Sin recuperación a la vista

Ayer Zapatero dijo que “la crisis” durará cinco años más y no dimitió. Rajoy le dijo que vale y el espíritu navideño se instaló en esa cosa que llaman cámara de representantes.  Lo de ayer fue patético. Como lo lleva siendo hace mucho. El mismo que negó la crisis llamándola “desaceleración”, que nos acusó de antipatriotas a los que argumentábamos su llegada inminente, el mismo que se dedicó a buscar mil motivos y modalidades semánticas para no hablar de la que se nos estaba viniendo encima, el mismo que, por su retraso evidente en aceptarlo, nos hizo mucho más crónica la mala situación en la que estamos y el mismo que hablaba de brotes verdes, que ha anunciado una vez y otra que “lo peor ya ha pasado”, ese tipo, ahora, dice que nos queda para largo. Pues claro. Sin embargo la distancia a la que viven todos éstos es de espanto. Siguen sin aceptar que esto ya no es una crisis. De hecho me temo que no lo entienden. Siguen hablando de no se que “recuperación” y gases varios. Se acabó. Ahora toca que nos humillen como ciudadanos, que nos quiten lo poco que nos queda.
Lo de ayer fue un preacuerdo. Zapatero ha asumido que el desajuste es tan grande que no hay manera humana en lo que queda de legislatura de poder arreglarlo. Estos días que pasó junto a la nueva Presidenta de España, Angela, le sirvieron para recapitular todo lo que nos va a pasar en los próximos meses y años. Lo de la parada técnica de la economía igual ya lo ha empezado a definir, lo de que el “sistema financiero español es el más robusto del mundo” seguramente, a estas alturas, ya sabe que no es cierto y que en enero cuando empiecen a evidenciar el desajuste patrimonial de esas entidades tan sólidas, sigamos alejando el panorama de esa “recuperación” sucia y perversa.

Lo dicen por el mundo.

España necesita una reforma “urgente” de su sistema de pensiones y podría tener que subir los impuestos para controlar el tercer déficit de presupuesto más elevado de la eurozona y evitar un incremento en el costo de la financiación para las empresas”

España encara un incremento en el costo de la financiación y está intentando convencer a los inversores de que puede reducir su déficit. El apoyo al gobierno socialista está cayendo al tiempo que este implementa las medidas de austeridad más severas en 3 décadas y planea aprobar una reforma de pensiones el 28 de enero que será entonces presentada al Congreso. Veremos quien se mueve en la calle. Veremos si la que tenemos liada en media Europa, si las hogueras que queman las plazas de las capitales europeas donde los recortes se hacen evidentes, llegan a la Castellana o la Diagonal. Veremos.

Las cosas están como están y no van a cambiar porque lo diga el Sun Sun Corda. Ayer leía a Charles Penty comentar que

“los bancos españoles, que este año se han visto afectados por los crecientes impagos y la menguante demanda de crédito, se verán más presionados en 2011 cuando los costos de financiación absorban más ganancias de sus préstamos para vivienda. La situación podría ser peor para los bancos con la mayor proporción de hipotecas, porque tienen menos margen para trasladar los costos de financiación a los clientes. Ibercaja, una caja de ahorros con sede en Zaragoza, tiene 53 por ciento de sus préstamos en hipotecas, mientras que Bankinter SA, con sede en Madrid, tiene 46 por ciento, según datos del Banco de España. La cantidad de hipotecas que un banco tiene nos da una señal sobre los que encararán más presión sobre los ingresos. A mayor número de hipotecas minoristas, más difícil es reajustar el valor de la cartera de préstamos. La preocupación de que España no logrará reducir el tercer déficit de presupuesto más elevado de la región lo suficiente para evitar un rescate de la Unión Europea ha hecho subir los costos de financiación para los bancos. La calificación del crédito de Aa1 del país podría ser rebajada, dijo el 15 de diciembre Moody’s Investors Service, que citó como razones las pérdidas bancarias, los déficit públicos regionales y los crecientes costos de financiación al tiempo que el gobierno y los bancos buscan refinanciar deuda por 260.000 millones de euros”.

Veamos, que pasa en realidad, resulta que el costo de asegurar deuda senior de Bankinter a 5 años ha subido a casi el doble desde abril, a unos 330 puntos básicos, según datos de Bloomberg. Es casi el doble que el costo de asegurar deuda de KBC Groep NV de Bélgica, que tiene la misma calificación de A1 de Moody’s que Bankinter. Ambos tienen una perspectiva negativa en la calificadora. El banco español es el quinto de peor desempeño en el índice Bloomberg Europe Banks and Financial Services de 53 miembros este año tras caer 40 por ciento.

En definitiva, todo parece indicar que Zapatero no aguantará la presión de tener un país sumido en una parálisis económica sin recuperación aparente y un descalabro de todos los elementos que podían reflotarla, justo cuando el sistema financiero español empiece a no poder engañarnos más.