¿QUE PASÓ EN AGOSTO?

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Durante estos días de desconexión, mi correo engordó con dudas electrónicas acerca de la crisis hipotecaria americana que se acabó trasladando al conjunto de los mercados del planeta. Sin ánimo de empezar jodiendo, voy a procurar sintetizar, de un modo sencillo, lo que pasó, lo que significó exactamente y las repercusiones que pudieran aparecer en el medio plazo. Este decálogo pretende aclarar dudas, despejar incógnitas y desenmascarar algún listo. No fue todo como nos contaron y, por supuesto, muchos contaron cosas sin tener ni puta idea de lo que hablaban. Lo que pasó fue esto más o menos:

1.    ¿Cuándo empezó todo? La crisis no nació en EUA. El embrión estaba
en Francia. Cuando el BNP Paribas comunicó que le era imposible
calcular el valor líquido de unos fondos de valor especulativo. No fue
capaz de efectuar ese cálculo porque en los mercados en los que
operaban esos fondos no había suficiente liquidez.


2.    ¿Qué tienen que ver las hipotecas americanas?
El colapso
hipotecario no se fraguó por el impago de cuotas. La fisura en el
sistema se acentuó cuando se intentaron vender los activos de unos
fondos a fin de poder pagar a clientes que lo solicitaban, con la
disfunción de no encontrar compradores para dichos activos. Ese fue el
preciso instante en el que la crisis saltó el charco y se expandió por
los mercados norteamericanos, puesto que esos compradores que no
aparecían, no lo hacían porque sospechaban que los activos franceses
eran deuda hipotecaria “subprime” americana, es decir, clientes
pendientes de pago para créditos de cobro dudoso.


3.    ¿Por qué bajaron las bolsas?
La fisura se convirtió en fractura
cuando se escenificó en la bolsa norteamericana una situación
desconocida hasta la fecha: nadie quería comprar la deuda “subprime”
puesto que había serias dudas de poder cobrarla. El BNP suspendió la
cotización de sus fondos en crisis. No tenía otra salida. De repente el
miedo se apoderó de los inversores ya que ni el mismísimo BNP era
incapaz de saber cuanto valían sus activos, puesto que nadie los quería
comprar. La caída pudo haber sido en barrena. Suerte que los mercados
actuales permiten la cancelación de cotizaciones en situaciones de
riesgo.


4.    ¿Que pasó realmente?
Debemos saber que, normalmente, los bancos
se prestan dinero unos a otros. Estos hacen caja a última hora de
mercado y estiman cuanto pueden dejarse entre ellos. Los que tienen
saldos de liquidez positiva obtienen réditos extras con préstamos de
plazo muy corto a los que tienen mayores problemas de liquidez (eonia).
Una vez conocemos este sistema interbancario es fácil descifrar la
cadena de sucesos: después de lo del BNP, ningún banco estaba dispuesto
a prestar dinero a ninguna entidad. El riesgo de impago era (o se
creía) altísimo. En términos teóricos esta es la fotografía de una
quiebra interbancaria.


5.    ¿Qué tiene que ver el Banco Central con todo esto?
Resulta que en
ese instante, el BCE se convirtió en el contenedor de la liquidez
interbancaria. Las entidades preferían obtener un 2,9% de rendimiento
con su dinero en depósito en el BCE a un 4,1% prestándoselo a otros
bancos. La desesperación y el miedo a la escasa solvencia se apoderaron
de los gestores de cuentas. Esta impresión se reprodujo rápidamente en
todos los bancos centrales del mundo. La postal era de pánico puesto
que, aunque muchos seguían tranquilos de vacaciones, disfrutando del
sol, de la vida y de la ignorancia, el mundo se tambaleó a nivel
económico hace apenas dos semanas.


6.    ¿Por qué es tan grave una crisis interbancaria?
La crisis de
confianza en el sistema financiero internacional, en el círculo
interbancario y en la gestión de bonos y activos es el mayor de los
peligros al que nuestra estructura económica planetaria es capaz de
enfrentarse. La gestión económica de la inversión pública y privada
dependen en su mayor parte de esa confianza. Si desaparece, la herida
puede saldarse con desajustes insalvables para las economías menos
saneadas.


7.    ¿Qué significa inyectar dinero?
Los bancos centrales tuvieron que
subastar dinero a tipos inferiores a lo habitual para que en el mercado
apareciera el líquido que retenían las grandes entidades. Al no estar
dispuestas a desprenderse de su dinero, este lo tuvo que poner en
circulación el BCE. Ese líquido proviene de la venta de bonos y de la
propia reinversión de los bancos que si depositan en las reservas
estatales.


8.    ¿No decían que subían los tipos porque había mucho dinero en los
mercados?
Las bajadas de tipos que hemos vivido desde hace un lustro
(2% europeo y 1% americano) y la inyección de dinero en los mercados
evitaron la crisis de confianza que parecía haber por aquel entonces.
Ese dinero barato ha alimentado el crédito largo y la especulación
desorbitada. La productividad cae y las cifras macro que simulan
crecimientos desconocidos son pura ficción ya que responden a cocientes
de futuros y no de bienes. Las fusiones y las operaciones corporativas
fundamentan burbujas financieras de difícil medición.


9.    ¿Por qué ahora que hay liquido sigue subiendo el Euribor?
Porque
en nuestro circo, el europeo, tenemos un payaso de más. Trichet va de
creativo y después de pasarse un año diciendo que subía los tipos
porque había exceso de liquidez, resulta que eso no era cierto. El
dinero en circulación no es real y su apariencia espectral limita las
acciones del BCE. Inyectar liquidez y aumentar los tipos
continuadamente es como avivar el fuego con arena. Yo tampoco lo
entiendo. O antes estaba equivocado, o ahora se comporta como un
párvulo inconsciente.


10.    ¿Y el futuro a medio plazo?
Cuando los bancos centrales cierren
el grifo y los mercados vuelvan a detectar que hay sed de liquidez por
parte de las entidades financieras el recorrido restante será muy
escaso. Las cosas se pueden complicar mucho más y de un modo mucho más
dramático a menos que las lineas de intervención internacionales se
coordinen, cosa que ahora no está pasando. Me preocupa que las
entidades españolas se vanaglorien de no ser como las “Homebank”
americanas. Muchas de sus hipotecas impagadas responden a “subprimes”
encubiertas o a sobretasaciones al efecto. Además, el sistema
financiero español no está en condiciones óptimas para afrontar una
hipotética crisis crediticia de altura, ya que la deuda global es
prácticamente la misma que el PIB nacional.

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