El futuro de los medios, ¿‘media for equity’ o ‘media for future’?

La industria editorial de impresión ha ido perdiendo tracción, eso no es una novedad, y la advertencia de que el papel está en franco retroceso no deja de ser ya un mantra que todos los expertos repiten. Pero la crisis del sector no es ya, tan sólo, un hecho focalizado en el soporte. Podría ser algo más conceptual, más genérico, y que tiene su punto de interés en el propio papel que prensa, medios, entretenimiento y contenidos deben jugar en el futuro inmediato, posiblemente en este presente que nos va superando.

Esto va de la oferta y de un público multidispositivo, tremendamente desleal con cabeceras o marcas y que consume sin fronteras ni límites. El público, el más milenial, es omnívoro y en ese espacio, nuevo para todos, lo que se ha hecho hasta ahora no tiene ninguna ventaja competitiva. Toca reinventar, pero desde la esencia.

Una de esas nuevas opciones trataría acerca de que pueden aportar los medios a las empresas de nueva creación y esas empresas que pueden ofrecer a los grupos mediáticos en general.

El análisis sobre cuál es la principal fuente de información o entretenimiento de la audiencia propone retos que tienen que ver con la supervivencia de los grandes grupos de comunicación. En apenas una década la creación de contenido y sus distribución rentable ha significado un galimatías a nivel empresarial pero también corporativo. De tener muy claro el canal y la oferta se ha pasado a un escenario líquido que requiere innovar constantemente e, incluso, abrazar la idea de que todo tal y como se hacía o se entendía ha pasado, o está pasando, a mejor vida.

Pero no todo es tóxico. Las nuevas tecnologías, si se utilizan correctamente, podrían ser un aliado más que un enemigo. Ayudan a entender al consumidor, sugieren públicos más amplios y permiten construir audiencias que antes eran impensables. ¿Cómo se puede crecer en un mercado decreciente? Cambiando, reiniciando muchos de los procesose innovando creativamente.

Ya no se trata de consumo sino de interacción. Un medio de comunicación ya no tan sólo debe emitir, ni tan siquiera debe esperar la respuesta de su público, puede saber su comportamiento y ofrecer nuevos productos que permitan generar valor a todo el conocimiento adquirido en su historia.

Vemos ‘nuevos medios’ creyendo ser nuevos por ser digitales. Y no lo son. De hecho replican todo cuanto se hacía en papel pero ahora en un nuevo soporte y dejando la puerta a la interacción parecida a 'las cartas al director'. No va de eso. Son el mismo camión por distinta carretera. Lo que tal vez no han entendido es que ya no es cuestión de utilizar el mismo vehículo. Posiblemente hay que cambiar el medio de transporte. Más colectivo, más actual, más acorde con el territorio a recorrer y más permeable a los cambios que se van a suceder en los próximos tres o cuatro años.

Se dice que los grandes grupos son más lentos que otros mucho menos pesados. Sin embargo, los modestos y, aparentemente originales, medios no están logrando desplazar a las grandes cabeceras en general. Seguramente porque siguen sufriendo el mismo estigma. Comunicar lo mismo de un modo distinto no genera el éxito esperado. El escenario es otro y se requiere otra manera de hacer, pero sobre todo, otras cosas que hacer.

Vivimos en el mundo de la conectividad y eso no todos lo han entendido. La segunda o tercera pantalla, la multiplataforma y el desorden. Algunos medios a nivel mundial están trabajando en el estudio de cómo se puede atender a este aparente caos y generar valor a partir de ello. Sprockit reúne a medios y líderes de entretenimiento y los vincula a Startups que proponen una nueva manera de ver la industria de la comunicación.

Sprockit está ofreciendo contenido a grupos como Disney, ABC Television Group, Comcast, Cox Media, Graham Media Group, Google, Hearst Television y Univision Communications Inc., desde 2013. A partir de ese momento han aparecido 37 nuevas empresas que utilizan conexiones y conocimiento de grandes grupos con nuevas startups.

Se trata de operaciones corporativas de adquisición o inversión con las que se impulsan alianzas estratégicas de éxito que proporcionan oportunidades de crecimiento a todos. El famoso ‘media for equity’ pero aplicado sólo a un modelo y aun concepto, rozando el concepto de aceleración, manejando capital y ofreciendo una sinergia entre ambos mundos, el de siempre y el nuevo.

Entre los éxitos de Sprockit destaca el SocialNewsDesk, una plataforma de medios sociales diseñada para las redacciones de medios que fue adquirida por Graham Media Group.

También es relevante el proyecto de Cognitive Networks, un espacio de contenidos de televisión inteligente que tuvo una ronda de financiación en Series B de más de 14 millones de dólares recientemente gracias a la entrada de Hearst Corporation.

Una de mis favoritas es SnappyTV, aplicación para la edición en directo y distribución de vídeo de alta calidad. Ésta fue adquirida por Twitter por cierto.

Durante este año los líderes de la industria de contenidos, medios o información norteamericana han seleccionado casi 30 startups en base a su potencial para ser disruptivas en el mercado y aportar respuestas a los desafíos a los que se enfrentan los medios de comunicación y los profesionales del entretenimiento.

El ejemplo de Sprockit, es uno en el que inspirarse, pero lo importante no es quien lo agrupa, eso es muy complicado, sino el modelo utilizado. Acercarse a quien está innovando en el sector en el que estás obligado a cambiar. En definitiva la industria de los medios, informativos o de entretenimiento, deben buscar empresas que desarrollen soluciones en áreas de contenido, análisis de datos, publicidad inteligente y nuevos formatos.

Cada una de las empresas que seleccionen tendrá una respuesta a las preguntas más complejas de la industria. Caminos que pueden crearse desde pequeñas empresas integrándose, o no, en esos grupos, pero que sin duda permiten dejar en manos de otros los procesos de innovación que tanto le ha costado al sector abordar en los últimos años.

Reinventar la industria de contenidos y entretenimiento en el móvil, generar modelos de estudio de datos y audiencia más allá de lo que es ‘oficial’ y esperar lo que es ‘efectivo’. Ya no vale como antes un listado de ‘audiencia televisiva’ de tipo porcentual, ahora lo que realmente es preciso es una analítica de datos e influencia de una emisión en cualquier canal por ejemplo.

Mientras que hay países, en Europa es masivo, que siguen pendientes de los informes matinales de ‘share’, de ejemplares vendidos, incluso de ‘visitas’ a una web, en otros lugares lo que se analiza es el comportamiento, las experiencias y los módulos que deben componerse para entender el valor real de un ‘anuncio’ o de una campaña publicitaria. Toma fuerza el ‘branded content’ y el ‘inbound marketing’ vinculado a los medios y en cómo se combina todo ello. 

Se trata de innovar incluso desde las entrañas de los que se creen ‘muy actuales’. Nada es actual y lo que ayer por la mañana era la leche mañana por la tarde habrá caducado. La creación de aceleradoras verticales, espacios de debate y ejecución, plataformas para potenciar startups que hacen cosas que pueden ser muy útiles a los grandes grupos o a los no tan grandes, permitiría incidir en la construcción de sinergias que hicieran frente a los desafíos intersectoriales, a las tendencias con previsión y a aportar soluciones en un mercado cambiante.

No se trata de inventar nuevos modos de comunicar, se trata de un nuevo modelo de comunicación y entretenimiento. No es sólo tecnología, que también, sino que es un irreverente proceso de acercamiento y fusión con quienes hasta ahora eran imposibles de combinar. Grandes grupos de entretenimiento inspirándose en proyectos incipientes hasta el punto que de ellos obtienen las claves de lo que van a necesitar y los segundos la gasolina para existir y crecer.

Esto no va de ‘media for equity’, esto va de ‘media for future’, ‘media for innovation’ tal vez.