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Cronología de una catarsis

Sigo por tierras lejanas. Cada vez son más los clientes y amigos que piden que les ayudemos a salir del complicado escenario español y buscar nuevos horizontes para sus negocios. Aunque la mayoría lo hacen empujados por la necesidad y no tanto por una estrategia estructural si es cierto que es una buena opción si se hace de manera bien organizada y consultada. El número de emprendedores y empresarios que deciden ponerse en marcha en territorios distantes aumenta desde hace años y a ritmo cada vez más acelerado. Mucho ha llovido desde que aquí habláramos sobre quiebras bancarias, cierres de empresas y aumento de paro que multiplicarían por cinco los que había entonces.

Viviremos tiempos de millones de parados, de huelgas y de altercados en las calles. Los policías se esconderán, los ciudadanos buenos serán atacados para silenciarlos y los emprendedores sólo emprenderán la huida. No vienen tiempos de coyuntura, es una crisis sistémica. Muchos querrán llamarla crisis durante mucho tiempo, pero otros, los que aquí seguiremos, sabremos mucho antes que los demás que eso no será una crisis sino un cambio rotundo de modelo social y económico. Espero equivocarme en lo que interpreto y no me atrevo a escribir. Un país que verá caer bancos, que se disfrazaran con fusiones o con lo que sea pero que al final en 2013 o 2014 o incluso después todos tendremos que pagar. En esta Era de la avaricia, el horizonte se nos presenta oscuro. Durante tres o cuatro años pintarán bastos. Los españoles han saqueado su país, cuya realidad económica vive bajo un estado lisérgico permanente.

Los efectos de este tripi gigante acabaron y ahora, la política y sus actores, deberán gestionar el enorme chasco. El sueño ha acabado y el despertar es como una garrafa de agua helada. Ningún político fue lo suficientemente suicida como para avisar de lo que se avecinaba pues hubiera certificado su derrota electoral. ¿Quién iba a votar a alguien que garantizaba la mayor crisis económica de los últimos cincuenta años y sus recortes y subidas de impuestos sin compasión? Que alguien les explique que no es una crisis. Que es hora de liderar un nuevo mundo. Y se lo advertimos, la cosa se puso más fea en los circuitos bancarios, en los ayuntamientos y sus derivados. Hoy todo eso es ya una evidencia y el peso de lo cotidiano es tan alto que no podemos ni respirar a pesar de que me rebelo contra todo ese malestar tatuado de manera transversal y espero poder retomar mi espíritu optimista y trasladárselo a mis socios, colaboradores, amigos y clientes.

No todo será malo. En muchos casos, la estrechez resultante provocará que algunos servicios que hasta la fecha se hacían sin mesura, deban adaptarse a los nuevos y gélidos tiempos. Las corporaciones municipales que quieran apostar por un valor en el servicio público deberán modificar sus objetivos si estos son faraónicos o desmedidos. Procurarán, los que puedan, atender exactamente a las necesidades de sus vecinos. El entendimiento por mancomunidades será uno de los efectos inmediatos a esta nueva situación. Algunas poblaciones que ahora no puedan afrontar la construcción, por ejemplo, de un polideportivo de según que dimensiones o coste de mantenimiento, podrán asociarse con otras para afrontar el proyecto con garantías de uso y equilibrio económico. Esto es diferente, duro y poco electoral pero no habrá otro remedio. Lo bueno que conlleva es que el dinero público deba invertirse de un modo mucho más eficiente.

Aun recuerdo la noche de hace un año en la que hablé con un buen amigo que vivía en aquel entonces en Grecia y que dirigía una de las empresas más importantes de Tesalónika. Me decía: “ahora me dedico, tras desayunar en casa de mi madre, a tirarle piedras a cualquier coche oficial que pase frente a mi”. Me dijo que así era hacía tiempo, que lo ejecutaba en equipo y rodeado de parados y embargados cada día durante cuatro o cinco horas.  Unos días después publiqué algo que me confesaba otro amigo. Este era directivo de una entidad financiera española y decía que “si la gente supiera la verdadera liquidez que tiene el sistema no se lo creería”. Y a todo eso, hace un año, un 15M, la gente salió a la calle y se habló mucho de ello. Algunos regresaron a sus ordenadores, otros a sus reuniones de barrio y la mayoría a un limbo líquido donde se regeneran las pasiones.

El asunto es grave, ahora lo dicen todos los medios. Mucho más tarde de lo que hubiera sido de agradecer. Tal vez, con algo de tiempo, la gente podría haberse buscado la vida y no estar ahora en este barrizal cada vez más siniestro. Seguimos dando vueltas al mismo circuito y ese ahora ya es un cortocircuito que evidencia la majestuosa incompetencia de cuantos nos han dirigido en las últimas décadas y de cuantos se creyeron que la bonanza sobre la especulación no tiene fin. Lo que vivimos es un robo organizado en concepto de socializar las pérdidas y legalizado por la subida de impuestos que no estamos preparados para soportarla ni en el tiempo previsto, ni en la intensidad prometida, y menos para compaginar un crecimiento económico que pueda salvar todo esto a medio plazo. Por mucho que hagamos, el agujero es tan profundo y oscuro que nos engulle inapelablemente. Les pasó a irlandeses, griegos y portugueses y nos va a pasar a nosotros, a los italianos, belgas y derivados. En ese planteamiento de incerteza dramática hay que poner los tacos y preparar el punto de partida. Un nuevo mundo, una nueva oportunidad.

Esto lo escribo, peleando y arriesgando mi patrimonio otra vez, mirando desde las nubes el majestuoso Océano Pacífico, pensando lo lejos que queda todo, incluido mi hijo de casi siete años y recordando sus palabras en Viber: “papá, ¿cuándo terminará la crisis mundial?”. Le he respondido: “hoy”. Esto termina cuando a cada uno de nosotros se nos meta el gusano obsceno de la rabia, de la revolución personal y de las ganas de tomar las riendas de nuestra propia vida. “Me da igual lo que digan que harán por mí, yo sé lo que yo voy a hacer: emprender”.

Que no nos engañen más. Que le digan a todos que no tienen la más remota idea de cómo desmontar ahora el desastre que han organizado. Primero vertiendo dinero sin reparo, ahora retirando los estímulos, luego acelerando la modificación del sistema financiero, luego salvaguardándolo, primero hablando de reformas, luego de impuestos. Que acepten que el desastre es de tal calibre que no hay por donde cogerlo. Yo ya no cuento con ello y por eso me lo monto yo mismo y me lo organizo a mi manera, esperando el fracaso ilusionadamente.

La sociedad que no arriesga, no avanza. Hoy en día el valor de equivocarse parece un síntoma de final irrecuperable, cuando debería ser todo lo contrario. Sólo se hace gigante aquel liliputiense capaz de acumular errores. Un buen empresario no lo es hasta que no ha fracasado alguna vez. En Estados Unidos ese valor prevalece en cada proyecto que sus ciudadanos ponen en marcha. No hay fracaso malo, sólo hay oportunidad fallida. Hay más. En nuestro país y en algunos de nuestro entorno inmediato entrar en default es sinónimo de imposibilidad de poder afrontar otro reto emprendedor en tu vida. Las catalogaciones contra el histórico crediticio te amputan todas las opciones. Ese es uno de los motivos por los que, poco a poco, hemos ido deconstruyendo una sociedad que en su momento estuvo llena de vida.

Por mucho que nos llueva el mensaje a mi no me cuadra tanto discurso emprendedor. Los que ahora hablan de todo eso no son más que los creadores de tanta miseria prefabricada y tanta burguesía de plástico donde se esconde la escasa capacidad para emprender estratégicamente en muchos puntos de la vieja Europa, de producir competitivamente y de activar los pocos recursos que ya quedan en planes de estímulo que generen un nuevo modelo de crecimiento. Y en eso estamos cuando a uno se le quiebran las piernas pensando en sus ahorros, esos que tanto costaron reunir y que en gran medida dependen de “la buena gestión” de los que no vieron o negaron la que se avecinaba. ¡Menudos como para dejarles a sus merced nuestro capital!

Que obliguen a algún banco a digerir en sus balances a una caja con una agujero bíblico, no ayuda mucho a que el sistema cure sus deficiencias. Que se avance la creación de un banco malo no ayuda demasiado. ¿Alguien puede confiar a estas alturas que un banco repleto de basura financiera va a ayudar a que la realidad se convierta en algo mejor? ¿Alguien cree que tomar todos los activos tóxicos de la banca española y convertirlos automáticamente en los activos de una entidad de resguardo lo soluciona todo? ¿Nos toman por estúpidos? El banco malo se compone de las cosas que nadie va a pagar, de las deudas que se deben eliminar en los balances que evidenciarían quiebras y fallidas técnicas en algunas entidades. El gap es que se confía demasiado en que algún día alguien querrá esos activos malos. Si eso no pasa en un tiempo prudencial, la hostia será soberana y todos tendremos que refinanciar el macro agujero.

Foto: Reuters

Desemprendiendo

A veces pasan cosas que alguien organiza para reírse de los ciudadanos.  En concreto algunos nombramientos se diseñan para la humillación colectiva, algo así como los controles de seguridad de los aeropuertos o los dogmas. Además, cuando ese tipo de insulto social se reviste de patriotismo lechuzo es aún, si cabe, más doloroso. No voy a escribir mucho. Sólo voy a repetir lo publicado en un medio en el que colaboro pero enumerando los elementos que se fijaban como factores determinantes del nuevo director de Estrategia de la UE para PYMES. El listado de “méritos” para ser el “Mr Pyme” son contundentes.
Acepto la valía de Daniel Calleja, al que respeto por su trayectoria en su carrera técnica, pero pongo en duda que alguien que debe marcar las líneas de impulso y estímulo de la emprendeduría de Europa sea alguien que esté tan lejos, y hace tanto tiempo, del mundo de la empresa privada o de su gestión. Lo de emprender pequeños negocios lo dejamos como quimera opcional puesto que no hay tecnócratas que hayan vivido esa “intensa” actividad. En este caso es de traca.

El nuevo responsable de generar dinámicas emprendedoras en Europa hace 25 años era Comisario de Transportes y miembro del Servicio Jurídico de la Comisión por lo que representaba a la institución en numerosos casos ante el Tribunal Europeo de Justicia. Más tarde fue el jefe de Gabinete de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio. Puso en marcha el Libro Blanco del transporte, la creación de la Agencia Europea de Seguridad Aérea y el programa Galileo. También ocupó el puesto de jefe de Gabinete de Marcelino Oreja, encargado de los asuntos institucionales y para las negociaciones del Tratado de Ámsterdam. Fue el asesor legal en el Gabinete del Presidente de la Comisión Europea, responsable de Transportes, competencia, ayudas estatales y el control de la aplicación del Derecho comunitario. Ahora mismo ocupa el cargo de director general adjunto de la Dirección General de Industria y Empresa de la UE, aunque antes fue director de Transporte Aéreo de la Comisión Europea y estuvo a cargo del mercado aéreo único europeo y su dimensión exterior. ¡Ah! Se me olvidaba, también fue presidente del Comité de Seguridad Aérea.

No sé ustedes pero a mi me da la risa tonta…

 

Anestesia general

Algunos descubrimientos, en ocasiones, aclaran las cosas definitivamente. Resulta que hace seis milenios los habitantes de la península ibérica ya eran pioneros del consumo de hongos alucinógenos. En un estudio publicado en la revista Economic Botany se detalla la utilización hispana de setas psicotrópicas durante la Prehistoria. No quisiera ser yo quien relacione una aparente atracción genética de los españolitos hacia el uso de estas sustancias con la situación social actual, pero sí me permitirán atender a una curiosa parábola: tal vez no sea una decisión política eso de adormecer a la sociedad, seguramente era algo para lo que estábamos programados desde hace siglos y por ello nos dejamos anestesiar gustosamente.
El tazón de cloroformo matinal que la mayoría de la sociedad española se desayuna cada día ahora va complementado con unas tostadas de anestesia general. Lo de reducir la velocidad máxima en autovías ya comenté que, para mí, era algo así como una metáfora de la situación de la economía española, pero, desde que presencié ayer lo bien que digirió todo el mundo la medida, tengo la consideración de que es una decisión que busca adormecer de forma integral al ciudadano.

Les aseguro que no hay nada más ridículo que ver a decenas de coches separados por centenares de metros circulando a años luz de la velocidad para la que están diseñadas autovías y vehículos. Todo por una aparente y discutible decisión que busca el ahorro de energía, pero que, viendo la patética escena, estoy seguro que está diseñada para proseguir con el lavado de cerebro integral al que se está sometiendo a este país. Aceptamos sin reparo esta discutible decisión, mientras que en Holanda o Reino Unido se ha disponen a tomarla en dirección contraria aumentando los límites de velocidad para dinamizar la productividad.

Los emprendedores tenemos que enfrentarnos cada día con un universo repleto de obstáculos. Las prohibiciones absurdas no nos hacen perdernos en retórica. Estamos acostumbrados a ofrecer ideas que nadie escucha y que precisa de tu propia energía, asumimos la falta de tiempo para preocuparnos de tomaduras de pelo. Es de un patetismo lírico que el gobierno siga pensando en medidas que cohíben a toda una generación. ¿Dónde están las medidas que estimulan esta economía? ¿Cuándo nos comunicarán definitivamente que esto no se acabará con un crecimiento inesperado? ¿Cuándo nos explicarán que dependemos de nosotros mismos y de nuestra capacidad para asumir urgentemente la realidad?

Es preciso decir que nadie está en camino para rescatarnos. ¿Cuánto piensan esperar para informar que los jóvenes que huyen a Alemania no volverán?¿Cuándo nos dirán que más de la mitad de lo que ingresamos por nuestro trabajo se revuelve en impuestos para pagar el agujero deficitario del sistema financiero? ¿Cuándo dirá algo coherente la oposición, por cierto? ¿Cuándo explicarán a los parados de cincuenta años que ya no tendrán jamás trabajo? Cada vez es más urgente que se les conceda a los ciudadanos la posibilidad de depender de ellos mismos, de atender su propia existencia con criterio, lejos de las mentiras, de las promesas inexactas, de las fábulas y de los cantos de sirena.

Invito a todos los que esperen que todo “cambie” que se aparten de esa impresión falaz y “tranquilizadora” porque eso no pasará si no se ponen en marcha y procuran por su inmediato entorno. ¡Emprenda!, póngase en marcha, hágalo con amigos, socios o familiares, pero póngase en modo activo pues poco o nada va a cambiar ya. No esperen que el límite de velocidad lo vuelvan a subir. Cuando lo hagan ya será demasiado tarde para algunos. Hágase objetor de tanta miseria mental que nos gobierna. No hay ninguna solución al calentamiento global o al consumo energético en esa medida.

Un ejemplo de la hipocresía oficial. Durante años a los habitantes del área metropolitana de Barcelona se les inundó de campañas de concienciación sobre el consumo irresponsable de agua. Se les exigió que cerraran el grifo en todo momento, que pusieran limitadores en las cisternas, que bebieran la mitad, que se lavaran menos y que si la sequía continuaba, la culpa sería de ellos. Al mismo tiempo, millones de litros de agua se desperdiciaban en uno de los conductos principales que conducían el agua por Badalona a la depuradora metropolitana. Durante dos años el boquete de más de dos metros de diámetro que permitían ese derroche no fue reparado por falta de decisión política. Era algo conocido por todos. Miles de millones de litros se perdieron mientras se “culpabilizaba” de la sequía y de la falta de líquido elemento a los pobres “anestesiados” de turno que cerraban sus grifos con aquella sensación de ser unos irresponsables ciudadanos insolidarios y faltos de la más mínima moral solidaria.

Que el consumo energético de este país es excesivo está descontado. Lo que me pregunto si eso es por culpa de los españolitos en exclusiva o también por la falta de una estrategia energética adecuada y una acción eficiente de la misma. Obviamente no es preciso ser Premio Príncipe de Asturias para saber que ni hay estrategia ni tampoco eficiencia. Mientras se toman medidas pueriles como la de los 110, seguimos pagando el coste por no llegar a un acuerdo en temas de energía nuclear. ¿Dónde están los programas municipales de teleseguimiento en la iluminación? ¿Quién está promoviendo acciones hacia la sustitución fósil?

Espero que a fuerza de imperativos humillantes como este último de la rotulación masiva de nuevas indicaciones del tráfico, se produzca una alteración en el narcotizado ecosistema español y, con el tiempo, la reacción social se convierta en un ímpetu emprendedor para cambiar el modelo de crecimiento de este país y por derivación, la construcción de un modelo social mucho más crítico y exigente con su clase gobernante y sucedáneos. ¿Soy un iluso? Seguramente, pero de sueños vive el emprendedor.

Este artículo ha sido publicado en Cotizalia

Mejor a 150 km/h

La reducción de la velocidad en autovías a 110 km/h es una retorcida metáfora de la situación económica en este país. Un país reduciendo su ímpetu, su capacidad para emprender, su ritmo para ponerse en marcha. En lugar de incentivar que los desplazamientos empresariales, la vida y los intercambios sean más rápidos, más eficientes, lo que se nos muestra es todo lo contrario. Supongo que la somanta de palos que me caerá será de concurso, pero, ¿qué quieren que les diga?, soy de los que piensan que el paro se batalla con más horas de trabajo para los que ya trabajan y así con ese estímulo se genera la necesidad de aumentar la producción y con ello la demanda de empleo. Creo que a mayor capacidad de movilidad, a más velocidad más intercambio comercial y eficacia, por lo que, por derivación, mayor beneficio económico en general. Es una hipótesis, como otras, más válida o menos que la de los que defienden lo contrario.
El ahorro de combustible no se lo cree ni el que lo ha propuesto, el coste que supone rotular y desrotular las señales de tráfico es más agresivo que el ahorro presupuesto. Lo de que es una medida temporal es para dar de comer al respetable alguna noticia que debatir entre chato y caña. Les aseguro que a veces me siento minúsculo, empequeñecido por la majestuosa capacidad de gobernar de algunos, y microscópico asistiendo a la profundidad y capacidad de razonar desde la oposición. Cierro el modo irónico para certificar que, sentados en ese hemiciclo y en otros periféricos, hay un grupo de individuos digno de estudio. Deben pensar que somos idiotas.

Este país vive un chute social motivado por la degradación de la clase política que accede a la misma por no ver claro su futuro profesional. Hemos pasado del “funcionario estratégico”, el que decide opositar para no tener que preocuparse de su futuro gracias a un empleo perpetuo, al “lameculos de partido” que vive a expensas de un premio dosificado cada cuatro años. En cualquier caso se está adormeciendo la capacidad crítica de todos. Resulta que nos imponen una medida totalmente ridícula que maquillan con otra sobre la “reducción en la intensidad lumínica” en las carreteras para ahorrar 12 millones de euros al año. Gracias a tan gigantesco ahorro ya sólo nos quedan 49.988 millones para ajustar la estafa de las cajas. Me acuerdo de lo que sentí en Italia hace unos años.

Sigo con la idea de que cada cierto tiempo este gobierno organiza un guateque a miles de kilómetros para que el presidente se rebane canapés y anuncie alguna estupidez sonora. Lo curioso es que es justo en el instante que la realidad se expone con toda su complicada evidencia. En este caso nos viene la de que España roza la estanflación. Nada que ver, por cierto, con el dichoso aumento de los carburantes, eso aun no ha podido afectar a los índices de precios significativamente, eso sucederá a partir de ahora. Ese incremento es acusado por otros motivos que parece todo el mundo querer obviar. Apuesto, como dije en un debate con Niño Becerra, que la inflación continuará aumentando a la vez que los salarios se reducirán, puesto que lo que tenemos que ajustar en realidad es una economía devaluada que no puede devaluarse por la vía tradicional.

Sigo pensando que aquí no hay nada que recuperar, seguimos perdiendo un tiempo precioso para aceptar la realidad. Mientras unos siguen diciendo que lo peor ya ha pasado, seguramente por que hace mucho que no pisan la calle, y otros certifican que son los que traerán la dichosa recuperación “porque ellos lo valen”, sin darse cuenta que también son tan parte del problema.

Abogo por una rectificación en las medidas como la de la velocidad controlada. La razón de que “reduce víctimas” es la más ridícula de todas. El insulto a la inteligencia y el recurso obsceno a la sensiblería habitual del“realismo socialista”. Obviamente si eso fuera así, lo mejor sería reducirla a 20 km/h o prohibir los coches directamente. ¿Por qué esa decisión que salva vidas debe ser temporal? ¿Acaso no tenemos todos derecho a salvarnos? ¿por qué sólo los que pasen por autovías en los próximos meses? ¿por qué no los que tenemos pensado viajar por ellas dentro de un par de años? Pensar a este ritmo es nocivo para mentes razonables. La de la contaminación si acaso lo dejamos. Es como cuando desde la “pureza verde” justiciera te dicen que eres culpable del calentamiento global por culpa de dejar en “stand by” la televisión en lugar de cerrarla del todo. La cuestión es reducirte. Tengo claro que la cantinela ecologista de salón es algo así como los cacheos y registros de los aeropuertos; las dos cosas están diseñadas para humillar a los pobres mundanos.

Con lo fácil que sería aceptar la realidad e impulsar con tiempo, sinceridad y sentido de la responsabilidad un nuevo modelo económico que, ahí si, gracias a las nuevas tecnologías, se podrían reducir las emisiones tóxicas al medio ambiente. ¿por qué en lugar de mantener ese tono simplón y pueril que encharca los discursos de unos y otros no se dedican a definir verdaderas estrategias que permitan aprovechar este ajuste económico, este nuevo ecosistema, para generar un escenario social más justo? ¿Por qué siguen pensando que nos vamos a tragar sus semántica vacía? ¿Será porque hasta la fecha ha sido así? Tal vez, pero alguien debería de analizar que supone esta “excusa” que he tomado para este artículo.

Me refiero a que una medida como la de reducir la velocidad en autovías, si es cierto que supone un beneficio tan enorme, debería adoptarse de manera transversal y estratégica y no de forma improvisada e impositiva.Por ejemplo, ¿por qué no se cambia el diseño de las carreteras? Sabemos que nuestras autovías están diseñadas para que nuestros coches corran, no se entiende que ahora debamos reducir la velocidad. Hay que diseñar un nuevo modelo de movilidad y si es tan bueno para todos, que se mantenga. Lo que dudo es que esa sea una medida beneficiosa. Hay otros países que han planteado todo lo contrario. Yo propongo que se aumente la velocidad a 150 en autovías y a 170 en autopistas si son de peaje, de esa manera tendremos la sensación que pagamos por algo más que por tener áreas de servicio con café aguado y dependientas maleducadas.

La semana pasada, con motivo de mi participación como consultor referencial en el Banco Centroamericano de Integración Económica, descubrí el valor de la emprendeduría social, de la capacidad que algunos programas de desarrollo pueden tener cuando éstos se dejan en manos de gestores y no de políticos. Cuando expliqué a la prensa hondureña que en España las últimas decisiones políticas (para luchar contra la crisis) de calado fueron la prohibición del tabaco en espacios cerrados y algunos abiertos, y la reducción de la velocidad en carreteras rápidas, preguntaron: ¿por qué no se niegan? Pues eso.

Artículo publicado ayer en Cotizalia

Sociedad Aumentada y más

Hoy publico en Cotizalia un artículo denominado “Sociedad Aumentada”. En él hago referencia a la denominada “burbuja 2.0” y al valor real de algunas empresas que considero son determinantes para entender el inmediato nuevo orden mundial. En esa línea, hoy La Vanguardia publica en su contraportada una entrevista que me hizo Ima Sanchís hace unas semanas. Aunque no hablo demasiado de tecnología si hablo de emprender, de sociedad narcotizada y de escasez de iniciativa. Considero que la red, y en especial, la red de caracter social y colectivamente desorganizada puede ayudar a romper con esos elementos que pueden ser parte de una decisión orquestada por otros. Considero que en gran medida esos entornos, esas plataformas están llamadas a ser el espacio natural que la web social nos ofrece a los ciudadanos. Las herramientas que disponemos son tremendamente poderosas para tomar las riendas de nuestra existencia. En apenas diez días he estado en Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica y hoy en Honduras y en todos esos lugares he podido aprender de mucha gente, pero sobretodo he podido averiguar hacia donde se dirigen algunos elementos de la tecnología social y de la emprendeduría colectiva. Una sociedad aumentada está en camino. ¿O ya está aquí?

El chatarrero digital

Que hay españoles emprendedores en cualquier parte del mundo es una realidad que supera cualquier novela. Ayer, desayunando en la sala club del aeropuerto Juan Santa María de Costa Rica, estuve charlando con algunos empresarios hispanos que allí afrontan  el reto de rodear el escenario económico en Europa. No huyen, no escapan, sólo intentan tener la oportunidad de prosperar, de perseguir sus sueños.
Hablar de emprender lejos de tu país no comporta olvidarte de él, sino todo lo contrario. Ninguno de los presentes contemplaba el impulso de sus empresas deslocalizándolas, más bien, planteando modelos de gestión que permitieran la internacionalización de sus productos y marcas.

La verdad es que, atendiendo a la gran farsa que se está orquestando en España, poca gana queda de ser cómplices del desmantelamiento. A mí no me la dan. Si quieren seguir llamando reestructuración a la voladura controlada de todo el sistema financiero encabezado por las cajas de ahorros, adelante, lo miraremos desde la butaca en primera fila.

Estuvimos leyendo prensa, algunos ya tenían los titulares de los diarios digitales que hablaban de la rueda de prensa de la  ministra Salgado. Otros comentaban no sé que de Laporta. Cada uno a lo suyo. No obstante, que el ejecutivo español decidiera comunicar ayer a bombo sin platillo que se van a nacionalizar las cajas y su posterior privatización, no es más que ratificar tanto lo que unos llevamos denunciando hace años y otros negando hace tiempo. No va a quedar ni el Tato.

No tiene nada que ver, lo acepto, pero todo está relacionado. El gobierno sigue sin entender donde está el problema, la banca continúa sin redimir sus pecados y otros permanecen sentados frente al televisor esperando su cucharada de cloroformo semanal. Pues eso, que el banco resultante de la operativa Caja Madrid y Bancaja precise 10.000 millones adicionales para el arreglo del dobladillo es un insulto a todos cuantos están cerrando sus empresas y dejando sin ingresos a sus familias por falta de crédito y liquidez. Hemos pasado del país de los parados al país de la parálisis. O ponemos remedio a esta tomadura de pelo o no nos van a dejar espacio para emprender, para afrontar nuestras vidas y nuestros objetivos con posibilidades para crecer.

En esa conversación de ayer tuve la oportunidad de conocer a un empresario asturiano que tenía un negocio aparentemente imposible de modernizar, de digitalizar, de estructurar en un modelo de vanguardia. Había llegado a la conclusión de que sólo podía internacionalizar si replicaba el modelo en otro país, había escogido Costa Rica y Panamá. Le demostré que eso no era necesariamente así y le conté una de las experiencias profesionales de las que más orgulloso estoy.

Hace un par de años un amigo me llamó para pedirme ayuda. Su negocio estaba en quiebra. Tenía un desguace de vehículos y, contrariamente a lo previsto, la crisis no le estaba beneficiando. Sus ventas habían caído en picado. Su modelo de negocio dependía de que los automóviles que debía descuartizar no eran suficientes para ofrecer un recurso atractivo a los escasos compradores que se acercaban a su superficie en las afueras de una pequeña población al norte de Barcelona.

Me instalé en su empresa durante dos semanas. Examiné los procesos y hablé con los implicados. Al poco le ofrecí una solución que resultó ser muy beneficiosa. Lo primero que le comenté era que su sistema de desguazar los autos debía estar sintetizado. Para ello compré una base de datos que aportaba la mayoría de modelos y marcas del mercado. El sencillo software que instalamos en una PDA permitía que el desmontaje se codificara y concediera una ubicación ordenada de todas la piezas. Asi se lograba una eficaz distribución y una eficiente inventario a tiempo real. Ese listado se incorporaba a una base de datos en las oficinas de la empresa.

Hasta ese punto nada nuevo, nada especial. No disponíamos de ninguna característica que diferenciara ese negocio de otros que ya hacían algo parecido. La singularidad, el diferencial, el valor añadido se logró en el preciso instante que esa base de datos, esa eficiente máquina de ordenar las existencias, se digitalizó en la red. A partir de ese instante las ventas online empezaron a producirse. En menos de un año la facturación aumentó a niveles impensables durante la crisis.

A pesar de todo esto, no nos paramos. Ramón, que así se llama el hombre que decidió no detenerse ante las dificultades, preguntó si era factible vender piezas de coches clásicos por Internet. Fue posible. Esa es ahora una de sus principales ofertas. Se ha convertido en un hub de captación para los coleccionistas y un conector para los exclusivos clientes que se esconden tras el apasionado mundo de los coches de autor. Ahora sus ventas se miden por países y no por comarcas.

Escuchando a los que nos gobiernan y atendiendo a los que garantizan nuestro ahorros, no puedo más que pedir a todos los que nos encontramos aquí que no se detenga nadie, que no se duerman, que hay oportunidades pero todas requieren afrontar los retos con entusiasmo y valor. Si una chatarrería clásica pudo convertirse en un referente digital, que no podemos conseguir cualquiera de nosotros.

¿Quién lo pagará?

Este es el artículo que hoy he publicado en El Confidencial. Trato de reflexionar sobre el montante que nos va a caer a todos y en como, sin más remedio, debemos tomar medidas cada uno para afrontar el reto personal de salir de esto, ya sea emprendiendo o aceptando la realidad. Espero que os guste y os animo a comentar también en el foro de Cotizalia.

A medida que avanza la legislatura hacia la penosa parada técnica de nuestra economía, la decisión que parece haber tomado el gobierno es el de esperar. Esperar a que la ciudadanía se ajuste a la nueva condición de “increíble clase media menguante”. El ejecutivo apuesta por un final de la crisis a medio o largo plazo y contempla la posibilidad de llegar a unos comicios electorales en pleno estancamiento generalizado. Una parálisis que no haría más que desangrarse por la parte de las prestaciones sociales que cada vez serían menores atendiendo a la imposición europea de reducir el déficit. Sabemos que nuestra presidenta Angela Merkel le ha dicho su subalterno Zapatero que o adopta medidas severas o se va a liar la de San Quintín.

Como el gobierno sabe que no hay opciones, ha decidido apostar por rebajar la tensión política. Salgado y su troupe ya han tirado la toalla en cuanto a sacarnos de este barrizal. Es así por no poder emitir más deuda que dope el crecimiento ibérico y, en consecuencia, todos ellos han entendido que lo mejor es esperar que pase el temporal sin llegar a la fractura social. Asumen que no hay nada que hacer salvo rezar por tal que los españoles se acostumbren a su nueva condición, algo que parece está pasando. ¿Alguien ha comparado como estamos con respecto a hace un par o tres de años? Si la comparación es con hace cinco minutos el cambio no es tan brusco. A eso me refiero y en eso confían.

En algo coincido con el gobierno: no hay que estar todo el día dándole vueltas a la misma noria, hay que cambiar el chip quejica y llorón. Sin embargo discrepo en el motivo. Ellos consideran que silenciando la crítica todo volverá a su cauce tarde o temprano, volveremos a un crecimiento económico a medio plazo que borrará toda esta penuria, y esperan que eso suceda sobrevolando la abulia actual. En mi caso lo que aconsejo es dejar ese llanto y esa queja sobre las políticas que no llegan y aceptar la realidad para tomar decisiones lo antes posible. De la crisis no vamos a salir, ya salimos hace tiempo. Esto no es ninguna crisis, esto es el nuevo escenario donde hay que aprender a moverse. Cuanto antes lo aceptemos mejor. Piénsenlo por un momento, imaginen que esto es lo que hay. ¿No se pondrían en marcha? ¿no dejarían de esperar que algo pasara? ¿no provocarían que lo que tenga que suceder, suceda por su propia acción? Pues eso…

No se van a adoptar medidas dolorosas que ayuden a dinamizar el tema, pues Zapatero quiere a toda costa no aumentar la conflictividad social. Está logrando que mientras en el resto de Europa salga todo hijo de vecino a la calle a protestar a cada anuncio de recortes, aquí no pase nada. Sabemos que por temas de mutación molecular reciente, los españoles somos de poco protestar, o mejor dicho, de poco protestar a menos que nos toquen las vacaciones. Han retirado los famosos 426 euros y ni mu. No hay intención de empujar a favor de las reformas estructurales dichosas, ni la laboral ni la de las pensiones, eso desequilibraría el asunto de la paz y podría levantar de sus sofá a toda la sociedad.

No va a suceder pues las dosis de cloroformo se están suministrando de manera consecuente y con muy buena predisposición. Supongo que el gobierno actual ha asumido que le queda una tarde en el circo y otra en el zoo. Otra cosa es que pretendan tener un final de fiesta lo más tranquila posible. No es gusto de nadie tener una calle convertida en un cráter volcánico y un final de legislatura y mandato como el que tendrá Papandreu.

Pero, ¿dónde está la clave del asunto? ¿por qué mientras todos salen nosotros seguimos dentro? ¿por qué nos va a tocar la fea? Será por cosas como que en España se anuncia que abonará un 5% en la emisión de bonos y logra que se adelanten las rebajas. Ahora ya todo el mundo sabe que nuestro tesoro no tiene interés para nadie más que para nuestros propios bancos que se están atiborrando de bono nacional. Nos cuentan que estamos “en la línea prefijada y que colocamos toda la deuda que emitimos” pero no nos dicen que ya no podemos emitir más y que tenemos unos vencimientos que alcanzan el 24% del PIB de nuestro país durante el 2011. Vamos estimulando el problema como si fuera una bola de nieve.

España anuncia que reduce el déficit pero no nos cuentan a costa de que elementos. Evidentemente que gastamos menos, pero hemos estado emitiendo deuda hasta el límite para sufragar el diferencial, hasta que Angela dijo basta. Ahora toca disfrazar el asunto. La deuda privada está en un punto de no retorno, si ésta se transfiere a la banca y, por derivación al FROB, estaremos quebrados. Europa lo sabe y procura que no se evidencie la insolvencia de nuestra economía por la cuenta que les trae, aunque lo utilizan para redimir las ansias de gasto de nuestro ejecutivo y sus derivados autonómicos.

Cuando se dice que los mercados financieros acorralan la economía española no se confiesa el verdadero motivo. Estamos entre la espada y la pared por la mala cabeza de unos cuantos. De todos. Los que se inventaron leyes del suelo perniciosas y los que las satanizaron. Todos. Ahora tenemos un grado de desconfianza sobre nuestra economía que va a costar evitar. La falta de seriedad de nuestra perfil internacional responde al retraso en las reformas. Ha pasado un tiempo precioso y ahora lo vamos a pagar.

Se nos dice que la desconfianza proviene por rumores e informaciones  equivocadas. Nos dicen que la deuda pública tampoco es de las más altas por lo que no se comprende esa falta de credibilidad. No nos cuentan que la verdadera razón no es tan sólo la deuda privada, que también, sino la evidente recesión formal, que no técnica, que vivimos en términos de crecimiento.  Hemos entrado en un escenario viciado: sin crecimiento por encima del 2% no se puede reducir el déficit y además, por culpa de no poder endeudarnos más no es posible acometer políticas de estímulo económico y sólo adoptar ajustes, lo que a la larga fabrica más parados y menos crecimiento. ¿Será por eso que los inversores “atacan” la deuda pública española? ¿No será que la credibilidad de nuestra economía está en entredicho por todos los elementos que la conforman? ¿No tendrá que ver que no se genera empleo y no se toman medidas efectivas? ¿No tienen la pegajosa sensación que en España no gobierna nadie? ¿No tienen la escalofriante sensación que en España los bancos de la oposición están vacíos? En ocasiones veo muertos.

Les aseguro que, a veces, cuando miro hacia allí (donde las pensiones se alcanzan con ocho añotes de “trabajo”) no veo nada. La economía española es prisionera de los mercados pero no porque los mercados sean una especie de cepo marrullero, sino porque atienden a una debilidad manifiesta de nuestro sistema. Una gasa débil sujeta nuestra banca por mucho que sigan apareciendo informes que digan lo contrario.

Veamos una correlación sencilla: Tengo una caja medio muerta que liquidar. Eso evidenciaría la profundidad del problema. Mejor no la cierro, mejor la fusiono con otras más pequeñas que diluirán el agujero. Las pequeñas aceptan pues están finas también. Para ello me invento una cosa llamada FROB que pagaran los paganinis de siempre (usted y yo) y voy limpiando la cara del sistema financiero. ¿Cómo? Fácil. Cojo cuatro cajas y les digo que reduzcan su tamaño, incluso tanto que parece surrealista. Sin embargo esa reducción, en lugar de ahorrar costes, los aumenta y pido al FROB miles de millones. ¡Curioso suceso! Para colmo, les digo a los fusionados que el coste de la “ayuda” es de un 8%, el cuádruple del coste objetivo de sus operativas antes del dichoso Fondo de Ordenación. Es decir, que tenemos media banca española financiándose con un crédito “cofidis” y con la certeza de que no van a poder pagar ese montante. ¿Por qué no lo van a pagar? Básicamente porque necesitan recapitalizarse por valor del 15% del PIB. Si sumamos los 100.000 del FROB y los 120.000 que le va a costar a la banca la “valoración” inmobiliaria de sus activos, el total es la cuarta parte larga del PIB de todo el país.

Imaginemos, por decir algo, que no pagan. Vamos, que no pudieran. ¿Adivinan quien pagará la merienda? ¿Están dispuestos a pagar con sus impuestos (que subirán progresivamente) el desastre de estos inútiles? Si las cajas no pueden capitalizar el valor de sus activos y tienen que pillar de donde sea y, evidentemente no atender los vencimientos del FROB, ¿cómo sufragará la deuda contraída por el gobierno para dicho Fondo? ¿A que van teniendo una idea? Quebrar no quebraremos, rescatados oficialmente tal vez tampoco, pero que nos van a quitar hasta la tarjeta de socio de la biblioteca démoslo por seguro.

Sobre el dichoso modelo

En mi columna semanal en Cotizalia, hoy hablo de algunos de los problemas que se empiezan a evidenciar tras no haber puesto en marcha un cambio de modelo de crecimiento económico tal y como nos tocaba hacer aprovechando la dichosa crisis. En un artículo titulado “Ese modelo era una ruina y, ahora, esa ruina es el modelo“ le doy la vuelta al asunto de la reforma laboral y un hipotético “contrato de crisis“.

La burbuja “Kurzarbeit”

No sólo tenemos burbujas laborales en España. Hay otros creativos de la ecuación maquillada del paro. La que fuera considerada una de las decisiones laborales más efectivas para evitar que la tasa de desempleo aumentara en Alemania está empezando a tomar un tono muy pálido. Ese modelo de “trabajo reducido” tiene efectos secundarios. En principio podemos aceptar como válido el hecho que el Gobierno alemán hizo una gran labor en mantener a límites bajos el desempleo durante la recesión, no hay duda de que sus políticas han sido sumamente exitosas, pero el problema es que el mercado de trabajo, y por extensión el gasto de los consumidores, no recibirá el impulso que debería durante la recuperación económica. Es problable que en el momento que la economía repunte, el modelo laboral alemanán no esté en su mejor disposición y haya perdido competitividad por culpa de aumentar el volumen artificial de su envergadura.
Mientras la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial hizo subir el desempleo en Estados Unidos a 10,1% por ejemplo, el nivel más alto en 27 años, en Alemania la tasa comparable cayó a 7, el nivel más bajo en 17 años. En vez de despedir trabajadores cuando la economía se contrajo un 5% durante todo el año pasado, los alemanes buscaron fórmulas para incentivar la contratación. El método era tan sencillo que asusta. Reducir jornada y aumentar personal. Eso podría estar bien si no fuera porque el sobrecoste de ese aumento de trabajo “artificial” lo pagaban todos los alemanes. Así no vale. De ese modo todos somos capaces de mantener las tasas de empleo. ¿No?

Al más puro estilo SEAT en España, algunas empresas alemanas fueron subsidiadas por el gobierno germano. Siemens o Volkswagen fueron ayudadas para mantener sus niveles de ocupación  con horarios de trabajo reducido, salvando de este modo cerca de un millón de empleos. Está claro que no es oro todo lo que reluce y los que parecían los artífices de un milagro laboral que suponía la capacidad de aumentar el empleo en plena recesión era un pufo.

El llamado Kurtzarbeit o trabajo reducido “permite a las empresas a efectuar semanas laborales más cortas para bajar los costos” durante las épocas de demanda menor. Éstas pagan solamente las horas trabajadas y el estado aporta hasta el 67 por ciento del salario restante“.

Algo así como el bulo del “abaratamiento del despido” en España, que al final lo pagamos todos. Podríamos definir todo esto como un artilugio por aumentar el gasto público a costa de medidas aparentemente de “alta ingenieria” socioeconómica. Menudo bulo. La mayor crisis económica de los últimos dos siglos resulta que se ha evitado creando dinero, repartiéndolo a diestro y siniestro y se acabó. Pues no se acabó. Incluso Alemania va a tener que buscar el mecanismo de arranque de un motor gripado. Los alemanes mantuvieron el programa inventado a 1,5 millón de empleados en más de 63.000 empresas salvando casi un millón de empleos en 2009.

“Esta idea no es nueva, data de 1910, cuando el Gobierno indemnizó a los trabajadores que fueron pasados a horarios más cortos en la industria de fertilizantes y potasa durante una caída de las ganancias. Luego, en 1924, cuando el desempleo trepó a 11 por ciento, el Gobierno introdujo en todo el país políticas de trabajo reducido similares a las utilizadas en la actualidad. Una cuarta parte de la fuerza de trabajo alemana se inscribió en ese momento en el programa. Innovar no es eso, aportar politicas activas para solucionar la crisis tampoco”.

Eso no se puede mantener sin plazo final, en el mejor de los casos te revienta en la cara.

La burbuja de las reservas federales

La burbuja de las reservas federales

La semana pasada pudimos leer que el Tesoro colocó 3.000 millones de euros en bonos a quince años con un cupón del 5,14%, frente al 4,44% de la subasta inmediatamente anterior. Es decir, un 15% más. Sobre una demanda que superó los 7.000 millones, el Estado captó todo lo que precisaba aunque el precio empieza a ser preocupante. Pero lo que debe inquietarnos es quién compra esta montaña de papel. China, el mayor adquiriente de bonos internacionales y propietaria de una especie de burbuja de deuda soberana imponente. Resulta que ahora se han decidido por la compra indiscriminada de bono español, portugués y griego en una carrera por aumentar la rentabilidad por riesgo.

Aclaraciones y Cambios

Este blog está a punto de inaugurar aspecto, procedimiento y temáticas. Hace meses que trabajo en ello con algunos colaboradores y el resultado está casi listo. He decidido ofrecer cambios significativos, primero por que hay que renovar la imagen por algo más actual, segundo para incorporar modelos de moderación de comentarios que permita que vosotros los ocultéis por votación y tercero para incorporar temas que me ocupan ahora mucho más desde el punto de vista económico.
Hablaré de economía digital, nueva economía, de emprender, de modelos de negocio, de viabilidad empresarial, redes sociales aplicadas, gestión de estrategia digital política y económica, de modernización de compañías, recoger que dice la prensa económica internacional y, por supuesto, no dejaré de traducir algunos aspectos de la economía tradicional pero sin entrar en las proyecciones. Este seguirá siendo un foro abierto pero la moderación social impedirá que las temáticas deriven hacia lo desagradable u ofensivo. Espero poder recuperar aquel espacio de debate constructivo y enriquecedor que siempre tuvimos aquí.

En otro sentido, no suelo escribir posts que aclaren lo que he querido decir en otro anterior. Lo he hecho en un par de ocasiones al notar que, una “aparente” mala interpretación de mis palabras, produce una cadena de comentarios que conducen a la perversión de la fuente. Con respecto al último publicado en Cotizalia, puedo aseguraros que mi ánimo no era herir a nadie y si así fuera, lo siento. Mi intención era poner sobre la mesa varios aspectos que me parecen fundamentales y por eso, a partir de la provocación y del estímulo semántico, intenté generar debate.

Quise poner de relieve que hay supuestos “emprendedores” que vampirizan el subsidio de empleo e inician negocios en “B”, perjudicando en consecuencia al resto que procura hacerlo según la legalidad pues generan estructuras paralelas también en “B”. Eso no sólo conlleva competencia desleal o economía sumergida, sino trabajadores sin derechos, sin prevención de riesgos y otras lindezas que en muchos comentarios se han obviado creo.

Por todo ello me gustaría puntualizar lo siguiente:

  1. Que el propio Estado no es capaz de plantear soluciones viables a la gravísima situación que vivimos.
  2. Que una de las consecuencias de esa inoperatividad estructural de la cosa pública es la gestación de abusos y fraudes que se acaban aceptando como admisibles. El “fraude social” es un virus que afecta a todos y se transmite en sociedades acomodadas como la nuestra.
  3. Que por ello es preciso poner en marcha dinámicas desde la sociedad civil que impulsen el valor de emprender.
  4. Que obviamente no todos los ciudadanos deben ser emprendedores, pero que no podemos negar el papel y el valor trascendente de éstos en un momento como el actual.

Con respecto a las críticas a mi papel en todo este circo me parece que lo peor ha sido mantener mi dinámica habitual de no censurar ni un solo comentario. En este caso por una razón simple. Si bien acepto todas las críticas e insultos hasta niveles que no todos soportan (y trato con muchos bloggers que me dicen que no trague), lo que no parece demasiado lógico es que mantenga comentarios en “mi blog” que incorporan mentiras sobre mi vida. Sin embargo no he eliminado ninguno todavía. Sólo he censurado comentarios ofensivos hacía mi madre, hijo o pareja.

Pero, ¿por qué me retorcí este viernes con un artículo tan áspero? Como empresario, consultor, miembro de diversas instituciones financieras y económicas, ciudadano y padre de familia, quiero confiar en que mi entorno sea un marco empresarial y social que permita a todos (trabajadores, emprendedores, niños, abuelos, hombres, mujeres, inmigrantes, etc.) a tener la posibilidad de vivir y trabajar por cuenta propia o ajena. Considero que para que eso se cumpla es necesario que:

  1. Quien haga la norma la haga bien y que rectifique cuando sea necesario
  2. Se aplique y se haga cumplir siempre y en todo el territorio por igual
  3. Los gobernantes observen sus efectos y efectúen giros si es preciso a tiempo real
  4. El sistema sea capaz de detectar si los efectos que tienen sus decisiones son coherentes con aquello que quieren o con aquello que intentan evitar.

Os puedo asegurar que el post no iba en contra de los parados, era un critica con muy mala leche (responde a la estética semántica de lo que buscaba provocar), sobre los efectos perversos que tiene la mala gestión de la crisis, ya que como ciudadanos también pagamos los abusos que parte de la sociedad hace de estas lamentables situaciones y, en alguna medida, enquistan el asunto.

Parados Pudientes

Hoy dirán que el paro desciende por debajo de los cuatro millones por primera vez en tiempo. Mi que decir que eso, primero no es exacto y segundo que el descenso es debido a un efecto estacional. Obviamente es una buena noticia que alguien encuentre trabajo y lo celebro. Pero eso me hizo pensar en los ricos a crédito y los parados pudientes de los que hablo hoy en mi columna (menos económica de lo normal) en El Confidencial.

Apostar A Las Catástrofes

En mi columna de El Confidencial de hoy comento un modelo de inversión que me parece desafortunado. Son las famosas apuestas sobre catástrofes. En mi vida como gestor de patrimonios y capitales he trabajado en todo tipo de modelos de inversión, en Chicago se vende y compra arroz, azúcar, bonos sin garantías, seguros sobre seguros y hasta el alma si es preciso, pero a veces hay cosas que son tan desagradables que sorprenden. Este tipo de apuestas por lo siniestro existen desde los años ochenta, pero pocos saben de su existencia si no está metido en el asunto. Lo curioso es comprobar como la cotización de los indicadores de este tipo de operativa cada vez es menos rentable ante la casi certeza de que el presente va a ser un año terrible en ese sentido. 

¡Catastrofista Tu!

Hoy en mi columna de El Confidencial hago referencia a la acusación de catastrofista que me hizo una tertuliana en el programa informativo de mayor audiencia en Catalunya el pasado miércoles. A tenor de esa referencia hoy explico que hay cuatro maneras de ver el vaso. Medio lleno si eres optimista, medio vacío si eres pesimista, medio vaso que sobra si eres un tipo racional y medio vaso por llenar si eres un emprendedor.

No Es Lo Que Parece

En mi columna de hoy en El Confidencial, bajo el titulo ¿nos hemos vuelto todos locos? reflexiono acerca de algo que me parece que debe aclararse. Me preocupa que se nos esté presentando el ajuste que Zapatero planteó el miércoles para reducir el déficit, como "una manera de salir de la crisis". Eso, aparte de peligroso, es engañar a la ciudadanía y provocar un nuevo desencanto. La verdad es otra, que aun sabiendo que no tenemos otro remedio pues el riesgo de "default" es evidente, este tijeretazo nos perpetuará en la "parada técnica de la economía durante años. El dinero para estimular el mercado interior y sacarnos del agujero ya se ha gastado, ahora se debe pagar y, por culpa de esa deuda, no hay dinero para más incentivos que lo estimulen.

El Crash De Los Sindicatos

Les aseguro que mirando este video me entra sana envidia y unas terribles ganas de volverme a París. No quiero decir con ello que debamos irrumpir en “59 segundos” y, agarrando fuertemente uno de los micrófonos que suben y bajan continuamente, leer un discurso revolucionario. Me refiero a que un país donde la tasa de desempleo no es ni la mitad que la nuestra la gente se pone al frente de sus propias vidas. Hablo del nivel de anestesia que vivimos y del grado de infección del sistema. Ayer estuve con Leopoldo Abadía en una conferencia que dimos y él hablaba de "decencia" como sustitutivo de "ética". Tiene razón, esto es un tema de dignidad moral.

El nivel de humillación social que vivimos es de tal calibre que asusta.  Los sindicatos no tienen suficiente con el bochornoso espectáculo que ofrecen todos los días en la gestión de la crisis, que se disponen a batir su propio récord. Al parecer no piensan entrar en el asunto que nos ocupa y mañana, en la fiesta del trabajo, piensan pasarse por el arco del triunfo la situación económica y laboral de este país. Para ello han decidido protestar encarecidamente contra la posibilidad de que nos quedemos sin pensiones. Gracias, gracias de corazón por preocuparse por mi futuro. Gracias por ser tan honestos y condescendientes, tan capaces, tan trabajadores, tan deliciosamente sinvergüenzas. Los pretendidos líderes sindicales no son más que parte del engranaje simplón e ineficiente que nos aprisiona cada día, que evita la réplica social y que ayuda al amparo de los que nos desgobiernan.

Los sindicatos en España son instituciones dirigidas por unos glotones que no entienden que los tiempos han cambiado. El cometido técnico de su existencia ya no es fácil de descifrar. No atienden las necesidades del cuerpo de emprendedores que deben aportar valor a este sistema, no asumen que cuando reivindican por un ocupado dejan de lado al ex ocupado. El emprendedor es tan, o más, trabajador como cualquier asalariado y además se lo juega todo. Pero mientras ellos mismos averiguan que quiere decir “nueva economía”, piensan que es mejor no encabronar a quien les paga. Como estamos bajo el peso de lo obligatorio, en la densa capa de las ideologías, lo que tenga que venir, vendrá. El grado de insulto a la inteligencia en este país es tan grande como la capacidad de adaptación de los ciudadanos. Los discursos vacíos de los que manejan el asunto son digeridos sin apenas molestias. La paz social en España depende de que estos organismos repletos de liberados con Visa de izquierdas mantengan un discurso átono y repetitivo. Ahora apelan a que una huelga general no es una buena idea ya que empeoraría la crisis en un momento que podría ser que estuviéramos dejando atrás lo peor. Hay que ser caradura. Algunos de los tipos que dirigen estas herramientas políticas llamadas sindicatos no se atreven ni a toserle a Zapatero.

El descalabro ético es general y afecta a todos los engranajes de este quebrado sistema. Hay que tenerlos cuadrados al poner como excusa para no reunirse en el manido pacto social entre sindicatos, patronal y gobierno, “problemas de agenda”. A ver si lo he entendido bien. El mayor problema que tiene este país en términos económicos y sociales no puede atenderse porque unos señores que viven de nuestros impuestos no encuentran un hueco en sus apretado calendario de actos y festejos. A veces me entran ganas de emigrar al centro de la Tierra y llevarme algo para leer.

Hoy se publican cifras de la EPA. Se acercan algo más a la realidad. Son más próximas a unas tasas que, cuando las publica el ministerio de trabajo, parecen dibujos animados. No obstante no tienen nada que ver con la verdad técnica como hemos explicado muchas veces. En este país están en paro un millón de personas más. Vivimos una burbuja laboral que recuerda mucho a la inmobiliaria, la de activos patrimoniales que supuso una explosión en un momento determinado. Asumido queda que mañana nadie va a defender los intereses de los trabajadores en precario, los parados o los millones de jóvenes que han perdido la oportunidad de prosperar en toda su vida. Toda una generación con sus sueños desparramados por el suelo de unos grandes almacenes donde, tras estudiar 3 carreras, 5 masters y 4 idiomas, se dedican a ordenar de mayor a menor las cajas de berberechos. Los más afortunados pueden ser más creativos y gracias a un curso de postgrado en ingeniería termonuclear pueden ordenarlos, en un ejercicio de creatividad suprema, también de menor a mayor. A esa generación cero no la defiende nadie.

Y es que, como digo, vivimos una burbuja laboral. Sus resortes son muy similares a la burbuja inmobiliaria. Hay unos propietarios de empleo con todos los beneficios de la legalidad vigente como indemnizaciones, pensiones o desempleo. También existen los demandantes de trabajo pero sin opciones de conseguirlo. Ya pasó con la vivienda, a medida que el mercado se encarece se va gestando una doble sociedad, la que tiene empleo estable (vivienda de propiedad) y los desempleados sin opciones (de alquiler y sin crédito).

A medida que se retrasan las soluciones el valor del empleo desciende y su coste aumenta. El riesgo de que estalle esa burbuja laboral es cada vez más alto y sus consecuencias cada vez más siniestras. En estos momentos las empresas que cierran no asumen los pagos por indemnización en el despido porque no pueden (por eso cierran). Entonces se recurre al estado y éste reduce los pagos y aumenta los impuestos para poder hacer frente a ese aumento de demanda. A medida que esto vaya en aumento, las prestaciones para parados y el tiempo para poder disfrutarlas se reducirán, no habrá otro remedio. 

La burbuja laboral estallará cuando se evidencie, que se evidenciará, que muchos de esos “ocupados” no lo están en realidad, que esos miles de “en formación” no se están formando y que los 400.000 trabajadores que se beneficiaron del cavazanjas al cuadrado que supuso el Plan E están parados solemnemente. Más de un millón de personas componen, sin saberlo, el volumen total de la burbuja laboral. A los sindicatos eso les parece un asunto secundario, lo importante es “proteger las pensiones”. Las pensiones peligran más por el hecho de que cada vez trabaja menos gente que por otro motivo. 

Estoy cansado de que me tomen por idiota. Este sábado volverán a lograrlo. Cuando los dirigentes sindicales lleguen a la manifestación del “Día del Trabajador” en su Audi con chófer lograrán que así me sienta, como un imbécil. En lugar de darle vueltas a lo manido, a la cantinela protogubernamental , deben ayudar a sufragar las bajas de la explosión de la burbuja laboral. Es inminente.

(Este artículo debia de haber salido hoy en El Confidencial, pero por problemas en el envío saldrá el lunes. Agradezco a la dirección del medio me ha permitido distribuirlo previamente en mi blog)

Cazando Emprendedores

Hoy en el artículo de hoy en El Confidencial hablo de un deporte practicado por gran parte de nuestro sistema: la caza y captura del emprendedor. “Hay una voluntad ciega por crear un cuerpo social dependiente, supeditado a la dinámica administrativa y, fundamentalmente, poco crítico. Me desespera el escaso impulso de nuestra sociedad en términos de reacción ante lo injusto o lo impresentable. Parte de la fórmula estratégica elegida para lograr ese silencio humillante es el de impedir las capacitaciones de la gente para atender sus propios destinos”.

Somos Unos Rumiantes

En mi columna de hoy en El Confidencial analizo la consecuencia social más evidente de la crisis. Tengo la impresión que "ahora toca trasladar que Grecia se atasca en su rescate, con la garantía de que al final la Europa providencia no permitirá el default". Creo que "lo importante es mostrar eso, que la cosa se pone fea, pero alguien lo solucionará". Es un artículo con el que intento evitar que los sistemas de anestesia oficial impuestos sobre todos los europeos sean efectivos: "funciona muy bien acobardar las ovejas primero y dejarlas pastar después. Somos un atajo de rumiantes".

Ayuntamientos En Quiebra

Hoy, excepcionalmente en lunes, se publica mi columna en El Confidencial. En ella trato la grave situación de los ayuntamientos de nuestro pais. Advierto de casos que conozco y de como algunos políticos insisten a sus técnicos municipales que “arreglen” las cuentas. Intento trasladar la idea de que es momento de la gran metamorfosis de la administración pública española. El virus de la insolvencia se trasladará a todos los niveles administrativos poco a poco. La gente debe saber porque nos van a crujir a impuestos.