Marc Vidal - Conferenciante, Divulgador y Consultor en Economía Digital

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Ley de Vivienda o como mejorar la oferta estrechando la oferta.

Ya tenemos nueva ley de vivienda. Se trata de la innovadora manera de solucionar el problema del alquiler que ha decidido poner en práctica el gobierno de España. Ellos dicen que inspirado en países de nuestro entorno. ¿Qué entorno? La realidad es que la solución trata de una intervención del mercado del alquiler y resulta que la intervención del alquiler no hace la vivienda más asequible porque un problema de oferta no se soluciona con políticas de demanda y límites a la oferta.

La ley defiende que para bajar los precios de los alquileres la solución es limitar los precios y la realidad, que pesa como el plomo, va a demostrar que si atacas la oferta y la reduces, extiendes el problema a otros lugares y encareces otras zonas. Unos piensan que la intervención del mercado es la solución y otros que el mercado solo se regula a la baja cuando la demanda es similar a la oferta. Es fácil.

Ya tenemos el acuerdo de una nueva ley de Vivienda, una ley que tiene tres grandes patas. Primero un recargo y una penalización en el IBI, el impuesto sobre Bienes Inmuebles a quienes tengan inmuebles vacíos con el objetivo de sacarlos al mercado, de aumentar la oferta de vivienda para que bajen los precios. Segunda pata el control de precios, es decir, el evitar que se puedan subir por determinado nivel en aquellas zonas que estén especialmente tensionados, con mucha, muchísima letra pequeña más y fuera de esta nueva ley de vivienda. Tercera pata un bono social, un bono joven de 250 euros para que los jóvenes de hasta 35 años puedan pagar su alquiler. Estas son las tres patas de un nuevo sistema para el modelo del alquiler en este país.

Y todas estas patas tienen tela. Mira. en lo referente al IBI me parece que es una medida altamente ineficaz ya que se tiene que dar traslado a los ayuntamientos y por otro lado, ningún propietario o arrendador deja de alquilar una vivienda por el coste del IBI. Desafortunadamente el problema no está ahí, no han sabido verlo claramente y el problema lo vemos día a día y está en la seguridad jurídica principalmente. Ese es el problema por el que muchas viviendas permanecen vacías y no se ponen en el mercado o directamente salen al mercado de compraventa y no salen al mercado del alquiler que

No es de recibo que se tarde más de 12 meses de promedio en recuperar las llaves. Un propietario cuando se produce un incumplimiento grave del contrato como por como por ejemplo un impago. La oferta crecerá cuando los propietarios tengan incentivos y uno de los incentivos más importantes a día de hoy es el de la el de la seguridad jurídica. Esto es lo que está retrayendo principalmente al arrendador, al pequeño arrendador.

En cuanto a la limitación de precios el problema sigue siendo el mismo. La oferta es menor que la demanda y te puedes poner como quieras. Hay una clara disfunción en España sin una política clara de promoción del alquiler y en las ciudades que estaban creciendo en población como puede ser Madrid o Barcelona. No podemos llevar esto al terreno de la intervención y al marcar unos límites en función de unas premisas que no se sostienen y que lo único que van a hacer es que esto si los grandes tenedores e empresas que tienen edificios enteros en propiedad vertical alquilados, pues como ya se ha anunciado en algunos casos los van a poner en venta y al final esas viviendas pues posiblemente acabarán saliendo del circuito de alquileres.

Por otro lado, el limitar los precios teniendo en cuenta solo datos objetivos como los datos catastrales de una propiedad por ubicación y metros cuadrados, también es altamente erróneo porque realmente puede haber viviendas en el misma urbanización e de la misma antigüedad, pero una de ellas esté reformada y amueblada y tengo unas prestaciones determinadas y otra no lo esté y por tanto se puede justificar hasta un 20 o un 25 por ciento de diferencia en la renta mensual. Esto ya se ha probado en Cataluña, se ha demostrado que es ineficaz y está haciendo que el parque de viviendas en alquiler se reduzca.

Tengo la impresión que esto es pura mercadotecnia y poca eficiencia. Esta es una ley para que nadie la empuje. La administración central dice: es cosa de los ayuntamientos en el IBI y de las autonomías en la cuestión de topes de precio. El Gobierno está presentando con mucha trompetilla, pero podría a quedar en nada. Eso nos tememos porque no se pueden poner parches a problemas estructurales y esto es un problema estructural que se pretende parchear. Los que trabajan cada día con arrendadores, inquilinos saben dónde está el problema. El problema en ciudades como Madrid o Barcelona es que por cada propiedad hay 20 inquilinos que quieren alquilarla.

De hecho, la ley de marzo del 2019, que vino a incluir rigidez y límites a las garantías ofrecidas, pues ya, ya produjo un efecto casting de inquilinos, por desgracia, donde el arrendador al final opta por los perfiles más solventes que considera, dejando fuera del mercado a otras familias y a otros inquilinos en estado más vulnerable o que se están incorporando al mercado de trabajo y no tienen esas garantías que poder, que poder ofrecer.

El tema de la vivienda y en el mercado del alquiler en concreto solo se va a solucionar si hay un pacto de Estado y todos los agentes que participan de esto aportan ideas para generar una oferta equilibrada, con seguridad jurídica, no atentando a la propiedad privada y pensando que lo importante es generar empleo y riqueza para que la gente pueda comprar o alquilar sin necesidad de bonos o derivados. Esto no va de repartir la bolsa existente, al final se agota o se la llevan. Va de agrandar la bolsa para poder distribuirla adecuadamente.