempo. Además, entrar en los mercados donde, con mucho trabajo, Openshopen si lo está haciendo es realmente complicado. Otro día lo comentaremos, de momento nos quedamos con la reflexión de que contra los grandes logísticos aparecerán los grandes artesanos.

Si, ya lo sé, cualquier regla del marketing diría que hablar de la competencia y enlazarlos en un post como este es un gravísimo error. Puede ser. Sin embargo considero que si pruebas diferentes plataformas y entre ellas la nuestra, hay cada vez más posibilidades de la elijas no solo por precio, idioma y facilidad de uso, sino también porque, este blog se lee en un cincuenta por ciento en muchos de los países donde si somos primera opción. Además ahora hemos gamificado el proceso de creación de tiendas por cierto.

Ser local para ser global

A lo largo de este año Openshopen incorporará la lengua francesa y la árabe entre sus opciones de uso. Es una doble buena noticia. Por un lado para los clientes de la plataforma que les permitirá atender mercados francófonos y árabes y por otro que responde a la apertura de nuevas delegaciones que atenderán ese despliegue internacional. El nuevo equipo internacional está volcado en la definición de esta ambiciosa hoja de ruta.
De la mano de nuevos partners estamos iniciaremos operaciones en Francia, Bélgica, Canadá, Senegal y Camerún en francés y un poco más tarde en países en lengua árabe, tanto en el Próximo Oriente como en el norte de África.

Esta acción se suma a las consolidadas en Irlanda, México, Chile, Portugal, Colombia, Ecuador, Nigeria e incluso en España y en las que estamos inmersos en Sudáfrica, Brasil o Italia.

Desde el primer momento Openshopen responde a un criterio global, pero localizado. Buscamos ese punto diferencial difícil de gestionar pero estimulante en su concreción que suma el valor universal de una plataforma digital accesible desde cualquier lugar o dispositivo, con hacerlo desde una sede y equipo local de seguimiento, soporte y explotación de negocio. Le llaman ‘glocalización’ y es uno de los grandes retos de la Economía digital de estos tiempos. 

Poco a poco vamos corrigiendo errores y superando las dificultades que supone descubrir mercados de cerca. Llevo veinte años haciéndolo y aún hoy aprendo con cada batacazo.

Pero esto sólo es una parte de la gran cantidad de novedades que se nos amontonan y que puedes ir siguiendo en nuestro blog en varios idiomas. El lanzamiento de nuevas plantillas mucho más vistosas y actuales, la salida del módulo para dispositivos móviles, la mejora del panel de uso para nuestros clientes, la permanencia de los mismos y el imparable crecimiento de altas, permite tomar con ilusión la segunda parte de este año en el que vamos a intentar convertir el término ‘glocalización’ en uno de los motores del proyecto.

Recuerda que si quieres montarte una tienda online, fácil, robusta y gratis puedes hacerlo con Openshopen.

Y Google dijo otra vez 'ok!'

Google lleva tiempo apostando por los coches auto conducidos. De hecho, de la mano de Lexus, han llegado a organizar excursiones por Sillicon Valley de manera periódica. Hace más de cuatro años que la gigantesca compañía de Mountain View experimenta y desarrolla en la conducción automática de vehículos tradicionales, de manera que a partir de un momento determinado un coche convencional pasa a ser tecnología sensorial que atiende a su entorno y te conduce gracias a los avances en materia de navegación que ya poseen. Es normal que lo hagan ellos. No olvidemos quienes parieron el Google Maps, Google Earth o el mismísimo Google View.
Pero en un acto celebrado el pasado 13 de mayo, Google reveló que no son capaces de alcanzar un grado de seguridad suficiente cuando modifican automóviles convencionales que precisan el control de seres humanos en situaciones de emergencia. Por esa razón y en secreto, la empresa se puso a trabajar hace más de un año en la automatización absoluta del transporte personal en entornos urbanos. La búsqueda de alcanzar la seguridad completa eliminando la intervención humana convierte, ahora si, el proyecto a un ventana al futuro real.

Ellos llaman ‘burbuja’ al conjunto de sensores que lleva su nuevo prototipo y que lo convierten en una máquina muy segura. A velocidades ciertamente bajas tiene un campo de control absoluto y circular. Ver como desde un iPhone puedes ‘llamar’ a tu coche y que este venga donde estás desde su estacionamiento tiene su ‘que’.

El vehículo que puedes ver en el video es un habitáculo para dos personas, espacioso y sin elementos informativos ni consolas. Lo que si hay son diferentes elementos de seguridad pasiva por si hubiera alguna pequeña colisión. Me recuerda a los vehículos sin conductor que aparecían en algunas novelas, películas y cómics de ciencia ficción de los años cincuenta o sesenta y que recorrían ordenadamente las ciudades del ‘futuro’. Nos cuentan que mucho de eso estará ‘ready in a year’.

 

En aquellas escenas de hace varias décadas en las que se veían vehículos parecidos faltaban detalles que ahora si podemos incluir. Acceso a tiempo real a la información del tiempo, noticias, lecturas del correo o lo que sea. Obviamente dejaremos de ir a ningún lugar para empezar algo, lo que sea podrá iniciarse en cualquier momento. La seguridad, la eficiencia energética y derivados son oficialmente sus puntos de defensa.

Creo que desarrollar aplicaciones, dispositivos, elementos que proporcionen algún tipo de innovación relevante o que enlace un ‘google car’ con cualquier aspecto de la Internet de las Cosas, puede ser un buen objetivo para una startup.

En la medida de las acciones por las que nosotros podemos ser competitivos por conocimiento, ‘expertise’ y visión de producto, en Openshopen, donde tenemos un pequeño laboratorio destinado a investigar puntos de encuentro con otras tecnologías, vamos a iniciar un proyecto que vincula el futuro de la movilidad automatizada y la experiencia de compra en circuitos de ecommerce. 

Tengo la impresión que el ‘Auto Coche’ no será un riesgo para el vehículo privado a medio plazo. Creo que el punto de relación entre este tipo de coches y los usuarios que lo adquieran o utilicen será más en un entorno de servicio asociado a diferentes patrones de uso, como la logística, el transporte físico y otros. Precisamente ahí viene la clave del asunto. Amazon confesó que su ideal de gestión logística pasaba por el uso de ‘drones’ no tripulados.

Es significativo que Google está comprando empresas vinculadas a la robótica y al uso físico de la tecnología. Mover cosas, depositarlas, acceder a lugares una vez el vehículo llega y afrontar desafios con muchas limitaciones actualmente. En concreto llevan ya en cartera una decena de compañias, algunas de las cuales trabajan en ‘robots que andan’.

Piensa en como tu compra online puede verse afectada con algunos de los ‘futuros’ proyectos de Google en breve.

Me imagino el momento en el que alguien propuso a la dirección de Google ‘fotografiar el mundo’ ponerlo en la red y permitir que cualquier pudiera acceder. La respuesta de los que dieron permiso fue ‘ok’. Me imagino el instante en el que alguien propuso a la dirección de Google ‘fotografiar todas las calles del mundo’ y meterlas en la red para que pudiéramos caminar por ellas de manera virtual. La respuesta tambien fue ‘ok’. Ahora me imagino que alguien ha propuesto a la dirección de Google que ‘un coche que va solo, te traiga las cosas a casa, y que un robot andante toque tu timbre y te las entregue’. Creo que la dirección de Google, con unas Google Glass puestas, ha vuelto a decir ‘OK’.

Transforming

Hace casi cuatro años, tras la venta de mi participación en dos compañías españolas y una norteamericana, le propuse a Lara Oliveras crear una nueva compañía. Mi voluntad era conjugar productos tecnológicos y servicios aplicados. Por primera vez iba a mezclar ambos modelos de empresa y lo pretendía hacer a través de una red internacional de sedes asociadas, de las cuales la mitad hoy son filiales constituidas legalmente y trabajando de manera autónoma en gran parte. Algunas cosas salieron mal y otras no tanto. En este tiempo hemos entrado a participar en una decena de startups y hemos creado tres productos tecnológicos propios. Toca volver al origen de lo que pretendía Idodi, estimular la transformación digital empresas, organizaciones y, en general, ser parte de este maravilloso momento de la historia que nos ha tocado vivir. Ser protagonistas del cambio de época actual.
Tras mi compromiso en Openshopen, Conector, Sitka Capital, BCIE, StartupIreland y algunas cosas más, consideré que mi papel en Idodi debe ser otro diferente al liderazgo diario y a la ejecución directiva. Sin dejar de estar, sin abandonar mi papel de ‘chairman’, en este punto creí fundamental fichar un CEO con mayor visión corporativa para Idodi que la que yo podía concederle a estas alturas. Años tras mi hermano intentando convertirlo en socio de alguno de mis proyectos por fin se alinearon los planetas y aceptó convertirse en socio y en director. Con apenas cuatro años menos que yo no conozco a nadie más capaz para liderar este proyecto.

Oshcar fue primero de su promoción como Ingeniero Informático, titulado en IESE y ha dirigido departamentos de consultoría tecnológica en Accenture, Grupo Choice, Cap Gemini y Oracle. Lleva sin armar mucho ruido algo más de un mes al frente de Idodi, preparando un nuevo equipo, y tratando adaptar su estilo. Sus primeros logros ya explican porque estoy seguro que lo vamos a disfrutar. Una nueva web, un nuevo logo, una actualización del portfolio y los primeros deals y contratos cerrados que yo mismo llevaba meses detrás sin lograrlo.

Tengo amigos que han transferido la dirección de sus empresas a sus hermanos menores. Debe ser algo más natural de lo que parece. Creo que responde a que muchos de ellos comparten valores, espíritu de sacrificio, pasión por la tecnología y una curiosa mezcla entre que ‘el mayor’ suele ser más osado y explorador, y ‘el menor’ suele estar mucho más preparado.

El reto de recorrer un mar repleto de ‘only different ideas’ es estimulante. Que esa travesía sea aprendiendo es una suerte. Queremos lograr que las empresas y organizaciones rentabilicen sus acciones en la red, que dinamicen su gestión de datos masivos usando el big-data, que se adentren en la conexión de objetos y redes con la Internet de las cosas y que en definitiva vendan más mejorando su estrategia digital. Cabe todo, pero hay que hacerse bien. El nuevo equipo es nuevo y maravilloso. Probadlo, aunque no me alejo, os dejo en buenas manos.

Nunca es demasiado tarde

Le pregunté que le pasaba. Me respondió que le dolía la cabeza por que estaba viejo. Le dije que eso no tenía relación directa. Mi amigo me confesó que le dolía la cabeza por la edad, pues con la suya, la cantidad de ideas, sueños por cumplir, anhelos y retos por completar se juntaban en una orgía de colores irrefrenable que le provocaba esa jaqueca. Lo decía alguien con decenas de empresas y triunfos, y que a cada minuto que pasaba, sus ojos se encendían con mayor intensidad. La palabra jubilación, dice, significa ‘tiempo para explorar, pero para hacerlo con más prisa’.
Que los emprendedores de éxito son gente casi recién salidos de la adolescencia es un mito al que no me sumo. Representan una anomalía aritmética que tiene su importancia y valor, pero que para nada se ajustan a la realidad y, además la distorsionan. Vivir con el peso de la edad es un error que paraliza. Cuando era agente de bolsa, jefe de equipo antes de los treinta, y uno de los que más activos colocaba en mi empresa ya se me consideraba viejo. Entendí que eso de la edad y la tribu debía pasarlo por alto. Había que aprender y descubrir los elementos que a uno lo mantienen joven de espíritu pero con mayor experiencia y conocimientos.

Hace poco escribía sobre los estudios que desmontan eso de que a partir de los cuarenta somos menos creativos, y que defendía todo lo contrario. La creatividad es la gestión de las ideas existentes con las nuevas percepciones y por eso es bueno un sedimento para lograr los mejores resultados. Y no solo eso, creo además, y es fruto de la experiencia en primera persona, que a los cuarenta estamos capacitados mejor que nunca para montar un negocio, para poner en marcha un reto, un sueño, un proyecto de vida. Una vida que aun queda por vivir y que me niego a ponerla en la vía de la inercia cuando aun no ha llegado ni a su mitad estadística.

Nunca es tarde. No lo es para amar, para saltar en paracaídas, para descubrir el amigo que ya no esperabas conocer, para aprender un nuevo idioma, para recorrer ciudades que pensabas quedaban lejos de tus posibilidades, para pasar una noche de frío en el bosque, para correr una maratón, para superarte a ti mismo en cada instante, para tachar deseos de esa lista mágica que te mantiene vivo y con anhelos inalcanzables aparentemente. No lo dudes, nunca es tarde.

No lo es porque hay muchos que hemos puesto en marcha la cisterna que arranca el mundo por la mañana, lo hicimos hoy bien temprano, dispuestos a utilizar la experiencia para fabricar la incertidumbre. Así vive mi entorno y así vivo yo, desenredando mi mundo inmediato, casi improvisando, pero con esa inteligencia extraña e imperceptible que te entrega tu propia historia.

Aprender cada día con los sucesos, con los errores y con la textura fina y sensible de los sueños es lo que nos queda tras mucho tiempo sintiendo el frío y el calor de lo que es haber sido emprendedor siempre. El éxito llega a veces pronto a veces tarde, pero la gestión del mismo tiene mayor importancia que tenerlo. Errores he cometido muchos, y sigo cometiendo una barbaridad, pero lo que si sé ahora, es que cada uno de esos agujeros compone un espacio nuevo, más grande, más intenso y mucho más divertido.

Cuando percibes el olor que tienen las huellas en esa aventura de abrir las puertas de tu propio futuro, todas las voces callan y el silencio reina en tu camino. Suelo correr de madrugada en las ciudades del mundo por donde paso. Este año lo hice en algunas ciertamente increíbles. Correr por las calles de Boston o de Lugo, cuando apenas circula nadie por ellas, es extraordinario. Sólo escuchas tus ideas amontonándose en tu cabeza, pidiendo a gritos una oportunidad. Con la edad he descubierto que las pongo en la pista de despegue con mayor acierto que en el pasado.

Si te sientes mayor para empezar piensa que con 35 Jan Koum fundó WhatsApp, Michael Arrington TechCrunch, Tim Westergren Pandora y Jimmy Wales Wikipedia. Con 41 Mark Pincus puso en marcha Zynga y con 42 Robert Noyce Intel. A esa misma edad, 42, Robin Chase inauguró ZipCar y al llegar a los 52 Ray Kroc abrió el primer McDonald’s. Incluso hay casos más extremos. John Pemberton inventó la Coca Cola a los 55 y el General Sanders fundó KFC cuando la mayoría de personas se jubila, a los 65.

Mientras algunos se lamentan de ‘la crisis de los 30’ o de ‘los 40’ o de ‘los nosecuantos’, otros nos ponemos en crisis constructiva, en revolución íntima para disfrutar de ese momento extraordinario que supone completar ciclos para empezar otros. Yo he fundado e impulsado muchas cosas en estos años, pero ahora me gusta que cuando alguien me nombra lo haga diciendo ‘Marc Vidal, que entre otras cosas, a los 42 fundó Openshopen. Nunca es tarde.

Saben donde, cuando y qué comprarás

Acabo de llegar de un viaje muy nutritivo a Londres donde hemos llegado a un acuerdo con una compañía de análisis de datos pionera en el área del análisis de clientes. En unos meses ofreceremos un nuevo producto en IDODI que permitirá ‘predecir’ de algún modo el comportamiento de algunos clientes. Durante dos décadas metido en esto de los negocios he podido aprender, cometiendo muchos errores, que el marketing determina como evolucionarán las relaciones empresariales futuras. Es eso de que ‘si lo sabemos explicar, tendremos un modelo, si no es factible venderlo fracasaremos’. Por eso, ahora, tengo claro que la gestión del marketing es otra, pertenece a los datos y a como estos se transfieren a un cerebro humano en colisión constante con máquinas y dispositivos que filtran lo que nos tiene que advertir de comprar o no.

En estos tiempos es muy importante no recortar el gasto en marketing, es ahora cuando más debemos explicar lo que hacemos y porque somos excelentes. Es un error buscar austeridad en cosas que son estructuralmente más importantes de lo que creemos. No ir a un congreso por su excesivo precio o no tomar transportes más rápidos o mejor comunicados por ser más caros son errores típicos. En el primero ese gasto es una gran inversión de conocimiento, contactos y puede estar la puerta a clientes o talento para tu empresa que ni imaginas y lo segundo evidencia que no se ha entendido nada. Una hora en un tren de cercanías, dos transbordos  y un paseo de treinta minutos entre tu casa y el despacho puede ser muy nutritivo para la conciencia y para la salud pero habrá sido tiempo que para ahorrarse el coste de un taxi has utilizado de manera muy costosa por ejemplo.

Ahora ya tomamos los datos de transacciones de nuestros clientes strong>quién compró, qué y por cuánto y analizamos todos esos datos. Así podemos comunicar a nuestros clientes si sus clientes van a comprar pronto, que van a comprar y que elementos pueden hacer que eso suceda en un momento determinado o que suele hacer que no compren al final. Nada que ver con el análisis intuitivo o emocional, sólo datos y gestión de volúmenes de comportamiento.

Lo que me fascinó de este nuevo equipo en Londres es que logran analizar porciones de datos provenientes de una ‘máquina de café’. Son capaces de interpretar tiempos, acciones y relaciones con respecto a un producto tan concreto y de tan escasa variabilidad. Su potencial trata empresas muy grandes pero también, y ahí está lo que me interesa, a empresas con apenas mil o dos mil clientes.

Cuando se entrega esta información, big data le llaman algunos, se ponen en marcha procedimientos muy simples en primer lugar y muy complejos más adelante. Lo primero es que nuestros clientes podrán tratar esos datos para generar marketing directo con envíos tradicionales pero con información que puede hacer mucho más eficiente su campaña. La siguiente, la más sofisticada, permite que si nuestro cliente tiene un servicio de soporte, información o de gestión de calidad, una vez llama un cliente o posible comprador, con apenas una pocas preguntas el operador puede situarlo en un campo o en otro y modificar a su gusto y criterio, orientado por un software, lo que será finalmente una venta o una respuesta satisfactoria.

Es un producto capaz de predecir que se va a vender más en tu empresa durante los próximos sesenta días y que clientes desertarán en consecuencia. Todo esto se logra con los datos de transacción fundamentalmente. Sin lugar a dudas, y tras dos días en la capital británica, entendí que toda la amalgama imperfecta de datos que ofrecen las transacciones está la mayor y más ajustada máquina de predicción. Nada que ver con las ‘encuestas’. Esto es real.

Durante los años que me dediqué al marketing y consultoría electoral  (todavía de vez en cuando acepto algún encargo sólo internacional), aprendí que las respuestas a las encuestas tienen un margen de error proporcional a lo directo de la pregunta. Es decir, si preguntas ¿me votarás? o ¿comprarás mi producto?, el margen de error por culpa de una respuesta no sincera es mucho mayor que si haces la pregunta indirecta e interpretativa al efecto de ¿qué partido le parece mejor cuando hace lo que nosotros hacemos? o ¿le gustan las patatas empaquetadas en una bolsa como las nuestras? Aquí, cruzando con el periódico que lee el encuestado o el refresco que suele beber junto a las patatas descifras si es cierto o no lo que responde y si va directo a tu empresa o partido. Por eso, para modelos predictivos, prefiero la gestión masiva de datos que la estadística.

Por cierto, en el análisis de estos datos no se identifica a nadie. No se almacenan datos confidenciales ni de identificación, algo que me preocupaba desde el principio. El pasado jueves me mostraron como, manejando las actitudes de compra de más de un millón de clientes a lo largo de más de cien millones de transacciones, se puede ‘predecir’ una compra en un lugar determinado y en un margen de tiempo de apenas media hora. Fue increíble.

En IDODI hemos apostado siempre por la tecnología que aporte valor y entienda el momento económico actual. Hay dos maneras de vender más hoy en día. Con nuevos clientes o vendiendo más a los que ya tienes. No es fácil ganar nuevos clientes pero si es relativamente sencillo lograr que los que tienes compren más. Con Openshopen, uno de los desarrollos que ya han echado a andar solito, se logró eso adaptar el momento histórico y económico que vivimos con la necesidad de gestionar el comercio local pero electrónicamente.

¿Qué piensas del big-data? ¿Es momento de invertir más desde tu empresa para vender más?

El mejor equipo del mundo

Cuando apenas tenía veintiséis años y me dedicaba a eso de la bolsa, conocí al tipo en el que se basa la película ‘El lobo de Wall Street’. Jordan Belfort estaba de viaje por Europa y pasó unas oficinas de una sociedad de compra y cambio con la que me tocaba colaborar de vez en cuando. No recuerdo a nadie que le dijera nada malo, ni tan siquiera que lo pusiera en cuestión. Fueron apenas diez minutos (el tipo iba como loco recuerdo) pero suficientes para ver un modelo a seguir. Se trataba de ganar dinero simplemente y de ganar dinero este tipo, al parecer, sabía mucho.
Pero cuando es que no, es que no. En mi caso, los dos años magreando datos y cifras, valores y bonos, fueron los que necesité para pasar de la ruina por un fracaso emprendedor, el pago de todas las deudas acumuladas por dicho error y la acumulación de un nuevo capital con el que tirarme de nuevo por un acantilado. De ese modo pude ‘utilizar’ el mundo del dinero para lo que realmente quería, volver a intentarlo montando un negocio propio y tipo tecnológico, algo que me fascinaba por aquel entonces y que otro día explicaré.

Que lejos queda todo aquello. Cuando el éxito, para muchos con los que convivía, era sencillamente amasar dinero. Sólo era eso. Un día te despiertas y descubres que ganarlo no es complicado, ni perderlo tampoco, pero que no aporta absolutamente nada por si mismo si no lo acompañas de algunos elementos necesarios.

La generación con la que trabajo, mi equipo, multidisciplinar y tremendamente disperso en la globalidad del territorio, son la antítesis absoluta a esa manera de ver la vida. Son gente que antes de aceptar un empleo como el que yo pude ofrecerles en su día, analizaron muchas ofertas más. Son gente, que por suerte, no tienen pensado pasarse la vida en mi empresa. Tienen otras inquietudes y eso los hace interesantes. Mi obligación es estimularlas para que algún día las desarrollen por si mismos, con o sin mi participación.

Ahora todo es distinto. Parece ser más importante disfrutar del camino que llegar al destino final. Irónicamente, los “milennials”, jóvenes impredecibles, son los que traducen perfectamente esa nueva visión. En una era donde el placer determina la dimensión de los logros profesionales, ellos saben como nadie reconocer oportunidades que conectan pasión y trabajo. La economía creativa, nuevas profesiones, el boom de una actitud emprendedora y la nueva fuerza colectiva están decorando un inédito escenario. Ya no impresiona que los “millennials” sean impacientes pues la velocidad en como se conectan a la vida y al mundo les permite vivir a otro ritmo. Proyectos que solamente marcan la diferencia a largo plazo no les interesa, no les estimulan, y necesitan constante “feedback” para sentir que sus esfuerzos están siendo reconocidos.

Mi equipo no tiene edad. Se trata de un complejo grupo generacional nacido de las décadas de los ochenta y noventa con maravillosas excepciones de inmigrantes digitales que provienen de décadas más lejanas. Retenerlos es complejo, es un desafío constante. Suelen recibir propuestas y muchas reglas de empresa son, para ellos, innecesarias. Trabajan por sentimiento, con la voluntad de trascender en lo que hacen. Tienen reglas éticas que un mayor sueldo no puede tumbar tan fácilmente.

Cuesta encontrarlos pero yo tengo unos cuantos conmigo. Porque es bueno hacerlo, analizo mis activos. En días en los que analizas cual es verdadero valor de tu empresa descubres que está en lo humano y en como la tecnología que desarrollan se deriva entre nuestros clientes con el corazón. Me encanta, no por el concepto empresarialmente lógico, sino por lo mucho que significa, ver cuando de madrugada, o a antes de tomar el primer café, cualquiera de ellos, toma su smartphone, su tablet o lo que sea y se preocupa de cualquier ‘no previsto’ que surgió. No van a recibir nada, no van a ganar más, no tiene que ver con eso, es sencillamente, sentimiento de pertenencia, apoyo al resto del equipo y un tremendo respeto que siento hacia mi.

Entregarse a un proyecto empresarial te convierte en emprendedor por cuenta ajena y en eso debería de basarse todo un nuevo escenario de contratación laboral, gratificaciones y opciones directivas. Cuando en una de mis empresas la medición de tiempo disponible y ocupado marca la dinámica sé que voy a fracasar. Mi obligación es convertir un equipo de “empleados” en mis socios. Eso puede llegar a ser incluso una opción societaria más, pero a lo que yo me refiero es a que la lucha no es sólo mía, es de todos.

Disfruto de ese instante en el que un usuario de una de nuestras plataformas se convierte en mucho más que alguien que puede pagar una cuota por servicio, es alguien que está validando, mejorando, viviendo y sintiendo lo que ellos, mi equipo, han creado, cuidado y sufrido durante meses y meses. Verlos emociona, vivirlos te nutre y da sentido a tanto tiempo de sobreesfuerzo.

Los emprendedores nos quejamos de lo duro que es esto de montar empresas, de gestionarlas y de arriesgar todo nuestro patrimonio. Es cierto, pero también podemos asegurar que en ese sacrificio está la vida y el estímulo necesario para, por lo menos yo, sentirme conectado con mi propia existencia y con mi necesidad de explorar. Sin embargo no puedo olvidarme ni un minuto de cuantos también arriesgan su vida desde dentro, desde la interpretación de un papel en la representación de mis sueños. Hay momentos que los veo sin quejarse, duros y con la mirada lejana, como quien corre sin descanso, con la visión de una meta a la que cuesta llegar. No hay dinero que pague eso. No hay agradecimiento para quienes confiaron sus anhelos a un tipo que un día les ofreció un puesto de trabajo por menos dinero que en otro lugar y por más horas que en otro lugar para desarrollar algo que aun no estaba listo.

Corro como emprendo. Avanzo con un destino pero disfruto del camino. Si aparecen subidas pronunciadas las diviso y las valoro, las juzgo y las tomo como reto. Si aparecen bajadas reduzco la velocidad para no lesionarme o caer. Aprovecho que permiten descansar el cuerpo pero mantengo la mente en alerta. Tomo aire. Cuando lo hago en solitario disfruto de cada uno de los metros y de los golpes en el suelo, pero cuando lo hago en grupo es algo extraordinario, divertido y estimulante. Cuando encuentro un nuevo camino, vereda o lugar por el que correr, me lanzo sin mirar, casi sin preguntarme si vale la pena. Es nuevo y eso vale.

A cada dificultad una sorpresa, a cada muro de piedra un escalador, a cada desánimo un apoyo incondicional de unos con otros. Mi equipo es el mejor equipo del mundo. Gente a la que espero ayudar a conquistar sus sueños porque, de verdad, lo merecen. Como en la imagen del encabezado, si pienso que corro sólo porque tengo delante mío una carretera infinita, con solo voltear la cabeza, con solo mirar al lado, veré que conmigo vienen un buen grupo de corredores más.

No bajes precios, ¡digitalízate!

Ayer expliqué en un evento al que fui invitado en Dublín, que no vivimos ninguna crisis económica y que lo que estamos sufriendo son los efectos colaterales de una transformación inédita o, por lo menos, histórica. A pesar de que en Irlanda las han pasado duras en los últimos años, la comprensión de la audiencia me sorprendió favorablemente. La mayoría coincidía en esta teoría y la comparaban con puntos de su propia historia. Un país que lleva décadas rellenando sus cimientos tecnológicos para convertirse en un punto de encuentro mundial para grandes compañías digitales no se debe sólo a su privilegiado punto de partida tributario, es mucho más.
En España sucede similar. La ‘crisis’ económica ha obligado a muchos negocios a bajar sus precios, que en la mayoría de los casos les ha condenado márgenes cada vez más miserables, arriesgando la supervivencia de algunos negocios. Lo sorprendente, igual que en Irlanda, es que muchos comerciantes y empresarios consideran que esto es una etapa que superaremos y que la recuperación anunciada es inminente. Están seguros que este mal trago pasará y que la ‘crisis’ dará paso a un nivel de vida similar al que había antes de la misma.

Ser optimista es bueno, ser iluso no. Tomar ginebra de buena mañana provoca el mismo efecto. Si uno confía en que la vida traerá los buenos vientos por obligación lo más probable es que se estrelle. En 2014 el coste de la vida subirá como nunca y nos mostrará un escenario de cada vez menos renta disponible y un consumo menos dinámico. Seguramente esto provocará que los comerciantes tengan que buscar nuevos mercados, nuevos modelos y nuevas tecnologías para vender lo de siempre. Cierto que la mejora en términos medios se irá fraguando a finales de este año y en 2015 será más que evidente, por comparación, que el túnel (efectos más directos en la economía real) se irán disipando.

Pero a todo esto, la solución no es bajar precios sino aportar valor. A pesar de que se bajarán hasta márgenes inéditos, los comerciantes deben localizar el punto de equilibrio. La búsqueda de compradores en el ‘long tail’ cada vez será más necesario y hacerlo con imaginación para atender clientes de cualquier condición y lugar también. Idiomas, tiendas virtuales y localización de lo que quiere el cliente digital tendrán enlace directo con la supervivencia. Diseñar bien una web, disponer de tienda online o de estrategia en redes no permanecerá como un privilegio comercial sino que será una commodity imprescindible.

Sino se pueden bajar los precios deberemos encontrar nuevos formatos, otras posibilidades o diferentes relaciones. El cliente no quiere dejar de consumir, no lo hará, pero va a dejar de pagar cosas que se suman a un presupuesto que no puede asumir o que cada vez considera menos necesario.

Esta semana en el blog Openshopen hemos publicado como poner en marcha tu propia tienda online casi sin coste. Prueba y contacta con nuestro equipo, el primer paso a veces es sencillamente lanzarse. Aquí te muestro un fragmento enlazado con la fuente original.

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