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¿Cómo internacionalizar tu startup en países emergentes?

En estos días en los que estamos ultimando nuestra ronda de financiación y a la que muchos pequeños inversores se han acercado interesándose, una de las preguntas recurrentes que hemos tenido que responde es ¿cómo hemos planteado la estrategia para expandir internacionalmente un proyecto tecnológico en entornos de países emergentes como es nuestro caso?
A pesar de que es en España crecemos mucho, más de la mitad de nuestro negocio ya está en el exterior y, concretamente, en países emergentes. Un escenario algo diferente al de nuestra competencia. Hace unos días Openshopen abrió su delegación en Kenya. A primera vista es un destino poco habitual para un SaaS de comercio electrónico y una aventura no exenta de complicaciones obviamente. Sistemas de pago, diferencias culturales y adopción tecnológica muy distinta lo hacen todo muy complicado pero apasionante.

Esta delegación del ‘cuerno de África’ se une a otras diez en destinos tan diversos entre los que destacan Nigeria, México o Colombia. Defiendo desde hace dos años, desde el origen de nuestro proyecto, que en países dónde otros no quisieron o no pudieron ir teníamos un reto y un objetivo comercial inmenso. Un mar bravo que exigiría lo mejor de cada uno de los departamentos de la empresa. Tecnología adaptándose a usos diferentes, modos de venta absolutamente distintos y estrategias absolutamente desconocidas para un entorno europeo como el nuestro.

Ni tan siquiera en países de Latinoamérica, donde parece que por el idioma la cultura entre ambas partes debería ser un facilitador, es así. Siempre digo que en DF hablan como nosotros pero piensan como aztecas y eso, sea lo que sea, no tienen nada que ver con el modo de hacer o pensar nuestro. No es nada mejor, ni peor, es diferente. De ahí partimos. De la diferencia. Una diferencia que nos exige, a los que queremos vender, de adaptación técnica y cultural. Es algo que para nada es sencillo y, por supuesto, ni barato.

A pesar de que hoy en día es posible tener un ecosistema comercial en el ‘cloud’ y que muchas startups y empresas asumen que todo lo que es digital se puede vender desde ‘casa’, eso no es así. No hablamos de mercados maduros, aunque lo parezcan y crezcan deprisa. Que la media de uso de teléfonos móviles sea gigantesca o que la penetración de Internet cada día sea mayor, no es sinónimo de permeabilidad al uso de plataformas sociales, de venta o similares. Crecen más que nadie, más temprano que tarde alcanzarán las cifras que manejamos en otros lugares que empezamos antes a disfrutar de todo esto, pero aun requieren de estrategias en detalle. Esa paciencia es la esencia del éxito.

No todo el SaaS se puede vender vía Web sin tener en cuenta geografía, rasgos culturales, leyes locales, impuestos de salida, modos de pago y experiencia en el uso de según que plataformas. Y es que vender tecnología en la nube, como en nuestro caso, requiere de un nivel de implicación fuerte, casi de emprendedor en cada territorio. Muchos me preguntan porque viajo tanto a cada uno de esos destinos. La respuesta es siempre la misma: ‘hay que estar, hay que dedicarle tiempo y energía, un Skype no sirve siempre. Hay que hablar cara a cara con los que valoran ese aspecto’.

Como decía, ya van once delegaciones, y este año esperamos abrir seis más entre los que destacan Sudáfrica y Brasil. Lideramos dos mercados internacionales y esperamos seguir conquistando cuota en el resto. Para ello asumimos que las siguientes ‘normas’ de internacionalización:

1. Ser flexible en los modelos de facturación. Es decir que no todo dependa de una matriz, que no todo esté centralizado, eso crea fricción en el cliente.

2. Permitir el cobro en las monedas locales. Los equipos en cada destino saben y conocen muy bien todos los entresijos de las leyes del país en destino. Su fiscalidad, las retenciones, el cambio de divisas como afecta al producto y su precio es la clave.

3. Localizar a Partners que de verdad puedan serlo. No sirve que ‘el primo de un amigo mío que vivió en Lima me ha dicho que conoce al amante de la señora de un viceministro que seguro que nos ayuda con nuestro proyecto’. Eso no es un partner. Como tampoco es un socio local idóneo una empresa que se dedica a vender flores en Buenos Aires y que de repente en su escaparate pone el logo de tu ‘SaaS’ y dice ser ‘distribuidor oficial para Argentina’

4. Incorporar a los equipos de destino a parte de tu equipo local. Deberá expatriar a alguien y sacrificar la matriz tarde o temprano. La transmisión de conocimiento es un riesgo pero es imprescindible. No sólo de negocio, también técnico. Se llama agilidad.

5. Incrementar las certificaciones. Muchos proyectos, es nuestro caso, precisan de grandes acuerdos con instituciones o cuerpos de estado que sin certificaciones y garantías no te tienen en cuenta. Buscar esos Partners con ese tipo de valía es clave para escalar de modo no orgánico y si certero.

6. Socios locales si, pero con liquidez. Los pasos que debes dar debes medirlos en cualquier país donde las cosas van muy lentas. Prepárate para travesías en el desierto muy largas. Mucho insistir y pocos cambios durante meses. Finalmente dependerá de dos factores: que tu puedas soportar toda esa inversión y que tu socio local también.

7. Que esa inversión latente también sepa explicarse. Una implementación de un proyecto a veces requiere de consultorías previas, de mil reuniones, de técnicos desplazados, de formaciones, de ventas en la calle, de participar en mil eventos. Todo eso, es energía que tarda en llegar a la lámpara que ilumina: la caja.

8. Desarrollar negocio en países como Nigeria o Kenya, Brasil o México precisa de programas de ‘costumer success’ concretos y diferentes. Prepárate para ello si es tu plan desembarcar en esos países.

9. Soporte local. La clave. Teléfono. Lo que nosotros consideramos un modo en decadencia en otros lugares es esencial. Los debates sobre que poner y que no poner en el formulario de inscripción para reducir la fricción en el alta de un usuario o cliente, en este caso no caben. En España cuanto menos pongas mejor, en Kenya, por ejemplo, como no requieras el teléfono has perdido un cliente.

10. Un error habitual en los que quieren ir a esos países es el de dirigir desde la matriz. Cada vez lo escucho más y sobretodo estando allí como estoy cada mes, es el de ‘tengo un equipo’ coordinado desde aquí. Error. Si no tienen independencia en el modelo de operaciones estás acabado. Es duro y difícil pero debes adaptarte. Me encanta aprender de los usos y modelos de desarrollo de cada país.

11. Tener infraestructura de atención al cliente, términos de servicio concretos y particulares, ventajas claras para el cliente local en contratar tu ‘delegación local’ y no una global como tu competencia serán la clave al final. Quien piense que los grandes ‘players’ de muchos negocios Saas no han ido a países emergentes sólo porque ya les va bien estar sólo en USA y parte de Europa que se pregunte porque no están en China. Es un motivo similar. Es difícil, complejo y caro.

América latina, África, parte de Asia y por supuesto el sur de Europa, son oportunidades inmensas, pero hay que afrontarlas con criterio y estrategia. El valor o las ganas se presuponen, pero hace falta más. Afrontar el mundo como mercado está bien, es posible, pero es como ir a una batalla con cien frentes. Por algún lado te van a dar. Focaliza y ves conquistando mercados a tu ritmo.

Transformar los templos del fútbol

El domingo pasado acabó el mundial de fútbol de Brasil. Una especie de encuentro patriótico donde diversas naciones enaltecen el valor de serlo, gracias a los derechos de explotación de la imagen de los deportistas más destacados del planeta. Sin embargo, tras una épica escenografía y una arquitectura majestuosa se esconden años de trabajo y muchísimo dinero invertido, no siempre eficientemente.
Precisamente los estadios y sus áreas deportivas suelen quedar en semiabandono o en un uso menos destacado que para lo que fueron creados. Pongamos el caso de los casi tres mil seiscientos millones de dólares que la organización brasileña se ha gastado en convertir antiguos estadios en modernas instalaciones y campos desiertos en coliseos gigantescos.

Pero resulta que estos monumentos al ‘business’ deportivo ya han demostrado antes que tienen escasos beneficios económicos a largo plazo. Eso en un país como Brasil donde las revueltas previas al mundial se taponaron con promesas y subsidios efímeros podría ser una bomba de relojería a medio plazo. En el país carioca no se han terminado la construcción de todo cuanto estaba previsto, incluso se desestimó hacerlo para no dañar más todo el proceso mismo una vez llegaran las cámaras y los periodistas de todas partes. Pero hay otras obras en marcha, de mayor calado incluso, con mayor sintonía con el posterior abandono que pueden sufrir esas monumentales construcciones. Hablamos de las futuras Olimpiadas que, también, se llevarán a cabo en el país de ‘moda’ en América. Por lo menos hasta hace poco lo era.

Pero hoy quería tratar una idea de dos arquitectos franceses. Hay una propuesta, lejos de la tecnología que aquí tratamos pero que responde a criterios de innovación que si nos ocupa a veces y que da respuesta a un problema recogiendo una oportunidad. Puede incluso ser un modelo de negocio, híbrido entre lo inmobiliario, lo público y lo social, a medio plazo en muchos lugares. Se trata de que, en lugar de dejar que esas cajas enormes que suponen los estados sigan vacías, se conviertan en bloques de viviendas asequibles.

El equipo de arquitectos que lo han pensado lo llaman Casa Futebol y plantea un interesante debate acerca de que hacer con según que infraestructuras en los países que acogen eventos de este tipo. Visto lo visto podrían inspirarse algunos gobernantes de otros países que, si bien no han organizado nada reciente, si han construido mucho espacio que ahora está en desuso o desahuciado. Hablamos de aeropuertos que iban a liderar el cambio de época en zonas donde no aterrizan ni los ‘drones’ y de edificios ‘emblemáticos’ que siguen esperando el emblema pertinente pues no hay político que se atreva a fotografiarse en el ‘farwest’.

Axel de Stampa y Sylvain Macaux son los arquitectos que han propuesto este tipo de soluciones a los problemas de arquitectura. Os recomiendo su web si te interesa este tipo de temas pues cada semana presentan un proyecto. Lo llaman, una semana un proyecto y llevan ya veintinueve.

El modelo que presentaron para el asunto de los estadios brasileños es simple. Viviendas modulares diseñadas para encajar entre los postes de hormigón que rodea el exterior de un estadio como el de Maracaná, de manera que, según explican, han diseñado las hipotéticas casas para que el estadio pueda seguir funcionando como un espacio que albergue todo tipo de eventos y, que parte del dinero recaudado de la venta de entradas, se utilice para financiar la construcción y mantenimiento de las viviendas.

Axel y Sylvain aseguran que no serían ‘favelas de diseño’ sino viviendas de clase media con ventajas que generasen activos por el mismo hecho de estar donde están. Una teoría de reutilización para un mundo en transformación que, mientras elimina intermediarios en todo tipo de transacciones, no puede permitirse generar espacios sobredimensionados.

La tecnología creando mejores personas

Mi mejor profesora de inglés era una jubilada de Idaho. Venía cada mañana a casa y solo charlábamos. Su paciencia e interés eran extraordinarios. Todo lo que yo explicaba le parecía apasionante y todos mis errores divertidos. Conocer el mundo a través de los ojos de otra generación es algo supremo. Cuando recuerdo las preguntas fuera de contexto de mi hijo, por ejemplo, cuando con apenas 4 o 5 años me cuestionaba el motivo de una noticia en los informativos por ‘absurda’ e ‘innecesaria’ que a él le parecían, siempre lograba, tras una sonrisa, una duda, un pensamiento, un análisis desde la óptica de un niño. Así me sentía al hablar con mi profesora cuarenta años mayor que yo, así se sentía ella supongo cada día al charlar conmigo.

 

Al tener noticia de una iniciativa que conecta jóvenes brasileños con ancianos que viven en residencias en los Estados Unidos pensé en lo sencillo y extraordinario del proyecto, en como algo tan simple y brillante no era algo habitual en nuestra sociedad. Las barreras que suponían la falta de habilidades tecnológicas por parte de las personas mayores ya no existen. Hemos logrado que el software, los dispositivos y la tecnología se humanice hasta tal punto que ‘cualquiera’ puede beneficiarse de su uso.

Lo más maravilloso de esta experiencia no es solo que unos aprenden idiomas y los otros a descubrir aspectos de la vida que desde una residencia de la tercera edad es complicado ver. Lo emocionante es saber a través del estudio del caso que ambas partes establecen un vínculo personal que va mucho mas alla y les enriquece. La tecnologia humanizando, el universo digital nutriendo culturas y generaciones difrenetens de una sola vez. Una plataforma de encuentro en el que los anchos de banda y las necesidades de infraestructura han desaparecido, se convierte en pura tecnoconciencia social.

Los casos estudiados muestran como los participantes crecen claramente cerca el uno del otro, lo hacen hasta el punto en que terminan hablando con el corazón (la mejor manera de hablar y aprender) en la lengua universal, el inglés.

El proyecto piloto se llevó a cabo en una escuela de la CNA en Liberdade, en Brasil en colaboración con la Residencia para la Tercer Edad Windsor Park de Chicago. Las conversaciones son grabadas y subidas a YouTube privados para que los maestros puedan evaluar el desarrollo de los estudiantes.

Sinceramente, me encantaría crear un proyecto similar en otros lugares. Creo que lo hermoso de este asunto no es que la gente aprenda inglés, creo que lo que se están creando son mejores personas, y eso creo que como objetivo debe ser prioritario.

#latinoamerica

Hoy hace exactamente 20 años que viajé a Latinoamérica por primera vez por motivos de trabajo. Fue un pequeño trayecto entre Bogotá y Medellín. Recuerdo como dar un paseo por el parque de la calle 93 con carrera 13 era una especie de safari de alto riesgo y lo era no sólo por temas de seguridad, que también, sino incluso por elementos de mobiliario urbano. Ha pasado mucho y bueno. A lo largo de ese tiempo he podido conocer a los colombianos, por centrarme en un país, que protagonizaron el cambio, la revolución que llaman algunos, la mutación que ha sufrido esa maravillosa capital. Desde hace más de una década, la capital colombiana se ha transformado en una urbe que ha sido elegida junto a Nueva York o Tokio como ejemplo de la buena arquitectura urbana contemporánea.
Pero no ha sido sólo una cuestión de infraestructuras, que también, o de aumento de la seguridad, por supuesto asunto clave, ni tan solo de crecimiento económico, ha sido algo que he podido vivir desde el interior de la moral latinoamericana y de su pasión por descubrir una vez fueron ellos descubiertos. Y esto no ha sido únicamente un asunto que se circunscriba a Colombia o a los países andinos. Durante estos veinte años he podido conocer y trabajar con varios presidentes y cargos públicos de primer nivel en una decena de países latinoamericanos, establecer proyectos en diversos campos tecnológicos, digitales y estratégicos con empresas e instituciones y, también, establecer amistades, vínculos y relaciones que me permiten, todavía al detalle, analizar la realidad de este gigantesco y heterogéneo escenario. América es compleja y diversa, de hecho me cuesta definirla como un espacio único. Ahora bien, os aseguro que, lejos de esos ámbitos de relación que pueden considerarse de “alto valor”, con lo que me quedo y disfruto es con el concepto global del pueblo latinoamericano en sus múltiples y diversas caras. Puedo decir que una vez “los comprendes“ (eso deben decir ellos de nosotros también) descubres que nada es lo que aparenta y que si existe un pueblo que se lanzó a la conquista de su propio futuro fueron ellos. Nosotros somos un continente en plena huída, ellos ahora son un mundo en expansión desde su propio origen.

Me gusta hablar de una ‘tierra reinventada’, de cómo, al contrario de la definición de algunos, América latina hubiera utilizado todo su organismo vivo tremendamente brillante y lo hubiera reconvertido en algo eficiente sin abandonar su esencia. Y es que no la han abandonado. Latinoamérica no es un lugar donde ir a “sacar” lo que ya no se puede obtener en los puntos de origen. Es un error imaginar que “nos están esperando” para que les enseñemos algo. En gran medida los que tienen mucho que aprender seríamos nosotros. Lo he dicho otras veces pero lo creo firmemente: considerar #latam como un granero, como segunda opción tras la ecatombe occidental o como un lugar de fácil crecimiento debido a que “llevamos ventaja” es un error que cuesta caro. Además, últimamente se suma el hecho de que en Sudamérica el crecimiento está desbocado y hace pensar que todo lo que allí se siembra crece casi sin regar. Ese es otro error tremendo. Limitar una estructura empresarial a un agente comercial tipo “partner” con “amigos, primos o cuñados de un viceministro que conoce a uno de los que firman los contratos del instituto de promoción de las acciones innovadoras” es no tan solo un error, sino sencillamente estúpido. Pensar que todas las reglas comerciales e industriales se saltan a la torera en América latina es absurdo. El funcionamiento es el mismo que en cualquier relación comercial pero con indicativos de implantación que no se pueden desestimar.

Me ha costado dos décadas establecer vínculos serios y fiables. Veinte años cuidando relaciones y generando beneficios en ese destino pues sino concedes no te entregan. Seguirá siendo difícil pero nos basamos en el maravilloso escenario que, ahora sí, permite que si has hecho bien el trabajo y has sido constante, los frutos puedan recogerse. Para ello aposté seriamente en los “centros de innovación” en Centroamérica, los “Bridges” de recursos humanos en el Cono Sur y, desde hace menos años, en la estimulación de la comunidad latina más potente del mundo: Norteamérica.

Ahora mismo estamos centrando los esfuerzos en potenciar nuestras filiales en Chile, Ecuador, Colombia, Panamá, Dominicana, Centroamérica, California y Florida, apostando fuerte por los nuevos equipos de Venezuela, Perú y Brasil y empezando a mover proyectos en México, Uruguay y Argentina. En breve prepararé un informe de cómo estamos desarrollando negocio en Asia Pacífico y la Europa menos “tradicional”.

El llamado Indicador del Clima Económico de América Latina se ubicó en enero en 5,5 puntos, por encima de los 5,2 puntos de octubre pasado y de los 5,0 puntos de enero de 2012, según el sondeo realizado trimestralmente por las dos instituciones entre 138 especialistas de 18 países.

El indicador no era tan elevado desde los 5,6 puntos medidos en julio de 2011, antes de que cayera a 4,4 puntos en octubre de 2011 como consecuencia del agravamiento de la crisis económica internacional.

De acuerdo con el estudio, el clima para los negocios subió entre octubre de 2012 y enero de este año impulsado principalmente por la expectativa de que la situación mejorará, ya que la evaluación sobre la actual coyuntura se deterioró ligeramente.

Mientras que el llamado Indicador de Expectativas, que evalúa las proyecciones de los especialistas para los próximos seis meses, subió desde 5,3 puntos en octubre hasta 6,0 puntos en enero, el Indicador de la Situación Actual, que evalúa la coyuntura, bajó desde 5,1 puntos hasta 4,9 puntos en el mismo período.

Pese a que el clima para los negocios mejoró en general en América Latina, en algunos países la situación se deterioró entre octubre del año pasado y enero de 2013, principalmente en Venezuela, en donde el índice cayó desde 3,4 hasta 1,5 puntos; Ecuador, con una bajada desde 5,0 a 4,0 puntos, y Bolivia, con un retroceso desde 6,0 hasta 5,4 puntos.

En Brasil, la mayor economía regional, el Índice de Clima Económico bajó ligeramente desde 6,1 puntos en octubre hasta 5,9 puntos en enero. Paraguay y Perú compartieron el mes pasado la condición de país mejor evaluado para los negocios, con 7,0 puntos, seguidos por Chile (6,6), Uruguay (6,3), Brasil (5,9), México (5,7), Bolivia (5,4), Colombia (5,3) y Argentina (5,2).

Los peor evaluados en enero eran Venezuela (1,5 puntos) y Ecuador (4,0 puntos).

Sólo es cuestión de empezar

Hace unos días recibí un email de Mauro. Casi me da algo. Me decía que había leído mi libro y que su alegría era enorme, que estaba donde lo dejé y que era feliz. No puedo recordar su cara, no puedo pensar cuanto debe haber visto y vivido desde entonces. No puedo ni pensar com ha llegado mi obra a sus manos. Sólo sé que Mauro activó uno de los motores que impulsan mi vida.
Mauro era, probablemente aun lo sea, un cooperante brasileño que trabajaba en temas sociales en el corazón de una Fabela de Salvador de Bahía. Su apego a su entorno era admirable, su dedicación sorprendía y su capacidad para conectar envidiable. Era el tipo más amable, cariñoso y hábil que he conocido en la vida.

Lo conocí durante un viaje organizado por la Diputación de Barcelona hace muchos años en el que me enrolé. Me propusieron participar como observador de una aventura que prometía apasionante: estaríamos en la Fabela más grande de Rio de Janeiro, Rocinha. Allí estudiaríamos como se organizaban grupos de estímulo social para, a través de redes sociales (analógicas) se depuraban los inconvenientes que tenía el vivir en aquellas condiciones.

Los primeros días en Río te das cuenta de las diferencias sociales, por lo menos en aquella década de los noventa. Poco a poco vas entendiendo que hay zonas por las que pasar es un riesgo y por las que pasear un suicidio. Lejos del lance que suponía estar en Sao Paulo, la capital de playas eternas también era un lugar muy inseguro. Ahora bien, si algo no tiene comparación con nada conocido es una Fabela. Allí parece que las cosas deben estar una junto a la otra para impedir que todo el conjunto se caiga.

Mauro trabajaba allí, sin descanso, doce horas al día y el resto simulaba no hacerlo. Era querido por todos, amigo de todos. Su pasión era ayudar. Tras una semana con él y el equipo que nos paseó por aquella selva de barro y Uralita costaba entender porque seguía allí y no aceptaba las más de una decena de proposiciones para dejar ese lugar y trabajar en empresas privadas que le sacarían de la ruina para siempre.

El joven Mauro era licenciado en Comercio internacional y tenía un master europeo, algo poco usual en aquella época en Brasil. Además, como digo, era alguien con una empatía enfermiza que te provocaba tener ganas de trabajar con él, de aprender de su espíritu de sacrificio, de su valor y pasión.

El último día, despidiéndome de él, le pregunté porque seguía allí, ¿por qué no aceptaba alguno de los puestos muy atractivos que le ofrecían diversas empresas de Brasil, como Petrobras, y dejaba esa ocupación tan penosa, tan extremadamente desagradable y llena de peligros? Su respuesta fue la que esperaba viendo su actitud diaria.

-       No puedo dejar esto, aquí estamos haciendo algo importante, todo esto debe cambiar, todo debe mejorar.

Tan esperada era su respuesta que yo tenía otra pregunta encadenada preparada.

-       Mauro, ¿acaso crees que tú vas a poder cambiar esto? Eres el primero que se pone en serio, está muy lejos la posibilidad de lograrlo, ¿Cómo vas a conseguirlo tú solo?

Giró la cabeza, encendió sus ojos y me miró diciendo: “alguien tiene que empezar”.

La lección era tan metálica que helaba. Su manera de entender la emprendeduría social era tremenda. Mauro consideraba que lo importante no era el proyecto final, el objetivo a conseguir sinó el proceso que lo dirigía.

Para los que ponemos en marcha proyectos empresariales, a veces es más apasionante el momento de arrancar, de disponer de los resortes para que el motor se encienda, que el de conseguir algunos logros. No digo que no sea vibrante ver como se alcanzan objetivos, pero, como Mauro, a veces deberíamos aceptar que lo más interesante es la decisión, el motivo, y no tanto el resultado.

Mauro me cerró el cerebro durante unos meses. Tras un tiempo en el que no quise enfrentarme a ello, llegó el día de pensar en cuanto aquel chico me había transmitido y entender que si quería poner en marcha mi propia vida debía romper con muchas cosas y empezar, sólo empezar, ese era el juego.

Los colectivos que hoy en día se muestran reticentes a empezar algo por que se muestra tremendamente difícil o extremadamente largo en el tiempo necesario para alcanzarlo, son aristócratas de la desidia. Cuanto más fácil mejor. El mundo no mejora a través de atajos y senderos sin piedras. La sociedad que necesita emprender debe hacerlo incluso en aquellos territorios que te son hostiles, pues lo son para todos, y donde para todos es un lugar inhóspito existe la oportunidad de arrancar el mecanismo de la cisterna que limpia el mundo.

Emergentes y sumergidos

Al paso que vamos, pronto tendremos que cambiar las terminologías y dejar de llamar “economías emergentes” a algunos países. En muchos casos ya nos gustaría estar como están ellos. En un informe de PricewaterhouseCoopers se decía que “las economías del G-7 serán sobrepasadas en tamaño por los mayores mercados emergentes en apenas dos décadas conforme la crisis financiera acelera el desplazamiento del poder en la economía global”. Ese mismo informe decía que “el producto interno bruto combinado de las siete mayores economías en vías de desarrollo excederá al de esas mismas siete potencias en 2032”
No seré yo quien ponga en duda esos datos, pero parece obvio que China reemplazará a los Estados Unidios como la mayor economía del mundo a medio plazo, como ya ha hecho con Japón como la segunda. Es evidente que muchos de esos países que se denominan “emergentes” son los que están liderando la salida de la recesión planetaria que provocaron los considerados potencias mundiales. En ese escenario hay otros, países en caída libre, que deben ser rescatados de modo oficial o utilizando algún mecanismo complejo que disimule la realidad.

En el informe que PricewaterhouseCoopers publicó hace unas semanas los siete emergentes (China, India, Brasil, Rusia, Indonesia, Mexico y Turquia) eran el tercio del G-7. Se estima que en una década el PIB de los primeros sea el 70% de los segundos y en apenas tres décadas los emergentes serán un 64% mayor que el de los denomiandos “economías dominantes”. A la velocidad actual Brasil superará Alemania en apenas quince años, India apagará Japón y Turquia a Francia y Gran Bretaña.

En esas que algunos ya han decidido oficializar su apuesta por Amércia Latina. Hace años que ayudo a empresas a instalarse o a internacionalizar sus productos en esos países. Ahora observo como los aviones que van desde Europa a América latina han pasado de ir pocos días y llenos de expatriados en busca de oportuniddes en Europa o de visita a sus familiares en las zonas de origen a unos aparatos repletos de hombres de negocios y operarios dispuestos a buscar su oportunidad. España, Europa en general, se estrecha y hay que buscar nuevos mercados.

Algunas entidades lo saben y empiezan a solidificar inversiones serias. Por ejemplo, la empresa suiza de capital riesgo Partners Group Holding AG, va a invertir más de 300 millones de euros.

Como ejemplo, lo que piensa hacer Partners es gastar cerca de un tercio de la cantidad en el sector de obras públicas e inmuebles y el resto en inversiones de capital riesgo. La compañía hará cuatro adquisiciones como mínimo, centrando sus gastos en Brasil, e invertirá también en Colombia y Chile, dijo el ejecutivo. Es una buena noticia para los que estamos intentando abrir mercados por aquí. En concreto, ayer cenando en su casa, con uno de los empresarios judíos más importantes de Panamá, supe de la idea de potenciar la integración de empresas europeas en toda América Latina por parte de lobbys locales. Este hombre, mexicano de origen, tenía claro que todos tienen que aportar, los originarios con su know how y los destinatarios con su interés y facilidad.

Ante un 2011 que parece una réplica mala del anterior, donde la carretera para emprendedores y empresarios se reduce por momentos, donde cae el consumo, o donde no se reduce se limita por la caída de precios, donde el paro no dejará de aumentar por culpa de la falta de crecimiento orgánico, donde los impuestos alcanzarán nivéles desconocidos y donde los servicios públicos dejarán de estar garantizados, atender a lo que pasa en el exterior es una opción cada vez mayor. La apuesta no es emigrar como lo hicieron nuestros antecesores, la idea es internacionalizar en la medida que la nueva economía lo permite. Bajos costos, comunicaciones abiertas y rápidas, eficientes mercados mixtos y mucho conocimiento por transmitir pueden ser nuestros valores.

Hace varios años que llevo empresas a esos países y el éxito suele ser alto, aunque un factor de riesgo siempre se debe tener en cuenta, algo de picar piedra y un mucho de saber como y con quien te asocias. No todo es llegar y vender, ni esperar que nos reciban con los brazos abiertos siempre, saben que lo estamos pasando mal y empiezan a ver una opción de negocio en esos viajes de exploradores que se multiplican por momento. Mi recomendación es asesorarse evitando las agencias públicas que dicen servir para ello, pues la perdida de tiempo suele ser inmensa y la energía derrochada mucha.

En mi opinión, como he escrito en mi último libro, “la emprendeduría latinoamericana es tan diversa como estimulante. La oportunidad son sus desequilibrios, unos desequilibrios que irán desapareciendo y que se convertirán en el patrón de cambio económico. Ahora son ellos los que empujan y los que piden estímulos externos. Mientras medio mundo se movía en cifras negativas, Chile, por ejemplo, creció al 7,1% en mayo de 2010. Lo bueno de viajar es que descubres que aprendes. Es sencillo. Muchos europeos o norteamericanos viajan por el planeta con la voluntad de internacionalizar sus proyectos, de crear en esos países, pero al final resultará que en Latinoamérica especialmente, donde fuimos algunos a desarrollar proyectos de emprendeduría digital y de la Nueva Economía, notando y creyendo que exportaríamos know howacabaremos aprendiendo más que enseñando. Cuando nuestra sociedad más inmediata se levante del sofá y descubra que tiene que afrontar retos en el exterior deberá saber que, a otros países aparentemente menos desarrollados que nosotros no se va a enseñar, se va a aprender, y en el mejor de los casos a comprender”.

Está claro que podemos mostrar usos y estrategias que no se conocen en esos países para poner en marcha negocios, pero las dosis de realismo y de uso práctico de todo ello suponen toneladas de modestia que los europeos necesitamos digerir si queremos hacer negocio en América. Aquí, en Latinoamérica, pasan cosas, allí, en Europa, nos las cuentan.

El expolio de tus sueños, no lo permitas

Alguien nos ve como estatuas de sal. Fijaros: la Secretaria General de empleo, Maravillas Rojo, ha dicho que la cifra de paro actual está en línea con las previsiones del Ejecutivo, que el incremento se ha producido “a ritmos inferiores al año anterior”. Sin que se le caiga la cara de vergüenza asegura que en septiembre del año pasado el desempleo subió en 95.367 personas y que en este año, en septiembre también “sólo” han sido 80.000. De verdad que no pienso analizar ni comentar esos datos ni ese insulto a la inteligencia, prefiero entrar en lo que significa que la clase media se esté evaporando poco a poco y que quiere decir todo ello en un contexto mucho más global.