Economia Social

¿Es compatible la economía socializada con otros modelos tradicionales?

¿Es compatible la economía socializada con otros modelos tradicionales?

Empezaba un artículo del The Next Web News hablando de España 'como el país que inventó las tapas'. Lo relacionaba con el concepto de compartir y la enfrentaba a la regulación que en materia de economía socializada se estaba implantando desde hacía un tiempo. Ejemplificaba con lo que están viviendo startups como Airbnb o Uber que crecen en el mundo como la espuma pero que se encuentran con barreras y resistencias regulatorias en España. 

'Un mundo automático', participación en el Estudio 'Generación 2020' del Ministerio de Servicios Sociales de España

'Un mundo automático', participación en el Estudio 'Generación 2020' del Ministerio de Servicios Sociales de España

Hace unos meses, desde el Instituto de la Juventud del Ministerio de Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España, me propusieron participar en el el estudio 'Jóvenes y Generación 2020'. El trabajo era apasionante ya que en mi caso tenía que investigar y concluir acerca de la Nueva Economía y los aspectos derivados que se vinculan a emprendimiento, nuevas profesiones, futuro económico y políticas que deben ejecutarse. El título de mi capítulo fue, como no, 'Un mundo Automático'.

Automatizar la legalidad

Automatizar la legalidad

Cada vez son más las voces y las pruebas que nos indican que, independientemente de si eres un abogado que trabaja por cuenta propia o eres miembro de una firma de gran tamaño, el futuro de la tecnología aplicada a tu trabajo va a cambiar de manera importante tu día a día. 

Tecnoconsciencia y la adaptación al cambio de modelo económico y social.

Tecnoconsciencia y la adaptación al cambio de modelo económico y social.

Ayer participé en un debate organizado por la Direcció General de Telecomunicacions i Societat de la Informació de la Generalitat de Catalunya donde se analizaba, en mi mesa, el concepto de la ‘tecnoconsciencia’ social. Es algo de lo que discutimos aquí y del que mucho se está empezando a decir. Llevamos algún tiempo viviendo una aceleración tecnológica como nunca antes había vivido la especie humana y eso, con el incremento de la velocidad que va a adquirir, aun va a ser más radical, de un modo exponencial. 

Spotify vale más que la toda industria musical americana junta

Mi hijo no ve la televisión. La escucha. Es algo accesorio, complementario al uso audiovisual que hace de otros emisores. Es como un acompañamiento del que poco importa lo que hagan, sólo está ahí. Lo realmente destacado para él es lo que selecciona en su Mac. Está suscrito a decenas de ‘youtubers’ en varias lenguas, que explican partidas de videojuegos, reflexiones acerca de tribus urbanas o sobre lo que a millones de niños y jóvenes les interesa.
Y eso ya ha pasado a ser habitual cuando entramos en el mundo ‘Netflix’ y su sección infantil. La música, jamás la busca en el las entrañas de su disco duro. No hay nada. Ni tan siquiera cuando utiliza su procesador de textos para algún trabajo en la escuela abre ningún programa. Todo lo tiene en la nube o en streaming. Otra cosa es que en la escuela, tema aparte, no comprendan que los trabajos escolares que hace están en un lugar llamado ‘nube’ y que podría ser muy interesante tratarlos a tiempo real independientemente de estar o no en la escuela. Alumnos del futuro en escuelas del pasado dijimos una vez.

Pero regreso al tema. La conducta de mi hijo es genérica en su generación y transversal socialmente ya. Sabemos que los ingresos por servicios de streaming ya supera las ventas de CD por primera vez en la historia. Incluso hoy sabemos que Spotify ya vale, según The Wall Street Journal, más que toda la industria musical de Estados Unidos junta.

La última ronda de financiación ha puesto a la empresa en un valor cercano a los 8.400 millones de dólares, cuando los ingresos de toda la industria en 2014 fue $ 6.970 millones. Cierto que es comparar con algo de trampa pues Spotify es una plataforma a nivel mundial y la comparación no sería equitativa pero es significativo destacar lo que supone el volumen de un nuevo modo de acceder a los contenidos ya, cada vez, menos sujetos a un soporte.

También es cierto que comparar valoración con ingresos puede llevar a engaño. La valoración de una ‘startup’ se determina mediante una estimación de los beneficios futuros, y en eso Spotify flojea pues en realidad nunca ha dado beneficios, sino todo lo contrario, es una máquina de música y de perder dinero.

Sin embargo parece que si los inversores tienen paciencia y la tienen pues mantienen su apuesta con esta ronda de 400 millones frescos que acaban de aportarles y que valoran la empresa en ese punto, los ingresos por streaming aumentaron ya un 25% en el último año mientras que la caida de ventas digitales o descargas permanentes fue del 8,7%. Es decir, se tiende a no almacenar y a acceder al contenido mediante cuota que da derecho ilimitado. Es un concepto cultural incluso. De producto a servicio.

Y es que los jóvenes prefieren el streaming. El 76% escucha la música directamente de YouTube cada día. YouTube y Spotify son con mucho las fuentes de música más populares en todas las encuestas. YouTube es el servicio más utilizado para escuchar música. Incluso los usuarios activos de Spotify visitan YouTube a menudo para complementar la selección musical todavía incompleta en Spotify.

La popularidad de YouTube es abrumadora. Casi todo el mundo lo usa para escuchar música y ha transformado el mundo como lo hizo el propio Google. Aun no tenemos ni idea de lo que supondrá.

Ya no hay vueltra atrás. Un nueva crónica de una muerte anunciada lleva el nombre de Mp3, CD o descarga musical. A la vez que todo esto pasa, incluso la radio y sus listas de escucha híbrida empiezan a notar cambios. Se sabe que hay millones de personas que no escuchan ‘la radio’ tradicional, van directamente a su lista de ‘emisoras’ y seleccionan las emisiones digitalizadas. A lo mejor el ‘video no mató a la estrella de la radio’, pero si lo hace ‘el streaming a la carta’.

Mi opinión es que los servicios de música en streaming también requieren la búsqueda de música y crear listas de reproducción. Los servicios digitales han ofrecido nuevos tipos de experiencias de radio, pero el futuro está en los sistemas híbridos que combinan las preferencias humanas con las recomendaciones inteligentes, poco a poco tendiendo a menos humano y más inteligente. Esto ha quedado raro, pero casi lo dejo así.

Joyners: tecnología, consumo colaborativo y Tercera Edad.

Muy de vez en cuando me llega algún proyecto en fase embrionaria que destaca en tres de los aspectos que considero esenciales para invertir. Por un lado la idea debe, sin necesariamente ser original, encajar con la Nueva Economía. Por otro, el equipo, gente que pueda llevar a cabo por capacidad y sobretodo pasión ese proyecto a puerto. Y, finalmente, un plan ejecutivo creíble y que se soporte en argumentos racionales y fácilmente comprensibles. Este es el caso de una de mis últimas apuestas: Joyners.
Cuando Oriol de Pablo, un joven que me buscó para ‘presentarme su idea’ me la explicó, me dio a conocer su equipo con el entusiasmo de quien habla de ‘un dream team’ y me trasladó su apuesta personal, dejando su cómodo despacho en una importantísima empresa internacional, supe que iba a invertir y me iba a implicar. De hecho es una de las participadas de uno de los fondos en los que soy socio, en Sitka.

Tras un tiempo de maduración y sorteando los primeros problemas de desarrollo habituales, de aterrizaje de la idea y de lo que significa trabajar financieramente a pulmón, llegó el momento de proponerla como una de las startups a uno de los programas de aceleración de Conector. Y fue una de las elegidas. Aceleración que están aprovechando de manera excepcional. El nivel de sus mentores, entusiasmados con este proyecto desde el primer minuto, así lo demuestra.

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Pero ¿qué es Joyners? Es consumo colaborativo como lo es Uber o Airbnb pero, por primera vez no está destinado a los ‘de siempre’. Es habitual que este tipo de plataformas de economía socializada estén pensadas para gente joven y nativos digitales. Pero este no es el caso el usuario es la gente más mayor, nuestra tercera edad. Hablamos de mejorar la vida de las personas, que no es poco.

Joyners representa mucho más que una idea económicamente viable. Es un plan ideológico en el que la tecnología y su valor social se dan de la mano. Un espacio donde se ofrece compartir casa y servicios de valor añadido a las personas que ya han alcanzado edades senior. Cada día nacen decenas de startups, empresas y proyectos que buscan conectar, socializar y vincular gente joven a través de tendencias, tecnología o encuentros. En Joyners se preguntaron si no era factible utilizar lo sabido en esos segmentos jóvenes en un entorno con muchas menos ‘skills’ digitales.

Estamos desbordados por ‘sites’ dedicadas a compartirlo todo pero que jamás se destinan a algo tan esencial como es mejorar la calidad de vida de muchas personas que, a pesar de su avanzada edad, utilizan intuitivamente su ‘tablet’ para hacer skype con sus nietos o envían Whatsapps a su hijo con una fotografía de ‘buenas noches’ repleta de cariño. Son muestras de que la tecnología se ha hecho cercana, fácil y cada vez más humana. Cada vez hay menos barreras para su uso incluso en esa franja de edad. Por cierto, a ese territorio generacional llegaremos todos, por lo que el futuro de Joyners está más que asegurado. Es de esos proyectos que sabes que cada vez tendrá más clientes (pirámide demográfica) y con mayor capacidad de uso de su solución (generación con alto uso tecnológico).

Joyner se define como ‘una plataforma que une a personas mayores que prefieren vivir de manera alternativa a los tradicionales hogares para la tercera edad. Buscan perfiles afines que quieren compartir vida y gastos y, además, ofrecen la aportunidad de agregar servicios extras que se pueden permitir gracias a que el coste es compartido’, algo que hacen a través de un test de afinidad y de un algoritmo propio basado en criterios de la asistencia social. Este se encarga de encontrar la compañía más adecuada para comenzar una nueva vida acompañado y compartiendo todos los gastos que se generan.

Ahora mismo, ya son centenares los usuarios registrados que saben que no se trata de estar acompañado de cualquiera, sino más bien de que nadie viva en soledad o en precario. La acogida está siendo emocionante porque, cuando los ves trabajar, ves como lo que proponen es vitalidad, compañía y aumentar rentas por el uso compartido de todo.

Lo dicho, cuando la tecnología nos hace más humanos y derriba barreras mentales, sociales, generacionales, como es el caso, o económicas, nos enlaza directamente con ese futuro del que hablamos tanto aquí.