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Mi vida y 'aquí ya es mañana'

Mientras explicaba a unos amigos mi agenda de los últimos días alguien me dijo que deberías de hacer un postsobre como gestionas tu agenda. Se refería a la curiosa habilidad que he ganado con los años de poder hacer mil cosas en lugares donde aparentemente es complicado hacerlas. Sin embargo a lo que hacían referencia era a lo que consideran ‘frenético’ ritmo de vida. Lo importante de un post como este no es escudriñar mi agenda, lo determinante debería ser el método de gestión. Os aseguro que hay truco. Bueno, varios. Intentaré hacer llegar cuales son brevemente.
Primero, veamos mis últimos días. Ese tramo empieza hace unos doce días con uno de los casi treinta vuelos entre Dublín y Madrid que tomo al año. Al llegar a España mantengo dos reuniones con colaboradores por un lado y con posibles clientes por otro. Al poco me entrevistan en una revista de sociedad y me meto en un vuelo a Barcelona. Llego a Barcelona y ceno con mis amigos. Visito a mi madre y me llevo a mi hijo a recorrer rincones de la Ciudad Condal. Luego me lo llevo a Figueres donde con mi pareja disfrutamos de vida familiar de calidad ya que no la tenemos en cantidad.

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Eso sucedió entre un viernes y un domingo noche. A partir de ahí empieza una semana (la pasada) que me llevará a 4 países y dos continentes, filmaré un programa de televisión durante casi un día, cerraré el acuerdo corporativo más importante de mis últimos años (pronto será público) y definiré el contenido de mi próximo libro, una obra de teatro sobre ‘la hormiga’, atenderé a diversos posibles trabajadores futuros y trazaré una transición empresarial (también en breve será conocida) hacia alguien muy especial para mí.

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Tuve tiempo antes de salir para Colombia para comer con mi mejor amigo Luis, cenar con la mujer de mi vida y disfrutar de una de esas charlas inolvidables con mis padres. Al llegar a Colombia, todo fue veloz, intenso pero gratificante. Luego, tres días estuve en Perú, Costa Rica y finalmente Panamá. Hoy estoy en el Istmo.

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Los cosas para poder hacer muchas actividades son diversas, pueden ser de todo tipo. En mi caso hay cinco trucos clarísimos: ganas de vivir hasta la extenuación, correr muchos kilómetros cada día para oxigenarme y estar en forma de manera radical, no ver la televisión casi nunca y usar ese tiempo en otras cosas, organizar mis espacios vitales como aviones, trenes u hoteles como despachos improvisados y tener siempre tarjetas SIM (datos) del país de destino para el conjunto de dispositivos necesarios para estar comunicado siempre con el mundo.

Hay tres más a título espiritual: requiero momentos de soledad cada diez días para recomponer mis estructuras de interés, suelo perder la noción del tiempo con lo que no me importa mucho cuanto dedico a algo y lo disfruto intensamente y procuro conocer muchas personas en mi día a día para aprender y maravillarme de todo.

Pero, a veces, uno escribe para homenajear y este es uno de esos artículos. La clave está en mi equipo. En la gente que me rodea (virtualmente). Al detalle, busco estar rodeado de gente que es mejor que yo en alguna faceta. Eso te hace mejor. Lo tengo claro. Fijaros:

Quien ahora es mi asistente personal lo hace desde París. Quien tiene la facultad de estimular mi profundo sentimiento de la lealtad lo hace desde Accra. Quien escucha por mi lo hace desde Madrid. Quien revisa que mis pasos siempre sean seguros lo hace desde su despacho de Paseo de Gracia. Quien me asesora como debo fundamentar mis inversiones lo hace desde Nueva York. Quien atiende a mis expectativas como conferenciante lo hace desde Dublín. Quien se esfuerza para que la prensa tenga todos los recursos sobre mis actividades lo hace desde Londres. Quienes consiguen que mis empresas sigan creciendo lo hacen desde una docena de países en tres continentes.

Una vez dije que ‘me siento como un director de orquesta. A veces me olvido la partitura pero o bien improviso y me siguen o bien ellos tocan de memoria’. En cualquier caso, estoy en manos de gente increíble que se fueron acercando y la mayoría se quedaron y lo disfrutamos.

Estas son las claves, los trucos, las cosillas que logran cumplir mi actual vida. Mi vida. Como dice mi hermano cuando le escribo con una diferencia horaria como la de hoy con respecto a Europa, ‘aquí ya es mañana’. Pues eso, que siga la función pues.

Gràcies, gracias, thanks,...

A pesar de que aun no está extinguido el incendio que asola el norte de Catalunya y que la tristeza y preocupación por todo lo que ahora sucede se mantiene, quiero dar gracias por la parte que más me afecta en lo personal. El título de este post en tres lenguas no hace más que representar las numerosos idiomas en los que ayer me llegaron mensajes de soporte y apoyo y que llegaron desde decenas de países donde tengo amigos y que me siguen a través de twitter. Lo realmente emocionante no fue tan solo ese hecho, lo realmente extraordinario era lo útil de la gestión de las redes. Como sabéis, como cada mes, estoy en América. Eso me sitúa a más de 11.000 kms de distancia de donde estaba parte de mi familia. En el momento que el fuego se empezó a desplazar por las inmediaciones de donde viven, las fotos (concretamente la que acompaña el post) me parecían ciertamente preocupantes. Empecé a preguntar a la administración y la gente del lugar, via twitts, me daba información añadida pues los medios oficiales estaban colapsados o la información que daban era imposible que fuera al detalle. En un momento concreto mi familia me comunica que están atrapados y que no pueden salir. La angustia se apoderó de mí pensando que podía hacer yo. Publiqué la dirección exacta y cerca de quinientos retwits se empezaron a diseminar por la red solicitando ayuda. Algunos periodistas y habitantes (lectores) de la zona me enviaron fotografías, incluso la foto lejana de la casa de mi familia iluminada en la oscura noche demostrando que el fuego ya había pasado, datos, algunos intentaron acercarse, ofrecían consejos e incluso solicitaron a medios de comunicación que me dieran paso. Así pasó y la emisora catalana de mayor audiencia, RAC1, me buscó y me llamó en directo cuando ahí eran la 1 de la madrugada y para mi eran unas angustiosas 5 de la tarde. En ese instante, debo decirlo, un alud de mensajes desde todas las esquinas de las redes sociales llegaron ofreciendo información. El fuego pasó cerca pero lo ha destrozado todo. Agradezco de corazón a todo el mundo su apoyo y me presto para lo que sea preciso en la medida de mis posibilidades. Gracias de nuevo a la gente anónima y a los profesionales que a estas horas siguen jugándose la vida por evitar que el desastre sea bíblico.

Desvirtualizando

Al final podrá ser. Ya hay un día y un lugar para que una parte del colectivo creativo e inteligente que se da cita a diario en este blog se conozca en persona. A muchos ya os conozco a través de correos personales y a otros a partir de encuentros en alguna conferencia. A veces, tras algún evento, se acerca alguien y me dice “vengo desde muy lejos para verte y saludarte” y me viene una sensación extraña entre orgullo, responsabilidad y una enorme gratitud.
Será un almuerzo en algún restaurante por decidir de Madrid el próximo 1 de diciembre. Siento no poder ser más flexible, pero los que conocéis un poco mi vida seguro que entendéis la dificultad. Para los que queráis asistir no tenéis más que poneos en contacto con Suso, que es en gran medida el culpable de todo esto.

Por cierto, ya tengo confirmado que van a venir dos personas más muy conocidas y que van a permitir darle un toque muy estimulante al encuentro. Gente que han estado estos años en la misma linea que nosotros y que han volcado todo su esfuerzo en crear un escenario de pensamiento alternativo más allá de ideologías o de patrones, simplemente han procurado descloroformizar a la gente. Ellos son lectores también de mi blog. Lo iré desvelando en breve.

Just landed


Algunos de mis amigos me llaman el “just landed“. Aseguran tener la sensación que siempre estoy de paso, llegando o marchando. Yo también. En concreto, en estos dos tres días que he pasado por España la sensación ha sido esa. El pasado lunes emitieron en la red de televisiones locales de Catalunya esta entrevista que no es más que un pequeño ejercicio de memoria sobre lo que aquí se ha dicho desde hace tiempo. Está en catalán y no se pueden insertar los subtítulos, pero si alguien no lo logra entender podemos incorporar un comentario con la traducción entre todos. Por otro lado el pasado martes intervine, recién llegado de Estados Unidos, en el mi tercer First Tuesday en Barcelona.

A pesar de que la velada fue tremendamente energética gracias a los más de trescientos amigos que se dieron cita y que pude saludar a muchos lectores y seguidores en las redes, lo que para mi lo más interesante fue detectar todo el potencial que se esconde tras algunas personas que, al finalizar mi intervención, se acercaron para comentar sus proyectos empresariales.

La mayoría eran jóvenes y con propuestas muy interesantes, pero entre ese grupo destacó una docena de no tan jóvenes que, rondando la cincuentena y tras haber sufrido el varapalo del despido o del fracaso empresarial reciente, explicaban sus nuevas intenciones por arrancar una empresa con tanta ilusión y energía como si fuera la primera vez. Eso me hizo pensar que, a pesar de todo y de todos, hay algo que es independiente a lo social y no es más que el valor que cada uno imponemos a nuestros propios retos.

En ese evento hablé de un tema que pasó desapercibido y que no generó revuelo ante mi sorpresa. El hecho de que el “fondo de garantía” de los depósitos en España no garantiza nada realmente me parece algo sabido, pero lo que parece que no se conoce mucho es que eso no es por la cantidad asignada al propio fondo, sino por que por regulación legal se puede dejar de pagar cualquiera de las cantidades establecidas. Es más, pueden esperar todo el tiempo que determinen. La norma lo explica claro. Si el banco en “quiebra” presenta un informe y un plan de viabilidad para subsanar su “suspensión de retiro de depósitos” y el banco central lo asume como válido, nadie percibirá los famosos 100.000 euros de la garantía individual mientras así sea establecido. Dice concretamente que “el Banco de España determine que, en su opinión y por razones directamente derivadas de la situación financiera de la entidad de que se trate, ésta se encuentra en la imposibilidad de restituirlos y no parece tener perspectivas de poder hacerlo en un futuro inmediato”. ¿Saben que nombre tiene eso si se produce?

En otro ámbito de cosas os comento que hoy mismo en Barcelona tendré la curiosa experiencia de dar una conferencia ante únicamente mujeres emprendedoras y estudiantes de diversas escuelas de negocio y universidades catalanas. Voy a hablarles de soñar y emprender, pero en hacerlo de manera consecuente y con elementos que puedan garantizar el menor número de errores. Les voy a hablar de que los que “hemos puesto en marcha nuestros sueños, sin saber si era posible tan siquiera, sabemos que es eso de pasar noches en vela, redactando, corrigiendo, trabajando en la soledad de las noches y los días que se amontonan unos encima de las otras. Vivir es ese domingo por la tarde, exhausto pero ilusionado, viendo desde la ventana del despacho como las familias pasean, las parejas hacen cola para el cine y el mundo no se detiene en su curso sinuoso de fin de semana. Obsesiones y retos, momentos duros que a veces no producen más que disgustos pero que cuando se reproducen con todo su brillo y belleza son la entrada perfecta a un club diferente, el “club de los soñadores”. En el caso de hoy, será de “soñadoras”. Ya os contaré que tal, deseadme suerte.