Marc Vidal Marc Vidal

“Lo que importa es haber vivido tu vida y no la de otros” |Entrevista

La semana pasada me entrevistó David Asensio para su publicación ‘Principio de un Comienzo’ dónde desde hace más de un lustro se dedica a entrevistar y analizar aquello que tiene que ver con la realización personal, los estímulos y el modo de alcanzar los propios retos. Ha entrevistado al escritor Baptist de Pape, al periodista Manuel Fuentes, al actor Alex O´Dogherty, al mismísimo Jordan Belfort o al 3 estrellas Michelin David Muñoz, entre muchos más. La verdad es que fue una conversación diferente, lejos de las que habitualmente me hacen y que suelen tratar aspectos vinculados al trabajo y menos a lo íntimo sin caer en lo personal. Me divertí y me sinceré.

La semana pasada me entrevistó David Asensio para su publicación ‘Principio de un Comienzo’ dónde desde hace más de un lustro se dedica a entrevistar y analizar aquello que tiene que ver con la realización personal, los estímulos y el modo de alcanzar los propios retos. Ha entrevistado al escritor Baptist de Pape, al periodista Manuel Fuentes, al actor Alex O´Dogherty, al mismísimo Jordan Belfort o al 3 estrellas Michelin David Muñoz, entre muchos más. La verdad es que fue una conversación diferente, lejos de las que habitualmente me hacen y que suelen tratar aspectos vinculados al trabajo y menos a lo íntimo sin caer en lo personal. Me divertí y me sinceré.

Marc Vidal: “Al final de todo esto que llamamos vida, lo único que realmente importa es haber vivido tu vida y no la de otros”.

18/02/2015.- Hoy dentro de la Sección ” Conversaciones para nuestro desarrollo” es un placer presentar a Marc Vidal. Corría el 2012 cuando vi a Marc en mi ciudad. Momentos antes había estado llorando, mi vida era una mierda, yo me sentía lo peor, pensaba que estaría toda mi vida en las filas del Inem. Pero no sabía cómo, pero sentía que tenía que ir a ver a Marc hablar. Lo hice y es una de las personas que me han transformado mi vida y me hacen superarme en cada momento. Me llenó de optimismo, me impulsó a llegar hasta donde estoy hoy y a superarme en cada instante, a saber que eso de tirar la toalla, no tendría que ir más conmigo. Pero sobre todo con un tono provocador como me gusta a mi en las conferencias. No quería ver que la vida estaba cambiando, y tú me lo hiciste ver. Y hace unos días tuve el honor de volver a hablar con él, sobre los sueños, emprendimiento, liderazgo y el día de un líder mundial como es él.

.- ¿Quién es Marc Vidal?

Si ser alguien es lo que haces, soy muchas cosas. Escribo, monto empresas, doy consejos como mentor o como consultor, persigo mis sueños a pesar de todo y de todos, viajo, doy conferencias. Si ser alguien es lo que piensas soy todo cuanto imagino, un mundo automático repleto de máquinas y automatismos que nos hagan la vida más fácil y a ello dedico gran parte de mi tiempo, a imaginar como será y a trabajar en que, en mi modesto escenario, pueda participar. Si ser alguien es con quien estás entonces soy rico. Me gusta rodearme de gente que sabe mucho más que yo, que es buena gente y que le gusta disfrutar cada instante de la vida como si no hubiera un segundo después.

.- ¿Qué sería de ti sin ese viaje a parís con 17 años, que tanto calado ha tenido en tu vida?

Ese viaje fue una cabezonería. Desconocía lo que me esperaba ni lo que significaría. Mis padres tuvieron que aceptar y no les fue fácil. Piensa que en 1987 París estaba muy lejos, era muy difícil y caro ir. Yo me lo tomé como una aventura, una de tantas que pensaba vivir en mi vida. Hice una lista de todo cuanto quería hacer o visitar, lo escribí y empecé a tachar con al llegar a la estación d’Orly. Lo que allí pasó y como, no definió nada a título empresarial, de verdad, puede parecer que allí nació un ‘emprendedor’ o alguien que consideraba que montar negocios era su vocación, no. Lo que allí nació o se reprodujo con virulencia era un espíritu. Nunca nadie, tras aquellos meses, pudo impedir que hiciera aquello que en el esquema de mis anhelos o sueños estuvieran tatuados. Mi vida, con mil errores, circula aún por ese camino que yo mismo, con mis propios altibajos, por donde decido. Cuantas cosas he hecho mal, madre mía. Eso lo tengo claro. Seguramente, al final de todo esto que llamamos vida, lo único que realmente importa es haber vivido tu vida y no la de otros.

.- ¿Tenemos que ver el vaso que esta medio por llenar o que está medio lleno ya?

El vaso tiene más puntos de vista. Hay días que lo ves medio vacío y no lo arregla ni un empujón. Días grises. Otros te sientes eufórico por algún éxito y lo ves repleto. Tampoco es cierto. Hay quien asegura que simplemente sobra medio vaso, son los juiciosos, los racionalistas. A mi me gusta ver siempre medio vaso por llenar. Un sacrificio constante, un reto tras otro, nunca es suficiente. No es un tema de dinero ni riqueza, puedes ser rico con muy poco, es cuestión de levantarte con ganas cada día de llenarlo, de poner algo más. Cuando veo que el vaso está apunto de desbordar, paro. Me busco otro vaso. Es más divertido. Una vez dije una frase que corretea por ahí sobre que ‘los emprendedores viven como otros no quieren, para poder hacerlo como esos no podrán’. No sé, dudo que ni eso sea la clave, tengo la sensación que ser feliz, ver el vaso como hay que verlo, es pasear de la mano de tu hijo, de tu mujer, sin nada más en la cabeza que el reto apasionante de vivir mañana por la mañana.

.- ¿Qué te viene a la mente cuando te digo emprender? ¿Y crisis?

Que nos han tomado el pelo. Que se lo toman a mucha gente. Que los que dirigen el tren se dedican a soltar soflamas sobre que los emprendedores son héroes o algo parecido. Que te van a ayudar con esto y con lo otro y que nada es realmente cierto del todo. Que han mejorado muchas cosas es cierto pero que toca darle una visión más generosa, eficaz y sensible a lo que significa jugarte tu patrimonio una y otra vez montando proyectos, también. Y sobre la crisis, poco que añadir. No hubo ninguna crisis de un modo conceptual. En todo caso fue una consecuencia de algo superior. Vivimos algo parecido a cuando en el siglo XIX entró una máquina de vapor a una fábrica de 400 trabajadores para que la llevaran sólo dos, hubo 398 personas que creyeron estar en una crisis absoluta y no sabían qué hacer. La sociedad nombró ‘crisis Industrial’ a lo que siglos más tarde hemos llamado ‘Revolución Industrial’.

Aquella sociedad aprendió a colocar a todas esas personas en diferentes sectores y a mejorar la vida de todos. Nosotros estamos aprendiendo a modificar nuestros ritmos vitales, económicos, sociales, políticos para que la gente se incorpore en esta revolución tan absoluta Ahora nos hablan de recuperación. Espero que no lleguemos a la que ellos plantean. Esa ‘recuperación’ no es más que no dar el paso adelante que nos toca como especie, como sociedad. Sigo pensando que la salida no está en recuperar nada, ni en hablar de crisis, sino en intervenir teniendo en cuenta que estamos viviendo una revolución en todos los sentidos. Para poder salir bien parados de este parto (doloroso y largo), hay que entenderla. Tenemos el privilegio de vivir un momento de la historia que se repite en pocas ocasiones y que dura décadas. Algún día, cuando se estudie en el futuro estos tiempos, se les pondrá un nombre rimbombante como ‘la Revolución automática’ o la ‘tercera revolución industrial’ o como sea, pero si se hablará de las 4 o 5 décadas que marcaron varios siglos. A lo que ahora asistimos es algo enorme que nos cuesta ver porque estamos dentro.

.- ¿Te permites fracasar? ¿Qué has aprendido de tus fracasos? ¿Te da miedo volver a fracasar?

Fracasar es algo malísimo. Lo pasas fatal. Te sientes hundido y además se aleja todo el mundo. Intento no fracasar, pero eso es imposible si tu vida gira entorno a la ‘prueba/error’, a no parar de montar cosas. Siempre hay algo que sale mal. Es imposible ser infalible, por lo menos yo no puedo. Otra cosa es el concepto. Fracaso como elemento de aprendizaje es clave, te muestra más a título interior que técnico. Las cosas cambian y lo que fue un error que no quieres repetir en el futuro no tiene sentido en ese futuro pues ya nada es igual, por lo que el error, fracaso, no te sirve desde el punto de vista concreto. Pero además resulta que tampoco nos enseñan mucho para que sirve fracasar. En Europa es difícil convivir con ello. Es un mal rollo que además se te come por todas partes. Debes dinero toda la vida, se enquista e impide remontar. Hacerlo es más difícil en algunos sitios y en otros es un valor en si mismo. Yo me quedo con lo que significa más que con lo que ejemplifica. Significa que te hace más fuerte, más capaz. Sabes el olor que tiene la soledad y la angustia de ver que todo se hunde. Eso te ayuda a ver con perspectiva lo que realmente tienes. Me quedo con eso y si, si, tengo miedo a que las cosas salgan mal porque sino estaría loco. Más loco.

.- ¿Qué nos ha producido la cultura del subsidio en este país?

Anestesia generalizada. El cloroformo con el que se ha desayunado cada mañana medio país ha significado el agravante de todo eso que antes hemos dicho que se llamaba crisis resulta que no ha sido aun más fuerte y profunda y nadie hace nada. Lo que me preocupa de tanto subsidio es como aplatana el espíritu crítico. A quien me pide consejo con eso suelo decir que se revuelvan, que se quejen y que actúen. Que se lo debemos a nuestros padres que lucharon mucho para darnos las oportunidades que ahora tenemos. Que no acepten regalos, que se lo ganen, enseña mucho. Yo vengo de una familia humilde. Nadie me ha regalado nada. Mi madre trabajó hasta la rotura y mi padre vio como su negocio se desvanecía ahogado a impuestos, tasas, recargos e impagos. Son gente extraordinaria que me anima a seguir haciendo lo que hago si eso es lo que deseo. Sigo firme en mis convicciones, en montar empresas, en hacerlas crecer y en venderlas, en poner todo lo que tengo una y otra vez, siempre con la misma energía. Esa cultura, esa anestesia de la que me hablas no es más que el impedimento para que una generación incómoda y un cuerpo social incómodo, jóvenes y emprendedores, no se la jueguen, no sean críticos y no se pregunten porque las cosas están como están y no de otro modo mas justo. Les recomiendo seguir apretando los dientes, jugársela. Yo lo hago ya entrado en los cuarenta y tantos. Me la seguiré jugando por lo que creo y disfruto a pesar de que cada vez es más arriesgado. Lo haré a favor de mis anhelos y en contra de los que quieren vernos parar, detenernos, dejar de ser críticos, analíticos y soñadores.

.- ¿Hay que decir si a todo lo que la vida nos ofrece?

No siempre. Ese suele ser uno de los errores de los que hablábamos antes.

.- ¿Qué componentes tiene que tener una idea para que triunfe?

El equipo que la desarrolla. Cada vez vale menos una idea. Antes yo mismo decía y defendía lo contrario, hasta que, en cierta ocasión pensé que había inventado algo increíble y único. Lo compartí con mucha gente y todos dijeron que era maravilloso. Me fui a Estados Unidos, lo desarrollé con un equipo magnífico y cuando pensábamos que teníamos la ‘coca-cola’ resulta que ¡dos años antes! en la India ya explotaban lo mismo. Logramos venderlo pero me di cuenta que si no hubiera sido por el equipo no hubiera servido de nada. A partir de ahí combino innovaciones radicales con aplicaciones diferentes de cosas que existen, pero siempre, siempre, buscando un equipo excelente. Los que traen proyectos para ver si invierto en ellos o los metemos en nuestra aceleradora Conector, lo que más examinamos es el equipo.

.- ¿Qué vitaminas recomendarías a un desempleado o desmotivado?

¿Qué hacías hasta ahora? ¿Qué quisiste hacer toda la vida? Si la respuesta es distinta entre ambas ellos mismos se han respondido.

.- ¿Por qué llorarías en tu 80 cumpleaños?

Si al leer la carta que me escribiré a los 60 para abrir a los 80 descubro que todo lo que allí sale es exactamente lo que pensé que sucedería. A los 20 me escribí una que abrí a los 40 y lo mejor fue descubrir que la vida fue ‘una sorpresa’. A los 40 he escrito una para abrir a los 60. Veremos si habré llegado a visitar Marte (risas)

.- Un amigo me dijo que me tenía que meter en la cabeza, que trabajo había, que había mucho, pero que cambiara mis creencias, que empleo ya no iba a haber, ¿Qué piensas tú?

El empleo se acaba. Es cuestión de apenas un par o tres de décadas la mitad del planeta no tendrá que trabajar o no será necesario que lo haga y si lo hace será ineficiente. Todo lo que se pueda hacer sin un humano se hará. El reto está en encontrar el modo que permita obtener de esa ‘maravillosa’ opción del ‘automatismo’ la consecuencia de acceso a los derechos fundamentales a toda la población mundial. Salud, conocimiento, cultura, alimentos. Un mundo robotizado para hacer más humana la vida. Para ello se precisa una ‘transición tranquila hacia el mundo de la abundancia’.

.- ¿Cómo se lleva un emprendedor con la incertidumbre?¿Qué herramientas usas para gestionarla?

Me encanta. La potencio. Hace años que desconozco que me espera en mi despacho, que riesgos nuevos asumiré o que personas conoceré. Hace años que, tal vez toda la vida, que persigo un lugar definitivo. Sueño con que ese lugar no exista y así poder seguir en su búsqueda hasta el final de mis días. El desconocimiento de cuanto nos espera nos obliga a estar en alerta, en aprendizaje, a permanecer en beta constante. Hace siglos, cuando trabajé en Bolsa, mi obligación era avanzar en la escala salarial y subir en el organigrama. Todo era como tenía que ser. Cada cierto tiempo un ascenso, una mejora, un nuevo despacho. Era tremendamente tranquilizador saber hacia donde iba, cual era el destino y donde se fijaba la nueva meta. Todo estaba escrito, como un libro de vida por cumplir. La hoja de ruta me relajaba. La evidencia de la estabilidad empezó a angustiarme hasta tal punto que abandoné. Esa estabilidad era paralizante, algo cobarde. La tranquilidad impide pensar en grande. Dejé aquel trabajo y monté un negocio. Una cosa lleva la otra.

.- ¿Somos capaces de enfrentarnos ante cualquier desafío que la vida nos ponga delante?

No. Cuando eso pasa, lo importante es detectar hasta donde podías llegar aunque dar un paso dentro del volcán, sin caer, solo quemándote un poco, tiene su cosa.

.- ¿Cuál es tu concepto de felicidad ?

Cinco minutos mirando a mi hijo escuchándolo mientras describe como imagina el mundo en el que el vivirá

.- ¿Qué y quienes te motivan en tu día a día?

Mi mujer Lara que siempre está pase lo que pase. Mis padres, que me han enseñado el valor del esfuerzo y el espíritu de sacrificio. Mis amigos, esos que de verdad lo son. Los que a cada idea, a cada propuesta, me dicen eso de ‘nadie mejor que tú para vivir tu vida Marc’.

.- Una reflexión para los lectores del blog

Que intenten identificar, reconocer y sentir intensamente la oportunidad aleatoria que nos ha dado la vida y la historia para ser parte de este momento único en el desarrollo de la humanidad. Que no se dejen llevar por el ‘soy mayor para eso’ o por el ‘no soy bueno con las máquinas’. Que se adentren, es fascinante y además es la historia de una revolución en estado puro. Yo no me la quiero perder. ¿y tus lectores?

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Conferencia junto a Jordan Belfort

Hace meses que lo sé pero no se podía explicar. En unas horas tomo uno de los vuelos que me llevará a Puerto Vallarta para dar una conferencia el próximo jueves junto a Jordan Belfort. A su petición, compartiré escenario con quien fuera el protagonista real de la película ‘The wolf of Wall Street’. Será durante el evento corporativo que organiza Azteca Televisión para todos sus vendedores y directivos, una especie de sesión formativa acerca de cómo mejorar en la difícil tarea de vender más. Belfort lo hará desde la vertiente de la ‘persuasión’ y yo desde la de la ‘innovación’. Estoy seguro que será interesante y que aprenderé mucho.
A este hombre lo conocí de pasada en 1996 cuando yo era broker de bolsa y él pasó como el rayo por nuestras oficinas una mañana. Nunca supimos el motivo, años después lo intuyo. En aquellos momentos Jordan era rico, un gran orador, vendía arena en el desierto, era eléctrico y estaba a pocos meses de ingresar en prisión. Todo así, sin filtros. Por eso, lo que recuerdo de él y lo que se ha dicho supongo que poco tiene que ver con la realidad actual.

Ahora da conferencias, charlas y sesiones formativas por todo el mundo e importantes empresas y organizaciones se lo rifan para que les explique los secretos de la persuasión ‘ética’ y de la venta directa. Que tu ‘partenaire’ sea uno de los conferenciantes de moda ahora en medio planeta no es sencillo de gestionar. A la más que normal minuciosidad con la que preparo mis charlas y conferencias deberé añadir elementos dinámicos y algo de espectáculo para mantener la tensión de la audiencia pendiente de un tipo de brillante oratoria y show asociado. Seremos sólo dos conferenciantes ante varios centenares de personalidades muy importantes de la compañía, incluido su Director General.

El evento no está publicitado por ser de riguroso consumo interno y se considera más un acto formativo empresarial que un ‘show’ expositivo me dicen. Pero Jordan Belfort es ahora un cotizadísimo conferenciante y un formador de ventas que recorre el mundo al abrigo del libro y la película dirigida por Scorsese, pero también es cierto que su historia y la inacabable lista de anécdotas al respecto esconden una ‘ciencia’ y un método de cómo convencer, generar interés y, finalmente, vender.

Como mínimo será bueno saber de primera mano como ha perfeccionado un método que le permitió hacer lo que hizo y salir con tan poco castigo después. Mi intervención estará basada en ‘Una hormiga en París’ y en el debate posterior procuraré estimular como método de venta y dirección comercial el valor de la innovación y del ‘beta constante’ de las organizaciones.

Dos conferencias basadas en dos libros, un punto en común y una de esas cosas que me pasan de vez en cuando. Hay gente que me pregunta como puede ser que me pasen tantas cosas, parece que viviera siete vidas. La respuesta la desconozco pero normalmente cuando el tipo que hizo la pregunta se gira, yo ya no estoy. Siempre en movimiento, siempre innovando. En mi caso, dar una conferencia sujeta a 10 puntos fácil de comprender por lo cercanos e inmediatos que resultan, enlazarlos con modelos de innovación en ventas y management y finalmente volcarlo desde el pasado al más absoluto futuro inminente es algo divertido, extraordinario y nutritivo. Yo lo paso bien y la audiencia lo agradece. Veremos esta vez.

Actualizo con una imagen tras el evento junto a Jordan Belfort. En su mano sostiene mi libro ‘Una hormiga en París’ y al parecer estaremos juntos en diversos eventos en Los Angeles, en Dublín y en Londres.

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