consultoria

Más allá de la digitalización o la transformación digital: la empresa autoajustable.

Más allá de la digitalización o la transformación digital: la empresa autoajustable.

En 2008, sólo había una empresa tecnológica entre las diez de mayor capitalización bursátil. Hoy, una década después, son siete. Durante estos años las empresas digitales han desordenado la economía de manera irreversible en múltiples sectores. La industria del automóvil, el comercio, el cine, la medicina, la banca o cualquier otro, viven un enfrentamiento contra el tiempo y por la innovación como nunca antes. Prácticamente todos los grandes negocios son ahora un negocio de tecnología y de información.

El sector financiero será Fintech o no será.

El sector financiero será Fintech o no será.

Hace unos días ofrecí una conferencia en el evento convocado por American Express ‘The challenges of Digital Transformation’ que se celebró en Casa América de Madrid organizado por la agencia Grabarte 360 y al que asistieron un buen número de directivos interesados en la evolución y tendencias en el ámbito de la digitalización de los sistemas financieros. De algún modo, es evidente, la llegada del concepto Fintech sobrevuela este tipo de análisis debido al gran crecimiento que ha tenido en los últimos años. Los motivos son diversos pero se encuadran en un cambio de modelo en la relación empresarial con el nuevo cliente digital, los procesos que deben ejecutarse y los nuevos modelos de negocio asociados.

O te transformas (digitalmente) o te transformarán.

En el futuro inmediato sólo habrá empresas digitales. O mejor dicho, todo tendrá que ver con su gestión de lo digital. Digamos que digitalizarse o no, en el caso de las empresas, no será una opción y dependerá de cuando, como y con quien. De hecho sólo en el mecanismo que utilicen para transformarse estará la diferencia y la clave del éxito y, en muchos casos, la propia supervivencia. Transformarse digitalmente parte del proceso elegido y, en la mayoría de los casos, en manos de quien dejamos ese complejo tránsito. O te pones en eso de transformarte y hacerlo con tiempo y bien hecho o te verás obligado (o te obligarán) a hacerlo.

Hay muchos estudios que explican y esquematizan metodologías y estilos para afrontar eso de digitalizar una empresa. A mi parece muy interesante este del MIT que enumera nueve puntos que concretan el modelo de transformación digital y que van desde la comprensión del cliente, criterios de crecimiento, puntos de contacto con los compradores, la digitalización del proceso productivo, el aprendizaje de los trabajadores, emprendedores o directivos, los nuevos modos del Management, la transformación en los modelos de negocio, la globalización, etc.

El cambio que vive nuestra sociedad, la empresa y sus relaciones pertenecen al ámbito de lo que llamamos Nueva Economía, de aquello que estará protagonizando todo nuestro universo inmediato en el futuro inmediato. Lo sofisticado, por no decir dramático, es la velocidad a la que se está produciendo ya la irrupción de todo cuanto caracteriza la digitalización del ecosistema económico.

Lo principal en todo caso es la observación. Atender a esos cambios generales y transversales que vivimos desde la percepción de nuestro momento actual y no en la identificación, casi imposible, de lo que se nos viene encima. El futuro es una nebulosa llena de sorpresas. ¿Quién podía saber hace apenas un par de años que algunas plataformas sociales iban a poner en jaque modelos de negocio intocables? Otros elementos vinculados a decenas de estructuras inalterables hace una década ahora están absolutamente superadas por sus ‘colegas’ digitales.

Hace un tiempo escribí de cómo gracias a mi trabajo pude ayudar a transformar un cementerio de coches en un ‘chatarrero digital’ exitoso. Si te interesa la historia es interesante como ejemplo ‘muy básico’ de lo que estamos comentando hoy en este post.

¿Has pensado si tu empresa, tu pyme o tu proyecto está preparándose correctamente al oleaje que se ve a lo lejos? Ese mar en calma que supone una facturación y unos resultados razonablemente buenos no son garantía de estar en disposición de navegar cuando entremos en otro océano mucho más exigente.

En alguna conferencia he dicho que no vivimos una época de cambios sino un cambio de época y de que en esa metabolización es la entrada en un nuevo paradigma en todos los órdenes de la vida y la economía, pero que aún no es posible detectar nada más que las primeras fases de lo que todo esto va a suponer de revolucionario, de único, de inédito y de transformador.

imprimante3D

imprimante3D

Cuando hablamos de digitalizar lo hacemos de procesos y de herramientas. El uso de la tecnología no puede ser una anécdota o un complemento que nos enlaza con una red social. Hablar de transformación digital es hablar de implementar herramientas, software y procesos de ejecución que automaticen cada nivel de trabajo en una empresa a fin de producir más y mejor, generar la superficie ideal para que la compañía se haga inteligente y aprenda en cada momento de cada uno de los pasos dados, que no deba retroceder y si lo hiciera fuese para ganar un mayor impulso futuro.

El comercio analógico pasa a comercio electrónico, incluso puede dejar de ser algo con presencia física definitivamente. La gestión de clientes, envíos, ofertas, opciones, relaciones, redes, factores de incremento de ventas o lo que se nos ocurra, se hace inmensamente más nutritivo con el uso del ‘big data’ ya sea propio o adquirido por comparación de la competencia.

Las fronteras empresariales conocidas entre cliente, empresa, proveedor y competencia se diluyen en el universo digital hasta el punto que uno y otros dejan de ser claramente cada una de esas cosas y empiezan a asumir papeles que se mezclan en muchísimas ocasiones. Digitalizarse es entender y ser practicante de esa compleja amalgama de enlaces.

Los niveles de eficiencia en la producción al que han llegado algunas empresas digitales es de tal calibre que raro es el día que no vemos como ‘una pequeña startup’ ha pasado por delante de una gran compañía que ‘hacia lo mismo pero más lento y caro’. Eso también sucede con otro tipo de proceso. Hemos pasado de empresas lentas, grandes y pesadas que han visto como una mucho más pequeña les daba la vuelta y les superaba en su mismo campo de juego por haberse digitalizado a tiempo, mejor y con mayor inteligencia.

Ahora bien, si necesitas transformar tu empresa o tu modelo de negocio deberás de saber quien eres para identificar que modelo seguir. O bien el ADN de tu compañía ya es digital y eso significa que todo gira en torno a modulaciones de este tipo o por otro lado lo que te afecta directamente es el tiempo en el que te adaptes para poder ofrecer un buen catálogo de productos innovadores o de negocios digitales.

La diferencia entre un negocio digital y uno que está pendiente de transformarse radica en que mientras el primero gestiona el tiempo y sus recursos en clave de soluciones disruptivas, el segundo se esfuerza en retrasar los cambios inevitables.

Si eres empresario, directivo o alguien que está pensando que ha llegado el momento de transformar el modelo que te afecta, debes hacerlo en base a ese patrón que supone aceptar que el camino va a ser largo, pero que en algún momento debe empezar. Todo afecta e impacta, sucede como nunca antes había pasado, más rápido y con una cadena de valor e intermediarios totalmente distorsionada.

Blogs y bluffs

Por mi trabajo estoy acostumbrado a vender las propiedades positivas de los productos. A veces, incluso, las que no tienen. Para lograrlo con cierto éxito hay que decirle al cliente, cuyo artículo es un soberana mierda, que su producto es una soberana mierda. Por eso se que es contraproducente decir que los blogs con contenido político pueden ser los principales causantes de una muerte lenta y angustiosa de la propia blogosfera. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y advertir que si no conseguimos desenredar el infecto sistema endogámico que la mayoría de partidos que con la excusa de la e-democracia están utilizando esto no va a tener muy mal final.
A pocos meses de unos comicios municipales se nos presenta una nueva oportunidad para que los agentes políticos cambien la dinámica actual en la blogosfera política hecha por políticos. Los partidos ayudan a sus dirigentes a crear blogs, les enseñan y educan en la maravillosa herramienta que supone la bitácora. Les recomiendan disfrutar del magnífico instrumento que tienen entre sus manos. Les explican que la interacción con el militante, el votante y el ciudadano va a ser algo que los acercará al cielo. Montan seminarios y encuentros supermodernos de fin de semana. Sin embargo el resultado final es una montaña de blogs generados de forma automática que sirven para amplificar el discurso oficial de partido durante una campaña electoral. Los blogs transvertidos en sofisticadas pancartas que dicen lo que sus lectores quieren oír. Anécdotas que permiten a secretarios de formación de las ejecutivas de los partidos llenar un informe de gestión de más de 100 paginas y apuntarse un puntazo modernísimo de cara al próximo comité de jefazos que con dificultad saben que es el método “qwerty, pero que saben lo bien que quedan esos blufs de cara a su imagen de acercamiento y vanguardia.  Si uno es crítico con el poliblogger de alto standing y se le ocrurre la desfachatez democrática de depositar un comentario, puntualmente puede recibir un desconcertante “lo tomaré en consideración”, pero en la mayoría de las ocasiones, su “comment” se traduce en un silencio ensordecedor y obsceno. Las excepciones las hay, en todos los partidos. Hay ministros que están construyéndose una reputación e-democrática muy interesante y bloggers en la oposición en diversas instituciones que también están significándose muy positivamente.

La blogosfera política respira con dificultad pero aun nadie se ha percatado de que está enferma. La red de blogs hecha por políticos por bloggers alineados en un territorio de partido serán los responsables de la crisis cardiorrespiratoria que se avecina. Los blogs no dejan de ser un tablero donde dejar un posit y esperar la reacción ciudadana. La diferencia que juega a favor de la blogosfera es que en ese tablero de un millón de almas, otras miles enfocan sus espejos y multiplica el efecto del primer posit. En el mundo real un posit puede ser clavado en el tablero del concejal de urbanismo de tu pueblo. Ese señor pasa por delante del posit diez veces al día pero nunca hace caso al papelito amarillo. Un día ese papelito se cae y una secretaria se da cuenta que iba dirigido a su jefe. Se lo deja en su mesa. Después de dos meses el concejal lo lee, lo arruga y lo tira a la basura. Copia la dirección del remitente y le contesta “lo tendré en consideración, gracias”.

Sería tan bonito que los ciudadanos pudieran dejar sus opiniones libremente y que sus líderes las leyeran y las tomaran en consideración y si las respuestas fueran escritas por el propio candidato sería algo insuperable. Que lejos estamos de Italia, Estados Unidos y ya no digamos de Francia. Cuando digo que la distancia que nos separa es enorme no me refiero a la difusión, número o audiencia de los blogs. Me refiero al uso y servicio que se les concede. Cabe decir que el “síndrome Alicia” que está propagando por la red no es algo local en nuestro país. De los 260 millones de blogs creados en el mundo hasta hoy, “solo” están operativos 56 millones, únicamente el 2% de los internautas visitan blogs frecuentemente.

En los próximos dos años las cybercampañas francesa, americana y española marcaran la evolución de la blogosfera política mundial. En concreto, en nuestro país, durante las municipales de mayo aun no sufriremos ninguna erosión significativa, pero a medida que la clase política se de cuenta que es más efectivo un buen spot en youtube que una respuesta en su blog semimuerto, el camino tendrá un mal destino. Es por eso que apelo a todos los que desde sus propias filas se niegan a ser críticos con sus partidos, apelo a los que tienen la obligación moral de abrir puertas y acercar la democracia participativa de verdad y no de pega,  increpo a aquellos ciber demócratas a sueldo de las instituciones publicas, que no permiten comentarios en sus blogs, a todos ellos les digo que en sus manos está la defensa de todos los que día a día utilizamos nuestra bitácora para exponer un razonamiento, una idea, una crítica y un anhelo. Es nuestra responsabilidad que podamos construir una democracía particiapativa y real, la que da hace libre y da voz a la gente por igual.

No jueguen con nosotros, que es muy fácil añadir sacarina a este café amargo. Es preciso darnos cuenta ahora porque de momento hay remedio. Por ahora todo es crecimiento. Según un estudio de Nielsen/NetRattings la cifra de lectores de blogs ya supera a los lectores de periódicos online. El internauta prefiere contrastar percepciones y conformarse la noticia con el conjunto. Los blogs son instrumentos revolucionarios y en algunos países como EUA algunos cuadernos de bitácora tienen una influencia similar a los noticieros de comunicación tradicionales. En Francia los blogs económicos son verdaderos gurus de inversión, Loic Le Meur es omnipresente en los medios galos, y en Italia los debates entre candidatos se suceden en blogs ínter partidistas a tiempo real.

A mi modo de ver, la blogosfera política española y catalana van a cámara lenta. En Catalunya, sin embargo, hemos tomado ventaja y de momento se puede percibir en una cierta repercusión en los medios de comunicación. Parte de responsabilidad sobre una campaña de desprestigio subterránea hacia la blogosfera es la de tildar de “periodistas aficionados” a los bloggers. Algunos periodistas tradicionales obvian los blogs porque interpretan en ellos una amenaza más que un aliado, otros ven una obligación y montan el suyo con más pena que gloria y unos pocos lideran proyectos interesantes. Poliblocs, en Catalunya, intenta remover la quietud en la que esta entrando la catosfera. Es una novedad que, para devenir un referente, deberá ir más allá del portal sectorial de blogs y transformarse en el generador de opinión política más importante de Catalunya, algo, por otra parte, exportable.

Políticos 2.0

Hossein Derakhshan, el blogger más importante de Irán, asegura que a los políticos no les gusta demasiado el fenómeno blog por que les obliga a escuchar a los ciudadanos. Durante el desarrollo del tercer encuentro Les Blogs en Paris la flor y nata de la blogosfera europea han debatido acerca del presente y futuro del medio. De todas las cosas que se han dicho me quedo con las reflexiones de lo que afecta a la política. Fundamentalmente porque en el análisis del mundo blog y su vinculación con la política en general se haya el espacio de participación pública del futuro.
La aplicación de blogs y redes sociales al mundo de la gestión pública se ha venido a llamar “política 2.0”. En otras ocasiones he reflexionado sobre los beneficios que un político puede obtener a nivel de credibilidad y proximidad cuando se cree de verdad la blogosfera y se convierte en parte fundamental. El ejemplo francés es verdaderamente paradigmático y el fenómeno blog de Ségolène Royal digno de estudio. Sin embargo en Catalunya menos, pero en general en toda España, los políticos aun participan de un modo anecdótico de las redes sociales. Nuestros representantes se acuerdan de sus bitácoras cuando se acercan elecciones o cuando un jefe de prensa les recuerdan su dominio en la red para que le echen un vistazo a “su” propio blog que tan amablemente le actualiza él mismo. Hay países donde la red se ha convertido en centro de debate y el lugar donde la política genera nuevas tendencias y expectativas. En nuestra blogosfera los primeros espadas son cuerpos extraños y ellos son ajenos a lo que se cuece en ese mundo alternativo. Como dice el Manifiesto Cluetrain, los políticos se han acostumbrado a comunicar a través de los medios de masas, llevan haciéndolo hace 50 años. Ese tipo de relación es vertical, impersonal e unidireccional. Todo lo contrario de lo que ofrece la blogosfera, donde el agente que recibe el mensaje puede obviarlo a menos que detecte que va dirigido a él de un modo personal.

Aquí, en nuestro territorio, no se está haciendo caso, no se toma en serio desde la clase política. Tener un blog y gestionarlo profesionalmente es un hecho aislado. Ministros o consellers dispuestos a interactuar a partir de su espacio web son una excepción, un oasis en el desierto. El blogger político profesional tipo en este país, es un hombre de entre 30 y 40 años, que siempre le atrajo eso de tener un portátil y conectarse a la red, que ha sido incluido en las quinielas de partido para engrosar una lista electoral y que ha descubierto lo bien que queda eso de tener blog. Después de insertar dos decenas de artículos que tuvo que escribir obligado para otros medios, deja de actualizarlo y el blog muere de inanición. Las excepciones son honrosas. Mujeres y hombres de todo el espectro se esfuerzan por cambiar ese panorama. Ejemplos como el blog de Pasqual Maragall son de vergüenza ajena.

La clase política teme los blogs. En una maquinaria europea donde la gestión pública cada vez es menos democrática (Banco Europeo, Comisión Europea, representatividad alegal), más áspera y abstracta, los aparatos de partido aspiran a no afrontar los retos de la democracia participativa. Lo que Ségolène Royal ha venido a llamar los jurados públicos a los políticos, los blogs y la política 2.0 como elemento de “vigilancia activa” a través de foros donde al ciudadano se le puede escuchar y desde donde una iniciativa interesante puede llegar a millones de personas. Esto, hasta hace poco, era una quimera con los medios tradicionales. La política 2.0 aun es un concepto. Estamos transitando hacia ella, pero los partidos y los agentes electorales deben implicarse. La red conseguirá que el embrión de una nueva participación democrática germine y se pase de la información a la acción de un modo natural.

La implicación del ciudadano en la política o en la participación democrática esta muy lejos de ser la esperada. Cada vez votamos menos, a medida que pasan comicios tras comicios, nos sentimos más lejos de nuestros representantes, hasta el punto que pronto dejarán de representarnos. Sumémosle que los partidos piden tu colaboración, tu voto y no garantizan que harán con él. Tras los resultados deciden que hacer con tu confianza y pactan o no con unos y otros. Te piden que después de votar, te calles y que no molestes. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. La política 1.0 es la política de Juan Palomo. La 2.0 debería de ser la de buffet libre.

Igual que la web 1.0 consistía en ofrecer contenidos fabricados de un modo profesional por portales al efecto para que los internautas los consumieran y la web 2.0 es un espacio donde el usuario genera el contenido que luego queda estructurado en esos portales remasterizados, la política 1.0 es la que emite y no recibe y la 2.0 seria la que los, hasta ahora, receptores pasan a emitir y los políticos se convierten en los que escuchan y, por supuesto, deberían de reflexionar. Convertir en propuestas las aportaciones, en rectificaciones las críticas y en disculpas los errores. Demasiado tal vez. En otros países ya está sucediendo. En el mundo empresarial hace meses que los blogs se han convertido en un agente publicitario de primer orden. Las grandes compañías saben que si en una red social alguien dice que su queso es un asco, van a vender poquito, porque el marketing viral correrá a tal velocidad que no podrán contrarrestarlo con ningún medio tradicional. Hoy en día hay empresas que incorporan el gestor de posts remunerados, que hablando maravillas de algún motivo o producto consiguen crear líneas de opinión favorable.

Igual que las empresas que se niegan a interactuar con sus potenciales clientes, tienen garantizado el fracaso frente a las que cada día escuchan y modifican al efecto, los partidos políticos anclados en los sistemas del siglo pasado sufrirán derrotas monumentales e inesperadas en los próximos años frente a nuevas ideas o grupos políticos capaces de establecer puntos de conexión reales con la ciudadanía. El final de esta década es propiedad de los políticos 2.0.