El futuro avisa

Hay compañías en el mundo que forman parte del futuro. Lo son por su importancia actual. Google o Facebook son empresas, que junto a otras tantas, definen el presente y trabajan por seguir haciéndolo en los próximos anos. Eso se logra anticipándose. La diferencia entre las empresas que lo lograron hacer en otros tiempos, y perduran, con respecto a las que no lo hicieron, y languidecen, es la hoja de ruta que nos lleva a otra época: al futuro inmediato e inminente.

A mi modo de ver hay seis puertas entre abiertas para entrar en él con garantías: gestión de datos (Big-data), procesos de venta automatizados (smart commerce), auto logística (drones), inteligencia artificial e integral (robótica), comunicación hipersocial (redes complejas) e Internet de las Cosas (domótica).

Hay empresas que nos dan pistas. Pongamos de ejemplo a Google. Esta ‘super empresa’ ha pasado de ser un motor de búsqueda a un ecosistema de intereses tecnológicos en todos los sectores. Se ha convertido en la guía de referencia para saber hacía donde vamos. La compañía de Mountan View fundada por Larry Page y Sergey Brin ha puesto la directa en tres campos concretos: robótica, domótica y drones. Por su lado, Facebook, lo ha hecho en los otros dos: realidad virtual probablemente enfocada a aspectos comerciales e hipersociales o Whatsapp, buscando comunicación social también enfocada al Big-data.

Si hablamos de robótica debemos integrar también la inteligencia artificial como factor estimulante de este cambio brutal que vive nuestro planeta. Google compro casi una decena de compañías que se dedican a la investigación y el desarrollo en este campo. Destacan algunos. Boston Dynamics y DeepMind han sido las más destacadas.

Si hablamos de domótica queremos reducir a un vocablo el complejo mundo de la Internet de las Cosas. La compra de la empresa Nest lo dejó claro. Google apuesta por integrar dispositivos en la casa con la red y sus relaciones con las personas.

Finalmente el otro sector de interés, el de los drones, busca claramente integrar la logística a ese nuevo modelo social y económico que llega. La también compra de Titan Aerospace hace pocas semanas cierra un primer círculo a observar por parte de todos los que nos dedicamos a emprender tecnología.

Obviamente no todos podemos trabajar en esos campos pero si abrimos la mente, las expectativas y pensamos lateralmente veremos que la innovación puede estar mucho más cerca de lo imaginable. En cualquiera de estos campos hay derivadas latentes, aspectos a mejorar y complementar. Es el partido de las estrellas y todos tienen puntos que aportar. El desarrollo de grandes y sofisticados brazos armados precisa de centenares de ‘addons’ para que sea completo.

El ecommerce como lo vemos ahora no deja de ser un escaparate digital de millones de negocios. Cuando lo veamos como parte de esa revolución logística, secuencial, inteligente y socionómica, entonces, veremos cual es el papel de todos. El renombrado Big-data no deja de ser otra derivada de estos modelos.

Tengo claro que la internet de las cosas, la que necesita de dispositivos para establecerse, nos dará la clave en breve. Quien quiera vender algo en la red, deberá “convencer” a una máquina. Digamos que si nuestra nevera se queda sin queso y ella se encarga de pedirlo por la red, la selección algún día se basará en criterios técnicos o sustanciales a lo que un software pueda decidir. Big-data, algoritmos, experiencias o lo que sea marcará que quien te compré el queso no será un humano, lo acabará haciendo una máquina atrapada en el modelo móvil de su dueño.

El futuro dicen que llega sin avisar. Que los avances se nos tiran encima y que las novedades tecnológicas, a veces, se deben digerir tan rápido que nos superan. Eso no es cierto. Si nos quedamos pendientes de lo que nos explican los titulares de un informativo cualquiera, tras un programa donde se subastan personas como ganado, entonces es probable que la mayor novedad que seamos capaces de anticipar sea una aplicación móvil capaz de decirnos donde ir a comer. Fascinante. El futuro avisa, y lo hace sólo para los que quieren ser avisados.