Marc Vidal - Conferenciante, Divulgador y Consultor en Economía Digital

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OBSERVADOR 2.0

Algo está cambiando. En la vida, en la calle, en la manera que tiene la gente de trasladar sus inquietudes, en el acceso a la información, en la voluntad de ser atendidos, de alzar la voz, de vivir en constante movimiento, en el deseo de conocer, en la capacitación de crear comunidad y en miles de actitudes personales y colectivas. También en la política. Aunque no de un modo generalizado, los partidos políticos también están retorciéndose. Los hay que han entendido que deben abrirse y trasladar sus impresiones a la gente de la calle, permitir el acceso y escuchar que sucede. Sin que sea un paraíso de apertura y reconocimiento de la diferencia de opinión, algunos partidos están apostando por desencajar las ventanas, abrir las puertas y permitir el acceso libre y crítico de quienes se consideran voces objetivas.

En concreto, este fin de semana estaré como observador en el 37 Congreso del PSOE invitado por la dirección nacional a fin de poder escuchar, participar y opinar sobre lo que allí suceda. Obviamente mi interés por el propio acto, único en su especie, es alto, sobretodo en el terreno de lo económico y en le proceso de la discusión en abierto. El estatus electrónico, el snobismo 2.0 y el "quedemos bien con los bloggers" es algo que otros partidos han probado y les ha salido rana. El PSOE lo intenta metiéndolos en casa. Es una decisión, como mínimo, respetable.

De sobras es conocido mi punto de vista crítico con respecto al Partido Socialista y mi animadversión a según que patrones económicos que el ejecutivo de Zapatero ha llevado a cabo. Sin embargo, ellos mismos se exponen, se abren y me permiten acceder hasta la cocina. Pueden ser muchas cosas, pero eso de la transparencia no sólo lo dan de boquilla sino que al final va a ser que se lo creen y lo ponen en práctica. La invitación formal a un grupo de bloggers y analistas digitales de diversas orientaciones y patrones ideológicos no es más que un claro signo de que las cosas están cambiando y que claramente el PSOE lidera, a nivel estatal, ese escenario.

Que César Calderón esté detrás de la estrategia electrónica y que su empuje innato evite la presión política para verticalizar esa dinámica, es una garantía de éxito. Los que le conocemos y tenemos la suerte de compartir proyectos con él, sabemos de su visión crítica de todo el teatro político, de su clara apuesta por la modernidad y de su creencia ciega en el único Dios: las redes y comunidades digitales y su poder social. En gran medida acepté esa invitación porque provenía de César. Entendí que iba en serio, que no era un spot publicitario con figurantes electrónicos, pues no me hubiera prestado. La garantía de que podré hablar de lo que quiera y como quiera sobrevolará mi tarea en ese congreso. Saben que no me callo si lo que veo me parece una sandez. Es posible que a veces no diga todo lo que sé, hay silencios que son más duros que la semántica, pero lo que nunca hago es decir lo que no pienso. No sé que pasará, ni como se desarrollará, pero me parece una apuesta valiente que garantiza el debate más allá de la propia esencia de la aparatología.

Por otro lado, en un escenario de apertura paralelo. aunque con algo menos voluntad de externalizar sus debates, se llevará a cabo durante el fin de semana siguiente el congreso de Convergencia. Curiosamente también estoy invitado, aunque en este caso como ponente independiente en una mesa sobre política y web social. Realmente es muy innovador incorporar personas ajenas a la estructura del partido como miembros de una mesa para debatir. ¿No está mal verdad? Está claro que la valentía ya no es exclusiva de nadie y los chicos de Artur Mas han apostado por este aspecto con entusiasmo y honestidad. Durante los dos congresos les hablaré de cómo transcurren, y el grado de apertura que se respire.

Por cierto, mientras unos se incorporan al tren de la modernidad, otros nombran a sus presidentas a dedo y desde los despachos de la direccion nacional, pasando de la militancia y, por supuesto, sin invitar a observadores “independientes”. Así les va.