Marc Vidal Marc Vidal

SIN MANIPULAR SON 5.436.637

Lo he dicho en mi twitter. Empieza a ser desagradable ver como, día tras día, no hay ningún medio capaz de leerse este documento, llegar a la página 19 y descubrir que el propio Ministerio del Trabajo admite que hay 5.436.637 demandantes de empleo. Este dato nunca lo incluyen en la nota de prensa, sólo reflejan diversos factores territoriales y cifras sobre seguridad social asociada, pero nada de esos casi cinco millones y medio de españoles que buscan empleo. Desde esa tasa hasta la "oficial" la diferencia estriba en casi 1,4 millones de personas. La cábala responde a colocar el excedente social en diversos epígrafes: 932.299 ocupados en formarse, es decir, gente que el ejecutivo considera tan inútiles que no están ni en condiciones de considerarse parados, puesto que ser pardo conlleva el hecho de poder trabajar si encuentra un empleo. Estos no están en paro, sólo pueden formarse. Otros 202.697 demandantes no son parados oficiales pues su disponibilidad es limitada. Es decir, gente que tiene una ocupación de dos o tres horas a la semana haciendo cualquier tema (clases de inglés en una academia) no son parados técnicamente pero la verdad es que tienen poco de ocupados. Los otros 253.148 que faltan para equilibrar esta macabra ecuación son los "TEASS", es decir gente que está tramitando algo y que la EPA considera parados en toda regla. 


En definitiva, que el gobierno se rie a calzón quitado de todos estos periodistas incapaces de leer un documento adjunto, de los que leyéndolo no lo entienden y de los que entendiéndolo dependen de una subvención que peligraría si se ponen recios. Peor para todos, la realidad pesa como el plomo y se nos caerá encima tarde o temprano, en eso, la manipualación estadística no sirve. Prefiero estudiar mis opciones con los verdaderos datos por muy duros que sean, es el método que tengo para salvarme yo y los mios. ¡Buena suerte!

Pd. Aquí no están los autónomos que se dan de baja por no tener nada que facturar. 

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Marc Vidal Marc Vidal

Donde caben dos caben tres

Desde ayer es oficial que en España hay más de cinco millones de demandantes de empleo. Concretamente 5.051.441. Sin embargo la prensa teletipófaga transcribió la nota del propio gobierno sin darle demasiadas vueltas al tema. Las cifras volvieron a publicarse sin análisis y, salvo honrosas excepciones, la mayoría adoptó como cifra válida esos 3.629.080 parados. Los que sabemos que la credibilidad del INEM es nula, pues basa sus datos en un método de descuento diseñado por políticos, tenemos claro que la cifra más adoptable sería la que publica EUROSTAT.

Apretados Desde ayer es oficial que en España hay más de cinco millones de demandantes de empleo. Concretamente 5.051.441. Sin embargo la prensa teletipófaga transcribió la nota del propio gobierno sin darle demasiadas vueltas al tema. Las cifras volvieron a publicarse sin análisis y, salvo honrosas excepciones, la mayoría adoptó como cifra válida esos 3.629.080 parados. Los que sabemos que la credibilidad del INEM es nula, pues basa sus datos en un método de descuento diseñado por políticos, tenemos claro que la cifra más adoptable sería la que publica EUROSTAT.


No obstante, tomemos la cifra que tomemos, el asunto no es aritmético, ni tiene que ver con quienes se inscriben en las listas de demanda de empleo ahora mismo sino en la que se avecina. Se aproxima un dramático escenario de paro y parálisis motivado por la imposibilidad de fabricar empleo robusto y concreto. Los acontecimientos responderán a dos factores que pocos incorporaron en sus informes de ayer. Por un lado los EREs que no computan en estos réditos y por otro el vencimiento del dichoso Plan E.

  1. Los ERE’s están creciendo a una velocidad espectacular. La última cifra registrada de finales de junio sobre afectados por un ERE hablaba ya de 350.000 y su crecimiento roza las 50.000 al mes. A este ritmo más de medio millón de personas estarán sin empleo y afectados por un expediente de regulación a final de año.   
  2. Cunado pinche la burbuja laboral el aumento será exponencial. Los contratos originados por el Plan E alcanzaron los 400.000 según cifras del gobierno. El 1 de enero de 2010 todos ellos regresarán al paro puesto que esos contratos eran temporales y caducan a 31 de diciembre.

Si la destrucción de empleo mantiene este ritmo de entre 70.000 y 80.000 puestos de trabajo mensual, si se le suman la cascada de parados proveniente del Plan E y los EREs que no revertirán en ocupación,  en marzo de 2010 estaremos en un escenario siniestro. Nos soplarán las siguientes cifras según la fuente: para el gobierno tendremos unos 4 millones, para la EPA 4,8 millones y para EUROSTAT 5,1. La verdad siempre será más cruda y los demandantes de empleo alcanzarán los 6 millones. Todo esto me recuerda la tonadilla esa que suena en un anuncio de IKEA que, atendiendo a los tiempos que corren, habla de que donde hasta ahora había “una república independiente de tu casa” ahora hay que ajustar espacios. Una metáfora curiosa. Se ha pasado de “redecorar tu vida” en un ejercicio de consumo estético a un “donde caben dos caben tres” que muestra un consumo eficiente. Seguramente se han inspirado en esas nuevas estrecheces que viven algunas familias que reciben abochornados a hijos y nueras mileuristas que se fueron sobrehipotecados a un piso con piscina y campo de golf y que ahora vuelven embargados, en el paro y con un montón de palitos con números dentro de una bolsa gigante.

Ahora bien, quisiera acabar haciendo referencia a lo publicado ayer por el INEM. Es absolutamente bochornoso que alguien piense que nos creemos la existencia de un millón de personas que no pueden ser consideradas como parados por su incapacidad formal para trabajar. Aplicando ese filtro novecientos mil y pico parados en toda regla pasan a ser los famosos “en formación”. A parte de una falta de decoro brutal, es humillante. Sobre todo porque cuando se aplique la corrección de los datos objetivos, las cifras regresarán a la cruda realidad. Una realidad fácilmente perceptible paseando por cualquier capital española minutos después de que los supermercados depositen a pie de calle los excedentes de alimentos caducados.

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