Marc Vidal - Conferenciante, Divulgador y Consultor en Economía Digital

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¿Pueden ser las criptomonedas clave en la guerra de Ucrania?

El conflicto en Ucrania ha llegado a un nuevo y peligroso capítulo, con las tropas rusas supuestamente cruzando la frontera oriental del país después de que Moscú reconociera formalmente ayer dos enclaves separatistas de tendencia rusa allí. El costo humanitario de una invasión rusa a gran escala y una lucha de Ucrania para defender su territorio podría ser enorme.

Las implicaciones económicas globales del conflicto siguen siendo difíciles de calcular, ya que las sanciones occidentales contra Rusia podrían aumentar en respuesta a la distancia y la agresividad de sus tropas en Ucrania. Los mercados bursátiles están desplomándose bruscamente y el precio de las materias primas como el petróleo se han disparado.

Los funcionarios occidentales están intensificando sus amenazas económicas contra Rusia. El canciller Olaf Scholz de Alemania detuvo hoy la certificación de Nord Stream 2, un gasoducto crucial diseñado para transportar gas natural ruso a su país. En la hora en que estoy grabando este vídeo, primera hora de la mañana, la administración Biden ha emitido un conjunto inicial y limitado de sanciones a las regiones ucranianas separatistas, mientras que los funcionarios europeos y británicos se preparaban para imponer sanciones a la propia Rusia.

La mayor preocupación es la interrupción del suministro de petróleo y gas, con precios en aumento desde que Moscú respaldó a los separatistas. Eso podría infligir un enorme dolor a Europa, que depende en gran medida de los suministros rusos de gas natural en particular y ya está sufriendo el aumento de los precios de la energía.

Los productores y comerciantes mundiales de petróleo también están preocupados de que las sanciones puedan afectar gravemente a sus negocios, e incluso las sanciones limitadas a los activos rusos probablemente creen problemas. Los bancos multinacionales también tendrán que reaccionar a cómo se diseñan las sanciones. Rusia y Ucrania son los principales productores de trigo y actúan como proveedores cruciales para África, Europa y Oriente Medio. Los analistas económicos temen que las interrupciones en el suministro de alimentos puedan provocar disturbios sociales.

Existe el temor de que estas interrupciones puedan impulsar aún más la inflación mundial, que ya ha estado en niveles altos. El BCE se verá obligado a posponer su cambio de rumbo a pesar de un nuevo impulso de los precios. Esta guerra retrasará la subida de tipos porque, aunque suban los precios de todo, que subirán, no tendrá que ver con un sobre calentamiento o exceso de consumo que pudiera haber en la economía. La subida de precios será por un corte de la cadena logística y por la quiebra de la confianza. Por eso, los tipos no subirán ya que se llevaría por delante la débil recuperación que se estaba anunciando. Adivina quienes van a pagar el pato.

Bernd Weidensteiner y Tatha Ghose, economistas de Commerzbank, señalan en una nota que he leído esta misma mañana que "a corto y medio plazo es probable que Rusia haga frente bastante bien a las sanciones occidentales, pero a largo plazo causarían un daño considerable a su economía. Algo que, evidentemente, sufrirán también las economías occidentales. Esto afectará a la deuda. El BCE podría prolongar su programa de compras netas de bonos al menos hasta fin de año y mantenerlo abierto para amortiguar las consecuencias de cualquier conflicto en Ucrania.

El margen de maniobra para adaptarse a un shock geopolítico con la política monetaria parece particularmente estrecho. Pero a diferencia del BCE, la Fed que ya prácticamente ha anunciado una subida de tipos para marzo. Por lo tanto, si la Fed esquiva esa subida de tipos por el conflicto en Ucrania, el mercado podría sufrir fuertes distorsiones pues se evidenciará que Occidente retrasará su recuperación y será, en términos de inflación, un barco a la deriva.

No obstante, estas consecuencias de corto plazo que primero se visualizan en los mercados son las que generarán un impacto directo en la economía europea en una etapa algo posterior (a medio plazo: entre 3 y 12 meses). El problema aquí no es si Europa pierda a Rusia como cliente, más bien el problema es perder a Rusia como proveedor. El punto importante es que Rusia es el proveedor más importante de la UE de algunas importaciones cruciales, que no pueden ser sustituidas rápidamente o que directamente no pueden ser reemplazadas.

El gas natural ha sido el foco de atención durante algunos meses. Rusia suministra alrededor del 45% de las importaciones totales de gas natural de la UE, y las instalaciones de almacenamiento de gas natural de la UE actualmente están solo al 35%. Además, Rusia también es un importante proveedor de petróleo crudo y carbón para la UE.

Rusia representó el 47% de las importaciones de hulla de la UE en 2019 y el 27% de las importaciones de petróleo crudo. Sin las importaciones rusas Europa sufriría un aumento todavía mayor del coste de la energía. Rusia es uno de los principales exportadores de paladio, un metal fundamental que se utiliza en automóviles, teléfonos inteligentes e incluso en empastes dentales. Los analistas de Goldman Sachs estiman que el S&P 500 ahora se cotiza con un descuento del 5%debido a la incertidumbre geopolítica, y el índice podría caer otro 6% si las tensiones aumentan. Si tienes criptomonedas debes estar flipando con el descuento que, tras varios meses en caída libre, hoy se han ido al fondo del pozo.

Aunque todo lo anterior no desencadenase una recesión, que ya veremos, en la zona euro y la UE, lo más probable es que la gasolina, la electricidad y otras materias primas alcanzasen nuevos máximos históricos (impulsando la inflación de forma amplias en nuevas oleadas de alzas de precios), lo que podría ahondar en el descontento que ya domina en los consumidores europeos que están siendo víctimas de una de las mayores crisis del coste de la vida de las últimas décadas.

Pero, a largo plazo, más allá de un año, Rusia sería sin duda la gran perdedora (ante la imposibilidad de encontrar clientes como Europa) pero donde Europa también saldría muy perjudicada. Un cambio relevante se produciría en la industria armamentística, lo que también afectaría al gasto público de los gobiernos occidentales. Los economistas creen que el nuevo contexto geopolítico forzaría a los miembros de la OTAN a incrementar su gasto en defensa, modificando la tendencia a la baja de las últimas décadas.

Además tenemos que pensar que Pekín y Moscú están cada vez más unidos, mientras que la UE y EEUU harán lo propio con sus aliados. Es división del globo podría verse reflejada también en las políticas económicas que se adopten a largo plazo: En los próximos años, podríamos asistir a una desglobalización en el sentido de que es probable que el comercio mundial crezca incluso más despacio que el PIB, a diferencia de los sesenta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Paralelamente a esta desglobalización, es probable que haya una creciente regionalización del comercio. La desglobalización y la regionalización son, por supuesto, un problema para la economía alemana (nuestra locomotora) y para la economía europea en general, que están orientadas a la globalización más que casi cualquier otra economía del mundo. El desacople económico entre Occidente y Oriente, acelerado por esta crisis de Ucrania, traerá la reindustrialización por parte de los respectivos bloques económicos para satisfacer su demanda por sí mismos. Buenos ejemplos los estamos viendo ya con la apuesta de los gobiernos de EEUU o la UE por la industria de los chips. Cada bloque generará sus propias tecnologías, lo que podría reducir las economías de escala y la eficiencia del sistema económico global. Eso lo encarecerá todo obviamente.

Además, los países de la UE presionarán para diversificar las fuentes de suministro, por ejemplo en el caso del gas natural. Si esto implica una mayor dependencia del gas natural licuado (GNL), se deberá construir y ampliar una costosa infraestructura que aun no tenemos. Además, incluso después de que se haya construido la infraestructura necesaria, es probable que el gas licuado siga siendo una solución mucho más cara en comparación con el gasoducto ruso.

Pero si hay algo que podría cambiarlo todo. Complicarlo aún más, sería el hecho de que a Putin se la suden las sanciones. Igual te estás preguntando como se puede hacer eso. Pues aquí aparecen nuestras amigas descentralizadas: las criptos. Existe una tendencia de opinión económica que defiende que Rusia podría usar criptomonedas para mitigar la fuerza de las sanciones de Estados Unidos.

Cuando Estados Unidos prohibió a los estadounidenses hacer negocios con bancos rusos, desarrolladores de petróleo y gas y otras compañías en 2014, después de la invasión de Crimea por parte del país, el golpe a la economía de Rusia fue rápido e inmenso. Los economistas estimaron que las sanciones impuestas por las naciones occidentales le cuestan a Rusia $ 50 mil millones al año. Desde entonces, el mercado global de criptomonedas y otros activos digitales se ha disparado. Esas podrían ser malas noticias para los encargados de hacer cumplir las sanciones y buenas noticias para Rusia.

Las entidades rusas se están preparando para mitigar algunos de los peores efectos al hacer tratos con cualquier persona en todo el mundo que esté dispuesta a trabajar con ellos. Esas entidades pueden usar monedas digitales para eludir los puntos de control en los que confían los gobiernos, principalmente transferencias de dinero por parte de los bancos, para bloquear la ejecución de acuerdos. Rusia ha tenido mucho tiempo para pensar en esta consecuencia específica. Resulta llamativa la tranquilidad con la que se lo está tomando Putin. Sería ingenuo pensar que no han pensado en este escenario”.

Estados Unidos puede usar las sanciones como una herramienta diplomática porque el dólar es la moneda de reserva mundial y se usa en pagos en todo el mundo. Pero los funcionarios del gobierno estadounidense son cada vez más conscientes del potencial de las criptomonedas para disminuir el impacto de las sanciones y se sabe que están intensificando su escrutinio de los activos digitales.

Si decide evadir las sanciones, Rusia tiene a su disposición múltiples herramientas relacionadas con las criptomonedas. Todo lo que necesita es encontrar formas de comerciar sin tocar el dólar. El gobierno ruso está desarrollando su propia moneda digital del banco central, el llamado rublo digital que espera usar para comerciar directamente con otros países dispuestos a aceptarlo sin convertirlo primero en dólares. Las técnicas de piratería como el ransomware podrían ayudar a los actores rusos a robar monedas digitales y recuperar los ingresos perdidos por las sanciones.

Y aunque las transacciones de criptomonedas se registran en la cadena de bloques subyacente, haciéndolas transparentes, las nuevas herramientas desarrolladas en Rusia pueden ayudar a enmascarar el origen de dichas transacciones. Eso permitiría a las empresas comerciar con entidades rusas sin ser detectadas. Hay muchas empresas que no están dispuestas a sufrir aquí el bloqueo ordenado por EEUU o Europa y perder a sus clientes o proveedores rusos.

Igual piensas que es como muy retorcido, pero es que ya hay un precedente para este tipo de soluciones alternativas. Irán y Corea del Norte se encuentran entre los países que han utilizado monedas digitales para mitigar los efectos de las sanciones occidentales, una tendencia que los funcionarios de Estados Unidos y las Naciones Unidas han observado y denunciado. Ya en octubre de 2020, representantes del banco central de Rusia dijeron a un periódico de Moscú que el nuevo “rublo digital” haría que el país fuera menos dependiente de Estados Unidos y pudiera resistir mejor las sanciones. Permitiría a las entidades rusas realizar transacciones fuera del sistema bancario internacional con cualquier país dispuesto a comerciar con moneda digital.

Rusia podría encontrar socios dispuestos en otras naciones objeto de las sanciones de EE. UU., incluido Irán, que también están desarrollando monedas digitales respaldadas por el gobierno. China, el mayor socio comercial de Rusia tanto en importaciones como en exportaciones según el Banco Mundial, ya ha lanzado su propia moneda digital del banco central. El líder del país, Xi Jinping, describió recientemente la relación de China con Rusia como “sin límites”.

En definitiva, la crisis de Ucrania deja claro una vez más que los próximos años serán testigos de la desglobalización, más política industrial, una nueva política energética de la UE y más gasto en defensa. Todo esto tiende a disminuir el crecimiento económico y ejercer presión sobre las finanzas públicas, que ya están ahogadas y, para tu bolsillo, representa que pagarás más impuestos y tendrás menos servicios. Recuerda que en momentos como este, el ‘cash’ es el rey, y diciendo cash me refiero a tu disponible líquido, no necesariamente en efectivo.

Fuentes:

https://www.nytimes.com/2022/02/23/business/russia-sanctions-cryptocurrency.html
https://www.elboletin.com/swift-es-de-verdad-el-arma-economica-definitiva-contra-rusia/
https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11630023/02/22/Las-consecuencias-economicas-del-conflicto-entre-Rusia-y-Ucrania-llegaran-en-tres-fases-diferentes.html
https://www.technologyreview.es/s/13951/ciberataques-y-desinformacion-las-armas-de-rusia-previas-las-balas